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Warner Bros. Discovery
Cine, TV y redes

El trasfondo político de la compra de Warner Bros y por qué Trump quiere controlar la industria audiovisual

El 27 de febrero de este año la cadena de entretenimiento Paramount anunció la compra de Warner Bros. Discovery por una suma de 110.000 millones de dólares. Es un acuerdo que termina de monopolizar la industria audiovisual en Estados Unidos y pone sobre la mesa varios cuestionamientos detrás de los intereses políticos que se ocultan tras las cámaras.

Por: Ana María Cañon

La disputa por adquirir uno de los conglomerados más grandes e importantes de la industria cinematográfica de Estados Unidos empezó en octubre de 2025, cuando la corporación anunció en un comunicado que estaría en venta. Horas después del anuncio, varios compradores interesados empezaron a tocar la puerta de los estudios.

Meses después, Warner Bros. Discovery se encontraba en una especie de subasta y sus dos grandes oferentes eran Netflix y Paramount. Pero lo que parecía ser una disputa económica limpia, terminó por convertirse en una guerra por el monopolio de la industria audiovisual y, como en toda guerra, los intereses políticos empezaron a aparecer.

En noviembre de 2025, el presidente Donald Trump declaró que se involucraría en las decisiones regulatorias alrededor de la venta propuesta por Netflix, que anunció un acuerdo de 72.000 millones de dólares para comprar una parte de Warner Bros. Discovery.  

El anuncio fue bastante cuestionado por la opinión pública, ya que tales decisiones no suelen involucrar a la Casa Blanca. Pero el aparente plan maestro de Trump empezó a tomar forma cuando Paramount lanzó una oferta pública de adquisición hostil, que no es más que un intento de una empresa o inversor por tomar el control de otra compañía cotizada sin la aprobación ni el consentimiento de su consejo de administración. Con ello, Paramount buscaba sacar de la ecuación a Netflix y cerrar el acuerdo para adquirir Warner.

El detrás de cámaras de la compra de Paramount y su conexión con Donald Trump

El personaje principal detrás de la compañía que lanzó la oferta de adquisición hostil es David Ellison, presidente y director ejecutivo de Paramount. Sin embargo, su red de poder resulta bastante interesante en esta historia.

El personaje secundario que conecta a David Ellison con la Casa Blanca es Larry Ellison, su padre y cofundador de la empresa Oracle, quien es reconocido por mantener una estrecha cercanía con Donald Trump y Benjamín Netanyahu. Su empresa de tecnología cuenta con un robusto sistema de base de datos al servicio de la CIA y actualmente maneja la información de hospitales, gobiernos y ejércitos en varios países, e incluso, desde el año pasado, supervisa el algoritmo de Tik Tok en Estados Unidos.

David y Larry Ellison
David Ellison y su padre Larry Ellison. Créditos: redes sociales.

En esa escena David Ellison hace una oferta que resulta tener un interés en particular. A diferencia de Netflix, Paramount incluye en su compra no solo los estudios cinematográficos, sino que añade a la lista a toda la cadena de canales de cable que tiene Warner, entre los cuales se encuentran CNN, CBS y TNT.

Pero el detrás de escenas dejó muchas preguntas cuando Trump publicó en sus redes sociales un mensaje en el que advertía que “Netflix pagaría las consecuencias si no sacaban a Susan Rice (exfuncionaria de Biden) de su consejo directivo”. Y todo se volvió más sospechoso después de que Ted Sarandos, codirector ejecutivo de Netflix, retirará su oferta tras una secreta reunión en la Casa Blanca.

Como si la película no fuera lo suficientemente intrigante, el clímax de la historia se conoció días más tarde, cuando el diario The Wall Street Journal reportó que David Ellison, principal inversor en la adquisición de Warner, ofreció garantías a funcionarios de la administración Trump para asegurar la aprobación de la fusión. Algo que resulta curioso teniendo en cuenta que la compra de Warner incluía al canal de noticias CNN, mismo noticiero que Trump ha catalogado públicamente como un difusor de “fake news” y “el enemigo”.

