
Las matemáticas de Petro: ¿qué tan ciertas son las cifras económicas que dio el presidente el 20 de julio?
En su discurso durante la instalación del Congreso, el mandatario respaldó, con gráficas y cifras, cómo ha mejorado la economía en los cuatro años de su mandato. ¿Qué tanto de cierto hay en esos datos?
Con el ritmo pausado y reflexivo que lo caracteriza, y durante casi dos horas, el presidente Gustavo Petro se despidió con un discurso, casi como un balance, en la última instalación del Congreso a su cargo, un acto protocolario de todo 20 de julio pero que toma un tono distinto en los años de transición de gobierno.
La cifra más baja del siglo en pobreza, un indicador mínimo en materia de desempleo y un aumento del salario mínimo histórico son algunos de los datos que destacó el presidente, pero detrás de cada cifra, hay un contexto que contar.
La pobreza
Una de las primeras cifras con las que el presidente 'sacó pecho' durante su discurso fue el indicador de pobreza, un resultado que el Gobierno se ha atribuido en varias oportunidades en las últimas semanas. Petro recibió al inicio de su administración un dato de pobreza de 39,7 por ciento, correspondiente al año 2021; la cifra más reciente, la de 2025, estaba en 28 por ciento.
“La pobreza es la menor del siglo. Es un dato complejo en su construcción, pero simple en su presentación. Es el objetivo de una política económica para una vida buena, como decía Aristóteles: ¿Qué tiene de malo que un gobierno haya reducido la pobreza al mínimo en el siglo y en la historia?”, dijo el mandatario.
Este dato, efectivamente, es el más bajo desde que se tienen registros de medición del indicador, pero estas cifras deben mirarse dentro de un contexto que va más allá de la política pública.
Expertos consultados por CAMBIO señalan que la reducción de la pobreza en Colombia responde a una serie de factores que han permitido que la pobreza muestre una tendencia decreciente en los últimos años, con excepción de 2020, el año de la pandemia; aunque Petro se aventuró a asegurar que el repunte de la pobreza en 2020 durante “no fue un efecto natural del Covid” sino de una mala política económica.
Carlos Alberto Garzón, secretario general del Human Development and Capability Association y profesor asociado de la Universidad Militar Nueva Granada, explica que el retroceso de 2020 sí se asoció más al impacto de la pandemia que a las políticas puntuales de la administración, y aclaró que “Colombia es uno de los países que se destacan a nivel internacional por tener una senda casi constante en la reducción de la pobreza en los últimos años en comparación con otros de América Latina”.
Esto es algo que se puede explicar por el avance de políticas de Estado, como los programas Familias en Acción y Jóvenes en Acción, pero también en buena medida por el crecimiento económico que ha mostrado la economía colombiana en los últimos años, un factor, que según la literatura económica, es el principal factor para reducir la pobreza, como destaca el centro de estudios económicos Anif.

El desempleo
“Estas cifras surgen de una política económica”, insistió el presidente, quien aseguró que lo que sucedió en economía que garantizó fundamentalmente la caída de la pobreza fue la reducción del desempleo. “Si sube el empleo la gente puede ser más rica”, explicó el mandatario.
Efectivamente, en los últimos meses el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) ha reportado las cifras más bajas en lo que va del siglo en materia de desempleo, tal como lo afirmó el presidente Petro en su discurso ante el Congreso.
El dato más reciente, correspondiente a mayo de 2026, fue 8 por ciento, una reducción de un punto porcentual si se compara con las cifras de un año atrás.
“Obviamente esto está correlacionado con que hubo más ocupación laboral. El 2022 fue un punto de quiebre, mi Gobierno. Se escribirá en la historia económica de Colombia pero también pasará a la teoría económica mundial que nos toca escribir”, destacó el presidente.
La clave de esta cifra, que es cierta, es cómo está compuesto el empleo. Si se miran los datos más recientes, en términos anuales, durante mayo se evidenció la creación de más de 956.000 empleos frente a 2025, de los cuales casi la mitad fue explicada por la rama de administración pública, defensa, educación y salud.
Un análisis del equipo de Investigaciones Económicas y Análisis de Mercado de Banco de Bogotá señala que este sector, en el que el Estado tiene una participación relevante, creó 405.000 empleos, equivalentes a 42 por ciento de los empleos generados, lo que consolida al sector público como la actividad con el mayor aumento de nómina por encima de otros sectores de la economía.
Mariana Quinche, economista de BBVA Research para Colombia, explica que si se analizan los datos de mayo por posición ocupacional, el empleo no asalariado creció más que el asalariado (5,0 por ciento frente a 3,0 por ciento), algo que no se había observado en los últimos tres meses. “Dentro del empleo no asalariado, la mayor generación de puestos de trabajo se concentró en los trabajadores por cuenta propia, seguida por los patrones y los jornaleros”, indicó la experta.

