
CAMBIO analiza el presupuesto récord de De la Espriella: más deuda, menos inversión y nuevas prioridades
El presupuesto que radicó Abelardo de la Espriella para 2027 supera en casi 60 billones al de Petro. Crédito imagen: CAMBIO - Fotoilustración Kim Vega.
El Gobierno propone para 2027 un presupuesto de 634,9 billones, casi 60 billones más que el proyecto de Petro. CAMBIO revisa en qué se gastarán esos recursos, qué obligaciones fueron incorporadas y cómo cambia el rumbo del gasto en medio de una estrechez fiscal que pone a prueba la promesa de reducir el tamaño del Estado.
Al gobierno de De la Espriella se le hizo el milagro en el Congreso. Hasta hace poco, todo indicaba que tendría que llegar a 2027 con un presupuesto heredado, ‘amarrado’ a la distribución que le dejara Gustavo Petro. Pero el Congreso cambió el desenlace. El próximo presidente podrá hacer algo que, en la historia fiscal reciente de Colombia, ningún mandatario había podido hacer al llegar a la Casa de Nariño: diseñar a su gusto el presupuesto de su primer año.
Pero contrario a lo que todos esperaban, su presupuesto no es más austero, ni más mesurado que el de Petro, sino mucho más abultado: roza los 635 billones, dispara la deuda de la nación y acusa al gobierno saliente de maquillar algunas cifras, no incluir todos los gastos y dejar desfinanciados a varios sectores.
Las quejas por el proyecto de 575,6 billones que dejó Petro contrastan con las cuentas que De la Espriella propone para el próximo año y confunden a más de uno, mientras el recorte de una cuarta parte del Estado que prometió el presidente en campaña es claro.
"Presupuesto de la verdad" es el lema que el gobierno escogió para bautizar el nuevo proyecto de ley. La sorpresa, sin embargo, está en las cifras: lejos de recortar el presupuesto heredado de Petro, el proyecto lo aumenta en más de 59 billones de pesos. El gobierno dice que está corrigiendo las cuentas. Según el ministro de Hacienda, Miguel Gómez, hay más de 20 billones de pesos en gastos que el Ministerio de Hacienda no contabilizó cuando Germán Ávila estaba al frente de la cartera. A eso se suman otros 37 billones de deuda que, sostiene el gobierno actual, también quedaron por fuera de las cuentas.
Hacienda radicó ante el Congreso de la República este jueves esa nueva versión del presupuesto general para el próximo año.
Las claves del nuevo presupuesto
Los 634,9 billones de pesos del nuevo proyecto están muy por encima de los 575,6 billones que buscaba el presupuesto original que dejó Petro. Pero también implican un aumento importante frente al presupuesto vigente para 2026 (555,8 billones): el presupuesto de De la Espriella crece 14,2 por ciento. Esto implica una subida de 79,1 billones de un año a otro.

Ese aumento choca con la promesa de un recorte de gastos y de reducción del Estado que el presidente De la Espriella anunció por meses. Aunque el ministro y el vicepresidente José Manuel Restrepo han prometido un proyecto de ajuste fiscal para recortar otros gastos, el proyecto de presupuesto deja más dudas que respuestas sobre cómo se financiará el Estado el próximo año.
Además del monto, el proyecto contiene varios cambios en sus prioridades en comparación con el que había dejado Petro.
En la historia fiscal reciente, ningún mandatario había podido presentar un presupuesto a su gusto para su primer año en la Casa de Nariño. Tradicionalmente, todos los presidentes reciben en su primer año de gobierno un presupuesto heredado debido a los tiempos del calendario presupuestal.
Pero en esta oportunidad el gobierno de De la Espriella pudo modificarlo, dado que las comisiones económicas del Congreso decidieron devolver el proyecto que había radicado el exministro de Hacienda Germán Ávila el pasado 29 de julio, bajo el argumento de que estaba desfinanciado.
La promesa de recorte de Gómez
"La verdad cruda es que tenemos una situación fiscal crítica, probablemente la peor situación fiscal que hemos tenido en nuestra historia", dijo el ministro Gómez el viernes pasado en la clausura de la Convención Bancaria.
Ante un auditorio lleno de banqueros, el ministro presentó las cuentas que hace el nuevo gobierno y prometió un plan de ajuste fiscal para acompañar el presupuesto. Según Gómez, el problema que tiene el Estado colombiano es que mensualmente recibe 29 billones, pero se está gastando 40.
"Si no hacemos nada, el déficit total este año será de 8,2 por ciento. Por eso estamos haciendo un recorte este año, por 21,9 billones, que vendrá acompañado más adelante de una ley fiscal", dijo.
Según el ministro, esta nueva ley llegará al Congreso el próximo mes. La que llamó 'ley rescate' y dijo que más que una tributaria que aumente impuestos, se centrará en un recorte de gastos. Su meta es 'adelgazar' el Estado en 2,2 por ciento del PIB, es decir, unos 45 billones para el próximo año.
Los recortes son un tema complicado, más con un presupuesto rígido como el colombiano, en el que casi que nueve de cada diez pesos están comprometidos. Gómez aseguró que todos tendrán que poner una parte en el sacrificio y que no será un tema de un solo sector.
"Hay que disminuir gastos, hoy aún tenemos muchos gastos amarrados a leyes, por eso necesitamos tramitar una ley. Si no, no podemos reducir rentas de destinación específica que generan mucha rigidez y aumentan mucho el gasto. Hoy lo que necesitamos es adelgazar el estado", prometió.
¿En qué cambió De la Espriella el proyecto presentado por Petro?
El nuevo proyecto de presupuesto cambia de manera importante la distribución que había planteado el gobierno Petro: aumenta el gasto en deuda y funcionamiento y recorta el destinado a inversión. De los 634,9 billones de pesos previstos para 2027, 392,5 billones irían a funcionamiento, 155,4 billones al servicio de la deuda y 86,9 billones a inversión. Frente al proyecto anterior, el pago de la deuda aumenta en 37 billones de pesos y el funcionamiento en 24,9 billones, mientras que la inversión se reduce en 3 billones.
El presupuesto de Petro para 2027 se proponía un monto de 575,6 billones de pesos distribuidos así: 367,7 billones para gastos de funcionamiento, 118 billones para el servicio de la deuda y 90 billones para inversión.

