
Equipos Básicos de Salud: así repartieron, con fines políticos, uno de los programas bandera del gobierno Petro
Nuevas pruebas en poder de CAMBIO revelan cómo Aldo Cadena y Jairo León Vargas, exasesores del ministro Guillermo Alfonso Jaramillo, lideraron una estrategia con la que buscaban repartir, a cambio de respaldo político al Pacto Histórico, los Equipos Básicos de Salud (EBS) en los 32 departamentos del país. Esta es la historia.
Por: Paola Herrera
El domingo pasado, CAMBIO reveló en exclusiva los chats de un viejo asesor del ministro de Salud, hoy contratista del Fomag, que ofrece contratos a cambio de apoyos políticos. Nuevas evidencias confirman que su influencia dentro de la cartera a cargo de Guillermo Alfonso Jaramillo no se limitó solo a la entrega de puestos. Chats, correos y documentos conocidos por CAMBIO demuestran un modus operandi aún más grave: la repartija, con fines políticos, del programa de los Equipos Básicos de Salud (EBS), una de las principales apuestas del presidente Gustavo Petro para transformar el sistema en Colombia y llevarlo hacía un modelo preventivo.
Según los lineamientos del programa, esos EBS deben ser contratados por las Empresas Sociales del Estado (ESE) y no directamente por el gobierno. Sin embargo, nuevos chats, testimonios y comunicaciones internas en poder de este medio revelan que el asesor Jairo León Vargas, junto con Aldo Cadena, otro influyente funcionario del sector, manejaron un equipo en Minsalud para que, entre ocho integrantes del mismo, coordinaran el giro de los recursos en los 32 departamentos del país, condicionando la contratación a los apoyos políticos.
El objetivo de plan era que esas personas coordinaran en cada municipio, junto con los hospitales públicos, la conformación de los equipos básicos y negociaran la entrega de los recursos con una condición implícita pero clara: respaldo político al proyecto del Pacto Histórico. De esta forma, según el testimonio de una fuente interna que conoció la estrategia, se empezarían a crear las nuevas bases del petrismo de cara a las elecciones de 2026.
En solo dos meses Aldo Cadena coordinó la entrega de los EBS
El 17 de diciembre de 2024, la hoja de vida de Aldo Cadena se publicó en la página de aspirantes de la Presidencia de la República para el puesto de asesor grado 18 en el Ministerio de Salud. Cadena, que venía de presidir la Nueva EPS, ha sido muy cercano a Gustavo Petro y al ministro Guillermo Alfonso Jaramillo desde tiempos de la Bogotá Humana. Poco a poco fue escalando posiciones en el movimiento petrista. Incluso llegó a gerenciar campañas del hoy presidente en algunos departamentos del país.
Aunque se pensaba que su llegada al MinSalud ayudaría a impulsar la reforma a la salud, que en ese momento atravesaba su momento más álgido en el Congreso de la República, el trabajo de Aldo Cadena se enfocó principalmente en usar los recursos del Ministerio y el programa de los Equipos Básicos de Salud para promover los intereses electorales de sus jefes y amigos.
CAMBIO conoció que, días antes de que se publicara la hoja de vida y se concretara su contratación, Aldo Cadena ya daba instrucciones en un grupo de WhatsApp llamado 'Equipo Trabajo 2025', del que hacían parte otros colaboradores y contratistas del Ministerio de Salud. El administrador de ese grupo era Jairo León Vargas, que fue asesor del despacho del ministro Jaramillo hasta febrero y ahora es mano derecha de Cadena en el Fondo de Prestaciones Sociales del Magisterio (Fomag).

En los chats, Aldo Cadena y Jairo León Vargas convocan a los miembros del grupo a reuniones para organizar el trabajo y “repartir los departamentos”. En algunas conversaciones, contratistas del MinSalud le entregan a Cadena el reporte sobre el avance en las asignaciones de los EBS en todo el país. Además, por ese grupo envían informes sobre el programa, sus lineamientos, mapas y otra documentación clave.

Una fuente que estuvo en las reuniones del Ministerio de Salud en las que participó Aldo Cadena le entregó a CAMBIO su testimonio. Explicó en qué consistía el trabajo que debían hacer: a cada uno de los ocho colaboradores se le asignaron cuatro departamentos. Posteriormente, debían revisar los resultados de las últimas elecciones presidenciales para cruzar la información y establecer los lugares que apoyaron el proyecto del hoy presidente.

