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Abelardo, el "gestor de paz": los archivos inéditos de su papel en Ralito
Abelardo de la Espriella en el contexto de los foros que promovió su fundación Fipaz con los jefes paramilitares que se acogieron al acuerdo de Santa Fe de Ralito. Crédito: redes sociales.
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Abelardo, el "gestor de paz": los archivos inéditos de su papel en Ralito

“En el momento que surja algo con la guerrilla, ahí estaré yo”, le dijo un joven Abelardo de la Espriella a la justicia. Mientras el presidente electo anuncia cambios profundos a la política de paz del Estado, CAMBIO revela los audios y documentos que reconstruyen la etapa en que se asumía como gestor de paz y defendía la negociación con todos los actores armados.

Por: Ana María Cuesta

El presidente electo, Abelardo de la Espriella, ha prometido gobernar Colombia bajo la idea de una “profunda comunión con Dios” y ha anunciado que su gobierno pondrá fin a cualquier diálogo que considere parte de una “falsa paz”. En sus primeras alocuciones, ha planteado una profunda reorganización de la política de paz del Estado, que incluye el desmonte de varias de las instituciones encargadas de implementar los acuerdos suscritos en las últimas décadas.

Hubo un tiempo, sin embargo, en que el hoy presidente pensaba distinto sobre el papel que podía desempeñar el diálogo en medio del conflicto armado colombiano.

A comienzos de los años 2000, cuando el gobierno de Álvaro Uribe impulsaba el proceso de paz con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), De la Espriella recorrió los campamentos paramilitares autorizados por el Estado, organizó foros universitarios para explicar los alcances de las negociaciones y se convirtió en uno de los jóvenes abogados que promovían públicamente la necesidad de buscar acuerdos con los actores armados ilegales. Entonces se definía a sí mismo como un gestor de paz.

CAMBIO obtuvo archivos inéditos sobre el papel que desempeñó De la Espriella durante el proceso que culminó con la desmovilización de más de 31.000 integrantes de las AUC. Los documentos, testimonios y audios reconstruyen un capítulo poco conocido de la trayectoria del hoy presidente: el de un abogado de poco más de 26 años que participó activamente en los esfuerzos civiles de acompañamiento al proceso de Santa Fe de Ralito, promovió diálogos con el ELN y defendió la necesidad de extender eventuales acuerdos de paz a las guerrillas.

Los archivos incluyen declaraciones rendidas por De la Espriella ante la Corte Suprema de Justicia, en las que relató el papel que desempeñó su Fundación Iniciativas por la Paz (Fipaz) en la realización de multitudinarios foros universitarios en distintas ciudades del país, así como las supuestas gestiones que realizó como intermediario en momentos críticos del proceso.

"Cuando el proceso estuvo en problemas, muchas veces requirieron de mis servicios. Y gracias a la confianza que entablé, a través de mis gestiones, por la fundación y de apoyo al proceso, debo decirlo, muchos de los jefes paramilitares vieron en mí una persona que podía ser un puente entre el gobierno y ellos para solucionar muchos de los problemas que se dieron. Y algún día el país sabrá cuál fue mi colaboración en el proceso de paz en momentos muy duros del proceso. Y no me arrepiento de eso", afirmó De la Espriella ante la Corte Suprema a sus 30 años.

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Abelardo de la Espriella en una de las actividades estudiantiles impulsadas por su fundación Fipaz. Crédito: redes sociales.

El archivo, relevante para la memoria histórica, relata la etapa en que De la Espriella se declaró “gestor de paz”, comparándose, incluso, con la difunta exsenadora Piedad Córdoba; y en el que también se atribuyó gestiones con el ELN y una voluntad para sentarse con los integrantes de las Farc.

"No he tenido problema de reunirme con la guerrilla. No tendré problema de reunirme con nadie. Y si mañana tengo que defender al señor Manuel Marulanda, lo hago, porque mis posiciones son jurídicas y de país, no son posiciones políticas", añadió en la inédita declaración conocida por CAMBIO.

Fipaz: los estudiantes y la paz

En 2004 y a sus 26 años, Abelardo de la Espriella, quien un año antes había fundado su bufete De la Espriella Lawyers, constituyó la fundación Fipaz, junto a José Galat, rector de la Universidad La Gran Colombia, y Jimmy Pedreros, exmilitante del M-19 y exalcalde de Pasto.  

El propósito de la ONG, que surgió un año después de la firma del Acuerdo de Ralito entre los paramilitares de Carlos Castaño y el excomisionado de paz Luis Carlos Restrepo, era el de fomentar propuestas para la superación de conflictos y la consecución de la paz.  

