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El estrés en los perros es más común de lo que parece. Reconocer sus señales puede transformar su bienestar y fortalecer el vínculo humano-animal.
Mascotas

¿Su perro está estresado? Aprenda a reconocer los síntomas y cómo ayudarlo, según expertos

Más del 70 por ciento de los perros presentan signos de ansiedad, pero muchos tutores no logran identificarlos. Le explicamos cuáles son y qué hacer.

Por: Juan David Cano

El estrés en los perros es una realidad frecuente pero subestimada. Según datos citados por la empresa especializada Gabrica, más del 70 por ciento de ellos manifiesta algún tipo de ansiedad, siendo los más comunes la sensibilidad a ruidos (32 por ciento) y el miedo (29 por ciento). Hill’s Pet Nutrition complementa esta alerta señalando que cuando se pasa por alto el estrés canino, pueden aparecer conductas no deseadas que afectan la relación humano-animal.

El primer paso para actuar es reconocer los signos de estrés. Aprender a interpretar las señales físicas, emocionales y conductuales es fundamental para brindarles bienestar emocional a sus mascotas.

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Crédito: Freepik

Síntomas visibles de ansiedad en perros

De acuerdo con la Asociación Estadounidense de Hospitales de Animales, recopilado por Hill’s Pet Nutrition, estos son los signos más comunes de estrés en los perros:

  • Pérdida de apetito
  • Apatía y evitación
  • Problemas digestivos como vómito o diarrea
  • Lamerse o morderse en exceso (a veces hasta autolesionarse)
  • Postura corporal baja, con la cola entre las patas
  • Temblores, jadeo, vocalización excesiva
  • Acciones repetitivas como perseguirse la cola o lamerse los labios
  • Cambios en el sueño, destructividad y eliminación inadecuada

Gabrica, por su parte, añade comportamientos como ladridos o aullidos excesivos, cambios repentinos en el apetito y signos similares a la depresión como la falta de interés en jugar o socializar.

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Crédito: Freepik

¿Qué causa el estrés en los perros?

Los expertos coinciden en que el cambio es uno de los principales detonantes del estrés canino. Según Hill’s, mudanzas, visitas al veterinario, separación de personas familiares o incluso la exposición a personas o lugares desconocidos pueden generar ansiedad. También lo hacen ruidos fuertes como tormentas o fuegos artificiales, así como la falta de estimulación física y mental.

Gabrica enfatiza que cambios en la rutina también pueden desestabilizar emocionalmente al perro. “Cambios bruscos en la rutina diaria son uno de los principales detonantes de ansiedad. Por eso, establecer horarios fijos para paseos, comidas y juegos es una herramienta fundamental para el manejo del comportamiento”, explica el doctor Michel Cardona, gerente de Desarrollo Técnico de Gabrica.

El estrés humano también afecta a los perros

Un dato que puede sorprender es que los perros absorben el estrés de sus tutores. Gabrica explica que, gracias a su agudo sentido del olfato, los canes detectan cambios químicos relacionados con el estrés humano. Si una persona está ansiosa por el trabajo o la vida cotidiana, su mascota puede reflejarlo en forma de inquietud, destructividad o temblores.

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Crédito: Freepik

Hill’s coincide y asegura que los perros reflejan nuestras emociones. Por eso, recomiendan observar tanto al animal como a uno mismo. Si nota un cambio en su comportamiento, puede estar vinculado a algo que tú también estás experimentando.

Qué hacer: estrategias efectivas para calmar a tu perro

Ambas fuentes coinciden en que el enfoque debe ser integral. Estas son algunas recomendaciones clave:

1. Contacto físico y calma emocional

Caricias suaves antes de salir, hablarles con tono tranquilo y mantener la serenidad personal ayudan a reducir el ritmo cardíaco del perro y evitar que absorban el estrés del entorno.

2. Rutinas consistentes

La estabilidad es esencial. Fijar horarios para paseos, comida y juego permite que el perro anticipe lo que ocurrirá, reduciendo la ansiedad por incertidumbre.

3. Ejercicio físico y estimulación mental

Tanto Gabrica como Hill’s recomiendan incluir caminatas, juegos interactivos y enriquecimiento sensorial diario. Las caminatas por sí solas no siempre son suficientes.

4. Zona segura y espacio personal

Ofrecer al perro un lugar donde se sienta cómodo —como una cama o caseta con una manta que huela a su tutor— puede ser clave para momentos de soledad o tensión.

5. Consulta profesional cuando sea necesario

Cuando los síntomas persisten, lo mejor es acudir al veterinario o a un etólogo para una evaluación más profunda. El dolor físico también puede manifestarse como estrés, por lo que un diagnóstico clínico es esencial.

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