
La fachada con la que ingresaron miles de fusiles para la expansión paramilitar en Colombia
El Tribunal de Bogotá aumentó la condena que un juez impuso, a principios de este año, contra el considerado mayor traficante de armas en la historia del país. Miles de fusiles Ak-47 ingresaron a Colombia con empresas 'fachada' y terminaron en manos de las AUC. Para la operación se utilizó un puerto al servicio de Chiquita Brands, dice el fallo.
Por: Ana María Cuesta
En julio de 1999, cuando el país ponía su atención en los diálogos de paz del Caguán que sostenían el Gobierno de Andrés Pastrana y las entonces Farc-EP, las Autodefensas Unidas de Colombia, al mando de Carlos Castaño Gil, ingresaron ilegalmente a Colombia 7.740 fusiles AK-47, que venían de Bulgaria, y que llegaron por el puerto de Buenaventura bajo la fachada de maquinaria pesada.
Los fusiles búlgaros ingresaron desarmados y camuflados en dos tornos -herramientas utilizadas en la industria del metal- que habían sido importados “legalmente” por la empresa Equipos y Repuestos Ltda., representada por el capitán (r) del Ejército Jorge Ernesto Rojas Galindo, quien gestó una alianza con Humberto Ágredo Espitia, identificado por la Fiscalía como un poderoso traficante de armas que permaneció por fuera del radar de la justicia durante al menos dos décadas.
Ágredo, que tenía una empresa del sector metalmecánico en Cali, aprovechó su lazo con un familiar en Bulgaria que tenía un cargo directivo en la firma Arsenal Co., que comercializaba los fusiles. Y en 1999 le propuso a Rojas que importaran las armas, visores nocturnos y otros elementos para las Autodefensas.
A finales de 1999, otro contenedor con 4.200 fusiles búlgaros, tramitado por la empresa de Rojas, llegó camuflado al puerto de Turbo en un cargamento de fertilizantes de urea. Las armas se repartieron entre los distintos bloques paramilitares. El Bloque Élmer Cárdenas que comandó Fredy Rendón, ‘El Alemán’, recibió 3.000 fusiles exclusivamente, en enero del año 2000.
Crédito: Colprensa.
En teoría, las armas búlgaras que la empresa Equipos y Repuestos adquiría mediante un contrato con la empresa de los Balcanes Arsenal Co., debían destinarse para la fuerza pública en Colombia. Pero terminaron en las manos equivocadas.
“Se estableció que entre 1999 y 2001, las AUC fueron abastecidas con armamento búlgaro, lo que incrementó significativamente su capacidad operativa en la lucha contra las guerrillas y otras fuerzas, afectando gravemente a la población civil en zonas de conflicto”, expresa el Tribunal de Bogotá en una sentencia que dictó contra Ágredo.
CAMBIO conoció que, por esos hechos, el Tribunal Superior de Bogotá condenó a 11 años y dos meses de prisión e impuso una multa de 9.750 salarios mínimos contra Humberto Ágredo Espitia, por el delito de concierto para delinquir agravado. En enero había sido condenado a cuatro años de prisión por el mismo caso. El hombre es considerado por autoridades judiciales como el mayor traficante de armas de la historia del país.
Las armas que fortalecieron militarmente a las AUC
Antes de Humberto Ágredo Espitia solo había sido condenado por este caso de tráfico de armas su colega, el capitán (r) Jorge Ernesto Rojas, quien creó la empresa Equipos y Repuestos en 1993, tras su retiro, y llegó a importar elementos para el Ejército como placas para identificación para oficiales. Rojas también perteneció al Bloque Capital de las Autodefensas, señala la decisión del Tribunal.
La Fiscalía advierte que Ágredo falsificó los permisos de importación que le suministró el Ejército a la empresa de Rojas y firmó varios contratos ilícitos supuestamente sin el consentimiento del capitán (r). El expediente también advierte que Ágredo le propuso a Salvatore Mancuso la importación de los fusiles, pero que éste no aceptó. Pero, posteriormente, Ágredo logró penetrar el círculo de Carlos Castaño Gil y concretó el negocio con él.
“El señor Humberto Ágredo y el capitán Rojas se encargaron de todos estos pactos, de conseguir las firmas, de falsear las firmas en unos casos para el ingreso de este armamento con apariencia de legalidad a Colombia y terminó en manos de las Autodefensas así que, si usted observa a partir del año 99, bueno desde el despeje del Caguán, en el despeje del Caguán el país en general, los gremios políticos y económicos del país estaban muy preocupados porque se le entregara el poder a la guerrilla y que a través de una constituyente adquirieran un poder con el cual pudiesen llegar, incluso, a instaurar una dictadura del proletariado o llegar a la presidencia de la República”, señaló en el proceso el exjefe paramilitar Salvatore Mancuso.
