
El excandidato a la Cámara que estafó a su propia familia en el caso de una herencia de 10.000 millones de pesos
La Corte Suprema de Justicia acaba de confirmar una condena contra un excandidato a la Cámara de Representantes en Antioquia que, de acuerdo con el fallo, engañó a sus familiares para quedarse con la herencia de 10.000 millones de pesos que amasaron sus patriarcas.
Por: Ana María Cuesta
En la campaña electoral de 2010, centenares de transeúntes en Medellín se convirtieron en testigos de una inusual disputa familiar por una millonaria herencia. La pelea, que involucraba a un candidato a la Cámara de Representantes, terminó ventilándose en público mediante la instalación de varias vallas publicitarias, al mejor estilo de quienes aspiran a un cargo de elección popular.
"11 años burlándose de la justicia penal". "500 millones debe al Estado". "Agrede a las mujeres". "Qué fácil es burlarse de nuestra justicia", advertían las vallas fijadas en zonas estratégicas de la capital antioqueña y que aparecían con la dirección web “www.fliabuilesbenjumea.com”.
Las vallas iban dirigidas contra Pablo Bustamante Builes, un abogado que en el año 2010 se postuló para ser representante de Antioquia por el partido Cambio Radical, pero los votos que obtuvo no le alcanzaron para la curul. Bustamante tiene hoy 39 años y acaba de ser condenado por la Sala Penal de la Corte Suprema de Justicia a 63 meses de prisión, poco más de cinco años de cárcel, por el delito de estafa agravada.
La pelea familiar por la herencia
Miguel Ángel Builes Zapata y Alicia Benjumea Cardona, ambos nacidos en el municipio antioqueño San Pedro de los Milagros, fueron un matrimonio próspero que se dedicó al comercio y la ganadería y que acumuló bienes por aproximadamente 10.000 millones de pesos, indica el expediente en la Corte Suprema. Ambos fallecieron en el año 2007, primero lo hizo Benjumea y cuatro meses después partió Builes. La pareja murió sin dejar los asuntos de la liquidación de su sociedad conyugal resueltos.
Para ese año, Pablo Bustamante, el protagonista de esta historia y nieto de ellos, tenía 21 años. Bustamante es hijo de Luz Piedad Builes y es sobrino de Raúl Alberto y Jhon de Jesús Builes Benjumea. Ellos también tuvieron otro hermano llamado Omar, quien falleció en 1997. Omar dejó tres hijos, descendientes en la sucesión de la herencia: Juan Esteban, Verónica y Victoria Eugenia Builes.

Advierte la Corte que en ese entonces, el joven Pablo Bustamante le aseguró a su madre, a sus tíos y a sus primos, que el abuelo Miguel Ángel le expresó -en vida- que ya no quería vivir más en un apartamento que tenía en El Poblado en Medellín.
Con ese mensaje, Bustamante convenció a sus familiares para que le trasladaran a él los derechos herenciales del mencionado apartamento, pues aseguró que él ya había conseguido comprador y que esa era la voluntad del abuelo. En ese momento, Bustamante era el abogado de toda la familia y todos confiaron en su palabra, en virtud de su representación legal.
Añade la Corte que Bustamante negoció el apartamento de sus abuelos por 180 millones de pesos y les hizo creer a los demás herederos que a ellos solo les corresponderían 45 millones de pesos de dicha venta. El joven abogado también realizó una maniobra, dice el fallo, ante una notaría. Bustamante Builes logró tramitar una escritura en la que se decía que todos los demás herederos le vendieron a él sus derechos herenciales sobre todos los demás bienes que dejaron los abuelos, avaluados, como se dijo, en 10.000 millones de pesos.
Todos los familiares firmaron esa escritura, convencidos de que Pablo Bustamante los estaba representando de manera correcta y únicamente en el trámite de la venta del apartamento del Poblado. De hecho, se advierte en el proceso que Bustamante presentó una primera escritura a sus familiares y que posteriormente la modificó unilateralmente, aprovechándose de la confianza que le depositaron.
La decisión también advierte que antes de que falleciera su abuelo Miguel Ángel, quien padeció de un cáncer terminal, Pablo Bustamante se lo llevó a la misma notaría y le hizo firmar un documento en el que el abuelo le vendía todos sus derechos gananciales, es decir, le transfería a él los bienes que le correspondían de la sociedad conyugal que tuvo con Alicia Benjumea.
Con ese documento, Pablo Bustamante se presentó como el único heredero de toda la familia y abrió una demanda de sucesión. De todo este proceso surgieron dos escrituras espurias: la N° 3079, del 30 de agosto de 2007, y la N° 4263, del 28 de noviembre de 2007, ambas expedidas por la Notaría 17 del Círculo de Medellín.