“Es una fundación cuyo objetivo, por supuesto, era promover los procesos de paz, no solamente con la autodefensa, sino también con la guerrilla. Obvio que el que se estaba desarrollando en ese momento era el de las autodefensas y en ese participamos activamente, con conocimiento absoluto del gobierno nacional y de manera clara, nunca de manera subrepticia o escondiéndonos de algo”, le explicó De la Espriella en 2008 al magistrado auxiliar de la Corte Suprema Luis Antonio Hernández.

En esa comparecencia en la Corte, el joven abogado advirtió que el público al que apuntaba la fundación eran los estudiantes universitarios. A través de Fipaz se organizaron cuatro grandes foros en Santa Fe de Ralito, Medellín, Cali y Pereira, a los que asistieron miles de jóvenes para escuchar a algunos de los principales voceros del proceso de paz con las AUC. Entre ellos estaba Iván Roberto Duque, alias Ernesto Báez, jefe político del Bloque Central Bolívar, con quien De la Espriella sostuvo largas conversaciones.

“Si con alguien tuve empatía por el tema académico y por lo que representa fue con el señor Báez. Con él me sentaba en la universidad en Ralito y hacíamos tertulias sobre el proceso de paz. Jamás toqué un tema político con él, aunque es su obsesión”, contó quien presidirá en los próximos años el país.

El abogado aseguró que, antes de Fipaz, solo conocía a un paramilitar, a Salvatore Mancuso, debido a su vecindad en Montería; y que la fundación, que nació simultánea a su bufete, le abrió las puertas para su posterior representación con parapolíticos como Eleonora Pineda, Dieb Maloof y Rocío Arias, cerrándolas a los paras que, según dijo, suplicaron por sus servicios.

“En el tema de la fundación, obvio los conocí a todos. Hicimos foros, hacíamos conversatorios. Y se fue haciendo un vínculo. Incluso, muchos de ellos, magistrado, y quiero que la Corte lo sepa, me pidieron que los defendiera en su proceso de Justicia y Paz, a lo cual yo respondí negativamente porque yo no podía ir como gestor de paz, o como punto de encuentro entre el gobierno y ellos, a buscar negocios allá. Si no hubiese sido yo un gestor de paz muy seguramente hoy fuera el abogado de muchos de ellos, sin problema ninguno”, dijo el abogado.

“Yo no tengo problemas en defender mañana a Osama Bin Laden. No sufro de eso. Yo mañana puedo defender a quien sea. Perdí la posibilidad de hacerlo porque me pareció que no era ético estar como gestor de paz, como promotor del proceso, porque eso fue lo que hice yo”, puntualizó.

De la Espriella, quien años después se ha mostrado como un opositor de los diálogos de paz, comparó ante la Corte su mediación con las AUC con la función que, para la época, también ejerció la liberal Piedad Córdoba. Explicó que, con los estudiantes conectados por la paz, su fundación hablaba de “hacer un acuerdo también con la guerrilla” o de “llegar al acuerdo humanitario para liberar a los secuestrados”.

“Nunca promoví política, ni rearmamiento, ni absolutamente nada. He perdido una cantidad de clientes y me he ganado ciertos enemigos por cuenta de eso. Otras labores muy similares ha hecho gente de la izquierda y no ha pasado nada. Nadie ha cuestionado a la senadora Piedad Córdoba, nadie ha cuestionado al exalcalde Lucho Garzón”. 

De la Espriella contó que su participación con la ONG, posteriormente, le valió una invitación del comisionado Restrepo para integrar la Comisión Civil Acompañante del Proceso de Paz con las AUC, de la que también hicieron parte José Félix Lafaurie y el director del Nuevo Siglo Alberto Abello, entre otros. En esa instancia lo eligieron, dijo él, por su manejo con las universidades y su juventud.

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Iván Roberto Duque, alias Ernesto Báez, estuvo en todos los foros nacionales organizados por la ONG Fipaz. Crédito: 

Dos décadas después, el presidente electo que ha anunciado el fin de los diálogos de paz y la creación de un comisionado para la seguridad fue, en otro momento de su vida pública, un promotor de los procesos de negociación con los grupos armados ilegales y un interlocutor reconocido por varios de los protagonistas del proceso con las AUC.