“Entonces se oponían a pies y manos a este posible escenario que se diera y entraron a pedirnos presencia de Autodefensas en diferentes regiones del país no teníamos el armamento, bueno (inaudible) nos expandiéramos e hiciéramos presencia en todos esos territorios estratégicos y eso incidió de manera bastante grande en el crecimiento de las autodefensas y por supuesto exacerbó la violencia en el país”, añadió Mancuso sobre los mencionados fusiles.
Crédito: Colprensa.
El ente acusador y el Tribunal Superior de Bogotá reconocen que esta operación de compra de armas, que se produjo cuando el Gobierno conversaba con las Farc en el Caguán, fue el hito que marcó un macabro antes y después en el daño infligido por los paramilitares.
El fallo contra Ágredo advierte que él “no solo participó activamente en el tráfico de armas con destino a las AUC, sino que tenía una clara intención de fortalecer militarmente a ese grupo al margen de la ley, propósito que, por demás, se concretó, en tanto los fusiles adquiridos lograron la consolidación de las AUC como una organización ilegal con capacidad militar de gran escala y profundo control territorial, lo que derivó, entre otras, en graves violaciones de derechos humanos”.
De ese crecimiento exponencial de los ‘paras’ también habló en el juicio Raúl Emilio Hasbun, excomandante del bloque Alex Hurtado de las AUC. Alias Pedro Bonito aseguró que las operaciones que desplegó con Ágredo “significó todo doctora, es que, para esa época, o sea eso fue una potencialización de la organización, le voy a poner un ejemplo, yo cuando antes de eso siempre operé póngale como con 70 u 80 fusiles y de ahí pase a 260 y así fue todo mundo (…) la potencialización frente a las autodefensas fue total”.
El rastro de Chiquita Brands
Aunque la Fiscalía pidió condenar al hijo de Humberto Ágredo, quien tuvo el contacto en Bulgaria con la empresa Arsenal Co., la jueza especializada Martha Artunduaga, que tramitó este caso en primera instancia, no encontró pruebas sobre la responsabilidad penal del hijo. Lo mismo conceptuó el Tribunal.
“Arsenal es como la Indumil de aquí de Colombia, y lo novedoso de esta propuesta era que eran fusiles nuevos, del calibre que usaban en Colombia. Básicamente era eso, no eran los AK viejos de calibre soviético; junto conmigo estaba el señor Humberto Ágredo Espitia, quien era el consuegro del director general de Arsenal de Bulgaria, eso era lo que él decía; su hijo Hans Ágredo estaba casado con la hija de este señor; todo esto era lo que facilitaba hacer esta operación, pero Ágredo no la podía hacer solo porque le faltaba quién hiciera o lo representara en Colombia; me propuso recibir esa representación de Arsenal, para participar en la Expomilitar de 1999”, señaló el capitán (r) y exparamilitar Rojas en una declaración allegada al proceso.
El ‘expara’ Raúl Emilio Hazbun, además, aseguró en el proceso que toda la negociación de los fusiles la hizo directamente Carlos Castaño Gil, que él se limitó a planear la operación para traerlos a través de barcos que circularon “sin control alguno” y que se utilizó infraestructura portuaria de la multinacional bananera Chiquita Brands.
Crédito: Colprensa.
“Una vez arribaron los fusiles que venían desarmados, las partes se ocultaron dentro de sacos de úrea y se ubicaron en un bongo que se llevaron al desembarcadero de Chiquita Brands International Inc., pues era el único que tenía la infraestructura para bajar los contenedores que venían en los bongos”, advierte la decisión del Tribunal de Bogotá.
“La empresa Banadex coordinó toda la logística del desembarco de urea. Ellos tampoco sabían hasta ese momento que ahí venía un armamento, y ellos iban a descargar supuestamente un cargamento de urea que venía lícita”, señaló Hasbun, alias Pedro Bonito.
El Tribunal añade que con uno de los cargamentos de fusiles tuvieron que militarizar un puerto por la noche para extraer el material antes de que la DIAN hiciera lo propio. “En la noche se militarizó el puerto y se sacaron todos los fusiles y se escondieron en una finca de propiedad de Raúl Emilio Hasbún Mendoza y, una vez se le informó a Carlos Castaño Gil, la operación continuó a cargo de Freddy Rendón Herrera, alias El Alemán”, añade el fallo.
La decisión judicial contra el considerado mayor traficante de armas en la historia del país advierte que aunque no hay pruebas para vincularlo como un asesor político del excomandante de las AUC Carlos Castaño Gil, todo el plenario sí revela el profundo daño que generaron sus acciones a favor de la causa paramilitar.
Con esta sentencia, Humberto Ágredo Espitia pasó a la historia del conflicto armado colombiano como un zar de la guerra que fortaleció las atrocidades de los grupos paramilitares al renovar, a punta de irregularidades, su armamento viejo, en un momento en que el Gobierno negociaba la paz con sus contrincantes.
ana.cuesta@cambiocolombia.com.
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