
El día después en el Pacto Histórico: 'shock', reproches y búsqueda de culpables
Foto: Nelson Cárdenas.
Nadie en el Pacto Histórico esperaba amanecer este lunes discutiendo qué salió mal. Pero la votación del 31 de mayo dejó al movimiento con una herida interna que hay que cerrar antes del 21 de junio: críticas al manejo de la campaña, cuestionamientos a la estrategia de comunicación y una discusión sobre si la reacción de la noche electoral fue el error más costoso de todos.
Por: Mateo Muñoz
En el Salón Rojo del Hotel Tequendama no había champaña ni serpentinas. Aunque la campaña acababa de ganar la primera vuelta, el ambiente se parecía menos a una celebración que a una tregua: todos sabían que el peor escenario posible era el que acababa de materializarse, una victoria insuficiente que obligaba a disputar una segunda vuelta. En los cálculos de nadie estaba que, antes de las 6:30 de la tarde., Abelardo de la Espriella soprepasara a Iván Cepeda por más de 500.000 votos. Era una pesadilla que ningún estratega o directivo de la campaña del senador había tomado en serio.
La tendencia que el Pacto Histórico imaginó solo duró un par de boletines; Cepeda arriba, con ventaja y, por qué no, ganando en primera vuelta. Ese objetivo autoimpuesto, que antes de ayer parecía ambicioso, hoy se ve una meta soberbia que envejeció mal. “Nos dejamos llevar por el triunfalismo de las encuestas”, reconoce un asesor político de la campaña del senador. De hecho, entre el jueves y el sábado circuló un tracking que mostraba a Cepeda cerca de superar el 50 por ciento.
Lo cierto es que el senador nunca dejó de puntear las encuestas de intención de voto. Desde enero hasta mayo, siempre se mantuvo en el primer puesto y la competencia se redujo a quién lo acompañaría en el duelo final. Sin embargo, una semana antes de las elecciones, la tendencia en algunas encuestas ya empezaba a mostrar que su ventaja sobre De la Espriella se acortaba. Así lo mostró la portada de CAMBIO del 24 de mayo pasado, que mostró que el senador y el abogado estaban empatados.
“Esa portada fue un campanazo de alguna manera, pero tampoco le dimos mucha importancia”, reconoce el asesor que prefiere la reserva de su nombre por la cacería de responsables de la derrota que hay en el petrismo.
En ese entonces la senadora y jefe de campaña de Cepeda, María José Pizarro, deslizó la idea de que la encuesta publicada por este medio hacía parte de una ‘estrategia de manipulación’.
“¿A qué responden estos sondeos a solo una semana de las elecciones? ¿Es una nueva estrategia de manipulación mediática para influir negativamente en el voto y contrarrestar los resultados de Invamer?”, dijo Pizarro.
La senadora ha sido una de las caras visibles de la campaña que ha recibido críticas por los resultados de la primera vuelta.
Golpes de pecho
La autocrítica del petrismo sobre la campaña de Cepeda fue casi inmediata al avance del preconteo. Mientras cada boletín confirmaba la victoria de Abelardo de la Espriella, militantes, seguidores o voces cercanas al Pacto Histórico empezaron a lanzar reproches en público y en privado principalmente por la forma y no por el fondo de la estrategia. Al respecto, varios creadores de contenido afines al progresismo no se contuvieron en sus reclamos hacia una campaña que consideran ha sido muy cerrada a los nuevos formatos.
“La campaña de Iván Cepeda ha sido muy floja en el tema digital. Ha sido muy cerrada. Nunca es tarde para reconocer los errores y recomponer lo que está mal”, dijo el activista Don Izquierdo. Por su parte, Giovanny Enciso, director de Estrato Medio Noticias apuntó: ‘La campaña de Cepeda se tiene que despertar’.
Por su parte, el periodista Iván Gallo también hizo una crítica feroz a la estrategia de comunicaciones de Iván Cepeda. "Está secuestrado por comunicadores sin experiencia ", aseguró Gallo sobre el candidato del petrismo.
Más allá de responder a la frustración de la derrota, los reparos hacia los ejes de comunicaciones de Cepeda tienen asidero en la realidad. La campaña no se ha caracterizado por ser particularmente abierta con los medios de comunicación. El candidato ha seleccionado con pinzas a quién dar entrevistas y puso condiciones imposibles de cumplir en la práctica para asistir a un debate. Ni siquiera Gustavo Petro en 2022 optó por el aislamiento y la atención exclusiva a la plaza pública como lo ha hecho Iván Cepeda.
“Es imposible mostrar que eres mejor y diferente a los demás si no discutes con ellos en un mismo espacio. De otra manera la gente no puede comparar”, dijo un congresista del Pacto que coincide en que fue un error marginarse de los espacios de debate.
