
¿Verdes en enredos?: Jota Pe Hernández, Carlos Amaya y Claudia López van por los votos
Los bandos políticos vienen decantando sus estrategias para 2026. En el centro, la disputa sigue enredada y el aval se tendría que definir entre Jota Pe Hernández y Carlos Amaya —que está a “un 70 por ciento de ser candidato”. Pero algunos ‘exverdes’ también quieren entrar en la puja por apoyos claves. ¿Cómo están las fuerzas? ¿Qué pasaría si Amaya decide lanzarse? ¿Cómo juegan Claudia López y Sergio Fajardo?
Por: Claudia Quintero
No hay un partido más disparejo y colombiano que Alianza Verde. En sus filas militan desde figuras cercanas a la derecha, como el senador Jonathan Ferney Pulido Hernández —conocido como Jota Pe— hasta petristas consagrados, como el senador Inti Asprilla. Ambos gritan en el Congreso y tienen posiciones marcadas. Mientras Jota Pe defiende “las empresas” y “la seguridad”, los petristas hablan de “los derechos de los trabajadores” y la “justicia social”. Divididos: así están ‘los verdes’ en casi todo y por eso convivir en esa colectividad se convirtió en una gesta.
“Soñamos, equivocadamente, con un partido de centro, pero —aunque me lo advirtieron— esto solo se trata de Claudia [López]. Sin garantías”, dijo el representante Alejandro García en el chat del partido Alianza Verde cuando se enredó la escisión de la colectividad. ¿La razón? Un sector de los congresistas que pedían la separación quería apoyar a Claudia López en las elecciones de 2026, pero otros no estaban de acuerdo. Entonces, “el divorcio tranquilo” que planeaban nunca llegó. Ese chat, publicado por la W Radio, dejó en evidencia, una vez más, las profundas diferencias que hay en esa colectividad y que sus mismos congresistas reconocen.
Los verdes están a punto de entrar a otro terreno de disputa: las elecciones presidenciales de 2026. Pero, como en el caso de Vicky Dávila y el Centro Democrático, con el partido Verde ocurre algo similar. Además de los nombres que se disputarán el aval internamente, hay otros políticos que están fuera del partido Verde pero también se quieren disputar esos apoyos. El problema, entonces, es que si el partido define un candidato único les cierra los caminos a sus congresistas que quieren apoyar a otras figuras. Esto con un factor adicional: las consultas en las que participarán. ¿Cuál es la disputa? ¿Qué efectos tendría? ¿Cómo se podría solucionar?
Los 'verdes verdes'… y los desteñidos que se disputan votos
Las movidas en el Verde se daban en calma. Al menos desde que se hundió la escisión que pedía un sector. Pero hace unas semanas, Jonathan Ferney Pulido Hernández, conocido como Jota Pe, anunció sus intenciones de ser candidato presidencial por medio de un video en sus redes sociales y con una llamativa jugada que bien podría ser una simple coincidencia: una publicación justo el mismo día en que Carlos Amaya, el otro verde que quiere competir, se reunía con el presidente Gustavo Petro.

Hernández, el senador más votado del partido Alianza Verde, logró la tercera votación más alta de todo el Senado. Incluso superó en votos a figuras del talante de María Fernanda Cabal, una de las voces fuertes de Centro Democrático, o Humberto de la Calle, uno de los independientes con más credibilidad.
Sus posturas distan mucho de las de sus compañeros de colectividad. Es una de las voces más cercanas a la derecha y se ha convertido en uno de los más férreos opositores de las reformas del Gobierno. Además, fue uno de quienes apoyó a Rodolfo Hernández en las elecciones de 2022 y se ha caracterizado por defender estrategias como las de Nayib Bukele en El Salvador.
Su posible competencia interna es Carlos Amaya, gobernador de Boyacá y “uno de los caciques políticos” de esa región. Es cierto que Amaya aún no ha renunciado a su cargo y tiene hasta esta semana para hacerlo. Pero también es verdad que, como dijo un congresista cercano a su causa, está a un 70 por ciento de ser candidato. Sin embargo, hay quienes ya dan por hecho que se lanzará.
Amaya tiene más recorrido que Jota Pe. Ha sido dos veces gobernador de Boyacá y cuenta con un fortín político probado en ese departamento. Además, es uno de los nombres del Verde que ayudó a consolidar el bloque petrista de ese partido. Incluso se reunió con el presidente para, según él, “hablar de país”. Pero fuentes del alto Gobierno le confirmaron a CAMBIO que en ese encuentro también se definieron estrategias electorales.
Eso sí, Amaya tiene el antecedente de haber apoyado a Rodolfo Hernández en 2022. Una decisión que en las bases del petrismo no le perdonan.
Ellos dos pueden calificarse como los 'verdes verdes': los que siguen en la colectividad. Pero en la disputa también figura Claudia López, quien renunció a ese partido cuando explotó el escándalo de la Unidad Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), en el que resultaron salpicados el Gobierno y algunos ahora exintegrantes del partido Verde, como Carlos Ramón González, Sandra Ortiz e Iván Name, que son investigados por ese escándalo.
Es muy probable que López lance su aspiración en la semana del 3 de junio de este 2025. Ella, evidentemente, quiere recoger apoyos en el partido Verde. Allí hay un sector ‘claudista’, como lo muestra el episodio de la escisión.

