
El regreso del Gato Volador: Laureano Acuña quiere caer en el Congreso y aparece con las rayas de otro partido
El apodo del excongresista Laureano Acuña queda bien respaldado con sus ascensos, menciones de compra de votos que no lo arañan y su reciente salto del Partido Conservador –en el que militó durante años– al Partido de la U, con el que ahora busca llegar a la Cámara. ¿Hubo pelea en las toldas azules o su movida es un simple cálculo político para caer de pie en el Congreso?
Por: Claudia Quintero
En las calles del barrio Santa María, en el sur de Barranquilla, el curtido y cuestionado político Laureano Acuña volvió a hacer campaña. Esta vez sin mochilas y motivando a los votantes para que el 8 de marzo le den la bendición para llegar por cuarta vez al Congreso de la República, un escenario en el que no se le recuerda por su trabajo legislativo, pero sí por aquellos audios en los que se le escuchaba negociando unos cuantos votos en el Caribe.
“Así como van a decirles a sus votantes que Laureano Acuña merece que se le dé la mano porque es de su clase, así quiero que lo hagan con el doctor José David Name Cardozo. ¡Vamos a alzar la mano los que creen que esto va a ser posible y que vamos a ganar el 8 de marzo!”: dijo el Gato Volador hace menos de un mes, cuando aprovechó una celebración de amor y amistad para anunciar su regreso a las canchas electorales.
Esta vez hay una particularidad: Acuña ya no está en el Partido Conservador, en el que militó casi toda su vida, sino que dio un nuevo salto que muestra el talante de Gato Volador. Como dijo un político costeño que lo conoce: “Ese apodo lo tiene bien puesto”. Por eso, además, el lanzamiento de su campaña fue de la mano del senador Name, otro curtido político y cacique electoral en la región.
Los saltos del Gato: entre el barrio y el Congreso, y entre los conservadores y la U
El origen del apodo de Acuña no está claro. Para algunos, apareció en los inicios de su vida política en los barrios del sur de Barranquilla, cuando era mochilero del entonces político charista Eugenio Díaz Peris. Un trabajo clave en las estructuras regionales y en la compra de votos, porque son quienes convencen a los vecinos con “parla y con plata” para votar por alguien, como dicen en la ciudad. Según cuenta el periodista Rafael Sarmiento Coley, “Los Acuña no tenían ninguna fuerza electoral, pero sabían dónde ponían las garzas a la hora del negocio y la venta de votos”.
Sarmiento recuerda que, por aquella vieja época, cuando las calles de los barrios sureños de Barranquilla todavía eran de arena, los Acuña recorrían esas zonas con un parlante en el que ponían a sonar “a todo timbal” la canción El gato volador.
Pero hay otros que cuentan que el apodo llegó en 2.000, cuando Acuña fue elegido concejal con el apoyo de los Gerlein, otra casa política poderosa en el Atlántico que hace parte del Partido Conservador. Pero unas semanas después de asumir el cargo, se les voló y empezó a armar su propio grupo político.
Hay una última teoría y es que, si bien se quemó en su intento por repetir en el Concejo en el periodo siguiente, diez años después voló a la Cámara y fue el segundo representante más votado de todo el país (61.633 votos), solo fue superado por Simón Gaviria, quien sacó más de 72.000 votos. Y esa vez, pese a la discordia en el Concejo, volvió a recibir la mano de los Gerlein.
Es decir, obtuvo los votos y, como buen gato rebelde, saltó la reja, pero volvió a la casa política que inicialmente lo apoyó. Luego, Acuña pasó al Senado y ahí estuvo entre 2014 y 2022.
En todo caso, en toda esa ascendente trayectoria política, en la sombra de Acuña han estado las menciones por su presunta participación en una red de compra de votos en el Atlántico. En poder de la justicia están los audios que ponen de presente el rol que el Gato Volador tenía en la sofisticada operación.
Pero, pese a las menciones y los audios, hasta ahora solo hay una indagación preliminar en la Corte Suprema de Justicia por delitos electorales y fue llamado a rendir versión libre en 2022. Según confirmó Miguel Ángel del Río, es por las menciones de Acuña en el caso de la excongresista Aida Merlano.
Sin importar el pasado del Gato Volador, en la que podría ser su octava vida política, Acuña quiere volver al Congreso. Pero ahora lo hace fuera de los conservadores, colectividad que fue su casa durante 24 años.
Los cálculos para caer bien parado en la Cámara en 2026 y el ahijado negado

Como le dijo a CAMBIO un excongresista que ha hecho vida política con Acuña: ‘Él se quemó en 2022 cuando quiso repetir Senado y esta vez no está dispuesto a repetir ese episodio, así que se mueve con el partido que sea para llegar al Congreso’.
Justo por ese deseo, hasta se alcanzó a mencionar que Acuña podría estar en la lista del Pacto Histórico, pero esa idea quedó fuera del radar porque tendría que medirse en la consulta de este 26 de octubre y luego mover su maquinaria para el 8 de marzo. Lo que implicaba exponerse dos veces en un mismo periodo y quemar muchos cartuchos.
Así, el tema se terminó decantando en el Partido de la U, en especial de la mano del senador José David Name Cardozo, quien hoy es uno de los patriarcas de esa colectividad en el Atlántico y quien también pone votos en Bolívar.
“Acuña militó toda su vida en el Partido Conservador, pero ahora pensó en su interés personal. Además, porque en el Atlántico la colectividad hoy está llamada a elegir una sola curul en Cámara y a él los números no le dan para competir con el grupo político de Efraín ‘Fincho’ Cepeda, que quiere subir a Armando Zabaraín al Senado y llevar al concejal Juan Camilo Fuentes a la Cámara de Representantes”, le dijo a CAMBIO un concejal.
