Ir al contenido principal
Entre luces verdes y alertas rojas: el estado de la economía que recibe el nuevo gobierno
Economía

Entre luces verdes y alertas rojas: el estado de la economía que recibe el nuevo gobierno

El presidente Abelardo de la Espriella recibe una economía con sectores creciendo a buen ritmo y otros con indicadores desplomados. Crédito imagen: CAMBIO - Fotoilustración Kim Vega.

La nueva administración arranca con una economía de claroscuros: un déficit fiscal y una inflación que preocupan, un sector de la vivienda en crisis y un crecimiento débil. Pero también se inicia con el mercado laboral, el comercio y las exportaciones que muestran señales positivas. Así está el punto de partida económico del nuevo gobierno.

Por: Laura Lucía Becerra Elejalde

El nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella recibe una economía con altos y bajos: Un desempleo en mínimos históricos en contraste con una inflación y tasas de interés al alza. Sectores que vienen creciendo a buen ritmo, como el comercio, y ramas de la economía, como la de las edificaciones, con sus peores cifras en años, .

Aunque el crecimiento económico muestra un comportamiento tímido, la meta del gobierno que quedó consignada en su programa inicial es ambiciosa:

“No nos resignamos al mediocre crecimiento del 3 por ciento anual de los de siempre y creceremos al 7 por ciento tal como lo hicieron Corea del Sur y Singapur”.

Sin embargo el nuevo gobierno no tendrá una tarea fácil. Estará limitado por una compleja situación fiscal en la que hay un desbalance serio entre los ingresos y los gastos. Este factor limitará su espacio de acción. A lo anterior se suma una economía heterogénea, con sectores e indicadores económicos que requieren un impulso y otros que están en estado crítico.

Los sectores en rojo

Sin duda, el mayor reto que tendrá el nuevo gobierno es la situación fiscal. Los niveles de déficit y deuda son el gran lunar que hereda De la Espriella.

El gobierno recibe una economía con un desbalance entre los ingresos y los gastos estimado en 106 billones de pesos para este año, lo que se traduciría, según los cálculos del ministerio de Hacienda saliente, en el Marco Fiscal de Mediano Plazo, en un déficit de 5,3 por ciento. Sin embargo, los expertos aseguran que la cifra podría ser aún más preocupante.

Pero si se miran con lupa otros indicadores del panorama macroeconómico, el otro gran problema con el que cargará será el reto de controlar la inflación. El indicador viene acelerándose desde hace varios meses y volvió a ubicarse por encima del 6 por ciento.

El Banco de la República publicó en días pasados su informe trimestral de política monetaria, en el que presentó su nuevo pronóstico para la inflación. El panorama no es positivo: el banco central estima que a final de año la inflación aumentaría al 6,9 por ciento, se ubicaría en 4,3 por ciento para el cierre de 2027 y el país solo volvería a alcanzar su meta de inflación de 3 por ciento en 2028.

“La inflación está en un nivel que no se tocaba desde mediados de 2024. En prácticamente un año pasamos de una inflación que estaba en 4,8 por ciento a una inflación que supera el 6 por ciento”, comenta Alejandro Rojas, economista senior del Banco de Bogotá.

El experto explica que las mayores presiones provienen de los alimentos y bienes regulados, como la energía. Esto le pone una presión adicional al nuevo gobierno de cara al Fenómeno de El Niño, que podría generar sequías, más aumentos de precios en las cosechas y complicar la generación de energía. Rojas advierte que por eso persisten los temores inflacionarios hacia adelante.

Esa inflación alta es lo que ha llevado al banco central colombiano a aumentar sus tasas, que hoy están en 12 por ciento y según el consenso del mercado, seguirán subiendo a pesar de la pausa que se tomó la junta en su última reunión.

semaforo-03.png

Más allá de los datos macroeconómicos, los indicadores que más ruido generan por su desplome desde hace casi tres años son las cifras de vivienda. Al cierre de junio las ventas de vivienda registraron una caída de 33 por ciento en términos anuales, los lanzamientos de nuevos proyectos un desplome de 27,2 por ciento y los inicios de obra una variación de -49.9 por ciento.