El salario mínimo
El presidente Petro defendió que “el mayor incentivo para la disminución de la pobreza y la activación del empleo” fue el salario mínimo. “Mi Gobierno decidió subir sustancialmente el porcentaje de salario mínimo. Desde el principio de mi Gobierno lo fui escalando”, aseguró el mandatario, quien incluso mencionó que en los últimos días “ha tenido ganas de producir un nuevo salto”.
Para 2022, el salario mínimo legal vigente en Colombia quedó fijado en 1.000.000 de pesos, con un auxilio de transporte de 117.172 pesos. El último incremento que decretó el expresidente Iván Duque fue de 10,07 por ciento.
Para 2026, el último aumento salarial correspondiente al Gobierno Petro, la cifra se ubicó en 1.750.905 pesos tras un cuestionado aumento de 23 por ciento, el más alto en 33 años. Sumado a los 249.095 pesos del subsidio de transporte, el salario mínimo en Colombia llegó este año a 2.000.000 de pesos. Básicamente, se duplicó en cuatro años.
El presidente se apoyó en las teorías de John Maynard Keynes para defender que el aumento del salario mínimo no ha generado inflación, sino mayor crecimiento económico y puestos de trabajo:
“La producción real subió en mi Gobierno porque subimos el salario. La gente fue a comprar más alimentos, más camisas y zapatos en el mercado. Hubo empresarios que produjeron más alimentos en los campos y camisas y zapatos en las ciudades. Por eso creció el empleo, bajó el desempleo, creció la riqueza social, bajamos la pobreza, bajamos la desigualdad y produjimos una economía más buena para la vida”.
Petro también cuestionó que la teoría contraria a los postulados keynesianos, la teoría neoliberal, argumenta que si crecen los salarios aumentan los precios.
La lógica detrás de esto está por un lado, en que a mayores salarios aumentan los costos de las empresas, que trasladan esos mayores gastos a los consumidores. Y por otro lado, por un incremento en la demanda agregada, es decir, con mayores ingresos la gente tiene más capacidad de compra, y ese aumento de demanda permite que los productores o vendedores suban los precios.
“Pero esto no ocurrió”, aseguró el presidente, quien defendió que los precios no han subido, y que la inflación actual es incluso más baja en comparación con las cifras de su antecesor.

La inflación y las tasas de interés
Los precios en Colombia sí han subido en los últimos meses. En enero la inflación en Colombia estaba en 5,35 por ciento, en junio el indicador llegó a 6,14 por ciento.
Luego de un importante descenso en el índice de precios al consumidor (IPC) en 2023 y 2024, el indicador comenzó a estancarse durante el año pasado alrededor del 5 por ciento, una cifra por encima de la meta de 3 por ciento que tiene el Banco de la República para el país.
Pero este año esa tendencia se revirtió y comenzó a acelerarse nuevamente. Es decir, la canasta básica que consumen los colombianos se encareció.
Varios expertos señalan que el país se enfrenta a un nuevo revés en el ciclo inflacionario que hará más lenta la convergencia del indicador a esa meta de 3 por ciento que tiene el Banco de la República y que Colombia no alcanza hace seis años.
La dirección de Investigaciones Económicas, Sectoriales y de Mercados de Bancolombia estima que el indicador podría llegar a un nivel cercano a 6,4 por ciento al cierre de 2026 por “la fuerte indexación de precios, alimentada por el aumento del salario mínimo y la inercia inflacionaria”, es decir, la tendencia de los precios y salarios a seguir aumentando al mismo ritmo que en el pasado.
Por el comportamiento de la inflación de este año es que el Banco de la República se ha visto obligado a interrumpir su ciclo de recortes en las tasas de interés que se venían dando el año pasado y por el contrario, este año ha vuelto a subir la tasa de intervención, que ya alcanzó nuevamente un nivel de 12,75 por ciento.
Las compras de vivienda
“No confundamos. ¿Qué crisis de la construcción de vivienda? Una cosa es la vivienda de la gente y otra los negocios de los constructores, que se desplomaron porque subió la tasa de interés y nadie es tan pendejo de endeudarse a esa tasa para comprar una casa”, dijo el presidente.
En su discurso, el mandatario culpó a las altas tasas de la caída en las ventas e inicios de obra en el sector vivienda, pero omitió mencionar el fin de Mi Casa Ya, el programa estatal de subsidios que ayudó a cerca de 380.000 familias a adquirir una vivienda propia en el país entre 2015 y 2024, año en el que el gobierno finalizó el programa por falta de recursos.
Según datos de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), las ventas de vivienda en el último año, con corte a mayo, muestran una caída del 33,6 por ciento y los inicios de obra reportan una reducción de 42,9 por ciento.
El mandatario destacó por el contrario que el déficit cualitativo de vivienda pasó de 23,1 por ciento en 2022 a 19,3 por ciento de la población en 2025, como resultado de los mejoramientos en vivienda. “Ese es el principal problema de la vivienda en Colombia”, dijo.
El discurso de Petro tiene mucha tela por cortar. Muchas de sus afirmaciones son ciertas, pero también requieren de un contexto más amplio en el que deben ubicarse esos datos. Aunque el mandatario puede sacar pecho de varios valores que alcanzaron cifras históricas, las cifras, por sí solas, no cuentan toda la historia.
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