Además, Cepeda evitó meterse ‘al barro’ de los creadores de contenido. Mientras Abelardo de la Espriella hizo una transmisión en vivo con Westcol el día antes de las elecciones, el senador rechazó la invitación que le hizo el streamer, contrario a lo que pensaban varios de sus asesores. En cambio, su última aparición previa a la primera vuelta fue en una entrevista con Daniel Coronell en un formato periodístico más tradicional.
Así, el ‘trabajo sucio’ de relacionarse con íconos de la nueva generación de votantes quedó en manos del presidente Petro y Armando Benedetti. En la semana anterior a la jornada electoral, el presidente y el ministro del Interior participaron en el programa Por la Ventana, de los humoristas Camilo Sánchez, Camilo Díaz (Culotauro) y Emir González, que superó el millón de visualizaciones en YouTube. En el video solo se nombró un par de veces al candidato Cepeda y el contenido giró casi exclusivamente alrededor del mandatario.
“Si te pones a mirar, las entrevistas de Petro con Westcol, Eva (Rey) y los otros muchachos le sirvieron a él (Petro) pero no a Iván. Es que el candidato es quien debe estar ahí, ¿cierto?”, dijo otro militante del petrismo, crítico con la estrategia de comunicaciones. “Tal vez Iván ha sido muy mojigato”, agregó.
María Antonia Pardo, excónsul en Chile y exasesora de la campaña de Petro en 2022, también hizo su balance de lo que ha sido la estrategia de Iván Cepeda. ‘La campaña debería emocionar, transmitir alegría y cercanía, y eso no ha pasado”, dijo Pardo.
Pero la sensación dentro del Pacto Histórico no solo apunta a que el candidato se aisló más de lo debido en las comunicaciones sino también en lo político. Para algunos integrantes de los cuadros directivos del partido de izquierdas, Cepeda quedó cercado por su círculo de mayor confianza integrado, entre otros, por el senador Alexander López, la senadora Pizarro, el representante Gabriel Becerra, el académico Alberto Cienfuegos y el exlíder estudiantil David Flórez. Todos hacen parte de un sector purista del petrismo en términos ideológicos.
De hecho, en el guayabo poselectoral algunos militantes del Pacto como el controversial pastor y embajador Alfredo Saade echaron de menos a Armando Benedetti y Roy Barreras, quienes quedaron aislados de la campaña desde comienzos de 2026.
“Le pido a Armando Benedetti que renuncie ya. Él sabe para qué”, dijo Saade, tocando los límites de la participación en política. Incluso, el pastor le pidió lo mismo al presidente Gustavo Petro, una posibilidad que ilusiona dentro del Pacto.
Benedetti ya había dejado ver sus críticas hacia la campaña de Cepeda. “Yo no veo a un Cepeda que haya recogido mucho de la costa Caribe”, dijo el ministro en Blu Radio tres días antes de las elecciones. Fue el mismo funcionario quien impulsó la gira por el Caribe que hizo el presidente en la semana previa a la primera vuelta.
Otros van más allá y piden que Roy Barreras también sea recogido por la campaña. El exembajador, operador de operadores y ficha clave en la victoria de Petro hace cuatro años, está en el peor momento de su relación tanto con el Pacto Histórico como con Iván Cepeda.
¿Hay luz al final del túnel?
A pesar de las críticas cruzadas, en el petrismo ya se está saliendo del shock inicial. Dentro de los espacios de dirección se están planteando rutas de negociación con sectores de centro y ya se han enviado mensajes oficiales y no oficiales a Juan Daniel Oviedo, Sergio Fajardo y Claudia López.
Los cálculos iniciales del Pacto Histórico apuntan que estas tres figuras aportarían cerca de 2 millones de votos y el millón restante saldría de movilizar a los abstencionistas. ‘Hay un grupo que va más allá de Fajardo, Claudia, Oviedo y Roy. Incluso hay un grupo de gente que no votó. Todos esperábamos que votara más gente. Ese grupo no está con la extrema izquierda y la extrema derecha y a estos debe conquistar Iván Cepeda’, dijo el senador Ariel Ávila.
No obstante, el centro es un electorado fragmentado, desconfiado y particularmente sensible a las contradicciones entre el discurso y la conducta. Los votantes de Oviedo que podrían migrar hacia Cepeda en segunda vuelta no son los mismos que los de Sergio Fajardo, y ninguno de los dos grupos es igual a los abstencionistas urbanos que podrían movilizarse si encuentran una razón suficientemente poderosa.
Para Cepeda, hablarles a todos ellos con el mismo mensaje es imposible, y hacerlo con mensajes distintos sin perder coherencia, un desafío mayúsculo. A todo esto se suma la dificultad de que su propio movimiento debe procesar rápidamente el shock de una primera vuelta que no salió como esperaban, con las críticas cruzadas todavía calientes y la reacción ante los resultados todavía fresca en la memoria del electorado moderado.
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