
¿Podría estallar un conflicto armado entre Colombia y Perú por la disputa territorial de la isla Santa Rosa?
La decisión del Gobierno del presidente Gustavo Petro de calificar como una violación la ratificación de la isla Santa Rosa como territorio peruano ha reavivado una antigua controversia. El mandatario afirmó que este es un tema que deberá discutirse entre ambas naciones en septiembre.
Por: Javier Patiño C
El pasado 7 de agosto, en Leticia (Amazonas), Petro declaró como jefe de Estado que Colombia no reconoce un acuerdo que define a quién pertenece la Isla Santa Rosa. Desconoció así la decisión del Gobierno del Perú de ejercer soberanía y nombrar autoridades en el territorio sin negociación previa con Colombia, y pidió a las Fuerzas Militares mantenerse vigilantes en la zona.
“Le pido a la Armada que realice navegación civil por los ríos amazónicos y que logre traer buques para brindar atención a los civiles y garantizar la soberanía. Además, propongo la ampliación del puerto de Leticia”, dijo Petro.
Si le gusta el periodismo de CAMBIO, suscríbase aquí.
Para el presidente, es necesario aclarar el tema limítrofe con el país vecino. “El problema es quién ejerce la soberanía. Discutamos: ¿vamos a romper el acuerdo de 1944 o lo mantenemos? Perú ha aceptado una reunión para la inspección de la frontera colombo-peruana”, afirmó.
Petro advirtió que un eventual rompimiento de relaciones entre ambos países beneficiaría a estructuras ilegales vinculadas al narcotráfico: “Son los mafiosos los que intentan separar a los pueblos, porque separados trafican y subyugan a las comunidades para que les ayuden. El río Amazonas no es para la cocaína, el río es para la vida”.
Las declaraciones generaron reacciones diversas, incluyendo comparaciones con el conflicto de 1932, cuando Colombia y Perú se enfrentaron durante un año por temas limítrofes. Sin embargo, para varios expertos, la posibilidad de una confrontación es lejana.
Una guerra poco probable
El analista militar Erick Saumeth considera remota la hipótesis de un enfrentamiento, debido a las buenas relaciones entre ambas Fuerzas Militares: “Hay una campaña conjunta en la Amazonia llamada Bracolper —Brasil, Colombia y Perú—. Hace apenas una semana se reunieron para fortalecer la cooperación”.
Saumeth añade que los altos mandos saben que sus respectivos gobiernos atraviesan crisis de legitimidad y asegura que “ellos no se van a prestar para eso”.
Por su parte, el profesor universitario Andrés Saldarriaga afirma que ninguno de los dos países tiene interés en un conflicto armado: “Colombia está concentrada en sus problemas internos con grupos ilegales, y Perú, en sus asuntos domésticos. Ninguno tiene la capacidad económica ni logística para sostener una confrontación, ni siquiera a corto plazo, pues sería extremadamente costosa”.

Diplomacia antes que guerra
El ministro de Defensa, el general retirado Pedro Sánchez, recordó que el país cuenta con Fuerzas Militares permanentes —Ejército, Armada y Fuerza Aeroespacial— cuya misión constitucional es proteger la soberanía, la independencia, la integridad territorial y el orden constitucional.
“La diplomacia es el lenguaje de los pueblos hermanos. Aquí la única amenaza son los criminales que delinquen y afectan a ambas naciones, incluso a Brasil. Estamos aquí para fortalecer los lazos, y estoy seguro de que todo se resolverá por el diálogo”, expresó Sánchez.
Expertos coinciden en que una eventual ocupación de la isla por parte de Colombia no resolvería el diferendo, sino que generaría un conflicto innecesario que puede solucionarse por vías diplomáticas.
De acuerdo con Saumeth, una solución podría pasar por la definición del curso del río Amazonas para garantizar que Leticia no se vea afectada, lo que equivaldría a una soberanía compartida sobre Santa Rosa.
El analista también advierte sobre una posible estrategia del Gobierno peruano para deslegitimar al presidente colombiano: “No al jefe de Estado, sino a la persona, usando supuestas conductas personales y su baja aceptación en las encuestas. Así, cualquier pronunciamiento en defensa de los derechos colombianos en el Amazonas será contrarrestado no con argumentos jurídicos, sino con cuestionamientos políticos”.
Saldarriaga, por su parte, recuerda que la isla Santa Rosa se formó en la década de 1970 y que Colombia no reclamó entonces el cumplimiento del Tratado de Río de Janeiro, que establece que ante la formación de una nueva isla, y por mutuo acuerdo, este territorio debía asignarse a uno de lso dos países. La situación cambió tras investigaciones que advierten que el país podría quedarse sin acceso al río Amazonas en menos de cinco años.
“Colombia debe entender que la diplomacia debe primar. En juego no está solo la soberanía, sino el sustento de miles de ciudadanos que dependen diariamente del cauce del río Amazonas”, concluyó Saldarriaga.
Comentar este artículo
Aún no hay comentarios









