
La diplomacia financiera de Restrepo: ¿qué pueden conseguir sus reuniones en Washington para Colombia?
El vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, inició una agenda de reuniones en Washington con inversionistas, organismos multilaterales y autoridades estadounidenses para enviar un mensaje de confianza a los mercados. Pero ¿qué tan efectivas pueden ser estas gestiones para mejorar las condiciones de financiamiento de Colombia en medio de sus retos fiscales?
De traje y corbata, acorde con todos los formalismos y protocolos de Washington D.C., el vicepresidente electo José Manuel Restrepo aprovechó la semana para una gira de reuniones con organismos multilaterales, centros de pensamiento, representantes del sector privado y del gobierno de Estados Unidos. Su meta es clara: busca un espaldarazo de Estados Unidos, cooperación, créditos y apoyo político y económico.
Aunque el encuentro más destacado fue con el secretario de Estado Marco Rubio, la visita express de Restrepo a Washington también le dio tiempo para encontrarse y tomarse un par de fotos con el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, y con la presidenta del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva.
Entre recorridos por el Capitolio con congresistas, tanto demócratas como republicanos, también se reunió el presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos y con los miembros del Consejo Empresarial Estados Unidos-Colombia, al tiempo que dio unas palabras en un evento del Atlantic Council, un centro de pensamiento que promueve la seguridad internacional y la prosperidad económica con foco en el Atlántico, y charló y se tomó selfies con John Jovanovich, presidente del Eximbank, la agencia de créditos de exportaciones de Estados Unidos.
Además, visitó las oficinas del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Su presidente, Ilan Goldfajn, quien ya ha hablado públicamente de planes de cooperación con el Gobierno entrante le dijo en un español, con un acento marcado: “vicepresidente, cuente con el BID”.
Cada paso de Restrepo quedó registrado en redes sociales. El escudero del presidente electo viajó en compañía del canciller designado Omar Bula, lo mismo que el próximo ministro de Comercio, Industria y Turismo, Mauricio Gómez Amín, y el que será el ministro de Defensa, el mayor general en retiro Jorge Eduardo Mora.
Restrepo aseguró en sus redes sociales que el gobierno entrante está avanzando en una propuesta de apoyo con el Banco Mundial y que el FMI acompañará con asistencia técnica para dimensionar la realidad fiscal de Colombia.
Pero detrás de esa maratónica gira por los poderosos pasillos de la capital estadounidense, en los que el vicepresidente electo se reunió hasta con los directivos de Google, hay más que apretones de mano y saludos protocolarios. Restrepo trata de capitalizar la mayor cantidad de apoyo mientras dura la luna de miel postelectoral y el optimismo de Washington, antes de que el gobierno entrante asuma el 7 de agosto y recaiga sobre sus hombros la compleja situación que enfrentan las finanzas públicas colombianas.
La pregunta es hasta qué punto esas reuniones iniciales se pueden traducir en créditos, donaciones o programas de apoyo, o si se quedarán como un saludo a la bandera de los gringos hacia el nuevo gobierno.
La importancia de la banca multilateral
La relación de Colombia con Estados Unidos y la banca multilateral no es nueva. El país norteamericano es el principal socio comercial de Colombia, su mayor inversionista y su principal emisor de remesas, solo por mencionar algunos indicadores. Además, Colombia ha sido el mayor receptor de asistencia económica de Estados Unidos en el hemisferio en los últimos 50 años.
Y si se habla de las multilaterales, Colombia destaca como un país con vínculos estrechos tanto con el Banco Mundial como con el Fondo Monetario Internacional prácticamente desde sus inicios.
Hace ocho décadas, las entidades nacieron como resultado del famoso acuerdo de Bretton Woods. El Banco Mundial se fundó en 1944 y en 1946 después Colombia firmó el Convenio del BIRF (Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento), nombre bajo el cual se fundó originalmente la entidad. Tres años después el organismo lideró la primera misión en Colombia.
