
Un Uribe los junta y otro los divide: los días críticos del Centro Democrático para encontrar el quinto elemento
En medio del luto por la muerte de Miguel Uribe Turbay, el expresidente Uribe Vélez intenta sacar del 'shock' a su partido. Mientras tanto, Miguel Uribe Londoño tiene en sus manos la responsabilidad de entregar o asumir el capital político de su hijo. La que pareciera una retahíla refleja que la estrategia y el dolor pueden convivir para no quedarse atrás en la competencia por la Casa de Nariño.
Por: Mateo Muñoz
Los últimos 70 días han sido de shock para el uribismo tras el atentado y fallecimiento de Miguel Uribe Turbay y la condena al expresidente Álvaro Uribe Vélez. Los dos hechos partieron en dos la campaña al Congreso y a la Presidencia del Centro Democrático, una colectividad que busca retomar la actividad política honrando la memoria de su mártir y vengando la desgracia de su líder natural. El asunto más urgente a resolver es quién reemplazará a Miguel o, más bien, quién designará con su dedo índice al nuevo competidor. En el medio hay cálculos, estrategias, lealtades y preocupaciones por el futuro del partido que, en cuestión de dos meses, recibió dos golpes certeros.
Las más de cuatro horas de transmisión de las honras fúnebres y exequias de Miguel Uribe Turbay fueron seguidas, entre otros, por interesados o curiosos que esperaban ver la reedición de aquella imagen en la que un joven Juan Manuel Galán ungió a César Gaviria como el portador de “las banderas” de Luis Carlos Galán. Las especulaciones en el Capitolio indicaban que en alguno de los discursos de la esposa o el papá del precandidato asesinado se revelaría al elegido para asumir ⎯sin reproches de oportunista⎯ el capital político que Uribe Turbay dejó. ‘Podría ser la misma María Claudia Tarazona’, ‘tal vez elijan a su compañero de bancada más cercano’.
Los rumores se abrieron paso en medio de luto, pero al final del día nada pasó. No hubo designación oficial en los elogios fúnebres, pero sí varios mensajes entre líneas y una figura que se posicionó sin tener muchas apuestas a su favor: Miguel Uribe Londoño. El papá de Miguel mezcló el dolor con el mensaje político y abrió el camino para que se hable de campaña, al mismo tiempo que se cumple el luto por su hijo.
“Doctor Álvaro Uribe Vélez: usted y su partido respaldaron las ideas de un gran líder; hoy se los devuelvo a ustedes y a toda Colombia para emprender la lucha más grande de todos los tiempos por el restablecimiento de la paz en nuestro país”, dijo Uribe Londoño durante la misa en la Catedral Primada.
Miguel papá no debutó en la política con su discurso en el atril de la iglesia. Fue concejal de Bogotá y senador por el Partido Conservador en los años noventa. Accionista del Noticiero Criptón, apoyó a Petro en 2011 a la Alcaldía de Bogotá (hizo parte del equipo de empalme en Canal Capital), fue coordinador del Centro Democrático en la ciudad para las legislativas de 2014 y ha sido cercano a Pacho Santos.
Con el cuero curtido por las tragedias y los gajes del oficio político, Uribe Londoño sabe que no hay tiempo que perder para el uribismo. Los otros sectores fueron solidarios durante el tiempo en que su hijo estuvo internado, pero en la práctica nunca pararon sus campañas. Por ello, cada día adicional de parálisis es un paso atrás en la carrera por la Casa de Nariño. “Menos mal que se quitó el tabú de no hablar de campaña mientras se cumple el luto por Miguel, ya duramos dos meses parados”, dice una fuente en el Centro Democrático. En el partido es claro que el senador asesinado dejó un capital político mucho más alto que el que tenía antes de los lamentables sucesos del 7 de junio en el barrio Modelia.
La esperanza de que Miguel se recuperara era real y latente, por lo menos entre sus más cercanos. Esa expectativa llevó a que se firmara el llamado 'Pacto de Llanogrande', un acuerdo gestado por la familia de Uribe Turbay, el expresidente Uribe y los otros precandidatos para esperar a Miguel lo máximo posible según el calendario electoral (marzo de 2026). Si el milagro ocurría, la candidatura uribista sería suya. Pero la muerte del senador cambió el panorama, e introdujo un escenario que, por respeto, no se había tocado lo suficiente.
No hay quinto malo, pero sí menos confiable
La ausencia de un protocolo ha hecho que los últimos pasos del Centro Democático sean atropellados. El pedido de Miguel Uribe Londoño es que el puesto dejado por su hijo como precandidato del partido se ocupe con otro nombre y no se suprima, como se llegó a sugerir. Para la familia y aliados políticos de Uribe Turbay, es inconcebible verse obligados a votar por los contrincantes que incluso llegaron a tener confrontaciones fuertes con él. “Las bases de Miguel tienen claro que contra él se hicieron señalamientos graves y que la competencia no era precisamente en un tono fraternal”, dijo un congresista que pidió conversar fuera de micrófono.
