
El dilema de Gustavo Petro y la Paz Urbana: la fiesta, los cabecillas y el presidente
Gustavo Petro en la ‘movilización un pacto por la paz urbana de Medellín y el Valle de Aburrá’. Evento en el que el presidente subió a la tarima a integrantes de estructuras criminales. Foto Archivo.
Casi tres años después de su inicio, la mesa de diálogo del Gobierno nacional con los líderes de las bandas criminales del Valle de Aburrá atraviesa una grave crisis. El proceso muestra algunos avances, pero sobrevive en medio de una lluvia de críticas. ¿Cuáles son los momentos decisivos y en qué está?
Por: Rainiero Patiño M.
A la izquierda y liderando el grupo, un hombre de gorra blanca y camiseta negra. En su espalda, la célebre imagen de la película Scarface que muestra al actor Al Pacino sonriendo. De última, una mujer de cabello negro largo y pantalones ajustados. En el centro, el famoso cantante vallenato Nelson Velásquez, quien lleva tenis, bluyines, camiseta y gorra marca Boss, todo de color negro. Una botella de agua mineral en la mano derecha. Caminan y conversan sin preocupación. No llevan prisa. Atraviesan un enrejado de la cárcel de Itagüí a las 11:30 de la mañana del miércoles 8 de abril de 2026. Ningún uniformado custodia el ingreso de los visitantes, nadie hace la requisa de seguridad en ese punto.
Esa fue una de las puertas que atravesaron para ingresar ese día decenas de personas y vehículos a la fiesta ilegal que se realizó en dicha penitenciaría de máxima y mediana seguridad y que provocó la suspensión de los diálogos de paz entre el Gobierno nacional y los líderes de las bandas delincuenciales más peligrosas de la región del Valle de Aburrá. Y que, además, desató una nueva tormenta política en el país alrededor del denominado proyecto de paz total del presidente Gustavo Petro.
Detrás del cantante pasan nueve personas más, quienes serían los músicos y coristas de la agrupación musical. Minutos antes del ingreso de Velásquez, la fila era más extensa; varias mujeres vestidas de gala y varios hombres entraron uno detrás de otro. En ese momento, todavía dos guardias del Instituto Nacional Penitenciario (Inpec) realizaban los controles de seguridad a los visitantes; por sus uniformes de camuflado azul y gris se pueden identificar.
En otra imagen los guardias ya no están y quienes asumen el control de la puerta son dos hombres vestidos de civil: bluyines y camisetas negras. A cada persona que entra, los hombres la reciben con un apretón de manos, la saludan con familiaridad. Luego las imágenes de las cámaras registraron el ingreso de numerosos carros: un taxi amarillo de servicio público, dos camionetas lujosas, un automóvil tipo familiar, muchos otros.
Bajó la lona negra de unas improvisadas carpas y, entre mesas de manteles rosados coronadas de botellas verdes de whisky, cantó Velásquez. Así se puede ver en uno de los videos filtrados de la parranda. A su alrededor, varios de los invitados especiales. Más allá hay otras mesas con bandejas de comida encima.
Los giros de Petro
El controversial capítulo de la llamada Paz Urbana o mesas de diálogos con los líderes de las bandas delincuenciales del Valle de Aburrá (la región del departamento de Antioquia, dentro de la que se encuentra la capital Medellín) tiene como antecedente el lanzamiento de la política de paz total por parte del Gobierno de Petro a inicios de 2022. Después de una fase de acercamientos, el 2 de junio de 2023 se llevó a cabo la instalación oficial del Espacio de Conversación Sociojurídico con 17 voceros de dichas estructuras criminales.
🚨Exclusivas imágenes de las cámaras de seguridad de la cárcel de Itagüí🚨
— Claudia Carrasquilla Minami (@claudiacarrasq) April 11, 2026
¿Que en la cárcel de máxima seguridad no se abrieron las puertas?
Señor ministro de Justicia, lo tengo que desmentir con pruebas.
🎥 Los videos de las cámaras de seguridad muestran lo contrario:
las… pic.twitter.com/uhtpxbwXRl
En ese momento, el presidente de la república dijo que el objetivo era lograr la desmovilización de hasta 14.000 integrantes de las organizaciones criminales y reducir la violencia “La paz urbana debe combinar salidas jurídicas y sociales. Disminuir la muerte en este país siempre será un camino”, dijo un entusiasmado Petro, en ese momento.
Desde ese día se dio inicio al primer ciclo operativo y “desescalamiento de los hechos de violencia”, lo que determinó acuerdos básicos de agenda, el compromiso de las bandas por el respeto a la vida, el congelamiento de las economías ilegales y desmonte de estructuras criminales. Esto, según el Gobierno nacional, produjo la reducción de la tasa de homicidios y violencias en la región.
