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Peso a peso, paso a paso

Controlar las emociones: factor clave para evitar fraudes

El miedo, la urgencia y la curiosidad son reacciones que usan los delincuentes para quedarse con la plata y la información de los consumidores financieros. No deje que su propio cerebro lo secuestre: parar, pensar y actuar puede hacer la diferencia al momento de recibir ese indeseado correo, llamada o mensaje de texto fraudulento.

La historia se repite, sin importar la edad de la víctima, su nivel educativo o cualquier otro factor: casi todos tenemos a un conocido que terminó entregando sus ahorros y hasta sus electrodomésticos porque recibió la llamada de un supuesto ‘familiar’ que dijo haber sido el responsable de un accidente de tránsito, y necesitar, urgente, una plata para indemnizar a los afectados.

La gravedad de semejante escenario no le permitió a nuestro conocido darse el tiempo de pensar en la veracidad de la llamada, ni en lo que debía hacer antes de entregar su información, su plata y sus pertenencias. Su propio cerebro lo secuestró por el miedo y por la urgencia.

Esta misma situación se presenta al recibir correos electrónicos, llamadas o mensajes de texto en los que supuestamente el banco informa que las cuentas y claves fueron bloqueadas, o que se hicieron compras sin autorización con las tarjetas, y que se debe ingresar a un enlace para dejar los datos y controlar la situación.
Y la culpa no es de la víctima: la amígdala, una pequeña parte del cerebro relacionada con las emociones, pareciera actuar de maneras insospechadas. De hecho, puede generar un bloqueo, conocido como ‘secuestro amigdalar’, que causa en la persona una incapacidad transitoria de pensar racionalmente y de acceder al conocimiento previamente adquirido para tomar las decisiones correctas.

Pero el cuerpo mismo también tiene la capacidad de reaccionar ante esa respuesta. Lo primero que hay que considerar es aprender a identificar posibles intentos de estafa. “Conocer las formas como terceros pueden robar nuestra información y nuestra plata es el primer y más importante paso para combatir el fraude”, expresa Juan Camilo Zuluaga, vicepresidente de Servicios para Clientes y Empleados de Bancolombia. Según ese banco, el segundo paso es controlar las emociones en momentos de alta tensión, y para ello hay que conjugar tres verbos:

Parar: es el primero que hay que seguir. Luego de recibir una llamada o de leer un correo, mensaje o indicación inusual, lo mejor es detenerse. Así se da tiempo para estabilizar las emociones y sacar a la ‘amígdala cerebral’ del secuestro en el que se encuentra. Así es posible entender mejor qué dice el mensaje que causó la alerta.

Pensar: es el segundo. Es hacerse preguntas como ¿qué me están pidiendo que haga?, o ¿quién me lo está pidiendo y por qué debería hacerlo? Y muy importante: ¿por qué entregar mi información financiera si solo la debo usar para hacer transacciones? Este tipo de cuestionamientos ayuda a proteger la información financiera y la plata y, claramente, evita caer ante las trampas de los delincuentes.

Actuar: es el último. Y basta con hacerlo con calma. Cuando un mensaje genere alerta porque le están pidiendo información financiera confidencial, transferencias de dinero, descargas de archivos adjuntos desde remitentes desconocidos o acciones que no son normales o simplemente generan dudas, la mejor forma de actuar es reenviar el mensaje a la entidad bancaria para que un equipo se encargue de revisarlo e identificar si se trata de un fraude, y dé respuesta con indicaciones para proceder.

Además, al identificar mensajes fraudulentos, los bancos –por lo menos en el caso de Bancolombia– generalmente bloquean las páginas falsas para que los ciudadanos no caigan en este tipo de estafas, con lo que una consulta a tiempo por estos canales no solo ayuda a quien denuncia, sino a muchas otras personas.
También es importante conocer unas recomendaciones de seguridad básicas en relación con las cuentas bancarias:

  • Tenga en cuenta que ni los bancos ni las franquicias de las tarjetas de crédito van a solicitar los cinco datos financieros confidenciales. Estos son: usuario, clave, número de tarjeta, código de seguridad y fecha de vencimiento. Esto quiere decir que, si por llamada telefónica, mensaje de texto, correo electrónico o redes sociales le piden estos datos, le están tratando de robar la plata.
  • No crea en supuestas alianzas o premios de rifas en las que usted no participó, y menos si para reclamar lo ganado le piden esos cinco datos confidenciales.
  • No descargue en sus dispositivos (celular, tableta o computador) archivos o programas que provengan de fuentes desconocidas. Siempre busque sitios oficiales como Play Store o App Store para hacer sus descargas.
  • Mantenga instalado en sus dispositivos un antivirus licenciado y actualícelo.
  • Utilice los mecanismos de protección que ofrecen los bancos, como las alertas y notificaciones, identidad protegida, clave dinámica y topes en los valores de las transacciones, entre otros.

