
Un recorrido por los pueblos mágicos y coloridos de Guanajuato
A pocas horas en carro desde Ciudad de México, el estado de Guanajuato se ha convertido en un destino tan apetecido que cada año, uno de cada tres colombianos que visita ese país, llega a esta región. Desde San Miguel de Allende, hasta Dolores Hidalgo, pasando por su capital homónima y patrimonio de la humanidad de la Unesco, la magia y la cultura de sus pueblos ha ganado reconocimiento internacional.
Las calles y casas coloridas, la riqueza gastronómica, diversas expresiones de cultura, la cordialidad de su gente ― y una moneda que favorece a casi cualquier extranjero ― son algunos de los atributos que hacen de México un país que sabe sacarle provecho al turismo. En 2024 el país centroamericano recibió 45,03 millones de visitantes internacionales mientras el turismo aporta por lo menos el 8,6 por ciento de su producto interno bruto (PIB).
Y sí, a los colombianos les gusta ir a México. Es el tercer destino más solicitado por los turistas de nuestro país, después de Estados Unidos y España, según datos de la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (Anato). A su vez, Colombia es el tercer país desde el cual llegan más visitantes de México, luego de Estados Unidos y Canadá.
Aunque muchos aprovechan la conectividad directa hacia Ciudad de México y Cancún y la Riviera Maya, la cultura y la historia de México atrapan a más de uno que se aventura a darle una oportunidad a otros estados. Guanajuato es vivo ejemplo de esto. El colorido estado en el centro de la república, cuna de la independencia mexicana, región natal del famoso pintor Diego Rivera y hogar de seis de los 177 pueblos mágicos de ese país, hoy es un patrimonio cultural internacional y de las joyas turísticas del país azteca.
Su cercanía a Ciudad de México, a unas cuantas horas por tierra, o un vuelo corto desde la capital, facilitan a quienes quieren explorar el estado. El año pasado la Secretaría de Turismo de México registró que 613.200 viajeros colombianos arribaron a ese país y más de un tercio de ellos, 220.000 pasaron por Guanajuato. Palabras más, palabras menos, uno de cada tres caminó y disfrutó del turismo que este estado ofrece.

Guanajuato: la ciudad de las momias, túneles y callejones
El nombre del estado y de su capital homónima proviene del purépecha o michoacano ‘Kuanasïuatu’, que significa ‘lugar montuoso de ranas’. La capital es uno de los lugares más importantes a nivel cultural en el país, pues fue declarada, junto a sus minas adyacentes, como Patrimonio de la Humanidad en 1988 por la Unesco.
La laberíntica Guanajuato, enmarcada entre colinas y surcada por cientos de callejones y túneles, se desarrolló particularmente en la época colonial española por los yacimientos de oro y plata en la zona. Hoy mantiene parte de esa herencia colonial viva, tanto en su arquitectura como en sus tradiciones.
Quien visita Guanajuato puede disfrutar de la tradicional “callejoneada”, una costumbre que existe desde finales del siglo XIX y que permite recorrer el centro histórico de la ciudad al ritmo de tunas o estudiantinas que entonan serenatas y cuentan mitos y leyendas de la ciudad.

Recorrerla también es maravillarse con sus túneles, quizás uno de sus distintivos más llamativos. Hace varios siglos se comenzó a construir una red de canales subterráneos para evitar inundaciones por las crecidas del río Guanajuato, lo que fue el origen de una amplia red de calles y túneles de más de ocho kilómetros de distancia en la actualidad.
Guanajuato también es conocida por ser la ciudad natal del reconocido pintor Diego Rivera, y en ella es posible visitar la casa en la que nació y se crio, hoy convertida en un museo, que alberga más de 100 obras del artista, entre bocetos, pinturas e ilustraciones. También la ciudad es conocida por su Museo de las Momias, una colección de cuerpos momificados naturalmente que fueron hallados luego de la exhumación de una serie de tumbas en el cementerio local por falta de espacio.
San Miguel de Allende, la ciudad empedrada que encanta a los extranjeros
Otra ciudad declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco en el estado de Guanajuato es San Miguel de Allende. A tan solo 315 kilómetros de Ciudad de México, se ha convertido en uno de los principales destinos turísticos de todo el país. Sus calles adoquinadas, y casas coloridas en tonos tierra le dan un aire especial a esta población, que también fue entre los años 2002 y 2008 uno de los pueblos mágicos mexicanos, hasta que recibió el nuevo estatus de la Unesco.
Su particular arquitectura, con casas de grandes portones de madera, paredes amarillas, naranjas y ocre, adornadas por árboles de buganvillas, y la imponente imagen de la Parroquia de San Miguel Arcángel, inspirada en las iglesias góticas del viejo continente, la han convertido en un destino internacional. Actualmente, abundan las galerías de arte, artesanías, hoteles boutique y una oferta gastronómica variada que explora la cocina de autor, coctelería y los platos tradicionales mexicanos. Es difícil sentir que se va a México y no pasar por estas calles.