Los ‘azules’ esperan llegar a 70.000 votos en 2026 y, según el político, si Acuña se quisiera medir, tendría que moverse muy bien, porque para elegir a dos representantes en el Atlántico, el Conservador tendría que sacar cerca de 200.000 votos.
En cambio, en la U el camino parece más fácil. Un político cercano a Acuña le dijo a este medio que, en esa colectividad, el excongresista podría llegar a 50.000 votos. Además, cree que con el impulso de la estructura de Name, “hasta podría convertirse en uno de los más votados de ese partido”.
Por eso, la jugada no implica que hubiese una pelea entre Acuña y los conservadores, sino que es, como le dijo a CAMBIO un concejal conservador, “un simple cálculo político por caer bien parado en Cámara y no quedar en riesgo, como en 2022”.
En esta movida hay un elemento adicional. Cuando Acuña confirmó su aspiración, lo hizo junto a Name y los medios regionales titularon que ambos serían fórmula. Sin embargo, dos semanas después, Name anunció que su fórmula a la Cámara sería Fairuz Ospino Valdiri, quien aspiró con el Partido de la U a la Asamblea departamental en 2023 y se hundió.
Esa es la movida visible, pero dos senadores del Partido de la U le confirmaron a CAMBIO que puede ser el mismo Name el que termine pidiendo el aval del partido para Acuña. Esto, porque la colectividad le da autonomía a sus senadores más representativos para que armen las listas a la Cámara en sus regiones.
Name es el mayor elector en el Atlántico y le han dado la libertad para sacar adelante la lista a la Cámara de manera individual o en coalición, le dijeron a CAMBIO en palabras distintas dos senadores del Partido de la U que hacen parte de la comisión que se creó para revisar las listas.
Incluso, uno mencionó que “Name es de los políticos que no reconoce cuando mete en sus listas a gente cuestionable”.
Mientras tanto, el senador Name le respondió a CAMBIO que hasta ahora Ospino Valdiri es su fórmula y que las listas no se han terminado de definir. Pero reconoció que Laureano Acuña sí está pidiendo el aval de la U para llegar a la Cámara.
Lo que está claro es lo que dijo Name en el evento del barrio Santa María: “Laureano Acuña tiene el total respaldo del Partido de la U como cabeza de lista a la Cámara de Representantes”.
Así, aunque ahora Name diga que la lista no se ha terminado de definir y que hay que esperar, en el mismo partido reconocen que la llegada de Acuña es una jugada necesaria para que la U aumente su base de votos en el Atlántico.
Además, porque como le dijo un senador a CAMBIO, “Name perdió el apoyo de Eduardo y Tito Crissien, los conocidos académicos y políticos barranquilleros que están asociados con la Universidad de la Costa”, que suman votos en el Atlántico y que en el pasado fueron aliados de Name. Por lo menos, Eduardo sí fue cercano al ahora senador, porque fueron fórmula para llegar al Congreso en 2010 y 2014.
De hecho, se ha mencionado que Tito podría ir en fórmula con Julio Elías Vidal, quien quiere repetir curul en el Senado. Lo que, en efecto, demostraría la separación entre Name y la casa Crissien. Pero hasta ahora, ninguno de los dos confirma ese camino.
“Nunca se ha ido”: el Gato Volador se hundió en 2022, pero se sigue moviendo en la región
Acuña dejó de estar en el radar nacional en 2022, cuando se acabó su tercer periodo en el Congreso y se quemó en su intención de repetir Senado. Pero esa vez sacó 60.166 votos, una cifra significativamente alta, aunque no le alcanzó para una curul.
Pero, además, en las regionales de 2023, fichas cercanas al Gato Volador lograron asientos claves. Su esposa, Merlys Miranda Benavides, llegó a la Asamblea del Atlántico con 21.000 votos, mientras que uno de sus hermanos, Edgardo Acuña, se coronó concejal de Barranquilla con 3.227 votos.
Y en Malambo, otro de sus fortines políticos, Acuña también se anotó una victoria: la Alcaldía la ganó Yenis Orozco, quien llegó con el aval del Partido Liberal, pero unos días antes recibió la adhesión de Xiomara Valera, tradicional aliada del Gato Volador y quien se bajó de su aspiración para unir fuerza con la ahora mandataria local.
CAMBIO contactó al excongresista a través de llamadas y mensajes de WhatsApp, para consultarle sobre este asunto, pero al cierre de esta nota no emitió ninguna respuesta.
Por todo lo anterior es que conocedores de la dinámica regional aseguran que el Gato Volador nunca se ha ido, solo se mueve sigilosamente. “Él tuvo un revés, pero siempre ha estado. Lo que sí cambia esta vez es que no aspira al Senado, sino a Cámara, cuando lo normal es lo contrario. Pero seguro entendió que él tiene un techo electoral y que ya no le alcanza para ser senador”, dice Luis Fernando Trejos, profesor de la Universidad del Norte y analista político.
Con todo y su derrota a cuestas, Acuña espera caer de pie en este, su cuarto intento por llegar al Congreso.
“Vamos a callarles la boca a quienes dicen, Laureano, que no vamos a ser las primeras votaciones de este departamento. Vamos a salir elegidos y vamos a sacar las primeras votaciones a Senado y Cámara (…) Que Dios los bendiga”, dijo José David Name hace menos de un mes.
Habrá que ver cómo les sale esta apuesta.
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