En 1947 comenzó operar el FMI, entidad perteneciente al Grupo Banco Mundial, y también nació una relación marcada por programas de ajuste en momentos varios momentos de crisis económica y de asesorías técnicas.

“Estas son reuniones de relacionamiento, porque el Gobierno todavía es una administración entrante, pero son importantes”, le dijo a este medio el exministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, quien también destacó la importancia de que el nuevo gobierno se esté reuniendo con actores privados.
Ocampo destacó que entidades como el Banco Mundial o el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) pueden dar financiamiento regular para el país, y estas reuniones trazan un camino positivo para el país. Pero también explicó que con el Fondo Monetario el apoyo financiero es un poco diferente.
“Colombia renunció a la línea de crédito flexible que había contratado en su momento el gobierno Duque. Era una excelente línea de crédito, pero el Banco de la República tuvo que renunciar a ella por el problema fiscal y las evaluaciones negativas en materia fiscal que comenzó a hacer el FMI. Hay que demostrar disciplina fiscal”, comenta Ocampo.
Aunque el exministro admite que el país ha perdido margen de riesgo tras las elecciones, lo cual es positivo para los créditos privados y la emisión de bonos, para los inversionistas privados lo fundamental es el grado de inversión. “Recuperar el grado de inversión ante las calificadoras que nos lo quitaron es una tarea muy difícil. Implica demostrar varios años de disciplina fiscal para que comiencen a evaluar de nuevo de forma positiva a Colombia”, indica el experto.
La disciplina fiscal
La opinión común entre los expertos es que Colombia necesita mostrar un plan de trabajo para enderezar sus finanzas públicas y que esa es la carta de presentación que le sirve al país en estos escenarios.
“Un plan fiscal bien armado, que sea creíble, nos financia. Es lo que ha estado haciendo el nuevo gobierno en Washington. Yo creo que por ahí puede entrar mucha plata”, asegura Daniel Velandia, director ejecutivo de investigaciones y economista jefe de Credicorp Capital.
Las finanzas públicas de Colombia tienen un problema de fondo, en el que el Gobierno entrante deberá, por un lado, recortar los gastos, y por otro aumentar los ingresos. Velandia asegura que si se logran estos apoyos, lo lógico es que la deuda suba, pero seguramente buscarán acuerdos para mejorar las condiciones de pago: una refinanciación de la deuda.
“El FMI exige condiciones importantes, pero no descarto que estén buscando algo como la de Javier Milei. Lo que pasa es que se necesitan ajustes importantes, pero sí creo que el acercamiento con Estados Unidos va a dar recursos para el país”, dice Velandia.
De hecho, el economista considera que inicialmente, más que apoyo financiero para atender las cuentas fiscales, estos primeros encuentros podrían ayudar al país a recuperar los recursos para la lucha contra el narcotráfico y apoyo en materia de seguridad que se perdieron con la descertificación en septiembre pasado.

Pero otra fuente cercana al manejo de las finanzas públicas nacionales, que prefirió no ser citada, no es tan optimista: “Esto es pura publicidad”, dice.
Dicha voz explica que conseguir este tipo de recursos no es una tarea tan directa, ya que el Banco Mundial está limitado por estatutos y tiene definidos unos cupos de crédito por cada uno de sus socios que van de conformidad con el aporte de cada país al organismo multilateral.
“El ministro de Hacienda saliente peleó con el Banco Mundial, el BID y con todo el mundo. Si nos va bien, el Banco Mundial nos puede dar un sobre de 1.000 millones de dólares, y que, si es extraordinario, podría llegar a 2.000 millones de dólares”, asegura.
En el caso del FMI, dice la fuente, y tras la renuncia a la línea de crédito flexible al país le queda como alternativa los créditos condicionados. ”Colombia no es Argentina. Sería un ajuste complicado porque podrían requerirse recortes en temas sociales y como está el ambiente todo podría explotar”, advierte.