El proceso penal
La Corte Suprema, con ponencia del magistrado Diego Corredor, recuerda que Pablo Bustamante fue imputado en el año 2013 por los delitos de estafa, fraude procesal y destrucción, supresión y ocultamiento de documento público. Ello, tras la denuncia que en su contra radicaron sus familiares, con excepción de su madre Luz Piedad.
La acusación de la Fiscalía le reprochó a Bustamante “el haber inducido en error a sus familiares, mediante engaños y maniobras torticeras para lograr la trasferencia de unos derechos herenciales”.
En agosto de dicho año le sumaron más delitos en la acusación: estafa agravada, abuso de condiciones de inferioridad y obtención de documento público falso. En 2014 se dio la audiencia de acusación, la audiencia preparatoria aconteció en 2016, pero el juicio se instaló solo hasta el 2019 por un cambio de juez y culminó en 2020 con un fallo condenatorio, únicamente por el delito de estafa agravada. Todos los demás delitos por los que acusaron a Bustamante ya habían prescrito.
Uno de los aspectos más importantes de la condena en primera instancia contra el excandidato Bustamante es que el juez del caso ordenó cancelar las escrituras que el joven abogado obtuvo fraudulentamente.
El fallo, confirmado en 2021 por el Tribunal Superior de Medellín, advierte que Bustamante “recurrió a engaños y artificios, con el propósito de hacerse de manera irregular al patrimonio dejado por su abuelo, para lo cual recurrió a la Notaría 17 de Medellín y ordenó elaborar dos minutas diferentes, con el designio de confundir a sus familiares y para ello presentó a su vez la minuta sobre la supuesta venta a título universal de todos los bienes del causante”.
Inconforme con los fallos en su contra, Bustamante Builes presentó un recurso de casación ante la Corte Suprema de Justicia. En el recurso alegaba supuestas irregularidades en la audiencia en la que la Fiscalía adicionó su acusación. Irregularidades que, según su criterio, ponían “en vilo la situación jurídica de una persona que comienza a defenderse por unos hechos y termina defendiéndose por otros totalmente diferentes”.
Bustamante también alegó que no se logró probar en el juicio que él hubiera modificado la escritura de la venta de todos los derechos herenciales que firmaron sus familiares. Pero la Corte Suprema no compró sus argumentos y ratificó lo decidido por el Tribunal.
El fallo de la Corte
La posición de la familia Builes Benjumea no es unánime en este proceso. Por un lado, la señora Luz Piedad Builes defiende las actuaciones de su hijo Pablo Bustamante. Los hijos del difunto Omar Builes, Juan Esteban, Verónica y Victoria Eugenia, demandaron en un inicio, pero se alinearon tiempo después en el proceso con Pablo Bustamante, pues la Corte advierte que pactaron un acuerdo de reparación e indemnización integral entre ellos.
Por otro lado, quedaron los hermanos Jhon y Raúl Builes, quienes llegaron hasta el final del pleito como víctimas acreditadas.
El magistrado de la Sala Penal de la Corte, Diego Eugenio Corredor, ponente en este caso, advirtió que no hubo irregularidad alguna en la actuación del ente acusador.
“La Fiscalía, en la adición a la formulación de imputación, jamás titubeó en que el implicado, previo a la suscripción de la minuta por parte de sus demás familiares (herederos por transmisión y representación de Alicia Benjumea Cardona), ordenó a una empleada de la Notaría 17 del Círculo de Medellín, que la cambiara, en provecho ilícito para sí, con perjuicio ajeno, pues, las víctimas la suscribieron bajo el convencimiento equivocado de que el pacto se refería a la enajenación de un predio a título singular, pero no a la venta de la universalidad de los derechos herenciales de la occisa, en tanto, no conocieron dicha variación”, indica la decisión.

“La Corte observa que la decisión atacada analizó de manera exhaustiva y de fondo los aspectos trascendentes, hasta advertir contar con el conocimiento, más allá de toda duda razonable, acerca del delito de Estafa agravada y la responsabilidad del acusado –art. 381 Ley 906 de 2004-. Lo mismo ocurre con la tipicidad del reato de Abuso de condiciones de inferioridad”, agrega el fallo con ponencia de Corredor.
¿Ahora qué viene? Se avecina otro largo litigio para que la familia recupere los bienes que Bustamante asumió. En la herencia se cuentan, además del apartamento de El Poblado, una hacienda llamada La Piedad, ubicada en San Pedro de los Milagros, y otra finca en Córdoba. Además, 367 reses Holstein, 200 reses Cebú, 120 millones congelados en el Banco de Bogotá, entre otros asuntos, según confirmó a CAMBIO la víctima acreditada Raúl Builes.
“Lo más importante del fallo de la Corte Suprema es que le ordena al juzgado que oficie a la notaría para que esas escrituras se cancelen. Las dos escrituras con las que Bustamante nos estafó a nosotros y se aprovechó también de mi papá, con la enfermedad tan grave que tenía y que estaba a punto de morir. Él también había firmado y ya la Corte confirmó la sentencia del juez: dichas escrituras deben anularse. Eso nos deja tranquilos”, expresó Raúl Builes, tío de Pablo Bustamante, y uno de los que lo denunció.
CAMBIO intentó contactar a Pablo Bustamante o a su madre Luz Piedad, pero hasta la publicación de esta nota, ello no fue posible.
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