
La historia de Édgar Arévalo, patrullero que perdió un brazo en un atentado y fue reconocido como el mejor policía del 2025
El patrullero obtuvo el reconocimiento en la categoría Heroísmo, tras sobrevivir a un ataque con artefactos explosivos del ELN en el departamento de Cesar e intentar proteger a sus compañeros, pese a haber perdido un brazo durante el atentado.
Por: Jonathan Beltrán
En una nueva edición del Premio Corazón Verde, el patrullero Édgar Arevalo recibió el galardón que lo reconoce como el mejor policía del año por su destacada labor en el servicio. El uniformado obtuvo el máximo reconocimiento en la categoría Heroísmo y recibió un incentivo económico de 30 millones de pesos por su compromiso con la institución.

Como parte de sus funciones en la Dirección de Carabineros y Protección Ambiental (Dicar), Arévalo se encargaba de garantizar las condiciones de seguridad requeridas para transportar hidrocarburos hacia diferentes regiones del país. Sin embargo, durante uno de los recorridos, fue víctima de un atentado con explosivos que puso en grave riesgo su vida.
El patrullero y su equipo se habían movilizado hasta una zona rural del municipio de Pelaya (Cesar) para atender una baja en la presión del sistema de transporte de hidrocarburos, cuando se activaron cargas explosivas en la ruta. La fuerte detonación alcanzó de forma directa al equipo que se movilizaba en la patrulla y provocó la amputación inmediata de su brazo derecho.

“Fue una noche muy caótica para todo el grupo. Cuando nos acercamos al punto en el que se presentó la emergencia, activaron dos ‘cilindros bomba’. Intenté mover mi brazo y me di cuenta de que no lo tenía. Además, después de activar los explosivos en el sector, nos atacaron con varias ráfagas de fusil en medio de la oscuridad”, explicó el patrullero de la Dicar.
Ante la complejidad de la situación, Arévalo auxilió a sus compañeros que se encontraban heridos en el suelo e intentó llevarlos hacia una zona segura para huir de las detonaciones y los disparos. Su reacción oportuna, pese a haber perdido su brazo y sufrir una intensa hemorragia, permitió salvar la vida de varios patrulleros de la Dicar afectados en el ataque.
El compromiso del patrullero Édgar Arévalo tras la tragedia
En medio de la arremetida de una estructura del Ejército de Liberación Nacional (ELN) con presencia en el Cesar, Arévalo y su equipo resistieron por más de 20 minutos a las constantes ráfagas de fusil, para coordinar las labores de apoyo hasta la llegada de refuerzos que facilitaran su traslado hacia centros médicos asistenciales del municipio.

El patrullero, que toda la vida utilizó su brazo derecho para realizar sus actividades cotidianas y profesionales, tuvo que disparar por varios minutos con su mano izquierda para proteger a sus compañeros durante el ataque. Además, debió resistir a la asonada con control absoluto de su respiración para evitar perder la conciencia tras el atentado.
Ante la gran cantidad de sangre que perdió durante el ataque del grupo armado ilegal, el patrullero de la Dirección de Carabineros y Protección Ambiental pensó que no sobreviviría a la emboscada. Sin embargo, el equipo médico logró estabilizarlo de forma oportuna para iniciar el proceso de recuperación que le ha permitido retomar sus labores en la institución.

“Cuando pensé que iba a morir en el lugar, solté mi fusil y llamé a mi madre para escucharla por última vez. Intenté que fuera una llamada casual y evité contarle lo que estaba pasando. El amor que me expresó en esa llamada, con su sexto sentido, me mantuvo fuerte hasta el último momento. Salí de allí para cumplir una promesa con mi familia”, relató Arévalo en la ceremonia de premiación.
Como reconocimiento a su labor, la Fundación Corazón Verde destacó al patrullero como el mejor policía del año y sumó su nombre a la lista de uniformados galardonados por la institución durante las últimas dos décadas. Además, su experiencia fue destacada como un símbolo de compromiso en medio del combate contra el crimen organizado a nivel nacional.
Los otros policías galardonados por su servicio en la institución
Una vez completó su proceso de recuperación tras el ataque en contra de su patrulla móvil, Arévalo volvió a utilizar su uniforme para retomar sus labores en la institución. Desde entonces, ha participado en operativos contra grupos armados ilegales que operan en diferentes regiones del país y en actividades de protección comunitaria territorial.
Al cierre del evento, el patrullero reveló que uno de sus sueños tras superar el ataque es convertirse en psicólogo para ofrecer apoyo a uniformados que han vivido situaciones similares y necesitan acompañamiento emocional. En ese sentido, destacó que su nuevo propósito en la institución es brindar ayuda especializada y fortalecer el bienestar mental dentro de la fuerza pública.
¡𝗢𝗥𝗚𝗨𝗟𝗟𝗢 𝗜𝗡𝗦𝗧𝗜𝗧𝗨𝗖𝗜𝗢𝗡𝗔𝗟! Felicitaciones a todos los nominados y galardonados con el Premio Corazón Verde, que exalta a los mejores policías de Colombia.
— Mayor general Carlos Fernando Triana Beltrán (@DirectorPolicia) September 17, 2025
En nombre de los 186.000 policías de la patria gracias a la Fundación Corazón Verde y su presidente, doctor… pic.twitter.com/w4v9py6OLB
Por otra parte, la Fundación Corazón Verde también destacó a otros uniformados por su trabajo reciente en la Policía Nacional. En la categoría Liderazgo Comunitario, el galardón se entregó al subintendente chocoano Elkin Palacios, quien ha promovido programas de gratuidad en la educación orientados a facilitar el ingreso de 1.400 jóvenes a universidades de la región.
En la categoría Lucha contra la Criminalidad, el reconocimiento se lo llevó Angie Fernanda Zipa. La subteniente de la Policía obtuvo el galardón por su apoyo en identificación de una serie de irregularidades que finalmente derivaron en la investigación sobre el escándalo de corrupción en la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD).
Finalmente, el subteniente Jorge Luis Cabezas, de la Escuela Internacional de Entrenamiento, obtuvo el reconocimiento en la categoría Innovación y Mejores Prácticas en gestión por su liderazgo en el diseño de nuevas capacitaciones para combatir las tecnologías sofisticadas utilizadas por grupos criminales.
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