
El dólar barato también sale caro: ¿Qué sectores están pagando la revaluación del peso?
El dólar está en su precio más bajo en siete años frente al peso colombiano. Crédito imagen: CAMBIO - fotoilustración Yamith Mariño.
La caída del dólar hasta niveles históricamente bajos está transformando la economía colombiana. Mientras abarata las importaciones, los viajes y el pago de la deuda externa, también reduce los ingresos de exportadores, afecta las remesas y resta competitividad al turismo. Estas son las razones detrás de la fortaleza del peso y sus efectos sobre hogares, empresas y el Estado.
El dólar está a un precio que no se veía hace siete años: a unos 3.200 pesos. Y algunos expertos creen que podría bajar más. Ese precio es atractivo para muchos. La gente aprovecha para comprar dólares, electrodomésticos importados y para viajar. Mientras, el peso colombiano se fortalece frente a la divisa internacional, y en teoría, la deuda externa se reduce.
Pero la tasa de cambio actual también les está dando dolores de cabeza a varios, y el dólar barato les está saliendo caro a algunos sectores de la economía colombiana.
¿Qué pasa con el dólar?
El comportamiento del dólar depende de varios factores, en buena medida por la coyuntura internacional. La incertidumbre geopolítica le ha puesto presión al billete verde, pero a diferencia de otras ocasiones, los inversionistas han dejado de ver al dólar como el activo refugio por excelencia, y se han volcado a otros, como el oro.
Esto, por un lado, por las bajas tasas de la Reserva Federal han presionado hacia abajo el valor de la moneda desde el año pasado y también porque desde su llegada a la Casa Blanca el presidente Donald Trump ha impulsado una serie de políticas que debilitan el dólar, como una ambiciosa reforma fiscal.
“Esa es la política en este momento de Estados Unidos. Un dólar débil le da competitividad a la producción estadounidense en la medida que hace que las exportaciones sean más competitivas y las importaciones más costosas. Al presidente Trump le interesa tener un dólar débil”, explica Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior (Analdex).
Ante un dólar más débil a nivel internacional, todas las monedas se aprecian frente al dólar. Pero incluso en ese contexto internacional, el peso colombiano está entre las monedas emergentes que más se han revaluado en los últimos meses.

A nivel local, la apreciación del peso se ha acentuado por la política de endeudamiento del Gobierno nacional, especialmente a finales de 2025, cuando el Ministerio de Hacienda hizo una serie de operaciones que llevaron a traer muchos más dólares y a vender esos dólares en el mercado colombiano.
Pero en las últimas semanas, el movimiento de la tasa de cambio ha sido más marcado. “El factor fundamental es que hemos tenido una caída brutal en la prima de riesgo país. Los extranjeros están muy entusiasmados con algunos de los anuncios de política del nuevo Gobierno”, asegura Andrés Langebeak, exvicepresidente del centro de estudios económicos Anif.
Una mayor apertura hacia el sector minero-energético, así como los compromisos de reducir el gasto del Estado implican un menor riesgo fiscal, y por ende, menor riesgo cambiario.
Las dos caras de la moneda del comercio exterior
El impacto más directo de la tasa de cambio se siente en las exportaciones y las importaciones. Los exportadores son los que se están llevando la peor parte, pues al pasar los dólares a pesos reciben menos divisas por sus productos. Los floricultores, cafeteros, bananeros, los palmeros, los productores de aguacate y los de caña, entre otros, llevan meses alertando por los problemas con la tasa de cambio.
“En el último año, la tasa de cambio ha mostrado una caída del 23 por ciento, una de las variaciones más fuertes en las economías emergentes. Eso tiene un impacto sobre quienes exportamos, porque nuestros ingresos se reciben en dólares, mientras que los salarios, el transporte, la energía, los insumos y los impuestos se pagan en pesos”, advierte Laura Valdivieso, presidenta de la Asociación Colombiana de Exportadores de Flores (Asocolflores).
La volatilidad cambiaria golpea directamente los ingresos de los exportadores. Aunque existen mecanismos de cobertura y algunos seguros, en un comunicado conjunto emitido en días pasados los sectores agroexportadores —de los cuales dependen 2,5 millones de empleos en el país— alertaron sobre cómo esta situación está afectando su competitividad:
“Cada dólar exportado equivale hoy a menos pesos, sin que la estructura de gastos se reduzca en la misma proporción”.
La balanza comercial colombiana es deficitaria, es decir, importamos más de lo que exportamos. En lo corrido del año, a mayo, el saldo de las exportaciones fue 23.587 millones de dólares y las importaciones alcanzaron los 31.300 millones de dólares.
Pero ahora, dice Javier Díaz, el presidente de Analdex, se percibe un aumento en las importaciones de algunos sectores. “Llama la atención la importación de vehículos, hay un gran crecimiento en la importación de vehículos eléctricos y la gente está aprovechando la coyuntura para cambiar de carro y moverse hacia nuevas tecnologías. Eso se está reflejando en las cifras de importación”, cuenta.
Juan David López, socio de Comercio Exterior de la firma Baker McKenzie Colombia, comenta que un dólar más barato genera beneficios importantes para una economía importadora como la colombiana ya que reduce el costo de las materias primas, bienes de capital e insumos importados, ayuda a contener la inflación y disminuye los costos de producción para muchas empresas.
“El reto está en encontrar un equilibrio que favorezca la estabilidad económica sin deteriorar la capacidad exportadora del país”, dice López.

