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Poder

Jaramillo, un ministro que siempre actúa al límite del riesgo político

Guillermo Alfonso Jaramillo, ministro de Salud.

El jefe de la cartera de Salud empezó la semana con acusaciones de nepotismo y la termina con la afirmación de que la patria potestad —es decir, el derecho legal de los padres sobre sus hijos menores— corresponde al Estado. Sin embargo, su poder en la Casa de Nariño va en ascenso.

Por: Armando Neira

Esta semana, el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, ha sido el protagonista de la información política en el país. Comenzó con las revelaciones del periodista Daniel Coronell por presunto nepotismo y abuso de poder, y la concluye con una sorprendente declaración: “En todo niño o niña o adolescente, todos los menores de 18 años, la patria potestad es del Estado”.

En medio de estas controversias, el presidente Gustavo Petro lo defendió durante el consejo de ministros televisado, mientras Jaramillo se negó a responder ante los periodistas que le preguntaron su opinión sobre la investigación de Coronell, publicada en una columna titulada 'La esposa del ministro'. El ministro escuchó la pregunta, ni los miró y siguió su camino. La imagen fue viral en las redes sociales.

No es la primera vez que el ministro se muestra áspero ante los medios. En varias entrevistas ha colgado el teléfono al aire cuando le hacen preguntas sobre su gestión.

“El ministro es un impertinente”, dice el analista Héctor Riveros al calificarlo, una característica que, en su concepto, ha contribuido al estancamiento de la reforma a la salud, ya que no sabe tender puentes con sus interlocutores. Si eso le pasa con los periodistas, ¿cómo será su relación con sus implacables opositores en el Congreso?

Para Jaramillo, se trata de una persecución en su contra. “Sacrifican al ministro, a su familia y a todos los que estamos trabajando honradamente”, respondió al escándalo tras las revelaciones de Coronell, quien escribió: “La esposa del ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, está mandando tanto o más que su marido en el sector. La pareja se volvió un ejemplo de nepotismo. Mientras él ocupa el Ministerio, ella es alta funcionaria de la Superintendencia Nacional de Salud, organismo adscrito al despacho de su cónyuge”.

“La doctora Beatriz Gómez Consuegra, médica y esposa del ministro Jaramillo, es la superintendente delegada para prestadores del servicio de salud. Ese puesto ya le da un considerable poder, pero no contenta con lo que tiene, decidió correr la cerca de sus funciones para dar órdenes en asuntos que no son de su órbita, sino de la de su marido”, agregó el periodista en su columna publicada en Los Danieles en CAMBIO.

—Ustedes firman hoy... o mañana me presentan la renuncia—, les dijo Gómez Consuegra, advertencia que cumplió, pues varios funcionarios salieron del cargo.

El respaldo del presidente

Su interlocutora en la conversación, Lina Baracaldo, quien era la interventora del Hospital San Rafael de Leticia (Amazonas), fue despedida justo después de denunciar presiones para firmar un contrato millonario para la construcción de un buque hospital.

En el consejo de ministros, el presidente Petro respaldó al ministro y a su esposa, y descalificó a la funcionaria denunciante: “Una indolente, cierto, funcionaria. Entonces, por dárselas de que pelea con la esposa del ministro...”.

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El ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, y el entonces ministro del Interior, Juan Fernando Cristo, durante una sesión extraordinaria de la Plenaria de la Cámara de Representantes sobre la reforma a la salud. FOTO: Colprensa – Cristian Bayona.

Las declaraciones de Jaramillo sobre la patria potestad provocaron fuertes reacciones de la oposición, analistas y de varios de los aspirantes a reemplazar a Petro en 2026. El Partido Conservador, para citar un caso, aseguró que rechazaba “con vehemencia” esas afirmaciones, comparándolas con prácticas de “regímenes autoritarios socialistas y comunistas que utilizan el control de los menores para fines políticos”.

La colectividad azul enfatizó que dichas palabras atentan contra la ley que protege a las familias colombianas y el derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus propios principios, y no según las normas impuestas por el Estado.

Jaramillo ha estado involucrado en otros escándalos. Su voz se escucha diáfana en varios audios que mostraban las dificultades para la puesta en marcha del nuevo sistema de salud para los maestros.

En uno de esos audios, el ministro Jaramillo se refiere a la entrega de medicamentos: “Que se pague la droga, apenas pase la factura... No, señor, a ese precio no; este precio es este. Se arregla después cuando venga la auditoría”, se escucha en una de las varias grabaciones.

En ese momento, el Gobierno nacional insistía en que el modelo de salud para los maestros sería un ejemplo para el resto del país. Sin embargo, la situación generó alarma, ya que Fecode, el sindicato de maestros, reiteraba que “la transición no ha sido fácil; se han presentado traumatismos en varios ítems del derecho, como dispensación de medicamentos, sedes, referencias y contrarreferencias, lo cual ha afectado la posibilidad de que cientos de afiliados vean colmadas sus expectativas frente a un tema tan crucial como es la salud”.

Pulso con la Corte Constitucional

Otra controversia de la cual él también es protagonista es el pulso abierto que mantiene con la Corte Constitucional. Esta le ha ordenado ajustar al alza los giros estatales a las EPS (entidades promotoras de salud), mientras él está en la línea de anular esas decisiones. En este proceso ha pedido aclaraciones, ha recusado al magistrado encargado, ha demorado otros pagos, en una estrategia de osada dilatación contra el más alto tribunal de la justicia en el país. La Corte, de hecho, lo ha señalado por desacato.