Los gastos de funcionamiento engloban la nómina del Estado, las pensiones, el aseguramiento en salud, la educación y las transferencias a departamentos y municipios. La inversión corresponde a programas nuevos, proyectos de infraestructuras o iniciativas del gobierno. Y el servicio de la deuda se refiere al pago por los créditos ya tomados y por sus intereses.
De ser aprobado el presupuesto de De la Espriella, implica también un aumento importante respecto a 2026 en estos rubros. Los gastos cambiarían en:
- 7,3 por ciento en funcionamiento
- 54 por ciento en servicio a la deuda
- -2,8 por ciento en inversión

Otro cambio importante se concentra en la financiación del presupuesto. Como lo explicó CAMBIO, el gobierno de Abelardo de la Espriella heredó de Petro un presupuesto desfinanciado por 30,2 billones de pesos. De esta forma, parte de lo que busca el gobierno con este proyecto es llenar este hueco, principalmente con una mayor deuda.

Respecto a lo anterior, algunos expertos han manifestado su preocupación. “Es una sorpresa. Hemos oído hablar al ministro de Hacienda sobre un ajuste y por eso el mercado esperaba una reducción en el monto del presupuesto, pero por el contrario, el presupuesto incrementó incluso por encima de la propuesta que dejó el gobierno saliente de Gustavo Petro”, comentó a CAMBIO César Pabón, director de Investigaciones Económicas de Corficolombiana.
Por su parte, el ministro de Hacienda, Miguel Gómez, defendió el nuevo presupuesto y advirtió que los dos ejercicios no son comparables. Según el ministro, el proyecto presentado por el gobierno anterior contenía partidas importantes que estaban mal calculadas o, sencillamente, no aparecían en las cuentas. El nuevo presupuesto, dijo, incorpora esos gastos con los montos que realmente deberán pagarse.
Sin embargo, hay dudas que no han podido solventarse. Para Pabón, el presupuesto que el gobierno radicó deja varios interrogantes. Buscar el financiamiento de cerca de 150 billones en deuda es un reto importante, y el experto es consciente de que, tanto el país como los mercados, estarán a la espera de cómo se plantea esta propuesta.
Laura Clavijo, directora de investigaciones económicas, sectoriales y de mercado de Bancolombia también reconoce que el nuevo proyecto incluye 60 billones adicionales a lo presupuestado inicialmente, pero advierte que esos recursos estarán condicionados al recorte anunciado por el gobierno.
“Hay inflexibilidades para recortar el gasto, pero calculamos un recorte de alrededor de 28 billones y si se hace un esfuerzo, podrían llegar a 30 billones”, dice la experta. Clavijo considera que, ante un presupuesto de esas dimensiones, una ley de esfuerzo fiscal sería una señal positiva.
“En otros momentos, los aumentos del presupuesto venían atados a un aumento en los ingresos y en este caso estarían ligados a un recorte. Lo riesgoso es que no se efectúe ese recorte en una discusión en el Congreso”, dice la experta.
¿Un presupuesto más alto en épocas de 'vacas flacas'?
El monto del presupuesto y el aumento en la carga del servicio de deuda fue una sorpresa para muchos.
El presupuesto proyecta que los ingresos totales pasarán de 27,4 por ciento del PIB en 2026 a 29,9 por ciento del PIB en 2027. Esto obedece esencialmente, según aclara el documento, a que la proyección para 2027 incluye los recursos de capital derivados del crédito interno y externo. Es decir, a través de más deuda, un rubro que se incrementa en 37,4 billones de pesos.
“El país tiene dos opciones para financiar el presupuesto si sus ingresos no son suficientes para cubrir los gastos. O recorta el gasto o aumenta los ingresos. En este presupuesto no se contemplan ingresos adicionales por una reforma tributaria, sino un mayor financiamiento y un recorte de gasto”, explica José Ignacio López, presidente del centro de estudios económicos Anif.