Estas son las modalidades de fraudes electrónico más frecuentes:

Estafas a través de sitios web y redes sociales: se trata de supuestas ofertas de productos, promovidas por comercios electrónicos aparentemente legales. Estos generalmente reciben el dinero del cliente, pero luego comienzan a dan largas con la entrega de lo comprado por el cliente. Finalmente, lo bloquean de sus canales de venta y redes sociales, sin responder por lo acordado. En algunas ocasiones solicitan información confidencial de la víctima para ingresar a sus productos financieros y materializar un nuevo fraude.

Para cuidarse de esta modalidad, lo más conveniente es buscar, en redes, los comentarios de otros usuarios sobre la tienda o comercio en el que va a realizar su compra, y si tiene página web o redes sociales. Esto ayudará a identificar su trayectoria y las experiencias que han tenido otros clientes. Cuando el precio sea mucho más bajo de lo habitual, desconfíe e investigue si la empresa y el producto son reales.

Phishing (correos electrónicos falsos): se trata de correos electrónicos con enlaces que llevan a páginas de internet falsas para ‘pescar’ información financiera confidencial. Suelen alertar falsamente sobre el bloqueo de cuentas o claves e invitan a restablecer los datos.

Smishing (mensajes de texto falsos): son mensajes de texto que incluyen enlaces a sitios web en los que piden a los usuarios su información personal o financiera, con la que, posteriormente, lo suplantan en compras o transferencias bancarias. En este caso, no dé clic y denuncie.

Vishing (llamadas falsas): son llamadas en las que los delincuentes suplantan a funcionarios de entidades financieras o de comercios para robar información financiera, como los cinco datos confidenciales que nunca se deben entregar. En otros casos piden al usuario que “confirme” los códigos que le llegan por SMS (mensajes de texto), robando así las claves para realizar transacciones bancarias.

Carding: es el uso de tarjetas de crédito y cuentas bancarias para cometer fraudes en el mundo digital, suplantando la identidad de los clientes a quienes previamente han robado sus datos confidenciales.

Descuentos de multas de tránsito: los delincuentes escriben, vía chat, para ofrecer descuentos en multas de tránsito. De acuerdo con Bancolombia y la Federación Colombiana de Municipios (Fedemunicipios), en este caso, dando la apariencia de ser canales oficiales del Simit, e incluso suplantando la identidad de empleados de Fedemunicipios, los amigos de lo ajeno ‘construyen’ sitios web y perfiles de WhatsApp falsos para guiar a las personas a supuestos descuentos en multas de tránsito.

Su estrategia incluye el envío de recibos de pago y certificados bancarios igualmente falsos, así como números de cuentas o códigos QR de distintas entidades bancarias con el fin de estafar y quedarse con el dinero de los usuarios.

Frente a esta situación, Bancolombia y Fedemunicipios quieren recordar que:

  • El único sitio web autorizado para la consulta y pago de multas y sanciones por infracciones de tránsito es .
  • Los acuerdos para el pago de multas deben realizarse en los organismos de tránsito, y no a través de personas que digan ser intermediarias. El Simit no tiene asesores digitales ni canales de atención vía chat.
  • Así mismo, el Simit no envía correos con archivos adjuntos que pidan contraseña para su apertura.
  • Los usuarios pueden pagar sus multas de tránsito por medio del botón PSE que se encuentra en el sitio web oficial de Fedemunicipios o por medio de recibo de pago en entidades bancarias. Nunca a través de enlaces enviados por correos, mensajes de texto o WhatsApp, ni mediante transferencias a billeteras digitales o usando códigos QR.
  • Los pagos ante el Simit no tienen ningún costo y no necesitan intermediarios o comisionistas.
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