
Héctor Carvajal, imperturbable: así se vivió la elección del nuevo magistrado de la Corte Constitucional
La sesión en la que se eligió a Héctor Carvajal como magistrado de la Corte Constitucional tuvo de todo: disputas entre congresistas, gritos, llamados a la calma y risas. El abogado de Gustavo Petro siempre tuvo la ventaja y así se notaba en el recinto y en su presentación. Ya elegido, Carvajal reveló que tiene un interés de revisar el precedente judicial en materia de derecho electoral.
A las 4:43 de la tarde, caminando rápido y obviando a los periodistas y asistentes que querían saludarlo, entró al recinto de la plenaria del Senado el abogado Héctor Carvajal. Lo hizo con la misma seguridad con la que, durante semanas, buscó reuniones con senadores para dar a conocer su trayectoria como abogado de más de 30 años.
No concedió una sola palabra a los medios. No respondió a las dudas que académicos le plantearon sobre su cercanía con el jefe de Estado ni sobre el hecho que no podrá cumplir su periodo completo porque en 2028 llegará a la edad de retiro forzoso. Carvajal, imperturbable, se alzó victorioso. Sin afán, sin reparos, sin escándalo, el abogado del presidente Petro, pero también de los hijos de Álvaro Uribe y exabogado de Daniel Quintero y de Ciro Ramírez, fue elegido a la Corte Constitucional.
Lo hizo con 66 votos, frente a 26 de Karena Caselles.
La sesión empezó con retraso. No a las 3, sino a las 4:30 de la tarde. Primero, hubo show en el Senado. Lo que inicialmente iba a ser una sesión normal, se convirtió en una ‘pelea’ entre congresistas de tres horas por un solo punto: sí se podía tramitar o no la apelación que hizo María José Pizarro de la votación de la consulta popular la semana pasada.
El presidente del Senado, Efraín Cepeda, y la oposición, tenían una tesis: esa apelación no se podía votar. Pizarro respondió: “Míreme a los ojos y dígame que no apelé”, para luego pedirle a los colombianos que en 2026 eligieran a un Senado que sí fuera “decente”. “Mentirosa”, decía desde su puesto la senadora María Fernanda Cabal y los ternados escuchaban los gritos de lado y lado tratando de no mostrar expresión facial que los delatara.
Por un buen tiempo, la candidata Didima Rico se alejó de la plenaria y se hizo a un costado. Karena Caselles revisaba el discurso que tenía preparado y Carvajal iba recibiendo, uno a uno, múltiples saludos de congresistas. También se animó a sacar su celular y tomar fotos a una de sus acompañantes en las graderías de la plenaria.
Luego, más serio, inspeccionaba con la mirada la plenaria que no podía ponerse de acuerdo sobre el orden del día. Los gritos y las risas pasaron de ser un momento jocoso a un espectáculo lamentable.
Iván Cepeda pidió orden: “Esto no es con bravuconadas”, dijo. El debate seguía siendo la consulta popular y no se aproximaba una hora clara para la votación de magistrado.
Sobre las siete de la noche, Cepeda salió brevemente al baño y de regreso le dijo a los ternados, con sus manos, que esperaran, que ya casi. Los senadores decían, en medio de sus peleas, que se debía tener “decoro” con los invitados, que habían llegado muy puntuales a la sesión. Cada tanto un congresista pasaba por su lado y hacía gestos de vergüenza. Y, por momentos, y muy brevemente, los ternados buscaban evitar que se notara la gracia que les causaba el show en el Senado.
El primer fogueo

A las 7:12 de la noche, la discusión sobre la consulta popular finalizó. Con el himno nacional, se dio plazo a una votación diferente: el primer y segundo vicepresidente del Senado y dos horas después finalmente los ternados tuvieron la oportunidad de dirigirse a los congresistas. Ya se había bajado el ambiente caldeado en la plenaria y ya se notaba un ánimo de cansancio y de hacer rápidamente la elección.