En la ecuación también figura la posible aspiración de Sergio Fajardo, quien tampoco ha oficializado su candidatura, pero que también iría por el centro. Esto es clave porque, como le dijo un congresista del partido Verde a CAMBIO, “hay un gran sector de la colectividad que quiere apoyar a Fajardo”.
Este es, sin duda, un problema recurrente en el centro político. ¿Darán aval? ¿Dejarán en libertad? ¿Amaya sería una jugada para quitarle votos a Claudia López?

Avales, tendencias y votos: las disputas
Es cierto que Amaya, López y Fajardo no han oficializado sus candidaturas y, además de las estrategias para no gastarse tanto, está el juego de los avales y apoyos. Entonces, en principio, en el partido Verde está la puja entre Jota Pe Hernández y Carlos Amaya.
El pasado 12 de mayo, los integrantes del partido se reunieron para socializar los resultados de unos grupos focales que se hicieron en todo el país. De allí salió que las figuras más visibles a nivel nacional en el Verde son Claudia López, Antanas Mockus, Sergio Fajardo, Carlos Amaya y Antonio Navarro. “Algunos de ellos no están y el referente más visible de los que están hoy es Carlos Amaya”, le dijo a este medio el representante Duvalier Sánchez y uno de los cercanos a Amaya.
Eso muestra que es evidente que Amaya tiene más reconocimiento que figuras como Jota Pe Hernández. Pero también es cierto que los resultados de las elecciones pasadas mostraron que Hernández también goza de un electorado sólido, aunque tiene menos experiencia gobernando. Sin embargo, cualquiera de los dos que resulte siendo el candidato, acentuaría las diferencias internas.
Primero, Hernández es casi un solitario entre los verdes. Sus posturas 'derechistas' solo las compartía con Iván Name, expresidente del Senado, hoy capturado por el escándalo de la UNGRD y quien fue expulsado de la colectividad. Entre los militantes, entonces, hay pocos que le caminarán a su candidatura.
Además, Amaya también genera resistencia entre los independientes y distantes al Gobierno. Esto, porque la reunión de hace unos días con el presidente no es un tema menor y su nombre podría estar en la consulta del Frente Amplio, que espera recoger al petrismo y al progresismo.
Un representante que prefirió no ser citado, pero que es del bloque “independiente” en el verde, le dijo a CAMBIO que la aspiración de Amaya llevaría al partido a fusionarse con el Pacto y eso le hace perder representatividad. “El Verde debería tener identidad propia y no diluirse con el Pacto o el Frente Amplio. Recientemente, hicimos una identificación de con quienes se relacionaban al Verde y justamente era con Mockus, Fajardo, Claudia. Personas que han representado el centro político”, detalló.
Incluso, una parlamentaria que prefirió no ser citada, le dijo a este medio que “si Amaya se lanza, ella evalúa no repetir Congreso en las próximas elecciones”. Justo, porque no quiere ir con el Frente Amplio, que sería cercano a Petro.
Esa división deja sobre la mesa otra situación: llevar un candidato único sería un problema que acentuaría las diferencias. Y, en este punto, les resultaría mejor dejar a sus congresistas y militantes en libertad. Es decir, que cada quien vote como quiera. ¿Por qué? Si definen un candidato del partido Verde, los que no estén de acuerdo no podrían hacerle campaña a un candidato de otro partido. Si lo hicieran, incurrirían en doble militancia, como le explicó a CAMBIO Alfonso Portela, experto en derecho electoral.
Un claro ejemplo sería el siguiente: si el partido Verde le da el aval a Carlos Amaya, el sector claudista no podría hacerle campaña a ella, porque, si alguien los demanda, podrían hasta perder sus propias credenciales.
Aquí entra otro tema clave: el Gobierno quiere utilizar la candidatura de Amaya en el Frente Amplio para bloquear a López. Dos fuentes cercanas al presidente Petro confirmaron que por eso ve con buenos ojos su candidatura, además de su fortín político en Boyacá.
Por ahora, debe definirse la candidatura del gobernador de Boyacá, que será en esta semana del 26 al 30 de mayo. Si eso ocurre, el partido Verde tendría que citar a una dirección nacional para definir si va a tener candidato único y si va a hacer consulta interna. Luego, según le explicó a este medio el representante Duvalier Sánchez, tendría que definir si quiere ir a una consulta del centro o del Frente Amplio.

La presión para el centro
Todo esto, en efecto, le pone presión al centro, que, una vez más, podría llegar atomizado. “Un centro dividido entre varias opciones no tiene ninguna opción”, le dijo a CAMBIO el representante Daniel Carvalho hace unos meses. En su lectura, el centro debe apostar a consolidar un nombre fuerte que sea capaz de unirse con la centro-izquierda, la centro-derecha y hasta con los partidos tradicionales. Eso sí, con acuerdos pragmáticos y éticos claros.
Pero es cierto que uno de los temores en el centro es que una nueva coalición salga mal, como el recordado episodio de la coalición Centro-Esperanza. “Fue muy impreciso, desordenado y excesivamente diverso. Por eso no terminó bien”, le dijo a CAMBIO Jorge Enrique Robledo, uno de los integrantes de esa coalición. Sin embargo, muchos liderazgos dispersos tampoco garantizan nada. Es decir, tienen el reto de apostarle a una unidad sólida para recoger al centro y capitalizar el descontento que hay en los sectores de izquierda que no están de acuerdo con la gestión de Gustavo Petro.
Habrá que ver qué ocurrirá con las candidaturas en el Verde y si este, finalmente, decide fortalecer al centro o si va en unidad con el Frente Amplio lo cual, para muchos, sería “fusionarse con el petrismo” y enredar al partido Verde y al centro. ¿Se terminarán de deshojar?
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