La narrativa política que busca apoderarse de los medios y la industria audiovisual

La cercanía política de los Ellison con Donald Trump y sus promesas con la Casa Blanca han empezado a rendir frutos. Uno de los principales cambios se dio en CBS News, con el ingreso de Bari Weiss como editora general, quien llegó tras la adquisición de su empresa, The Free Press, por parte de Paramount/ Skydance. Ella marca una agenda editorial diferente, porque es reconocida por ser una columnista conservadora, sionista y con posiciones en contra de lo que ella denomina “cultura woke”.

Sin embargo, este no es el único caso, en febrero de este año el presentador Stephen Colbert acusó a CBS de haberse negado a emitir una entrevista con un político demócrata por miedo a una represalia y, aunque la cadena aseguró que solo dio una “asesoría legal”, para muchos este es solo uno de los primeros indicios de censura que se podrían presentar en los medios de comunicación.

Esto enciende las alarmas si se pone el foco sobre el futuro de las cadenas que empezarán a estar bajo el mandato de Paramount, especialmente de noticieros como CNN, que durante mucho tiempo le han hecho control político a Donald Trump y que además cuentan con emisiones en países latinoamericanos.

Entonces, quedan preguntas sobre la incidencia que esto podría tener alrededor de las narrativas y la información referente a temas como la migración, los derechos humanos, la igualdad de género, entre otros. Especialmente en el contexto de un gobierno que ha impulsado un discurso lleno de discriminación, racismo, xenofobia, homofobia y violencia.

Trump y su política de “estás despedido” llega al cine

Warner Bros. Discovery cuenta con uno de los repertorios cinematográficos más destacados de Hollywood. Producciones como Harry Potter, El señor de los anillos, Succession, Barbie, entre muchos otros, están en la lista de su filmografía. Pero además tiene un extenso listado de importantes actores y actrices de la industria con los que ha colaborado para muchas de sus producciones.

Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Créditos: Reuters.
Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Créditos: Reuters.

Sin embargo, este destacado elenco puede empezar a reducirse. Según reportes de Variety, hay una lista de talento con el que Paramount no trabajará porque los considera “abiertamente antisemitas y xenófobos”, entre los que se encuentran Mark Rufalo, Ava Duvernay, Ayo Edebri y Aimee Lou Wood.

Los alcances que esto podría tener en el cine pueden llegar a ser mucho más impactantes. Un ejemplo de ello es el caso de Melissa Barrera, una actriz mexicana que había sido anunciada como la protagonista del reboot de la saga Scream, pero que fue relegada del proyecto después de que en noviembre de 2023 publicará en sus redes sociales su posición política sobre la situación en Gaza y dijera públicamente que “es un genocidio”.

Spyglass, distribuidora y productora de Paramount y responsable de la saga, despidió a Barrera días después de este suceso. Varias actrices y el mismo director abandonaron el proyecto por la censura e incluso por las amenazas que dijeron que estaban recibiendo respecto al tema.

Esto deja ver el control narrativo y creativo que ha ejercido la compañía de David Ellisson en algunos de sus proyectos y pone sobre la mesa la preocupación de que el futuro de los creadores, directores, actores y actrices pueda verse truncado por estar en contra de los discursos de la actual administración de Donald Trump. O como el mismo presidente de Estados Unidos diría en sus viejos tiempo en la televisión: si estás en contra de él, “estás despedido”.

La siguiente temporada: el futuro incierto de la industria audiovisual

La adquisición de Warner Bros. Discovery por parte de Paramount es solo el inicio de una nueva historia para la industria audiovisual, que tiene como precedente a una familia millonaria con conexiones políticas, control de bases de datos y antecedentes de censurar todo aquello que no resuena con el discurso político que quiere promover Donald Trump.

Lo que para algunos era simplemente un negocio de dos conglomerados del entretenimiento, terminó por dejar al descubierto el interés de Trump por controlar la industria audiovisual de la mano de David Ellison y su padre.

Entonces, ¿será este un plan maestro para empezar a perpetuar sus discursos en el cine, la televisión y los noticieros? ¿Dónde quedará el control político, la rendición de cuentas y la diversidad? ¿Quién podrá hacerle competencia al monopolio que se está creando en Hollywood? ¿Qué historias, creadores, periodistas, directores y artistas quedarán relegados o serán censurados en el proceso?

Lo único que se sabe por el momento es que la siguiente temporada es incierta y la historia del futuro de la industria audiovisual parece acercarse más a un spin off de terror, que a un nuevo comienzo.

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