Las mesas de diálogo tomaron un nuevo giro en noviembre de 2023, cuando el entonces comisionado de paz Danilo Rueda fue reemplazado por Otty Patiño, quien organizó una audiencia en la cárcel de Itagüí para consolidar el proceso. Allí se dio inicio a la fase de implementación inicial con resultados parciales, pero sin contar aún con un marco jurídico claro.
A pesar de algunas amenazas de suspensión, la mesa estuvo abierta y activa durante todo 2024, pero con mínimos avances. Los resultados reportados en estos días indican que los homicidios en la región disminuyeron 16 por ciento. Pero en el proceso aparecieron problemas estructurales, como la falta de reglas de sometimiento de los criminales, una agenda poco transparente y dependencia del proceso en la “voluntad” de las bandas. Petro pidió a las bandas suspender las extorsiones en varios barrios de Medellín e insistió en que lo que se busca “es que sea un acuerdo definitivo”.
Una tarima con el presidente en el centro
Una tarima a cielo abierto. El presidente de la república en la mitad del escenario y con un micrófono en la mano. A su lado, alias Douglas, alias Pesebre, alias Lindolfo y alias Vallejo, cuatro de los delincuentes más temidos en Medellín y todo el departamento de Antioquia, con un prontuario delictivo que haría estremecer a cualquiera. Criminales condenados que en ese momento ya estaban recluidos en la cárcel de Itagüí y son señalados de liderar “oficinas de cobro” y narcotráfico.
El momento es conocido como “Tarimazo de Petro”, un acto público realizado por el presidente el 21 de junio de 2025 en el Centro Administrativo La Alpujarra, en Medellín. El evento fue el nudo de la, hasta entonces, más fuerte controversia política y mediática debido en medio de la denominada Paz Urbana, por la presencia de cabecillas de estructuras criminales en la misma tarima que el mandatario.
Alrededor de la tarima, decenas de buses que, según testigos, fueron usados para trasladar personas desde diversas comunas o barrios más pobres de la ciudad. Y como vestimenta distintiva: los voceros de las bandas criminales vestían gorras con la leyenda “paz urbana”. En la tarima, Petro los reconoció como “voceros de paz”, un término que se usa para identificar a aquellas personas que en medio de la paz total aceptan acuerdos con el Gobierno, pero que ha sido fuertemente criticado por distintos sectores políticos del país.
Tensiones y ruptura
Entre marzo y abril de 2026 el proceso vivió traumatismos, porque la Fiscalía General de la Nación reactivó las órdenes de captura contra varios voceros de las bandas, lo que aumentó la incertidumbre jurídica del proceso. Esto generó una crisis que llegó a su clímax con el escándalo de la parranda vallenata. El Gobierno suspendió temporalmente la mesa, fueron ordenadas investigaciones y cambios institucionales.
Un pulpo de incontables tentáculos criminales
La estructura es como una especie de pulpo de innumerables tentáculos. Las bandas del Valle de Aburrá, según un informe reciente de la DEA de Estados Unidos, funcionan como una red criminal que ofrece múltiples servicios y se lucra de delitos como la extorsión a transportadores y comerciantes.
Carlos Mesa, alias Tom, cabecilla de la banda en Bello, y José Muñoz, alias Douglas, con injerencia en las comunas de Medellín, han sido reconocidos por años como las cabezas de ese monstruo criminal que controla buena parte de Medellín y sus alrededores.
El poder de los dos parece omnisciente en la ciudad, porque, aunque ambos fueron capturados por las autoridades en 2010, los registros de inteligencia indican que desde sus celdas en la cárcel siguen dando órdenes y organizando acciones criminales.

Entre los cabecillas de las bandas en Itagüí están: Albert Henao Acevedo, alias Alber; Andrés Oliveros, alias Mundo Malo; Andrés Rodas Montoya, alias Yerbas; Carlos Correa López, alias Mono Pepe; Dayron Muñoz Torres, alias el Indio; Elder Zapata Rivera, alias Grande Pa; Fredy Henao Arias, alias Naranjo; y Walter Román Jiménez, alias el Tigre.
Unos 11 funcionarios del Inpec fueron suspendidos. Una pesquisa interna en la cárcel halló tres teléfonos celulares, un módem de internet, un computador portátil, una tableta y una consola PlayStation 5 con seis controles, 1.323 gramos de material vegetal y 271 gramos de sustancia pulverulenta, sin especificar. Además, botellas de aguardiente, champaña y vodka.
El cantante Velásquez salió ese día de la cárcel después de las cinco de la tarde. Detrás de él, grupos de mujeres abrazadas, tambaleándose, en aparente estado de alicoramiento. Hombres caminando en grupos, a quienes los esperaban camionetas lujosas muy cerca del enrejado externo. Ni un solo guardia a la vista. El escándalo estalló. Llovieron críticas a Petro y su modelo de paz urbana. El Gobierno nacional anunció la suspensión. Pero, hasta ahora, a título personal, el mandatario ha optado por el silencio.
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