
Piedad Urdinola, una de las pocas funcionarias del gabinete que sobrevivió intacta a los cuatro años del Gobierno Petro
El trabajo técnico de la directora del Dane, Piedad Urdinola, fue la clave que le permitió, a su juicio, estar al frente de la entidad estadística en un gobierno caracterizado por numerosos relevos. En entrevista con CAMBIO, habló de su gestión, los temas pendientes que espera que sigan en el nuevo gobierno y su relación con el presidente. La funcionaria estará al frente de la entidad hasta el próximo 20 de julio.
“Muchas personas creen que el Dane simplemente produce cifras, pero detrás hay cientos de profesionales de muy alto nivel dedicados a construir información con el mayor rigor posible”, destaca Piedad Urdinola, quien tuvo a su cargo durante cuatro años a cerca de 1.300 funcionarios con cargos tan diversos como estadísticos, científicos de datos, ingenieros, economistas, comunicadores, ingenieros ambientales, físicos y filósofos.
Urdinola llegó a la dirección del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) el 7 de agosto de 2022 para formar parte del gabinete ministerial del presidente Gustavo Petro, en el que, además de sus ministros, también están los directores de seis departamentos administrativos. Tras los cuatro años de gobierno, Urdinola es una de las pocas funcionarias del gabinete original nombrado por Petro que se mantiene en su cargo.
“Pienso que esa manera de trabajar, con rigurosidad técnica fue lo que permitió que permaneciera durante todo el periodo”, reconoce la economista, con una forma de hablar pausada y serena.
Su perfil técnico y académico, y más de dos décadas de experiencia en materia estadística con un enfoque especial en demografía, caracterizan a Urdinola, quien en conversación con CAMBIO habló sobre los retos que tuvo que asumir al frente de la entidad, como el censo económico, y defendió la independencia de la entidad frente a los gobiernos de turno.
Urdinola presentó su renuncia a la dirección del Dane este 15 de julio, cargo que ocupará hasta el 20 de julio.
CAMBIO: Usted fue la única integrante del gabinete que permaneció durante los cuatro años del Gobierno de Gustavo Petro. ¿Qué significa eso para usted?
Piedad Urdinola: Ha sido muy importante. Desde el comienzo de la administración contamos con un respaldo fundamental: la firma de la Ley 2335 de 2023, que consagró la independencia técnica del Dane, protegió la reserva estadística y estableció que la producción de información debe cumplir los más altos estándares internacionales.
Que esa ley fuera firmada por el propio presidente fue muy significativo y ese respaldo se reflejó en el trabajo que pudimos desarrollar. Impulsamos una profunda modernización tecnológica en una entidad que tenía cerca de veinte años de rezago y que, además, acababa de superar un ataque cibernético ocurrido en 2021.
También encontramos una entidad golpeada y con un personal desmotivado. Haber permanecido los cuatro años nos permitió culminar ese proceso de transformación y entregar hoy un Dane mucho más fortalecido técnica e institucionalmente.
CAMBIO: Usted viene de la academia y se ha destacado por sus trabajos como investigadora. ¿Qué cambió para usted en su paso por el Dane?
P. U.: La mayor parte de mi vida profesional ha transcurrido en la academia. Llevo más de veinte años trabajando en producción y análisis de datos, y el Dane siempre fue una institución muy especial para mí. Ya tenía una relación cercana con la entidad porque había asesorado distintos proyectos, especialmente en demografía.
Haber estado al frente del Dane y ser la máxima autoridad en producción estadística nacional fue una experiencia única. Me permitió entender el funcionamiento de la entidad, ya no solo como investigadora o asesora, sino desde la dirección, y contribuir a dejar avances importantes.

CAMBIO: ¿Cuáles son esos avances que destaca?
P.U.: En materia demográfica dejamos establecido el ciclo censal. Colombia no tenía una organización clara para garantizar la realización periódica de los censos. Ahora quedó definido que deben realizarse cuatro grandes censos: el de población, el económico —que retomamos después de 34 años—, el agropecuario y el minero; todos con una periodicidad de diez años, siguiendo los lineamientos de Naciones Unidas.
También dejamos preparada la entidad para realizar censos de manera híbrida, combinando el trabajo de campo con los registros administrativos, gracias a la infraestructura tecnológica que implementamos.
Otro avance importante fue el de las estadísticas vitales. Cuando llegué, las cifras se publicaban con un rezago de dos años y dos meses. Hoy las entregamos con apenas nueve meses de diferencia, que es el estándar de excelencia internacional. Eso nos convirtió en referentes en América, con niveles comparables a los de países como Alemania y Japón.
Además, fortalecimos áreas como las cuentas ambientales, las estadísticas de inclusión, las encuestas sobre violencias basadas en género y el registro sobre explotación sexual comercial de niñas, niños y adolescentes.
Haber sido parte de esa transformación del Dane ha sido, para mí, un enorme orgullo.
CAMBIO: Quizás uno de los mayores retos de su gestión fue el censo económico. ¿Cuál fue el principal desafío de esa operación y en qué punto quedan hoy esos datos?
P.U: Fue un reto enorme. Cualquier director del Dane sabe que un censo es el operativo más grande que realiza la entidad.
Sacamos adelante el Censo Económico Nacional Urbano recorriendo los 1.102 municipios del país, además de San Andrés y las 18 áreas no municipalizadas. Tuvimos que contratar más de 8.000 censistas, recorrer más de 500.000 manzanas y desarrollar toda la operación administrativa y tecnológica que implica un proceso de esta magnitud.
La inversión que hicimos en infraestructura tecnológica permitió hacer seguimiento en tiempo real al trabajo de los censistas, monitorear los tiempos de recolección, recibir información prácticamente en línea y procesarla en la nube. Históricamente, los censos en Colombia tardaban años en generar resultados pero eso nos permitió producir resultados en cuestión de meses.
CAMBIO: ¿Queda preparada la entidad para que el próximo censo económico no tarde otros 30 años?
P. U.: Queda lista no solo la maquinaria sino también el marco legal. La Ley 2335 establece que los censos deben realizarse siguiendo los lineamientos de Naciones Unidas, es decir, cada diez años.
Eso significa que el próximo censo económico deberá realizarse en 2034, luego en 2044 y así sucesivamente. Todos los años terminados en cuatro deberán hacerse los censos económicos nacionales.

