
La reforma a la salud vuelve al Congreso: avanzan mesas técnicas pero las críticas se mantienen
Este lunes comenzaron las mesas técnicas y audiencias públicas de la reforma a la salud, Sin embargo, el ambiente de este proyecto no es el mejor y los mismos congresistas de la Comisión Séptima señalan que podría tener el mismo futuro de la laboral. ¿Qué podría hacerlos cambiar de opinión?
Por: Claudia Quintero
Con una mesa técnica sobre la reforma a la salud, este lunes el Congreso arrancó la discusión de ese proyecto, que debe enfrentar su tercer debate en la Comisión Séptima de Senado. Esa es la misma célula legislativa que hundió la reforma laboral y la reforma a la salud 1.0. Es decir, el articulado que le apuesta a “solucionar los problemas del sistema de salud” llega con pronóstico reservado.
Es uno de los proyectos más importantes para el Gobierno, porque junto a la reforma pensional y la laboral, hace parte de las promesas sociales del presidente Gustavo Petro en campaña.
¿En qué va el trámite y por qué estaría en riesgo?

El proyecto, que ya pasó dos debates en Cámara –donde el Gobierno tiene mayorías–, está en la etapa previa de construcción del articulado y, para eso, se citaron al menos cuatro mesas técnicas, cinco audiencias públicas y algunas sesiones para estudiar los proyectos de ley que se han presentado. Todo esto entre el 21 de abril y el 22 de mayo.
Como explicó la senadora Norma Hurtado, del Partido de la U y coordinadora ponente de la reforma en la Comisión Séptima, en esos espacios “se escuchará de primera mano a todos los actores del sistema de salud, como pacientes, gremios, autoridades territoriales, el Gobierno y expertos”.
Así, la tercera ponencia de la reforma a la salud, que es el texto que se discutirá, llegaría a finales de mayo, un mes antes del final de esta legislatura. Un punto clave, porque se trata de una discusión álgida y, según los mismos congresistas, es poco probable que un articulado tan complicado tenga el tiempo de debate suficiente en ese mes. Mucho menos, que se avance en el último año. ¿La razón? Los congresistas están pensando en sus campañas de reelección y eso hará que no se concentren en discutir proyectos complicados, como le dijeron a este medio dos congresistas del Partido Conservador y del Partido Liberal.
Pero además del tiempo, hay otros factores que dejan a esta reforma más cerca del hundimiento que de cualquier otra cosa. Sin embargo, la política es dinámica, como dicen los mismos legisladores, y cualquier cosa puede ocurrir.
La experiencia de la laboral: por ocho firmas se hundió

Una muestra del futuro que podría tener la reforma de salud es lo que ocurrió con la laboral, que era el proyecto con más consenso y en el que el Gobierno estaba más dispuesto a negociar. En esa discusión, ocho senadores de la misma comisión firmaron la ponencia de archivo y, en efecto, el articulado se hundió.
Entonces, una reforma como la de salud, que tiene críticas fundamentales, que se hundió en el pasado y que, según esos mismos congresistas opositores, no soluciona de fondo los problemas que tiene el sistema, no tiene un buen pronóstico.
Así, hasta ahora, hay al menos seis congresistas, de los 14 que tiene la Comisión Séptima, que estarían más volcados a votar negativamente la reforma: Nadia Blel (Partido Conservador), Alirio Barrera y Honorio Henríquez (Partido Centro Democrático), Miguel Ángel Pinto (Partido Liberal), Esperanza Andrade (Partido Conservador) y Berenice Bedoya (ASI).
Las congresistas claves para definir en votos son Ana Paola Agudelo (Mira) y Lorena Ríos (Colombia Justa Libres). Ambas de partidos cristianos. Antes, eran fichas claves para destrabar las reformas. Pero no han estado tan cómodas con el Gobierno y una muestra de eso es que votaron a favor del archivo de la laboral. Además, los partidos cristianos no han sido tenidos en cuenta en el nombramiento del director de Asuntos Religiosos en el Ministerio del Interior, que era un puesto con el que el Gobierno aseguraba esos votos.
Así, es bastante probable que estás dos congresistas terminen por votar en contra de la reforma a la salud.
Además, como dijo un senador liberal, “la de salud está hundida desde antes de la discusión de la laboral. Pero, como la reacción de Petro fue tan dura después de eso, hay algunos votos que podrían cambiar”.
“No soluciona los problemas del sistema”: las críticas que persisten
Pero el senador Miguel Ángel Pinto, del Oartido Liberal, por ejemplo, considera que hasta ahora el Gobierno sigue con las mismas posturas frente a la reforma.
“Hasta ahora no se ve nada distinto al proyecto que se hundió, por el contrario, una crisis más profunda y yo no veo que esta reforma solucione. Veremos en el trámite qué sucede”, dijo en diálogo con CAMBIO. En ese sentido, él y otros congresistas aseguran que, si no hay nada que cambie, pues sus votos seguirán en el mismo sentido de antes.
Con eso coincidió la senadora Esperanza Andrade, quien dijo que sí es cierto que se necesita una reforma a la salud. De manera especial, afirma, para solucionar los problemas financieros que tiene el sistema actualmente. No obstante, dijo, “hay algunos artículos que no son sostenibles. ¿Dónde está la plata para las EPS, dónde están los recursos para construir esos centros de atención primaria?”.
Además, se agregan críticas frente a las funciones que tendrían las EPS, las capacidades que tiene la Adres para asumir las nuevas funciones que tendría y si los recursos que se girarán serán suficientes.
Contrarios a ellos, los partidos de Gobierno sí creen que se necesita esta reforma que impulsa el Gobierno. Una de esas voces es la de la senadora Martha Peralta, del Pacto Histórico. Para ella, “es importante que se generen los diálogos para lograr la reforma que se necesita”.
El viceministro de Salud, Luis Alberto Martínez, dejó claro este lunes que el Gobierno deja las puertas abiertas para hacerle modificaciones al articulado. “A nuestro juicio, hay suficientes elementos en el articulado para mejorar el sistema, pero podemos revisar y mirar qué otras cosas se deberían adecuar y readecuar”, explicó.
Sin embargo, habrá que ver qué tantos cambios se incluyen en el texto de la tercera ponencia y ver cuán dispuesto estará el Gobierno a hacer cambios.
A todo este panorama se suma un reto adicional: la consulta popular que el Gobierno debe llevar al Congreso. Si bien no se cruzan las discusiones, sí es verdad que el Gobierno y los congresistas estarán mucho más enfocados en tramitar ese proyecto que gastarle energía a una reforma a la salud que ya se hundió en el pasado y que tiene muy poco ambiente.
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