¿Quién tiene la razón para determinar de cuánto deben ser los giros? Se conoció que los magistrados tenían en su poder un informe técnico del Ministerio que calculaba un incremento mayor en la Unidad de Pago por Capitación (UPC). El ministro despidió a los técnicos responsables del informe.

Diana Cárdenas, exviceministra de Salud, opinó al respecto: “Es muy grave esto. Es injusto. El Gobierno del cambio está tomando decisiones arbitrarias y violando el derecho de los trabajadores por hacer su trabajo”.

El ministro de Salud le está mamando gallo a la Corte Constitucional, lo que tiene consecuencias sobre la salud de Colombia”, declaró el exministro Alejandro Gaviria.

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El ministro de Defensa, Iván Velásquez, y el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, celebran un triunfo político, el 20 de junio de 2024, en la Plenaria de la Cámara de Representantes, junto a miembros del Pacto Histórico, al ser negadas las mociones de censura en su contra. (Colprensa - Catalina Olaya)

Mientras esto ocurre, Jaramillo ha logrado aumentar su poder en Palacio. Tras la crisis provocada en el consejo de ministros televisado, que le costó el cargo a Jorge Rojas —quien acompañó a Petro durante toda su carrera política pero solo estuvo cinco días al frente del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre)— llegó Angie Rodríguez, la nueva directora.

Rodríguez, administradora de la Escuela Superior de Administración Pública (Esap), con posgrado en gestión pública en la misma institución, era la mano derecha de Jaramillo en el Ministerio de Salud y fue llevada a uno de los puestos claves en la marcha del Gobierno por sugerencia suya al presidente.

También fue nombrado en Palacio José Alexis Mahecha, nuevo director administrativo y financiero del Dapre, quien venía de trabajar como director técnico en el Ministerio de Salud. Mahecha es administrador de empresas y fue secretario de Movilidad en Ibagué durante la alcaldía de Jaramillo (2016–2020).

Poder ascendente en Palacio

El poder ascendente de Jaramillo hoy se explica no solo por su cercanía con Armando Benedetti, quien conserva su oficina en Palacio y es el ministro del Interior —y ambos son considerados grandes operadores políticos—, sino también por su amistad y afinidad con el presidente Petro, con quien ha batallado durante años en movimientos de izquierda.

Nacido en Líbano, Tolima, el 25 de junio de 1950, es egresado de la Universidad del Rosario, con especializaciones en cirugía cardiovascular y torácica en la Universidad de Lund, y en cirugía cardíaca pediátrica en la Universidad de Uppsala, ambas en Suecia.

Petro lo nombró como secretario de Salud durante su alcaldía, cargo del cual tomó posesión el 1 de enero de 2012. En 2022, durante la campaña presidencial, Jaramillo fue el gerente de la lista al Congreso por el Pacto Histórico. Desde entonces, los parlamentarios de esta colectividad le tienen respeto.

Cuando el presidente Petro emprendió una gira diplomática a Oriente Medio, dejó a Jaramillo como presidente encargado. Un premio para uno de los petristas más leales a su proyecto político.

Jaramillo se mantiene sólido a pesar de que el sector de la salud atraviesa uno de los momentos más difíciles de la historia y de que él es un ministro que siempre actúa al límite del riesgo político. Y no solo en su defensa de un modelo que causa incertidumbre, especialmente por su viabilidad financiera, sino por declaraciones suyas que sorprenden en su condición de médico. En una ocasión se refirió a tratamientos convencionales contra el cáncer, a la vez que habló del “negocio” que, según él, se maneja en algunos hospitales del país.

“El negocio está en esos hospitales que les mostré. Radiación, quimioterapia, radioterapia, cirugías, toda la mama, operación radical, limpieza de ganglios linfáticos, que es destructora. ¿Cómo quedan las mujeres después de una mastectomía?”, afirmó.

Un minSalud antivacunas

En otra oportunidad se alineó con el movimiento antivacunas, muy visible durante la pandemia de covid-19, al afirmar que “todos los colombianos que están vacunados sirvieron para el más grande experimento que se haya hecho en toda la historia de la humanidad”.

La ACIN (Asociación Colombiana de Inmunología), la Sociedad Colombiana de Pediatría, la Asociación Colombiana de Hematología y Oncología (ACHO), la Asociación Colombiana de Neumología Pediátrica, entre otras, se opusieron de plano a tan insólita declaración: “Como asociaciones científicas de Colombia, e involucradas en la prevención y tratamiento de pacientes, rechazamos enfáticamente el concepto de que los colombianos que se vacunaron contra el covid-19 fueron parte de un experimento”.

“Después de oír las barbaridades de Guillermo Alfonso Jaramillo, llega uno a añorar a la doctora Carolina Corcho. No para estar de acuerdo, pero sí para reconocerle un discurso duro, pero decente”, afirmó el entonces senador independiente Humberto de la Calle en una de las salidas en falso del ministro.

Él, por su parte, camina en el filo de la navaja y sale indemne. En su labor, caminó ileso, victorioso -y entre aplausos- de una moción de censura promovida por los representantes Carolina Arbeláez (Cambio Radical) y Andrés Forero (Centro Democrático), con 96 votos en contra y 36 a favor.

¿Qué irá a pasar con la reforma a la salud? “La reforma se ha satanizado, pero reconozco que no hemos sido buenos informadores”, dice él.

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