Pero San Miguel no solo es el casco histórico del pueblo. Sus alrededores se han fortalecido para responder al apetito del turismo internacional, con nuevas ofertas enfocadas en actividades de naturaleza, como senderismo, cabalgatas, turismo de aventura, e, incluso, ha cobrado relevancia el turismo arqueológico.
Para los amantes de las pirámides, a pocos kilómetros de la ciudad se ubica la zona arqueológica Cañada de la Virgen, un atractivo turístico que comenzó su excavación hace menos de tres décadas y fue construido por los otomíes, un pueblo indígena de la zona central de México.
Purísima del Rincón y Jalpa de Cánovas, la joya escondida del estado
En México hay 177 pueblos mágicos, un título que reciben ciertas poblaciones por sus características únicas como sus tradiciones culturales, la belleza natural, riqueza gastronómica, histórica o arquitectónica. Uno de ellos es Jalpa de Cánovas.
Ubicado en el municipio de Purísima del Rincón, Jalpa hace parte de todo un corredor turístico compuesto, en realidad, por tres pueblos: Purísima de Bustos, Cañada de Negros (que en el pasado fue conocida por ser un punto de comercio de esclavos) y Jalpa de Cánovas.
La cabecera municipal, Purísima de Bustos, está a menos de una hora en carro desde León, la ciudad más poblada del estado de Guanajuato. En esta población una de las tradiciones más populares es la Festividad de la Judea, que se celebra en Semana Santa todos los años desde finales del siglo XIX. Con un aire carnavalesco y teatral, durante tres días, personas disfrazadas con máscaras de madera hechas a mano por los artesanos del pueblo representan la persecución de Judas Iscariote. La fabricación de las máscaras es una tradición viva que ha pasado de generación en generación, La Judea fue creada hace más de siglo y medio por el artista Hermenegildo Bustos, y hoy es parte del folclor mexicano.

La localidad de Cañada de Negros, rodeada por cultivos de agave y parques naturales, ha sido por años una zona de naturaleza en la que se realiza senderismo, paseos en bicicleta, kayak y tirolesa. Es el centro del corredor turístico y también el corazón de un nuevo proyecto de producción de tequila que ya está en marcha en una antigua hacienda y busca potenciar el turismo industrial en la zona, que goza de denominación de origen para la producción del popular trago mexicano.
Finalmente, está el pueblo mágico de Jalpa de Cánovas. Esta pequeña población fue antiguamente una gran hacienda de cerca de 70.000 hectáreas fundada en el siglo XVII, cuyos terrenos se fueron dividiendo por varias generaciones. Su importancia histórica fue tal, que se le conoció como ‘el granero de México’ porque la hacienda llegó a producir 85 por ciento del trigo que se consumía en ese país en los años 1800. También porque el expresidente Porfirio Díaz, a inicios del siglo pasado, le entregó como regalo de bodas a Guadalupe de Cánovas, heredera de la familia, 30 años de luz gratis, siendo la primera hacienda con electricidad en la zona.
La casa señorial, en frente a la plaza central del pueblo, es hoy un hotel museo que parece congelado en el tiempo, mientras que sus alrededores bien conservados, rodeados por viñedos y bosques de nogal, se han convertido en un destino ideal para escapar el fin de semana desde la ciudad de León. Además de su denominación de pueblo mágico que recibió en 2012, en 2023 Jalpa de Cánovas fue reconocido por la Organización Mundial de Turismo como ‘Best Tourism Village’.

Dolores Hidalgo, la cuna de la independencia nacional
No se puede hablar de los pueblos mágicos de Guanajuato sin mencionar a Dolores Hidalgo. La población, ubicada en la zona centro y hacia el norte del estado, fue renombrada en honor a Miguel Hidalgo, sacerdote considerado el padre de la patria mexicana, y fue donde se dio el grito de independencia de la república.
Además de su riqueza histórica, este pueblo mágico es reconocido por ser un centro productor de alfarería desde la época colonial y por contar con más de 2.000 talleres de cerámica donde se fabrican coloridas piezas y representan una de las principales actividades de la economía local. La zona también es reconocida por su gastronomía marcada por los cultivos de uvas, chile verde y alfalfa que rodean la población, así como por la cría de ovejas. Por todo esto, Dolores Hidalgo recibió el reconocimiento de pueblo mágico en el año 2002.
La facilidad de la conexión aérea que hoy existe entre las principales ciudades de Colombia y el centro de México, así como la cercanía cultural, los precios y el interés por ese país, han convertido a Guanajuato y sus pueblos en un destino que cada vez llama más la atención del turista colombiano. Sus colores, su comida, su arquitectura y su historia hacen de Guanajuato un destino ideal para familias, parejas, o incluso para explorar en solitario. Depende de cada quien encontrar su magia.
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