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César Gaviria Trujillo y Álvaro Uribe Vélez, expresidentes
Poder

Gaviria y Uribe intentan poner la piedra fundacional del bloque de centroderecha

César Gaviria Trujillo y Álvaro Uribe Vélez, expresidentes de Colombia. Fotos: Colprensa.

Ante una izquierda estimulada por los resultados de la consulta del Pacto Histórico, la pregunta es si los exmandatarios tienen hoy la capacidad necesaria para mover las maquinarias electorales y frenarla en las urnas. Análisis.

Por: Armando Neira

La cumbre de los expresidentes César Gaviria Trujillo y Álvaro Uribe Vélez, en Rionegro, constituye la primera respuesta tangible de la centroderecha con miras a enfrentar en las urnas a una izquierda fortalecida por el resultado electoral de la consulta del Pacto Histórico, que en un domingo frío obtuvo cerca de 3 millones de votos.

La duda es si los dos exmandatarios mantienen la habilidad política que, en sus mejores momentos, llevó a uno a impulsar la Asamblea Nacional Constituyente que redactó la Carta Magna de 1991 y al otro a sacar del quirófano a un país que, en los escenarios internacionales, era visto como un Estado fallido ante el desafío de las Farc, a las que infligió sus mayores derrotas militares.

También gravita el interrogante si aún conservan ante el electorado el poder de seducción que alguna vez los proyectó: a Gaviria, hasta la Secretaría General de la Organización de Estados Americanos (OEA), por su prestigio como estadista; y a Uribe, a índices de popularidad que en ocasiones superaron los 85 puntos de favorabilidad.

El analista Héctor Riveros, de entrada, considera que no. Aunque reconoce su afecto y admiración por Gaviria, cree que una foto de ambos sería la mejor imagen de campaña para Iván Cepeda, pues tendría material para preguntarles a las nuevas generaciones si desean volver a ese viejo país.

Otra cuestión es el margen de maniobra que cada uno conserva para manejar la maquinaria electoral. Gaviria, por ejemplo, aunque oficia como jefe del Partido Liberal, enfrenta en la Cámara de Representantes a contradictores de su propia colectividad que, aunque se reúnen con él en su apartamento, luego en el recinto defienden al presidente Gustavo Petro.

Un mandatario al que ambos han convertido en blanco de sus críticas. “Suponemos que la ‘Constitución Petro’ se hará con una papeleta para ejecutar el ‘Pacto de La Picota’, evidenciado de manera vergonzosa en la tarima de La Alpujarra en Medellín. Buscar el apoyo de organizaciones criminales agrava aún más la intentona de Petro por romper el orden constitucional”, dijo en un momento dado Gaviria.

Expresidentes con un poder esquivo

Uribe, por su parte, ha tenido dificultades para movilizar a sus seguidores en favor de candidatos de su línea. En las últimas elecciones presidenciales –en 2022– apoyó a Federico Gutiérrez, quien ni siquiera era de su partido, el Centro Democrático, y que tampoco logró pasar a segunda vuelta.

“Hemos visto en los últimos tiempos cómo el expresidente Gaviria da una instrucción y los congresistas de su partido hacen lo contrario. Gaviria se declara en oposición a Petro y la bancada liberal recibe ministerios y vota las reformas del Gobierno”, afirma el analista político Luis Ernesto Gómez. “Como hoy la fuerza electoral del Partido Liberal radica más en su bancada que en su director, habrá que ver si los congresistas finalmente se irán con Uribe”, agrega.

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El expresidente César Gaviria Trujillo en una reunión con el presidente Gustavo Petro en Palacio. Junto a ellos, la actual gobernadora del Valle, Dilian Francisca Toro, en ese momento lideresa del Partido de 'La U'. Foto: Presidencia.

La reunión se produce, además, en medio del desgaste de la propuesta de coalición de los partidos tradicionales, impulsada por Gaviria junto al Partido de la U, los conservadores y un sector de los liberales. A esa mesa dejó de asistir Cambio Radical. Aunque en un momento se llegó a decir que Germán Vargas Lleras se reuniría con Uribe, el ex vicepresidente negó esta versión.

El encuentro en Rionegro, de entrada, abrió otra fisura: Efraín Cepeda, senador y líder del Partido Conservador, expresó su desconcierto por no haber sido invitado y advirtió que su colectividad buscará otras alianzas donde sí se les dé participación.

Sin embargo, es un hecho que el efecto político más evidente es el intento de llegar a un acuerdo para abrir una ruta a distintos candidatos y realizar una consulta similar a la del Frente Amplio en marzo. Así, ambos esperan que todas las fuerzas políticas que confluyan apoyen a un solo candidato porque entienden que al día de hoy no hay en el escenario uno solo que pueda ganar la Presidencia sin otros apoyos.

El encuentro demuestra, según varios analistas, que Uribe sigue siendo el único líder de derecha capaz de conducir las fuerzas de ese espectro hacia un propósito común. 

El problema radica en que, pese a su absolución, su figura está profundamente desgastada, principalmente porque a la derecha uribista le ha resultado imposible construir un nuevo adversario político serio y creíble desde la desmovilización de las Farc.

Otra visita en Rionegro

Por su finca en Rionegro han pasado figuras como Juan Carlos Pinzón –hoy con el aval de Oxígeno de Íngrid Betancourt–, Vicky Dávila, Efraín Cepeda y Abelardo de la Espriella, Humberto de la Calle y el también expresidente Andrés Pastrana.