El turismo, las remesas y los gastos de bolsillo
Para miles de familias colombianas un ingreso fundamental son las remesas —las transferencias que mandan los migrantes a su país de origen—. Al mes, los colombianos que viven en el exterior envían más de 1.000 millones de dólares, una cifra que se ha consolidado en los últimos dos años.
Cuando el dólar está ‘caro’, se multiplican en los bolsillos de miles de hogares en el país. Ahora que está barato, pasa lo contrario. Las remesas pesan cerca del 2 por ciento del PIB, una magnitud que si bien no es tan grande en comparación con el peso que tiene en otros países, como los centroamericanos, si tiene un valor significativo en la economía nacional.
Al año equivale a casi 12.000 millones de dólares, una cifra mucho más alta de lo que le deja prácticamente todos los renglones exportadores al país, a excepción del petróleo.
Pero esa conversión no solo la sienten los colombianos que reciben dinero. Para los turistas internacionales, que perciben a Colombia como un destino económico, los precios en el país en este momento resultan más altos.
“La fortaleza del peso frente al dólar está teniendo un efecto directo sobre la dinámica del turismo. Mientras favorece los viajes de los colombianos al exterior, también resta competitividad a Colombia como destino para los viajeros internacionales frente a otros países de la región”, asegura Paula Cortés Calle, presidente de la Asociación Colombiana de Agencias de Viajes y Turismo (Anato).
La ejecutiva del sector asegura que pese a ello, el país cuenta con una oferta turística sólida y una buena conectividad aérea y que en este contexto el reto ahora está en fortalecer la promoción internacional y las condiciones de competitividad para traducir esas fortalezas en un mayor crecimiento del turismo.

El dólar barato no solo beneficia a los colombianos que viajan al exterior o a los inversionistas. La relación con la moneda viene cambiando desde hace un tiempo y hoy hace parte de la vida financiera de millones de personas.
“Millones de colombianos pagan plataformas digitales, reciben ingresos desde el exterior, trabajan para empresas internacionales o buscan proteger parte de su patrimonio frente a la devaluación", afirma el economista Iván Torroledo, cofundador de Littio, una fintech que permite administrar dólares, euros, pesos digitales y activos como oro digital y criptomonedas.
Según Torroledo, más que preguntarnos si el dólar seguirá bajando o cuándo volverá a subir, el reto está en entender cómo esa variable impacta las decisiones financieras del día a día y saber cómo aprovecharlo con una planeación financiera de largo plazo.
Las cuentas nacionales
La tasa de cambio tiene un impacto directo en las cuentas nacionales. Para este año, según el Plan Financiero que presentó el ministro de Hacienda Germán Ávila a inicios de año, el Gobierno estaba haciendo sus cuentas con un dólar a 3.801 pesos. Hoy el dólar está cerca de 600 pesos más barato.
Esto puede incidir en los ingresos que recibe el país. Por ejemplo, por las exportaciones de la estatal petrolera Ecopetrol, o en la deuda externa, que se calcula en dólares.

Andrés Langebeak, exvicepresidente de Anif, explica que para medir este impacto no solo se tiene que mirar el valor del dólar, sino qué está produciendo su caída.
“Uno de los factores que ha ayudado a que el dólar baje es el aumento en los precios del petróleo por el estrecho de Ormuz. Es una feliz casualidad. Ecopetrol, por ejemplo, depende mucho de las exportaciones, aunque el dólar lo castiga, en la medida que el precio del petróleo suba, se compensa”, dice el experto.
Desde el punto de vista fiscal otro aspecto positivo es la reducción de los pagos de la deuda externa, pero el economista asegura que con la volatilidad actual es difícil calcular el impacto exacto.
La coyuntura actual plantea una realidad: el dólar tiene un impacto directo en muchos niveles de la economía, desde las cuentas de un hogar, pasando por los negocios de exportadores e importadores, hasta las finanzas de la nación. Pero en lo que coinciden todos los expertos es que el comportamiento del mercado cambiario seguirá respondiendo a factores internacionales y podrá cambiar en los próximos meses.
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