Guillermo Herrera, presidente de la Cámara Colombiana de la Constricción (Camacol), reconoce que si bien buena parte del comportamiento de la vivienda viene afectado desde 2023 por un entorno macroeconómico difícil, de bajo crecimiento, alta inflación y altas tasas de interés, las cifras actuales también corresponden a decisiones de política pública, como los cambios implementados en el programa de Mi Casa Ya en 2023, y su posterior cierre en diciembre de 2024.

“Resulta fundamental que el nuevo Gobierno considere las propuestas en política habitacional desarrolladas por Camacol, Asobancaria y Asocajas, las cuales contaron con el apoyo del BID, y están orientadas a estabilizar, reactivar y fortalecer este sector en Colombia con el fin de impulsar la provisión de vivienda formal”, dijo Herrera en días pasados.

Dados sus encadenamientos productivos —lo que impulsa otros sectores y se traduce en mayor crecimiento económico y en creación de empleo — reactivar la vivienda puede ser una forma eficiente de impulsar el crecimiento de la economía colombiana.

Amarillo: los sectores que no caen pero tampoco despegan

La idea que tiene el gobierno de llevar a la economía a crecer alrededor del 7 por ciento en este cuatrienio podría sonar utópica si se revisan los últimos datos de crecimiento. El año pasado el PIB creció 2,6 por ciento, y las estimaciones para este año apuntan a un nivel similar, o incluso inferior.

Los datos más recientes del Indicador de Seguimiento a la Economía (ISE) muestran varios meses con un comportamiento positivo, pero moderado: 

  • Enero 1,1 por ciento. 
  • Febrero: 1,4 por ciento. 
  • Marzo: 3,9 por ciento.
  • Abril  3,2 por ciento.
  • Mayo: 4,1 por ciento.

Este es un indicador que todos los meses mide el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) a partir de diferentes indicadores representativos de cada sector o actividad económica y hace las veces de una especie de termómetro para la economía y el PIB.

Pero incluso con el buen resultado de mayo, la última cifra que se tiene, las proyecciones para el PIB no despegan a futuro. Según el Banco de la República, el crecimiento de la economía sería de 2,5 por ciento este año y 1,7 por ciento en 2027.

Munir Jalili, economista jefe para la región andina del banco BTG Pactual, asegura que parte de la explicación de esos niveles de actividad económica está en que Colombia hoy tiene “niveles de inversión tremendamente bajos”, cercanos a 16 por ciento del PIB, cuando en años anteriores rondaban el 23 por ciento.

“Amerita por la nueva administración entender qué fue lo que pasó. Esa reducción no es tanto la caída en la inversión extranjera, sino en el plano local; por problemas de confianza se dejó de invertir”, dice Jalil, quien cuestiona que en los últimos años el país se acostumbró a “crecimientos mediocres” de 2,4 o 2,5 por ciento, cuando antes crecía al 3,5 por ciento.

Según el economista, si no se reactiva la inversión, ante otros riesgos como un posible apagón, será difícil impulsar la economía.

semaforo-02.png

Reactivar la economía también pasa por las estrategias sectoriales. Las actividades primarias, como el sector agropecuario y la explotación de minas y canteras, vienen creciendo a tasas tímidas, así como las secundarias, como la construcción y la industria. Mientras que los servicios, o el sector terciario, muestran un mejor desempeño..

Según las cifras de la Encuesta Mensual Manufacturera, la producción industrial ha registrado los siguientes datos en lo que va del año: 

  • Enero: -0,5 por ciento. 
  • Febrero: 1,4 por ciento.
  • Marzo: 3,9 por ciento. 
  • Abril: 2 por ciento.
  • Mayo: -0,4 por ciento.