Sobre la petición de reemplazar a Miguel, en el Centro Democrático se está cerca de un consenso positivo. El problema será definir quién será el relevo y por qué. Si bien ‘no hay quinto malo’ en el combo de presidenciables del uribismo, sí hay algunos que generan menos confianza que otros.
Uno de los caminos que se ha explorado es el de permitir la entrada de una figura externa del partido o a los políticos de profesión. El nombre que más ha agitado las aguas es el de Juan Carlos Pinzón, exministro de Defensa de Santos. Pinzón empezó a sonar al día siguiente del entierro de Miguel Uribe por su cercanía con la familia del candidato fallecido. Pero su pasado como funcionario del archienemigo del uribismo lo aleja de los afectos de la línea dura del Centro Democrático. En el más reciente congreso de la Andi, María Fernanda Cabal habló de ‘travestis de la política’ sin mencionar directamente al exfuncionario.
“Aquí no pueden entrar santistas ni travestis de la política ni camuflados, porque ya fue suficiente”, dijo la precandidata.
A pesar de la hostilidad, Pinzón se reunió con el expresidente Álvaro Uribe Vélez en Llanogrande, el lugar donde cumple su condena de 12 años y que se va perfilando como un lugar de peregrinación para la derecha. Luego del encuentro ⎯y en un oasis de pragmatismo luego de varios días de cólera⎯ Uribe Vélez pidió a sus copartidarios apagar las antorchas contra Pinzón a cambio de cerrarle la puerta para ser el quinto precandidato. El expresidente ha sido claro en que en la encuesta interna solo estarán los precandidatos con carné uribista. Sin embargo, dejó abierta la ventana a Pinzón para que llegue a una futura consulta más amplia de la derecha, en la que también pueden aterrizar Abelardo de la Espriella y Vicky Dávila.
“Ha venido el doctor Juan Carlos Pinzón y yo le dije ‘usted no ha sido militante del partido’. Yo particularmente veo en usted, porque lo conozco, elementos muy positivos como los veo en el doctor Abelardo de la Espriella”, dijo Uribe Vélez en el pasado foro de candidatos del Centro Democrático, al que le tocó asistir de forma virtual por estar condenado a prisión domiciliaria.
El exmandatario también les pidió a sus cuatro pollitos ⎯Andrés Guerra, Paola Holguín, Paloma Valencia y María Fernanda Cabal⎯ reunirse con Gabriel Vallejo, director del partido, y con Miguel Uribe Londoño, para definir la estrategia electoral y el reemplazo del mártir. Para el expresidente es clave mantener hasta el final su palabra con la familia Uribe Turbay de consultar previamente cada paso político.
Como antesala de ese encuentro ya hubo otra reunión entre Cabal, Holguín y Paloma Valencia este 19 de agosto. Allí no se definió nada, pero sí se despejó más el panorama en el uribismo. Según la senadora Cabal, en el Pacto de Llanogrande no se firmó nada relacionado con reemplazar a Uribe Turbay, pero “sí se conversó”. Además, se llegó a barajar el nombre de Andrés Forero, representante a la Cámara y amigo del precandidato asesinado.
Así como Forero, otros nombres han tomado fuerza. Unos por los lados de la familia, como el mismo Miguel Uribe Londoño. Tiene experiencia política y por supuesto el derecho a asumir el puesto de su hijo, pero carece de la fuerza suficiente para dinamizar la carrera a la Presidencia. ‘Mire los candidatos que hay, muy pocos pasan los 50 (años). La campaña es demandante y no le veo la fuerza’, dijo una fuente en el uribismo. Por su parte, María Claudia Tarazona está más cerca de integrar la lista al Senado que de ser precandidata presidencial. Y María Carolina Hoyos, la hermana de Miguel, está más comprometida con seguir la labor filantrópica de su abuela Nydia Quintero.
Por otro lado, a Rafael Nieto Loaiza, exviceministro, también le han acercado la propuesta de ser precandidato, pero hasta ahora no hay decisiones. Nadie quiere confirmar nada, pues todo depende de la conversación entre Cabal, Holguín, Guerra y Valencia con Uribe Londoño, de la cual no hay fecha definida.
De ese cónclave con el Uribe papá saldrá el mensaje para el Uribe condenado sobre qué hacer con el legado del Uribe asesinado. La retahíla define lo que hay dentro del Centro Democrático por estos días: una puja por la sucesión.
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