El encuentro deja ver, además, que actualmente no existe en la centroderecha una figura con la capacidad de convocatoria que el momento político exige para derrotar al oficialismo. Dado que la mayoría de los candidatos de derecha poseen trayectorias, en el mejor de los casos, modestas, ninguno proyecta la imagen de estadista. Por eso, muchos deben acudir a la finca de Uribe en busca de apoyo político.

A ello se suma la prolongada agonía de los dos partidos tradicionales en las elecciones presidenciales. Desde 1998 no presentan un candidato propio con opciones reales de triunfo. Lo curioso es que no se han extinguido gracias a la capacidad enquistada que conservan para mover sus maquinarias en algunas regiones, lo que explica por qué Gaviria sigue al frente del Partido Liberal: es el dueño de los avales y ha desplazado a otros caciques regionales como Juan Fernando Cristo o Luis Fernando Velasco, ambos en un tiempo liberales y luego exministros de Petro, y que intentaron disputarle el poder.

Petro, sin embargo, fracturó el liberalismo y aprovechó el cansancio de los liderazgos regionales frente al dominio de Gaviria. Ese desgaste parece haber llevado al expresidente a reconciliarse con Uribe, buscando reinsertarse en el poder presidencial de 2026, tras años en los que al liberalismo le ha ido mal en términos de representación burocrática.

“El encuentro es el inicio o piedra fundacional del bloque de centroderecha y derecha que permitirá organizar tanto la consulta interpartidista para la Presidencia como fijar estrategias para una colaboración coordinada de cara a las elecciones de Congreso de 2026”, afirma el analista Pedro Viveros. “Pasó la consulta de la izquierda petrista; ahora vienen las consultas de los sectores opositores en marzo”, agrega.

Atrás quedaron los tiempos en los que ambos mandatarios mantenían profundas diferencias. La Fundación Paz y Reconciliación (Pares), en un artículo titulado ‘¡Qué lejanos los días en los que César Gaviria odiaba a Uribe!’, recuerda que en 2008 existía una Comisión Asesora de Relaciones Exteriores. En una de sus reuniones, el tema de discusión era la delicada relación con Ecuador, deteriorada tras el bombardeo en ese país para dar de baja a Raúl Reyes. Gaviria presentó un informe detallado con recomendaciones para mejorar la convivencia con los vecinos, pero Uribe simplemente lo desechó.

César Gaviria Trujillo, Germán Vargas Lleras, Álvaro Uribe Vélez.
César Gaviria Trujillo, Germán Vargas Lleras, Álvaro Uribe Vélez. Fotos: Colprensa.

Gaviria suele parecer frío y calculador, aunque en realidad es un hombre temperamental. En aquel momento no ahorró epítetos contra Uribe, escribe Pares. Además de una dura crítica por el abandono de los programas sociales, lo llamó politiquero, clientelista, demagogo y dictador. Dejó claro que Uribe no solo buscaba extender su mandato, sino perpetuarse en el poder.

“¡Uribe mentiroso, Uribe mentiroso!”.

La fractura se profundizó cuando Gaviria se convirtió en jefe de la campaña de la reelección de Juan Manuel Santos y, en plena tarima, gritó con micrófono en mano: “¡Uribe mentiroso, Uribe mentiroso, Uribe mentiroso!”. En aquella ocasión, afirmó que la distancia entre ambos comenzó desde el primer día del gobierno de Santos, porque el presidente se negó a servir a las pretensiones de Uribe. “Uribe es un mentiroso y engañó a los colombianos en las elecciones”, dijo entonces.

Ahora, sin embargo, Petro los vuelve a unir. Como suele decirse, la política es dinámica y, por eso, este encuentro no sorprende.

Se trata de dos hombres que han marcado la historia reciente de Colombia. “Sus respectivos gobiernos transformaron al país, independientemente de las valoraciones que se tengan de cada uno”, señala el historiador Fabio Zambrano, profesor del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales (IEPRI) de la Universidad Nacional.

El gobierno de Gaviria definió el rumbo de modernización que ha seguido Colombia desde finales del siglo XX, aunque acompañado de una profundización de las desigualdades, explica el investigador. 

Se reconoce un fortalecimiento institucional, especialmente del aparato judicial, aunque insuficiente para superar los conflictos. Uribe, por su parte, representó un modelo de gobierno –alabado por unos y rechazado por otros– caracterizado por una fuerte intervención del Estado en el orden público, convencido de que él mismo era el único capaz de gobernar al país, lo que generó enfrentamientos con el sistema judicial, argumenta Zambrano.

Ahora son otros tiempos. Gaviria anunció el porqué de su viaje a Medellín: “Allá vamos a hablar de la necesidad de regresar al acuerdo que teníamos ya escrito y, realmente, ese acuerdo involucra solo a dos partidos por ahora: el Liberal y el Centro Democrático. Hay que sumar a los demás”.

“Debemos lograr un resultado contundente. Si no lo conseguimos en las elecciones de marzo, será difícil impedir que el presidente Petro se quede en el poder”, afirmó durante la presentación de sus memorias Entrelazados, realizada en el Club El Nogal, en Bogotá, con la presencia de magistrados, presidentes de gremios, congresistas y otros candidatos precandidatos presidenciales que sin decirlo esperan su guiño.

“Hay que pensar en que el presidente Petro debe irse, y para ello necesitamos una estrategia que nos permita ganar las elecciones de manera abrumadora. Quien gane la consulta, contará con el apoyo de todos. Eso aún es posible”, dice Gaviria.

Con ese propósito se celebra la cumbre. ¿Lo lograrán? ¿Su futuro dejara tanta huella como su pasado? El tiempo lo dirá.

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