Los colaboradores tenían que identificar a los gerentes de los hospitales públicos y a los alcaldes en cada municipio para empezar el acercamiento político. “Nos dijeron que cuando se designaran los Equipos Básicos de Salud se debía contratar solo a personas que apoyaran al Pacto Histórico –cuenta la fuente–. También debíamos coordinar la tarea de dejarle claro a los alcaldes que solo se enviarían los recursos si se contrataba a gente que hiciera parte del proyecto o de las bases petristas”.
Es llamativo que la mayoría de las personas del grupo de WhatsApp son las mismas que pertenecen al grupo político de Jairo León Vargas. También figuran en los chats revelados por CAMBIO hace una semana, que evidencian cómo el asesor lidera una red clientelista en la que reparte puestos. Esas personas habrían llegado a la cartera de Salud con la ayuda de León Vargas, y aunque algunas continuaron este año con sus contratos, a otros los ayudó a ubicarse en el Fomag y en otras entidades públicas del sector, tal y como se mencionó en la primera parte de esta investigación.
Tras haber hecho parte de su trabajo, en febrero de 2025 Aldo Cadena salió del Ministerio y fue nombrado vicepresidente de prestaciones sociales del Fomag.
La prueba del reparto: la base de datos que confirma la operación política
Más allá de los chats, testimonios y reuniones en el Ministerio, CAMBIO accedió a una base de datos interna llamada 'Data por departamento', que afianza la existencia de un esquema estructurado para el reparto político del programa de los Equipos Básicos de Salud (EBS). Se trata de un archivo de Excel en el que se consignaron, de manera sistemática, los detalles de la operación nacional liderada por Aldo Cadena y Jairo León Vargas.
El documento, al que este medio tuvo acceso, contiene cuatro columnas: la primera, con los nombres de los ocho contratistas del Ministerio de Salud, a quienes llamaron líderes por ser los encargados de asumir el control territorial del programa. La segunda columna lista los cuatro departamentos asignados a cada uno de estos líderes, lo que confirma el reparto equitativo de las 32 regiones del país. La tercera identifica a los coordinadores que se iban consiguiendo por cada departamento, mientras que la cuarta detalla los Equipos Básicos de Salud que ya operan en cada zona.
El minucioso nivel de detalle en esta base de datos demuestra que, lejos de ser una gestión informal o espontánea, este fue un plan organizado desde el Ministerio para centralizar el manejo del programa y condicionar su implementación al cumplimiento de compromisos políticos. CAMBIO pudo establecer que este documento era actualizado periódicamente con los avances en la conformación de equipos, negociaciones con hospitales y asignación de recursos. El archivo en poder de este medio es, hasta ahora, la prueba documental más concreta de cómo se organizó el reparto de los recursos del programa de EBS bajo una lógica electoral.
Otras hojas del archivo desglosan departamento por departamento el número de EBS asignados y los que efectivamente están en funcionamiento en cada municipio, permitiendo verificar cómo se ha implementado, o bloqueado, el programa en función de los alineamientos políticos territoriales.
Incluso hay una columna con el número de reuniones organizadas por cada líder en sus regiones. “Adicional, teníamos que organizar reuniones en esos departamentos para dar indicaciones políticas bajo los EBS que se iban a contratar o los que ya estaban contratados”, le dijo la fuente a este medio.
A esta información se suma una denuncia publicada por medios de comunicación de Córdoba en marzo de este año que confirmaría cómo los Equipos Básicos de Salud, un grupo de profesionales de la medicina dedicados a la atención primaria las comunidades para prevenir enfermedades, en varios municipios de esa región se contratan por recomendación política.
Según informó el diario Meridiano de Córdoba, un médico que prefirió no revelar su identidad aseguró que le ofrecieron ser parte de un EBS con honorarios mensuales de ocho millones de pesos. Sin embargo, al presentar su cuenta de cobro, solo le pagaron cuatro. La explicación que recibió del hospital, cuyo nombre tampoco quiso hacer público el profesional, fue que un millón correspondía al pago de seguridad social y retenciones, y los tres millones restantes eran una “comisión” para el partido que lo había recomendado.
La realidad de los Equipos Básicos de Salud
“Hoy, 10.000 Equipos Básicos de Salud están recorriendo los municipios. Si eso no está pasando en su municipio es porque la plata se la están guardando en el hospital y el alcalde no ha actuado”, dijo el pasado 9 de mayo el presidente Gustavo Petro durante su intervención en el Congreso Nacional de Municipios 2025.

