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Unión Patriótica evento
El acto de reconocimiento se realizó en el Parque Camellón Rodrigo de Bastidas de la ciudad de Santa Marta. Crédito imagen: CAMBIO / Laura Lucía Becerra Elejalde.
Poder

Entre canciones y rosas amarillas: así fue el acto de reconocimiento de la responsabilidad del Estado en el exterminio de la UP

Luego de más de un año, el Gobierno realizó finalmente el acto simbólico en el que se pidió perdón a las víctimas de la Unión Patriótica y se reconoció la responsabilidad del Estado colombiano. Así se vivió el encuentro.

Por: Laura Lucía Becerra Elejalde

Bajo la brisa cálida de Santa Marta, el domingo 9 de noviembre de 2025 pasó a la historia como el día en que el Estado colombiano reconoció su responsabilidad en el exterminio de los integrantes y militantes de la Unión Patriótica (UP). 

“Yo te daré, te daré patria hermosa, te daré una rosa, y al rosa se llama UP, ¡UP!”. Al unísono de esa canción, más de 1.500 voces reunidas en el parque Camellón Rodrigo de Bastidas de la ciudad de Santa Marta conmemoraron a las más de 6.000 víctimas del genocidio de la Unión Patriótica. 

El encuentro respondió a la decisión que tomó la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) en enero de 2023 cuando declaró responsable al Estado colombiano por el exterminio de Unión Patriótica y lo declaró responsable por las violaciones de derechos humanos cometidas en contra de más de 6.000 víctimas. 

Originalmente, el acto de reconocimiento de responsabilidad del Estado colombiano por el exterminio de la Unión Patriótica (UP) se había programado para el viernes 11 de octubre de 2024, hace más de un año. Ese día todo estaba listo en la Plaza de Bolívar de Bogotá, pero el evento se canceló porque el presidente Gustavo Petro no llegó. 

Ese día, hacia las diez de la mañana, casi dos horas después de la programada para comenzar el acto, la Agencia Nacional de Defensa Jurídica del Estado informó que se aplazaba para otra fecha, a pesar de que varias víctimas ya se encontraban allí. La razón: un fuerte cuadro gripal que aquejaba al jefe de Estado y le impidió asistir ese día. 

Por eso, la cita de Petro con las víctimas de la UP en Santa Marta, más de un año después, tenía una importancia especial. 

La Unión Patriótica se organizó y constituyó legalmente el 28 de mayo de 1985. El partido político fue el resultado del proceso de paz entre el Secretariado Nacional de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc) y el Gobierno nacional. 

Su rápido crecimiento y su visión política diferente a los partidos tradicionales colombianos, según lo ha recogido el Centro Nacional de Memoria Histórica, llevaron a una alianza entre grupos paramilitares, sectores de la política tradicional, la fuerza pública y grupos empresariales que impulsó actos violentos en contra de los integrantes, simpatizantes y militantes de la UP.

En su fallo, la CIDH comprobó actos represivos y violentos como desapariciones forzadas, masacres, ejecuciones extrajudiciales y asesinatos, amenazas, atentados, así como actos diversos de estigmatización, judicializaciones indebidas, torturas y desplazamientos forzados que se extendieron durante dos décadas en el país. 

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La Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) emitió un fallo sobre el caso de la Unión Patriótica a principios de 2023. Crédito imagen: CAMBIO/ Laura Lucía Becerra Elejalde.

Un acto de perdón

Frente a una tarima al aire libre, acordonada por las imágenes en tamaño real y con los nombres de los fallecidos, esperaron pacientemente durante horas varias hileras de personas vestidas de blanco, algunas con pañoletas verdes, gorras blancas o amarilla y pequeños prendedores en forma de flores amarillas colgados en el pecho. Todas sostenían, en sus manos, una rosa amarilla. 

Afuera del cordón de seguridad que organizó la Policía, otros miles de personas se aglomeraron para ver desde fuera el evento. Recostados en las barandas, las miradas de varios curiosos y simpatizantes seguían con atención lo que pasaba. 

Mientras tanto, el presidente Petro se encontraba al otro extremo de la ciudad en un espacio muy diferente, el Centro de Convenciones del Hotel Estelar, donde estaba reunido con los jefes de Estado y representantes de alto nivel de 60 países durante la IV Cumbre entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) y la Unión Europea. 

“Este acto tiene una significación inmensamente grande sobre todo para quienes somos sobrevivientes del genocidio político cometido contra la Unión Patriótica. Este evento justifica que el fallo de la CIDH que condenó al Estado colombiano por el genocidio de la UP está en proceso de implementación. Tenemos la oportunidad de un acto de reconocimiento”, le dijo a CAMBIO, Octavio Collazos Calderón, líder de la Unión Patriótica en el Caquetá. 

Collazos, acompañado de otros compañeros de su región, se sentó en las últimas filas. Entre tanto, en la tarima comenzaba la primera presentación de la noche, con un ensamble de música llanera. 

Cuando la CIDH emitió su fallo, acreditó a 677 víctimas directas o verificadas por los crímenes de desaparición forzada, ejecuciones extrajudiciales, tortura, desplazamiento forzado, amenaza, lesiones, tentativa de homicidio y judicialización infundada. De ellas, 429 figuran como ejecutadas. 

