
Guía para padres: así se habla efectivamente con los adolescentes y se refuerza su autoconfianza y amor propio
La adolescencia podría ser la etapa en la que padres e hijos logren conectarse mejor, en lugar de alejarse. Todo depende de las pautas de comunicación que se establezcan.
Por: Redacción Cambio
Por Natalia Romero Rosanía
La comunicación es el pilar fundamental en cualquier dinámica humana, pero cuando se trata de la relación entre padres e hijos su importancia se magnifica. “La comunicación es todo”, asegura la psicóloga Carolina Vivendi; “especialmente cuando nuestros hijos están en la pubertad y en la adolescencia. Aquí es cuando la comunicación efectiva se convierte en un factor clave para conectarnos con ellos y para ‘programarlos’, fortaleciendo en ellos el amor propio y la autoconfianza”.
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Carolina, quien además es madre de una joven de 19 años y una niña de 13, resalta que es importante que los padres practiquen la escucha comprensiva, es decir, que se comuniquen con sus hijos para comprenderlos y conocer todo el contexto, y no solo para dar directrices y órdenes, o defender sus puntos de vista.
“Los padres tenemos un libreto que repetimos todos los días: ‘¿Cómo estás?, ¿cómo te sientes?, ¿qué te pasa?, ¿te pusieron tarea?, ‘se te hizo tarde’, ‘te amo’; y por lo tanto, los hijos, a su vez, desarrollan un libreto para respondernos: ‘bien, no sé, nada, maso, ya va, yo también’. Nuestro error más grande es exigirles a nuestros hijos respuestas concretas y específicas, en unas etapas en las que están experimentando toda clase de cambios y en las que no tienen ni idea qué les pasa, ni qué sienten, ni por qué sienten lo que sienten. Esto es normal. También lo es que haya momentos en que no tengan ganas de hablar o en los que sí hablan, pero solo para ser escuchados y no para que les digamos qué hacer”, explica.
Hacer preguntas abiertas y compartir historias personales
Lo que la especialista en psicología clínica les recomienda a los padres es que hagan preguntas abiertas que generen una conversación, tal y como: ‘¿Qué fue lo más interesante que aprendiste hoy?, o ¿en qué momento de tu día te sentiste más retado?’. También recomienda compartir historias personales como: ‘Hoy me puse furiosa con la empleada y estuve a punto de gritarle, pero respiré hondo, y cuando me calmé hablé con ella’. “De esta forma les demostramos que también somos seres emocionales y vulnerables, y que no les estamos preguntando para juzgarlos desde la superioridad sino para compartir experiencias”.
Dinámica de doble vía y jerarquía amorosa
Adicionalmente, les enfatiza mucho a los padres que se gocen al máximo esta etapa de la vida de sus hijos, porque si no lo hacen, los hijos van a notar que se están esforzando y es ahí cuando se cierran. “La comunicación es el tiquete de entrada al corazón de tus hijos. No hay otra forma de conocer su mundo. Para comunicarte con ellos, debes escucharlos y no solo hablar. Es darles los mensajes, pero también tener la disposición de recibirlos porque es una dinámica de doble vía. Recuerde que su guía y sus enseñanzas son la herencia más importante que les va a dejar. Somos los programadores de nuestros hijos, y durante su pubertad y adolescencia es la última oportunidad que nos queda para afianzar lo que hemos colocado en sus mentes y corazones desde que nacieron”.
Carolina Vivendi también resalta la importancia de que los padres sean padres y no pares, pues los jóvenes necesitan estructura y de adultos que los eduquen desde la seguridad, y no desde el miedo ni desde la culpa. “Nuestros hijos necesitan de la jerarquía y de un marco normativo. Ejercemos la autoridad de manera amorosa. Lo peor que le podemos decir a un hijo es ‘No sé qué hacer contigo’ o ‘No puedo contigo’”.
Para establecer una comunicación comprensiva y efectiva con sus hijos adolescentes, tenga en cuenta estas recomendaciones prácticas:
- Establezca un ambiente de confianza: escúchelos sin juzgarlos y demuéstreles su interés genuino en lo que dicen.
- Escúchelos activamente: présteles atención plena, sin interrumpir ni hacer suposiciones.
- Evite criticarlos y compararlos: ofrézcales su orientación, sin menospreciar sus sentimientos o puntos de vista.
- Fomente la comunicación abierta: establezca momentos regulares para hablar, como cenas familiares o paseos, en los que se sientan cómodos y seguros.
- Póngase en sus zapatos: los adultos tienen la ventaja de que han ocupado los dos roles, el de padres y el de hijos. Esto les permite conectar y comprender.
- Brinde retroalimentación positiva: la comunicación efectiva es una herramienta poderosa para reforzar el amor propio y la autoconfianza de los adolescentes.
Comunicar para construir y fortalecer
“Finalmente, jamás invalidemos sus emociones diciéndoles cosas como: ‘no es para tanto’, ‘de eso no te vas a morir’, o ‘yo a tu edad sí podía’. Tampoco los condenemos con un rótulo. Evite señalamientos como: ‘eres un mentiroso’ o ‘no sirves para esto’. No los comparemos con nadie, ni con los hermanos, ni con los primos, ni con los hijos de nuestros amigos. Reconozca cada uno de sus esfuerzos como si fueran logros.
Disfrutemos de nuestros hijos y pongámosle corazón a la comunicación con ellos porque no hay un manual de instrucciones. Partamos de la base de que nuestra prioridad debe ser atenderlos, porque lo que más necesita un adolescente es sentir que pertenece y que sus emociones son avaladas y no juzgadas”, concluye la psicóloga con enfoque sistémico, Carolina Vivendi.
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