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Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico a la presidencia.
Poder

Con el resultado de la consulta, ¿puso el Pacto Histórico un pie en la segunda vuelta?

Iván Cepeda, candidato del Pacto Histórico a la presidencia de la República.

En una de las semanas más críticas para el Gobierno –caída de la reforma a la salud por decreto, renuncia de Montealegre advirtiendo de “dagas” en Palacio e inclusión del presidente Petro en la Lista Clinton–, la colectividad demostró que conserva intacto su poder de movilización. Análisis.

Por: Armando Neira

Las horas previas a la consulta del Pacto Histórico fueron de las más oscuras en su corta vida como agrupación política. El oficialismo acumulaba malas noticias una tras otra: Álvaro Uribe, su antagonista por excelencia, quedaba en libertad; Iván Cepeda hacía un paréntesis en su campaña para confesar que no esperaba este resultado del Tribunal Superior de Bogotá, mientras los analistas advertían que la decisión afectaría negativamente sus resultados en las urnas.

Del Consejo de Estado salieron dos decisiones cruciales: se puso límite a las alocuciones del presidente Petro y se frenó en seco su intención de sacar la reforma a la salud por decreto. El ministro de Justicia, Eduardo Montealegre, salió del cargo en el que apenas duró un par de meses, dejando en el aire la ley de sometimiento –herramienta esencial para la consecución de la paz total– y lanzando una inquietante acusación: “Presidente, cuídese mucho: en Palacio hay traidores que acechan con dagas peligrosas”.

Y, por si fuera poco, desde Washington llegó un anuncio inesperado: el Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluyó al presidente Petro en la llamada Lista Clinton, en la que se registran personas u organizaciones señaladas de tener vínculos con el narcotráfico o con el crimen organizado. Se incluyó también a Verónica Alcocer, esposa de Petro; a Nicolás Petro Burgos, su hijo mayor; y a Armando Benedetti, ministro del Interior.

Petro se convirtió así en el primer jefe de Estado colombiano en aparecer en ese listado de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Ofac), creado a fines de la década de 1990. Cuando se inició su enfrentamiento con Donald Trump no hubo una voz que previera semejante capítulo.

Como si faltaran elementos para alimentar el pesimismo, llegó el día de la consulta con tantos enredos que los electores no tenían claro si el ganador participaría en la consulta del Frente Amplio –“Frente Humano”, como pide ahora que se llame el presidente– en marzo, si el segundo en votos encabezaría la lista al Senado o para qué servirían los votos de Daniel Quintero.

La izquierda: aquí estoy, aquí me quedo

A pesar de este contexto, los electores del Pacto Histórico se movilizaron en todo el país y dictaron sentencia: la izquierda llegó para desempeñar un papel protagónico en la política nacional.

“Siempre he sostenido que con la llegada de Petro al Gobierno se normalizó la democracia colombiana”, dice el exministro del Interior Juan Fernando Cristo. “Acá no teníamos alternancia, que es condición esencial para hablar de democracia plena. Ya la izquierda es una fuerza con peso específico en el país, y ello implica además la deslegitimación total y definitiva de cualquier lucha armada, que queda reducida a estructuras criminales. La izquierda, con el liderazgo de Petro, llegó para quedarse como fuerza política importante de este país”, argumentó.

Iván Cepeda, ganador de la consulta.
Iván Cepeda, en la noche del domingo ante sus seguidores.

La consulta registró un total de 2.739.368 votos; los no marcados y nulos sumaron 385.297, según la Registraduría Nacional. Iván Cepeda obtuvo 1.533.284 votos (65,13por ciento), Carolina Corcho 676.110 (28,72 por ciento) y Daniel Quintero 144.677 (6,14 por ciento).

Traducido este total a términos de elecciones al Congreso, equivaldría a obtener unas 21 curules, lo que lo convertiría en la primera fuerza del Parlamento. Se trata de una votación con peso específico que no puede compararse con la consulta de la izquierda de 2022, cuando se obtuvieron 5,58 millones de votos, porque en esta ocasión el Pacto iba en solitario. No había otros equipos en la cancha ni el país estaba en ambiente electoral.

A pesar de ello, hay fuerzas que se resisten a reconocer el resultado. “Veo al uribismo y a la clase política en negación. Además de ciegos, torpes, han promovido el intervencionismo abusivo de Trump, que capitalizó Petro”, dice la también aspirante presidencial Claudia López. “Al Pacto le fue bien en su interna, pero está lejos de ganar”, asegura la exalcaldesa de Bogotá.

Todo indica que habrá segunda vuelta

En efecto, al día de hoy la discusión no es si el Pacto ganará las elecciones presidenciales de 2026, pero los resultados sí abren otro interrogante: ¿puso ya un pie en segunda vuelta? La pregunta es válida por el contexto actual: con la fragmentación política, el elevado número de candidatos –la lista supera el centenar– y la ausencia de una figura arrasadora, todo indica que habrá segunda vuelta.