“Llegó el momento, casi que no”. Con esas palabras, Caselles se dirigió al Senado y luego les mostró que sí había escuchado los reclamos que en la sesión habían hecho senadores como Alex Flórez, que habló de una “dictadura judicial”. En su exposición dijo que no se trata de imponerse, sino de garantizar la efectividad de los derechos fundamentales con sentencias “fiscalmente responsables”. "Esa experiencia me ha mostrado que la justicia crea salidas institucionales y los desafíos que debe asumir la Corte”.
Mientras hablaba, algunos senadores la miraban fijamente. Otros revisaban su celular. Otros se abanicaban por el calor que hacía en la plenaria. “Fundar las decisiones en derecho. La magistratura exige ser prudente e imparcial”, decía Caselles quien enfatizaba en que ser magistrado no puede implicar torcer el derecho y quien recordaba a las mujeres que abrieron el camino para que nuevas abogadas llegaran a la Corte Constitucional.
Didima Rico, la abogada que decidió mantener un perfil bajo en todo el proceso, tomó la palabra. Agradeció al presidente haber sido ternada tras 30 años de experiencia, los últimos siete en la JEP. El público no cambió: algunos escuchaban, otros seguían metidos en el celular.
Rico dijo que su perfil y trayectoria le permitirían hacer una magistratura ética y habló en favor de las libertades, los territorios, las diversidades y el respeto por los cultos y las ideologías, así como de la dignidad. Y señaló que, si era elegida, iba a continuar el trabajo que inició Cristina Pardo en la Corte sobre la situación de los firmantes de paz. Su presentación tuvo menos apoyos en ‘pupitrazo’ que Caselles.
Por último, tomó la palabra Carvajal: dijo que es el único profesional de su familia, que estudió en colegio público y luego uno cooperativo y que a los 14 años conoció a Jaime Betancur, entonces consejero de Estado. Terminó la carrera de derecho en 1982 siguiendo el consejo de su mentor. El público cambió en la plenaria: las sillas que estaban vacías se ocuparon y más congresistas escuchaban a Carvajal con atención mientras detallaba su vida profesional.
“He sido un luchador incansable. Un defensor férreo de las personas que han llegado como clientes a mi oficina”, dijo. Y sin dar nombres, listo como experiencia que en su trayectoria ha defendido presidentes, senadores y gobernadores. “No solo he defendido a mis clientes, lo que he defendido es la institucionalidad de mi país”, señaló. Su presentación tuvo un amplio aplauso en la plenaria que anticipó su elección.
Los abogados y los liberales
En ese ambiente se hizo finalmente la votación que arrancó a las 11:30 de la noche. La antesala era diciente. Desde el Centro Democrático le dijeron a CAMBIO que el expresidente Álvaro Uribe no había dado una orden al respecto, pero que el candidato era Carvajal, un viejo conocido de varios de sus integrantes.
Fue abogado en 2014 de Ciro Ramírez, recién liberado y quien estuvo desde antes de las tres de la tarde, como buscando recuperar el tiempo perdido en la cárcel. En ese momento, hubo una demanda contra la lista por la que aspiró Ramírez al Congreso y con la ayuda de Carvajal la ganó en el Consejo de Estado. Una persona más del partido dijo: “Carvajal no es petrista, es abogado”, como dando a entender que las posiciones varían de color político con facilidad.
Quien sí hizo muchas llamadas fue César Gaviria. El expresidente y líder natural del Partido Liberal abogó por Karena Caselles, quien tiene el apoyo de Alberto Rojas Ríos, quien fue su jefe en la Corte Constitucional. La otra incógnita pasaba por el Pacto Histórico y la Alianza Verde y si sus integrantes, conocidos por reclamar independencia y ecuanimidad, iban a votar por Carvajal, amigo personal del presidente Petro. Uno de ellos le dijo a CAMBIO que no votaría por Carvajal.