“Yo me reuní en varias ocasiones con Francisco Galán en la casa de paz del ELN en Medellín —afirmó el abogado en ese entonces—. Hablamos sobre muchos temas de paz. En alguna oportunidad, promoví una reunión entre Francisco Galán, Julián Bolívar y Ernesto Báez. Estuvimos con ellos hablando de paz en la Casa de Paz, tratando de vincular al ELN en el tema de paz. El tema político para mí ha sido un tema vedado por completo porque me parece una actividad envilecedora, desde todo punto de vista”.

De la Espriella, de 30 años para entonces, también le contó al magistrado Hernández que él creía en la no extradición para todo el que se acogiera a un proceso de paz: “En el momento que surja algo con la guerrilla ahí estaré yo y soy el primero en trabajar por eso. Me tildaron también de que yo era el promotor de un referendo contra la extradición. Eso fue un foro, yo propuse eso y lo sigo proponiendo. Propongo la no extradición para las personas que se sometan en un proceso de paz a la justicia. Paramilitares y guerrilleros”.

Y también relató que, si él hubiese sido parlamentario, y hubiese hecho un pacto con las AUC, hubiera reclamado ser juzgado por el delito político de sedición. "Aquí me hubiesen ustedes visto en esta corte cogiendo la sentencia anticipada, peleando mi sedición, como la peleé. Porque quien peleó la sedición aquí fui yo. Y quien planteó el debate de la sedición fui yo", dijo.

Lo que contaron los exintegrantes de las AUC

Iván Roberto Duque, alias Ernesto Báez, exjefe político del Bloque Central Bolívar de las AUC, habló en varias diligencias judiciales de la importancia de socializar el proceso de desmovilización de los paras con los universitarios del país. 

“¿Cómo hacemos para que los universitarios no nos vean como unos criminales? Tenemos que mostrarle a la juventud del país qué responsabilidad le cabe al Estado. Tratamos por todos los medios de buscar y acercar a esos sectores. Y en todas estas conversaciones fue muy importante un abogado que se llama Abelardo de la Espriella”, le dijo Báez al entonces magistrado auxiliar de la Corte, Iván Velásquez, en 2008.

En la programación del primer gran foro de Fipaz, celebrado en Ralito, y en el que participaron Báez, Salvatore Mancuso y Hébert Veloza alias H.H., cuando aún no se habían desmovilizado, el segundo módulo que se propuso llevó el título de “el paramilitarismo como consecuencia de la ausencia del Estado”, según un documento en poder de CAMBIO.

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Programación del primer foro de Fipaz, del que, se dice, asistieron aproximadamente 5.000 estudiantes.

En 2011, Báez le contó al magistrado Leonidas Bustos que “en la época de los foros estudiantiles, hubo uno, el primero, en el que no nos habíamos desmovilizado, que fue el que se llevó a cabo en Santa Fe de Ralito en noviembre de 2004. Sin embargo, yo estaba en posesión del salvoconducto presidencial. Por eso podía desplazarme por el territorio nacional”.

Báez añadió en dicha diligencia con Bustos que él conoció a De la Espriella en 2004, en Ralito.

“La referencia que tengo de esta fecha es porque el primer congreso universitario se llevó a cabo en noviembre. Esas relaciones fueron muy estrechas con la organización nuestra por cuanto que se sucedieron varios foros, todos ellos liderados por el doctor De la Espriella”.

“Además, eso permitió que el doctor De la Espriella conociera mucho más a fondo el tema del proceso de paz, el tema de las autodefensas. Yo concluiría, señor presidente, afirmando que esta organización Fipaz, que no sé si existe aún, estuvo muy de lleno metida en este proceso de paz con las autodefensas”, señaló Báez.

Báez también afirmó que Fipaz llegó a Ralito con Abelardo de la Espriella quien les habló a los paras “que agrupaba una cantidad de muchachos de distintas universidades privadas y públicas del país”. 

Según Báez, De la Espriella le dijo que “los universitarios tenían muy poco conocimiento” sobre el proceso de paz y que el propósito de su fundación era el de “ilustrarlos” sobre los diálogos, especialmente a estudiantes de sociología, comunicación social, ciencias sociales y derecho.

El excomandante del Bloque Calima de las AUC, Hébert Veloza alias Hernán Hernández o H.H., quien participó del primer gran foro en Ralito, también declaró a la justicia que él mismo, en 2001, entabló contactos con estudiantes para que se acercaran y conocieran la causa paramilitar. Lo que él considera el antecedente de Fipaz.