Entre los analistas hay quienes piden evaluar los resultados con frialdad. Dicen, por ejemplo, que no se sabe si el Pacto tiene ya un pie en esa instancia, pues cuenta con votos prestados de simpatizantes ocasionales o de maquinarias (como la de Pedro Flórez, que sacó 185.000 votos) que podrían decantarse por otros candidatos en las elecciones definitivas.

Sin embargo, reconocen que es una victoria contundente que ni los más optimistas del Pacto esperaban, por varias razones: la consulta estuvo muy atropellada –casi la cancelan–; Quintero se retiró; hubo poca publicidad del proceso y menos puestos de votación en comparación con los de una elección en caliente.

Petro les ganó el pulso a todos, jugándose la vida en esa consulta. Al realizarse con tanta anticipación –más de cuatro meses antes de marzo–, podría haber resultado un desastre. Pero logró algo que la izquierda nunca había alcanzado: consolidar un proyecto de más de cuatro años que probablemente agregue suficientes fuerzas electorales para mantenerse como una de las bancadas más grandes del Congreso.

También es cierto que el resultado provocará un efecto de alarma en la derecha, que deberá unirse sí o sí, si no quiere sufrir una derrota en 2026. Lo que ocurre es que la derecha sigue confundida y sin candidato, lo que aumenta la presión.

Llamado de atención para Roy Barreras

Al poner la lupa en lo que ocurrió el domingo, es importante destacar que Nariño, Cauca y la costa Atlántica se mantienen como bastiones del petrismo, mientras que en Bogotá se nota una pérdida de fuerza. Algunos líderes tradicionales, como David Racero, Alirio Uribe y Gabriel Becerra, tuvieron resultados discretos.

Pero, más allá de esas anotaciones, la izquierda ya se metió en la pelea, y el resultado de Cepeda representa un llamado de atención para Roy Barreras, que esperaba ganarle con facilidad en el Frente Amplio. 

Iván Cepeda, candidato a la presidencia de Colombia.
Iván Cepeda, candidato a la presidencia de Colombia, durante la celebración de su triunfo en la consulta del Pacto Histórico.

A pesar de su techo político, la absolución de Uribe pareció fortalecerlo en lugar de debilitarlo. “En mi caso, la decisión absolutoria de segunda instancia en el proceso contra Uribe no solo no afectó el resultado. Probablemente lo fortaleció”, aseguró Cepeda.

La discusión está abierta. Lo concreto es que, en la carrera por consolidar un nombre, la izquierda lleva la delantera. “En Colombia, la izquierda está más viva y potente que nunca. Golpe a la ilusión de la extrema derecha de desahuciarla. Desahuciados ellos”, dijo Cepeda.

Por lo visto hasta ahora, el mecanismo de encuestas del uribismo resulta menos eficaz, además de que ninguno de esos cinco precandidatos parece ser el definitivo. Anotación al margen, el atroz y repudiable asesinato del senador Miguel Uribe Turbay, lejos de fortalecer al Centro Democrático, lo debilitó.

La centroderecha tecnocrática también quedó preocupada tras lo ocurrido, y quienes quieran tener opciones deberán unirse y definir pronto un candidato propio, o quedarán rezagados.

El petrismo tiene bases sólidas

“A pesar del desgaste del Gobierno y la impopularidad presidencial, el resultado confirma que el petrismo mantiene una base electoral firme y activa”, dice la analista política María Jimena Escandón.

Para ella, la izquierda parte de una posición sólida, aunque necesitará ampliar su coalición para crecer más allá de su núcleo histórico. La disputa se centrará en el control de las listas legislativas, con un peso creciente del voto digital y de la visibilidad pública. “En suma, la consulta fue un ejercicio de cohesión y demostración de fuerza, más estratégico que triunfal”, concluye Escandón.

El analista Gabriel Cifuentes considera que las elecciones tienen varias lecturas y que hubo dos procesos distintos, o si se quiere, dos grandes momentos. El primero corresponde a la elección de los precandidatos presidenciales, que deja un claro vencedor: Cepeda, quien superó las expectativas de votación y obtuvo un capital político importante de cara a la consulta del Frente Amplio en marzo.

Para este analista, si bien no es posible hacer una aritmética exacta, podría suponerse que partiría, al menos en teoría, con sus votos y gran parte de los obtenidos por Corcho; es decir, rondaría los 2 millones de sufragios. Esa fuerza inicial obliga a los demás integrantes del Frente Amplio a superar un umbral alto –alrededor de 2 millones de votos–, lo que significaría que, en total, el Frente Amplio debería alcanzar entre 5 y 6 millones de sufragios, más o menos los mismos que obtuvo la consulta presidencial del Pacto Histórico en 2022.

En este sentido, es una buena noticia para Cepeda, quien cuenta con una base sólida. No obstante, tiene un techo político y un margen de crecimiento no tan amplio, asegura Cifuentes.

El segundo momento de la jornada, y probablemente el más significativo, fue la elección de las listas para Cámara y Senado. Desde algunos sectores reaccionarios se ha afirmado que la consulta fue un fracaso para el Pacto Histórico porque no alcanzó ni siquiera la mitad de los votos de la consulta de 2022 o porque está lejos de los 11 millones que obtuvo Petro. Sin embargo, ese análisis parte de una comparación inadecuada.