CAMBIO: Ya hablamos de los principales avances de su gestión, pero, ¿siente que le quedó algo pendiente?
P.U.: Sí. Hay proyectos que desde el comienzo sabíamos que eran de mediano y largo plazo, como las cuentas ambientales, que ojalá la siguiente administración continúe desarrollando.
Pero hay dos iniciativas que me hubiera gustado dejar implementadas. La primera es la ESCO, la encuesta sobre orientaciones sexuales e identidades de género diversas. Dejamos listo el diseño metodológico, realizamos el piloto y quedó preparada para implementarse. Lo único que faltó fueron los recursos.
La segunda es la Encuesta de Violencias Basadas en Género. También quedó diseñada y piloteada, pero nuevamente el obstáculo fue la financiación.
Son operaciones estadísticas más complejas que las tradicionales porque trabajan con poblaciones específicas y temas altamente sensibles, lo que exige metodologías y personal especializado. Sin embargo, ambas quedaron listas para implementarse y, si se asignan los recursos, podrían ejecutarse de inmediato.
CAMBIO: ¿Cómo está hoy el Dane frente a otros institutos nacionales de estadística de la región y de la OCDE? ¿En qué nivel se encuentra la producción estadística de Colombia?
P.U.: En América Latina estamos entre los institutos nacionales de estadística más sólidos, junto con México, Brasil y Chile. En algunos indicadores incluso ocupamos el primer lugar en el continente. Por ejemplo, hoy publicamos las estadísticas vitales con un rezago comparable al de países como Alemania o Japón.
También somos pioneros en desarrollar cuentas nacionales de transferencia con enfoque de inclusión y en incorporar metodologías para la recolección de datos ciudadanos.
Dejamos un Dane mucho más innovador, con mayor capacidad técnica, una infraestructura tecnológica fortalecida y reconocimiento internacional, respaldado por el apoyo permanente de organismos multilaterales.
CAMBIO: Muchas personas se preguntan qué tan independiente es la entidad frente al gobierno de turno ¿Qué les responde?
P. U.: La independencia técnica ha sido una de mis principales prioridades. Aunque el Dane hace parte del Ejecutivo y debe coordinar asuntos administrativos y presupuestales con el Gobierno, la Ley 2335 de 2023 dejó expresamente establecida su independencia técnica. Además, desde el ingreso de Colombia a la OCDE en 2015, el país está obligado a seguir buenas prácticas y estándares internacionales en producción estadística, un compromiso que ahora también quedó incorporado en la ley.
Eso significa que cualquier director del Dane debe producir las estadísticas siguiendo metodologías y protocolos internacionales. No puede modificar las cifras de manera discrecional.
Por eso les diría a los ciudadanos que confíen en el Dane. Estamos dejando una entidad muy técnica, con una independencia respaldada por la ley y por estándares internacionales.
CAMBIO: La administración del Gobierno Petro se caracterizó por numerosos cambios en los ministerios y departamentos administrativos. ¿Qué hizo usted para que se mantuviera durante toda la administración al frente del Dane?
P.U.: Creo que la explicación está en el trabajo. Desde el primer día nos concentramos en fortalecer la entidad, modernizar el sistema estadístico y producir información con rigor, oportunidad y transparencia. Mi formación como demógrafa también aportó una mirada muy enfocada en la producción estadística y en el fortalecimiento metodológico de las operaciones del Dane. Al final, lo que genera confianza es que las cifras hablen por sí mismas y que la institución actúe con absoluta independencia técnica y transparencia.
Mi principal preocupación siempre fue producir información con el mayor rigor técnico posible. Creo que eso fue reconocido no solamente por el presidente, sino también por los distintos integrantes del gabinete con quienes trabajé durante estos cuatro años.
Cada vez que presentábamos cifras podía haber debates sobre su interpretación, pero siempre eran discusiones técnicas. Nunca sentí que se cuestionara la producción estadística en sí misma. Pienso que esa manera de trabajar fue lo que permitió que permaneciera durante todo el periodo.

CAMBIO: ¿Cómo fue su relación durante estos cuatro años con el presidente Petro? ¿Qué tanto conversan?
P.U.: Mi relación con el presidente Gustavo Petro fue siempre institucional, respetuosa y enmarcada en el papel que la ley le asigna al Dane. Durante estos cuatro años encontré en él un respeto por la información estadística oficial. Nunca recibí una instrucción para modificar, retrasar o alterar un resultado estadístico. La independencia técnica del Dane fue respetada.
CAMBIO: Ahora que termina esta etapa, ¿qué viene para usted?
P.U.: Seguiré haciendo lo que siempre me ha apasionado. Seguramente continuaré trabajando en producción y análisis de datos como consultora independiente y volveré a la academia. La Universidad Nacional de Colombia ha sido mi casa durante diecisiete años y, muy seguramente, regresaré a dictar clases allí.
Lea los comentarios