El mandatario no es el único que repite esa cifra una y otra vez cuando habla de los EBS. Guillermo Alfonso Jaramillo también ha entregado los mismos datos destacando ese programa bandera del Gobierno como uno de los más importantes y efectivos en materia de salud preventiva y como preámbulo a la aplicación de la reforma que siguen impulsando en el Congreso.
Sin embargo, los números no concuerdan con la información entregada por el propio Ministerio de Salud y con los documentos conocidos por CAMBIO, que tienen el registro real de los EBS que hoy operan en Colombia.
Esa entidad le respondió un derecho de petición a este medio según la cual en 2024 se asignaron recursos para la conformación y operación de 10.189 EBS. Sin embargo, el Ministerio aclaró que la puesta en marcha de estos equipos depende de los trámites administrativos de contratación que adelante cada hospital. “Por tanto, el número de equipos contratados varía cada mes y no se puede equiparar con la totalidad de equipos asignados”, dijo la entidad.
¿Cuál es entonces la cantidad exacta de equipos básicos que están operando? Según las bases de datos en poder de CAMBIO, que evidencian la coordinación de ese programa desde el Gobierno central, con corte a febrero de este año había un total de 3.697 EBS con recursos girados y solo 1.201 de esos estaban contratados y en funcionamiento. La mayoría están en Nariño, Boyacá, Cauca, Magdalena, Valle del Cauca y Antioquia.


La cifra le preocupa al representante a la Cámara, Andrés Forero, quien en una rueda de prensa puso sobre la mesa la profunda diferencia que hay entre los recursos asignados y los recursos que realmente se han entregado para la ejecución del programa. Además, alertó por el aumento exagerado del presupuesto para esos EBS, ya que, según datos del MinSalud, en 2022 se destinaron 49.000 millones de pesos, en 2023 ascendió a 484.000 millones, y en 2024 llegó a 1,5 billones de pesos. Eso, a pesar de que solo se ha contratado el 10 por ciento de los equipos.

Por eso, Forero se pregunta: “¿dónde está la plata?, ¿cómo le están haciendo seguimiento? ¿por qué si hay recursos asignados y otros girados, no se están contratando los Equipos Básicos de Salud? El Gobierno debe responder por la forma en que los alcaldes y los hospitales están gastando esos dineros”.

Más allá del discurso político, lo cierto es que la información obtenida por este medio plantea serias dudas sobre la gestión y transparencia en la ejecución de un programa clave para garantizar el acceso a la salud en las regiones más apartadas del país.
El Ministerio de Salud le dijo a CAMBIO que el seguimiento a la implementación de los EBS para fortalecer el nivel primario y de la Atención Primaria en Salud es responsabilidad de la Dirección de Promoción y Prevención del Ministerio de Salud y Protección Social.
Si esa es la dependencia encargada del programa, ¿qué hacen entonces dos asesores del despacho del ministro, Aldo Cadena y Jairo León Vargas, coordinando la implementación del mismo, organizando reuniones y repartiendo departamentos a través de grupos de WhatsApp?
Este nuevo hallazgo sobre la repartición política de los Equipos Básicos de Salud confirma lo que ya se advertía: el programa bandera del Gobierno terminó en manos de operadores que priorizan la maquinaria sobre la atención médica. Convertir una herramienta de salud preventiva en una estrategia electoral confirma que entregarles la ejecución del sistema a políticos es una fórmula cuyo resultado siempre será el mismo: perjudicar a los pacientes.
CAMBIO le preguntó al ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, sobre estas nuevas evidencias y sobre el rol de Aldo Cadena y Jairo León Vargas con los Equipos Básicos de Salud y al respecto el funcionario respondió que en ningún momento les ha dado la instrucción, a ellos o a alguna otra persona, de gestionar el programa. “Ningún gerente o alcalde puede decir que les he pedido coordinar la contratación de los profesionales para los equipos básicos. De hecho, las ESE y los entes territoriales cuentan con plena autonomía para contratar a sus respectivos profesionales” aseguró.
Sobre las reuniones que organizaron Cadena y León Vargas en el ministerio dijo que la asignación de recursos para Equipos Básicos de Salud se efectúa cumpliendo unos criterios técnicos establecidos en la resolución 555 de 2022 modificada por la resolución 1222 de 2024, por parte de la Dirección de Promoción y Prevención del Ministerio de Salud y Protección Salud, fundados en las condiciones y necesidades particulares de todos y cada uno de los territorios.
Por ende, “no se ha condicionado, en ningún momento, la asignación de recursos a cuestiones políticas. La mejor prueba de ello es que todos los municipios y distritos de Colombia han recibido recursos para equipos básicos de salud, de acuerdo con su población y necesidades rurales y urbanas” puntualizó Jaramillo.
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