Pasado y futuro

La comparación debe hacerse con eventos similares, es decir, con consultas internas celebradas en fechas electorales frías, cuando la participación ciudadana suele ser baja. En este tipo de procesos hay antecedentes como las dos consultas del Polo Democrático Alternativo y la del Partido Liberal de 2017, en las cuales el umbral máximo de participación fue del 4 por ciento. En cambio, este domingo casi el 7 por ciento del electorado salió a votar, duplicando ese nivel y, en el caso del Partido Liberal, cuadruplicando la participación.

Iván Cepeda, ganador de la consulta del Pacto Histórico.
“En Colombia, la izquierda está más viva y potente que nunca. Golpe a la ilusión de la extrema derecha de desahuciarla. Desahuciados ellos”, dijo Iván Cepeda, candidato a la presidencia del Pacto Histórico.

Por tanto, es una buena noticia para la base petrista, o al menos un resultado significativo de cara a las elecciones parlamentarias. El Pacto Histórico obtuvo cerca de 2.700.000 votos, mientras que en 2022 había alcanzado 2.800.000 en los comicios al Congreso. Es decir, mantiene prácticamente el mismo número de sufragios, lo que sugiere que, si en marzo repite esa votación, podría conservar sus 20 curules en el Senado y continuar como una de las fuerzas políticas más relevantes del país.

¿Qué demuestran estos números? Cifuentes afirma que el resultado muestra que existe un partido organizado, con bases sociales firmes, sin importar las críticas sobre su condición de partido de gobierno, la entrega de subsidios o la supuesta incidencia de las maquinarias.

“Son fenómenos presentes en todas las elecciones, pero lo cierto es que el Pacto Histórico superó sus propias métricas. Sin duda, habrían deseado más votos, pero el resultado sigue siendo significativo y anticipa que, lejos de estar debilitados, podrían mantener una representación similar a la de hace cuatro años, pese al desgaste del Gobierno y a los escándalos recientes”, asegura este experto en la lectura de los hechos políticos.

Para Cifuentes, el movimiento queda con un candidato presidencial que, aunque tiene márgenes de crecimiento relativamente estrechos, llega con una fuerza electoral considerable. “Tener un millón y medio de votos propios en una consulta fría no es, en absoluto, despreciable”.

Las tendencias de la izquierda

Víctor Solano, también analista, considera que la consulta deja varias reflexiones. Por un lado, desde una perspectiva optimista, representa un intento de madurez en el proceso participativo de las bases de un partido en Colombia. “Es positivo que la militancia participe de manera directa en las decisiones de representación de cara a los comicios”, asegura.

Solano es enfático al afirmar que la izquierda mostró que puede tener una participación importante en la torta electoral, lo que debería ser una alerta para otras fuerzas políticas. “Por otra parte, se evidenció que Bogotá dejó de ser el gran fortín de la izquierda, pues su participación porcentual fue menor a la de otras jornadas”.

También quedó claro que existen fuerzas no necesariamente coincidentes dentro de la izquierda colombiana. El domingo ganó la izquierda tradicional, representada en un senador de larga trayectoria como Cepeda, que vio la oportunidad de lanzarse a la Presidencia tras haber obtenido, de manera parcial, una victoria judicial frente al uribismo. “Esto caló en las bases de esa orilla como un liderazgo frontal y audaz”, dice Solano.

Al mismo tiempo, emergió una izquierda con deseos de renovación en cabeza de Corcho, que ahora reclama encabezar la lista al Senado. En un tercer frente aparecen las aspiraciones de Barreras, el más político de todos, expectante y a la espera de recibir la bendición de Petro, aunque la posibilidad de sumar a Cepeda a su campaña parece lejana. De manera más marginal, pero con potencial de restar algunos votos a la izquierda si logra resolver su inhabilidad, surge Quintero como el ala más terca del movimiento.

Por su parte, Carlos Arias, experto en comunicación política, considera que las elecciones tuvieron varios momentos y que, en el relacionado con la elección al Congreso, la consulta dejó varias evidencias: la izquierda tiene un electorado disciplinado, los influenciadores impulsan las listas y “las alianzas con personas y organizaciones empresariales cuestionadas, como el Clan Torres en el Caribe, confirman que, para la izquierda y en las elecciones legislativas, todo vale”.

Para Arias no hay duda de que el Pacto Histórico ya tiene un pie puesto en la segunda vuelta. “El Pacto le ha dado un golpe de autoridad a la mesa; esa es una realidad innegable y jugará duro en marzo”, añade el analista político y escritor León Valencia.

¿Cómo influyó en todo este proceso el enfrentamiento del presidente Trump con el presidente Petro? “Sí, además, Marco Rubio y Donald Trump le siguen ayudando a la izquierda con sus ataques, el Pacto y los aliados del Frente Amplio se meterán en la segunda vuelta, y el centro y la derecha tendrán que pelearse a dentelladas el otro cupo para la disputa presidencial de junio de 2026”, escribió en su cuenta de X Valencia.

“El respaldo al presidente Petro también se hizo sentir. Se mantiene intacto”, sentenció Cepeda.

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