López explica que aún no es claro si el gobierno logrará financiar ese monto tan alto y si, hacia adelante, priorizará más recortes de gastos o tendrá que incrementar los impuestos.
Un cambio de prioridades
Las prioridades del gobierno Petro son muy distintas a las del gobierno De la Espriella. Sobre todo tras el terremoto, que modifica radicalmente la agenda del nuevo gobierno. De hecho, en la presentación del presupuesto Hacienda reconoció que la reformulación del proyecto presenta “una proyección de ingresos compatible con la actividad económica esperada en un escenario impactado por los efectos del sismo
El proyecto de presupuesto del gobierno anterior tenía una fuerte apuesta por el gasto social. En la versión del gobierno De la Espriella, esa prioridad pierde fuerza. El sector inclusión social, por ejemplo, cayó un 7,2 por ciento. Solo Prosperidad Social perdió 1,6 billones de pesos entre ambos proyectos de presupuesto. Por otro lado, las entidades que más ganaron en la nueva propuesta son Hacienda y el Ministerio del Trabajo.

La necesidad de esos 60 billones de pesos, según explicó el ministro, surge de cuentas que no estaban claras y deudas pendientes de distintos sectores. Al sincerarlas y abrir los libros, dijo, aparecen necesidades adicionales que antes no estaban reflejadas. A esto se suman otros 23,3 billones de pesos en gastos de funcionamiento que el gobierno incluyó en el nuevo proyecto y que, según Hacienda, tampoco habían sido contabilizados.
- 6,5 billones para el pago de pensiones
- 2,0 billones para el sistema de salud
- 4,5 billones para salarios de funcionarios públicos
- 0,7 billones para las universidades públicas
- 9,6 billones para el Fondo de Estabilización de Precios de Combustibles
De hecho, el pago del Fondo de Estabilización de Precios de Combustibles y el pago de pensiones explican buena parte del aumento en Hacienda y Trabajo, respectivamente, pues el pago de estos rubros sale de estas carteras. De hecho, estos dos puntos, junto al ya mencionado pago a la deuda, explican buena parte del crecimiento del presupuesto entre ambos proyectos.

La consultora Dapper destaca que la reformulación del presupuesto general de 2027 no debe leerse únicamente como un aumento de 59,3 billones frente al proyecto presentado en julio.
“La principal diferencia está en que incorpora obligaciones que estaban subestimadas u omitidas, actualiza las condiciones macroeconómicas y elimina fuentes de financiación cuya materialización no estaba asegurada”, indicó la firma.
Por un lado, el nuevo proyecto elimina la financiación explícita del proyecto anterior, ligada a la reforma tributaria de 30,2 billones. Por eso el nuevo presupuesto ya no depende formalmente de esos ingresos contingentes. El nuevo proyecto reduce, por tanto, la proyección de ingresos fiscales y hace visible un déficit mayor.
En el Marco Fiscal de Mediano Plazo, presentado a principios de junio, el gobierno Petro estimaba que en 2027 el déficit sería de 4,5 por ciento del PIB, un par de semanas después, cuando radicó el proyecto de presupuesto general para el próximo año, lo recalculó en 6,7 por ciento del PIB. El nuevo proyecto radicado por De la Espriella dice que el déficit llegará a 9,4 por ciento, mientras que la deuda alcanzará el 66,2 por ciento del PIB el próximo año.
¿Por qué De la Espriella pudo cambiar el presupuesto de 2027?
El presupuesto general tiene un calendario con plazos específicos que estipulan los tiempos en que se debe presentar el proyecto y aprobar en sus diferentes debates. Dicho calendario establece que en abril de cada año se debe presentar el anteproyecto de presupuesto y que en los 10 días siguientes a la instalación del Congreso, cada 20 de julio, se debe radicar el proyecto del presupuesto general del año siguiente.
Por eso, y en medio del relevo de gobierno cada cuatro años, el presidente de turno hereda el proyecto que le deja radicado su antecesor ante el Legislativo.
El ciclo presupuestal contempla una ventana hasta el 15 de agosto para que las comisiones económicas del Congreso —las terceras y cuarta de Senado y Cámara— devuelvan el proyecto al Ministerio de Hacienda con sus observaciones y modificaciones. Eso fue lo que ocurrió esta vez. El gobierno de De la Espriella tuvo hasta el 30 de agosto para presentar sus correcciones.
Ahora las comisiones económicas deberán votar y aprobar el monto propuesto antes del 15 de septiembre y luego el proyecto deberá surtir los dos debates correspondientes, primero en comisiones económicas y luego en las plenarias de Cámara y Senado antes del 20 de octubre. La gran pregunta queda ahora del lado de las cuentas: cómo financiará el gobierno esta apuesta y cuánto margen tiene el país para sostenerla sin desbalancear las finanzas de 2027. La respuesta tendrá que salir de un presupuesto que, por primera vez, superará los 600 billones de pesos y será el más alto de la historia de Colombia.
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