Un senado inquisitivo
A diferencia de otros procesos de elección, esta vez la plenaria del Senado quiso hacer múltiples preguntas a los ternados. Eran las 10 de la noche y surgieron las primeras voces que pedían aplazar la elección. Se hicieron múltiples cuestionamientos.
Miguel Uribe hizo una pregunta sobre la independencia y las implicaciones que tendría para el país que la Corte ahora tuviera mayorías “gobiernistas”, mientras que Carlos Fernando Motoa preguntó sobre la postura de los ternados en una eventual reelección presidencial, algo que hoy está prohibido en Colombia. En general, las preguntas versaron sobre la consulta popular, la potestad del presidente de emitir decretos leyes, sobre la sustitución de la Constitucional, la defensa de los animales y el medio ambiente, entre otros.
Caselles respondió: “No conozco al presidente aunque me ternó. No he cruzado un chat con él. Toda la vida he sido jueza”. En medio del ruido de la plenaria, Caselles contestó en términos generales a las dudas explicando lo que ha dicho la Corte Constitucional en pronunciamientos pasados y asegurando que es respetuosa del precedente judicial.
Didima Rico respondió de forma similar: respeto a los precedentes judiciales. Enfatizó en la importancia del debate actual sobre el desarrollo sostenible y las responsabilidades entre los diferentes actores y la necesidad de fijar límites, como ha venido haciendo la Corte, en aras de una economía sostenible. Sobre el sistema de pesos y contra pesos, Rico dijo que cualquier reforma debe ir de la mano con ese principio y de la mano de derechos fundamentales. Y sobre preguntas relacionadas con la cadena perpetua, Rico explicó las razones por las cuales esto ya no es posible en Colombia, según los propios pronunciamientos de la Corte.
Por último, Carvajal tomó el estrado y aseguró que él es independiente, que cuando se refirió a su larga lista de clientes, no había una preferencia en particular, y que llegó a ser cercano a Petro por su ejercicio profesional.
“En el caso que hago la defensa en este caso particular (la investigación del CNE) que me acercó al presidente, no lo hago con el afán de defender a Gustavo Petro, sino con el de evitar que en Colombia se cree un precedente en donde una autoridad administrativa viole el precedente de la Corte Constitucional que ha fijado un fuero para el presidente y que nos convirtamos en un país como Perú, o como Ecuador, en donde cualquier autoridad puede tumbar a presidente de la República”, dijo.
En este caso sobre el fuero del presidente, que está en debate en la Corte, Carvajal tendrá que declararse impedido. Según Carvajal, su defensa en este caso es institucional, para evitar desafueros y lo hizo apelando a las intenciones presidenciales de los senadores. “Puede ser que alguno de ustedes, como usted (Miguel Uribe) que es candidato, pueda ser víctima de una violación de la Constitución si permitimos un precedente de esa naturaleza”, dijo.
Incluso, Carvajal aseguró que no aceptó puestos en el actual Gobierno porque su independencia “está a toda prueba” y se refirió a las consultas que le hicieron en el pasado para procurar escenarios de acuerdo y paz, trayendo a colación el día que acercó al presidente Petro con el expresidente Uribe en una reunión.
Luego, ya elegido, en un solitario capitolio en la madrugada, agregó: “Con mi llegada a la Corte se pierde el temor que se tiene de que iba a llegar una persona que, por ser cercana al presidente de la República, no va a gozar de imparcialidad, de una defensa de la Constitución. Por el contrario, creo que podemos hacer una gran gestión en materia de derecho electoral y creo que el país reclama que se refresque un poco el tema del precedente que existe y, si es necesario, llegar a la rectificación del mismo”.
Con estas palabras, el nuevo magistrado empezó a tirar línea de lo que serán sus posturas en la Corte Constitucional. Ahora, que ya se ganó el Congreso, tendrá que ganarse a la ciudadanía.
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