"El comportamiento de la actividad manufacturera refleja la realidad de un sector que continúa rezagado y sin encontrar una senda de recuperación sólida. Los resultados del mes y del acumulado del año muestran un crecimiento insuficiente para impulsar la inversión, el empleo y la competitividad del país”, asegura Bruce Mac Master, presidente de la Asociación de Empresarios de Colombia (Andi).

Según Mac Master, mientras no se consolide una tendencia positiva y sostenida, la incertidumbre continuará afectando al sector productivo.

La expectativa de varios sectores gremiales es que el nuevo gobierno impulse mayor inversión en varios sectores, y retome el apoyo a industrias como la petrolera. La producción mensual de barriles de petróleo ha venido decreciendo en los últimos meses y en junio registró los 712.799 barriles, pero la meta del gobierno, según su propio plan de gobierno, es “recuperar la exploración y la producción de petróleo y gas con seguridad jurídica y criterio técnico”.

Lo que viene bien

No todos los indicadores de la economía nacional vienen con mal ritmo. Datos como los de pobreza o del mercado laboral figuran como la carta de presentación económica del gobierno Petro, y son las cifras más favorables que hereda De la Espriella.

En relación al mercado laboral, el gran reto que tiene el nuevo gobierno es seguir impulsando la creación de empleos de calidad y, en su promesa de reducir el Estado, no sacrificar puestos de trabajo que hoy respaldan esas cifras.

De la Espriella ha repetido en varias entrevistas que “al estado colombiano le sobran más de 700.000 empleos y contratistas”; pero si se tiene en cuenta que la administración pública es la rama de actividad que viene liderando la creación de empleos, reducir el Estado puede tener un efecto contraproducente si el sector privado no compensa esas plazas laborales.

A nivel sectorial, uno de los sectores que viene sacando la cara por la economía es el comercio, que ha mostrado indicadores positivos en los últimos meses. Las ventas del comercio minorista han crecido prácticamente todo el año a doble dígito: 

  • Enero: 7,8 por ciento.
  • Febrero: 10,9 por ciento. 
  • Marzo: 13,4 por ciento.
  • Abril: 14,9 por ciento.
  • Mayo: 11,7 por ciento.

Pero este es un sector que también tiene retos hacia adelante. El economista y docente Juan Camilo Pardo menciona que el gobierno saliente “dejó una serie de costos laborales más altos, lo que implica que los márgenes de sectores como el comercio y la industria se han reducido notablemente”.

Si a eso se suma el incremento de 23 por ciento del salario mínimo, que fue cerca de cuatro veces la inflación esperada, sectores como el comercio enfrentan una presión importante que también puede pasarles factura.

semaforo-01.png

El comercio internacional también es otra de las dinámicas positivas que hoy tiene la economía. Las exportaciones colombianas vienen mostrando un dinamismo importante en lo corrido del año, con cifras positivas en el primer semestre: 

  • Enero: 12,6 por ciento.
  • Febrero: 11,4 por ciento.
  • Marzo: 20,9 por ciento.
  • Abril: 11,7 por ciento.
  • Mayo: 19,2 por ciento.
  • Junio: 7 por ciento.

Pero incluso esas variaciones positivas vislumbran amenazas en el camino. La apreciación del peso, y por ende la caída del dólar, se ha convertido en un mal trago para los exportadores, a lo cual ahora se le suma un nuevo arancel impuesto por Estados Unidos a varios países, entre ellos Colombia.

La clave para que el nuevo gobierno logre impulsar la economía estará en cómo De la Espriella, Restrepo y los ministros, balanceen sus esfuerzos para tratar de que esos sectores en rojo o amarillo pasen a un terreno positivo y los que hoy están en verde no pierdan su ritmo. 
 

Finalización del artículo
9 min de lectura·0% leído

Lea los comentarios

Temas en este artículo

Suscriptores

Compartir en redes sociales