“La idea de FIPAZ nace en el Valle. Nosotros comenzamos a hacer esas convenciones con estudiantes en nuestros campamentos y yo directamente estaba hablando con estudiantes. La hacíamos, los estudiantes iban dos días; por ejemplo, amanecían allá con nosotros y convivían con nosotros allá y después eso lo quisimos hacer en Ralito. Cuando ya en Ralito se madura la idea, se vincula también Ernesto Báez, se vincula Cuco (Vanoy) y ya se decide hacer la reunión nacional”, le dijo H.H. en 2008 al magistrado auxiliar Iván Velásquez.

H.H. se refirió ante Velásquez de una motivación política en la vinculación de los jóvenes que fue negada, tajantemente, por De la Espriella, en la comparecencia que él tuvo con el magistrado Hernández.

“Cuando yo la inicié, la inicié con miras a vincular a la juventud y montar un proyecto político con jóvenes universitarios pensando en la negociación, pensando en montar un gran proyecto político a nivel nacional con universitarios que creyeran en la causa, y que después de que nos desmovilizáramos, o después de que nosotros entráramos a hacer parte de la política a nivel nacional, pudiéramos nosotros salir adelante”, añadió.

H.H. también expresó que él se separó del rumbo que tomó Fipaz en Ralito, con el protagonismo de los hombres del Bloque Central Bolívar. 

"Lamentablemente, cuando llegamos a Ralito se entran otras personas como los del Central Bolívar, Ernesto Báez, Julián Bolívar, Macaco. Y yo desisto porque yo ya veo que eso coge otro rumbo. Entonces yo me retiro, retiro de mi gente de Fipaz y ya queda Fipaz en nombre de otros", dijo H.H.

Sobre Fipaz también hablaron Pablo Hernán Sierra y Eurídice Cortés, del Frente Cacique Pipintá de las AUC, vinculado al Bloque Central Bolívar, quienes aparecen en el proceso por soborno y manipulación de testigos que está pendiente de resolución en la Corte Suprema contra el expresidente Álvaro Uribe. 

“A De La Espriella era normal verlo allá en Ralito, Villa Esperanza y en todas partes, acompañando el proceso de paz [...] No sé si era afín a las autodefensas pero estaban acompañando el proceso”, señaló Sierra ante la Corte.

De los foros que llevaban el nombre de Fipaz, que tenía una dirección nacional y capítulos en varias ciudades, hubo una controversia en Caldas, por un encuentro regional, citado en el municipio de La Merced, en febrero de 2006, que Abelardo de la Espriella no convocó directamente y desautorizó por ser proselitista. En dicho foro terminó apareciendo Pablo Hernán Sierra, quien no se desmovilizó en el proceso de la época.

Por dicho foro fue condenado por nexos con el Bloque Central Bolívar de las AUC el exrepresentante a la Cámara por Caldas Juan Pablo Sánchez, uno de los estudiantes vinculado a Fipaz. En ese encuentro, desautorizado por De la Espriella, el político Ferney Tapasco le ofreció a los paras un renglón en la lista a la Cámara por Caldas, que ocupó Sánchez.

En esa sentencia contra Sánchez, la Corte dijo que FIPAZ “no promovió la paz cuando las autodefensas masacraban, desaparecían, asesinaban y torturaban, sino cuando estas quisieron proyectarse políticamente a través de los estudiantes universitarios”. 

Uno de los estudiantes que asistió a uno de los eventos de Fipaz expresó a la Corte que algunos de ellos terminaban en los eventos de Fipaz mediante invitaciones relacionadas con trago y diversión. Otro contó que asistió a un encuentro por una invitación que llegó, formalmente, a su universidad.

La compulsa y la preclusión

En 2011, año en que la Corte condenó al excongresista Juan Pablo Sánchez, quien falleció por una enfermedad un año después, la corporación compulsó copias para que se investigara la conducta de Abelardo de la Espriella.

Pero dos años antes, en 2009, cuando Mario Iguarán ejercía como fiscal general de la Nación, la Fiscalía Décima Especializada de la Unidad Antiterrorismo ya había resuelto la preclusión, es decir, el archivo anticipado, de una indagación que abrieron contra De la Espriella, por los sucesos de Fipaz, por los delitos de concierto para delinquir y lavado de activos. 

La indagación averiguaba si De la Espriella tuvo vínculos o no con las AUC. Y, en ese momento, el fiscal César Augusto Vélez Cardona exoneró a quien el próximo 7 de agosto será el nuevo presidente de los colombianos, justamente porque encontró que no había pruebas y que las actividades desarrolladas por Fipaz fueron avaladas por el gobierno, y tuvieron, como único objetivo, promover y fortalecer la gestión de paz. 

La paz que el presidente electo hoy parece olvidar.

ana.cuesta@cambiocolombia.com

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