Además, otras 761 víctimas han sido reconocidas como familiares de las víctimas directas, y también hay otras 5.503 víctimas que requieren de una constatación adicional. Este último grupo representa el 80 por ciento de las víctimas que están en proceso de verificación, pero el tribunal no recibió suficientes elementos para comprobar las identidades de manera oficial. 

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Más de 1.500 víctimas se reunieron en el acto de reconocimiento. Crédito imagen: CAMBIO / Laura Lucía Becerra Elejalde.

La música de artistas de varias regiones, víctimas ellos también, acompañaron a los asistentes durante poco más de una hora, mientras el presidente hizo su entrada en el escenario. En la tarima, en la que se exhibía un mapa de Colombia construido con rosas amarillas, también hizo presencia la vicepresidenta Francia Márquez

Hacia las ocho y veinte de la noche, el presidente tomó asiento, y con ello comenzó el acto formal de reconocimiento, que le dio voz a varios colectivos de víctimas quienes tomaron la voz ante los asistentes. 

La senadora Jahel Quiroga Carrillo fue la primera en tomar la palabra: “Hoy no hablamos únicamente los sobrevivientes, también habla la historia que resistió al silencio, treinta años de resistir y persistir en instancias internacionales”, dijo. Quiroga defendió el derecho a “no morir por pensar distinto” y calificó de histórica la sentencia que logró el partido político. 

Otra de las voces que resonó con fuerza fue la de Boris Cabrera Silva, víctima de la Unión Patriótica, cuya esposa fue asesinada y por ello tuvo que exiliarse con sus hijos. Cabrera, un hombre de baja estatura y voz temblorosa, tomó el micrófono y habló tras un suspiro hondo de cómo, a su parecer, la Unión Patriótica “fue el intento de que en Colombia, de manera civilizada, todos los colombianos pudiéramos optar por la decisión política de nuestra preferencia”

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El evento de reconocimiento incluyó las intervenciones de varias víctimas y también de las senadoras Aida Avella y de Jahel Quiroga,. Crédito imagen: CAMBIO / Laura Lucía Becerra Elejalde.

Con pequeñas intervenciones fueron tomando la palabra a lo largo de la noche diferentes representantes de las víctimas. Con la fuerza que caracteriza sus intervenciones en el Congreso, la senadora Aida Avella, presidente del partido político Unión Patriótica, leyó un discurso que tenía preparado.

“La Unión Patriótica representó la posibilidad real de construir una convergencia amplia y plural en la que coincidimos con fuerzas que estaba en la insurgencia, en proceso de diálogo, con el presidente conservador Belisario Betancourt, y los sectores excluidos de todos los espectros políticos y sociales. Nos unía un mismo propósito: ofrecer una alternativa frente a la profunda crisis social que había precarizado la vida y los derechos de la mayoría”, dijo Avella. 

Tras otras intervenciones, y una puesta teatral a cargo de la exministra de Cultura, Patricia Ariza, finalmente fue Petro quien tomó la palabra en medio de arengas que gritaban: ¡Viva Petro!

“Poco se preguntan los jóvenes qué pasó en 1985, o por qué. Si nos preguntáramos por qué, el pueblo no dejaría que se repitieran los hechos. El pasado a veces trae dolor, y se puede recuperar, pero no hay que olvidarse del pasado y caer en el abismo”, dijo el presidente. 
Según Petro, tanto la Unión Patriótica como el M-19 cifraron, en 1985, “una esperanza para el pueblo”, al firmar acuerdos de paz y configurar acuerdos políticos. 

Petro les dijo a los asistentes que la cúpula militar también lo estaba acompañando, pero criticó que no estuviera presente ‘el Estado’, sino solo el Ejecutivo. Para el presidente, el acorralamiento militar fue uno de los limitantes para la construcción de paz en su momento. Petro también cuestionó la ausencia de representantes de las Cortes y también del Legislativo. 

“A la Unión Patriótica la asesinó la alianza entre la oligarquía y el narcotráfico, una estructura que buscó destruir toda organización popular y de izquierda en Colombia”, dijo Petro. 

El presidente aprovechó la oportunidad para referirse a la portada que publicó este fin de semana CAMBIO, en la que se reveló un documento que reseña un plan de cinco pasos contra él y propuesto por un grupo de miembros del partido Republicano al presidente de Estados Unidos, el cual quedó expuesto en una foto tomada hace unas semanas que hasta ahora había pasado inadvertida.

La historia de la ‘Doctrina Trump’, una estrategia que se va cumpliendo al pie de la letra, tendría como objetivo último llevar al jefe del Estado colombiano a la cárcel. 

“Quieren desaparecer esta alternativa popular y que no gane las elecciones de 2026 y lo quieren hacer con violencia otra vez. Es la triste historia de la eliminación de la diferencia en Colombia y son mayoría. ¿Acaso intentar que lleven al presidente elegido democráticamente a la cárcel en Estados Unidos, un país extranjero, no es violencia? De las peores”, dijo Petro. 

Si bien el evento se extendió hasta casi las once de la noche, y algunas personas comenzaron a abandonar tímidamente el espacio antes, la mayoría de la plaza se mantuvo llena hasta el final de la intervención del presidente, mientras el público aclamaba con arengas: ¡Nunca más un genocidio en Colombia ni en el mundo!

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