Todos los caminos llevan... ¿a Washington?
El ministro Restrepo está tocando varias puertas. Una sugerencia de algunos expertos es intentar también con el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (MIGA, por su sigla en inglés), que también hace parte del Grupo Banco Mundial, el cual promueve la inversión privada extranjera en países en desarrollo y ofrece seguros de riesgo y garantías de crédito a los prestamistas.
De hecho, Andrés Pardo Amézquita, exviceministro de Hacienda y jefe de estrategia macroeconómica para América Latina de XP Investments y el economista y profesor de la Universidad de los Andes, Germán Machado, presentaron una serie de ideas para un plan de manejo de la deuda de Colombia bajo el nuevo Gobierno.
El primer paso, explica Pardo, es comenzar con un programa fiscal sólido y verificable. Para el experto, no es suficiente anunciar una reforma fiscal ambiciosa o recortes de gasto difíciles de cumplir. “El mensaje al mercado debe ser claro: el financiamiento externo no sustituye el ajuste fiscal; simplemente compra tiempo para implementarlo sin presionar innecesariamente las tasas de interés”.
En opinión de los dos expertos, Colombia podría buscar un nuevo instrumento con el FMI, no necesariamente un programa tradicional de rescate, y en el largo plazo debería seguir siendo un objetivo recuperar la línea de crédito flexible, algo difícil en el corto plazo.
Como una alternativa más realista, proponen ambos economistas, el país podría negociar una línea de precaución y liquidez, un instrumento diseñado precisamente para países que mantienen fundamentos relativamente sólidos, pero presentan algunas vulnerabilidades que requieren corrección.
Otra opción podría ser estructurar un paquete integral coordinado con varios organismos multilaterales, siguiendo ejemplos como Costa Rica o Panamá. “No se trataría únicamente de obtener nuevos préstamos, sino de combinar apoyo presupuestal, financiamiento de políticas públicas y recursos destinados a reformas estructurales”, comenta Pardo.
Otras voces también han puesto sobre la mesa que se busque respaldo político directo con el gobierno de Estados Unidos, como hizo Argentina. De hecho, entre las múltiples citas que tuvo Restrepo se cuenta una con Scott Bessent, el secretario del Tesoro de Estados Unidos.

El optimismo estadounidense
Aunque no se pueda medir fácilmente las probabilidades de que estas reuniones se materialicen en plata, en la capital estadounidense hay optimismo por la llegada de un nuevo gobierno más volcado hacia la inversión.
La Cámara Colombo Americana, AmCham Colombia, consideró positiva la visita que realizó en los últimos días la delegación del Gobierno electo, encabezada por Restrepo, y aseguró que estos encuentros abren una nueva etapa en la relación bilateral.
“Washington vuelve a mirar a Colombia con optimismo”, dijo María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia, quien en estas dos semanas también participó en algunas de las reuniones en la capital de Estados Unidos tras las elecciones.
“El balance es claro: frente a Colombia se siente un optimismo como hacía mucho no se percibía. Hay ambiente para darle un nuevo impulso a la relación con Estados Unidos y convertir este momento político en una oportunidad real”, dijo Lacouture.
Otra fuente de Washington le dijo a CAMBIO que la sensación de la visita ha sido positiva y que si bien hay mucha disposición a escuchar al nuevo Gobierno y estos encuentros encauzan las relaciones que se habían deteriorado en algunos aspectos, hasta que el nuevo Gobierno no tome posesión no se podrá avanzar formalmente.
La gira de Restrepo por la capital estadounidense es una muestra clara de la relación que espera tener el nuevo gobierno con ese país, con la banca y los inversionistas. También refuerza el giro que le quiere dar el presidente Abelardo de la Espriella a su política de gobierno, y volver a una dinámica ya conocida, con Estados Unidos como más que un simple aliado.
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