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Rodrigo Lara Restrepo, designado como ministro del Interior por el presidente electo Abelardo De la Espriella. Foto: Colprensa
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“Defensores de la Patria se convirtió en la primera fuerza política del país”: Rodrigo Lara

Rodrigo Lara Restrepo, designado como ministro del Interior por el presidente electo Abelardo De la Espriella. Foto: Colprensa

El designado ministro del Interior por el presidente electo Abelardo De la Espriella revela en esta entrevista con CAMBIO cómo será la relación con el Congreso y la oposición, cuál será la principal bandera de su despacho y cómo será políticamente la nueva administración. “Nosotros no vamos a hacer repartijas burocráticas, como se hizo en el Gobierno saliente”, asegura.

Por: Armando Neira

Rodrigo Lara Restrepo (Neiva, 1975), designado como ministro del Interior por el presidente electo Abelardo de la Espriella, es abogado de la Universidad Externado de Colombia, realizó el Diplôme International d’Études Politiques en el Instituto de Estudios Políticos de París (Sciences Po) y obtuvo el diplôme y el título de Maestría en la Escuela Nacional de Administración (ENA), también en Francia.

Hijo de Rodrigo Lara Bonilla, ministro de Justicia asesinado por el Cartel de Medellín, conoce bien el Parlamento, donde ha sido uno de los congresistas con mayor producción legislativa, y fue zar anticorrupción. Esa experiencia, dice, será clave para sacar adelante la agenda legislativa del nuevo gobierno y la lucha contra la corrupción, “un auténtico cáncer que debemos erradicar del país”.

CAMBIO: El presidente electo Abelardo de la Espriella tendrá en el Congreso que se instala este 20 de julio formalmente solo cinco parlamentarios del Movimiento de Salvación Nacional. ¿Cómo va a hacer usted para atraer a otras bancadas que apoyen las iniciativas del Ejecutivo?

RODRIGO LARA: El presidente electo Abelardo de la Espriella adelantó una campaña en la que no hubo pactos con jefes de partidos políticos y no hubo transacciones ni repartijas burocráticas previas de ningún tipo, sino en una comunión directa entre el presidente y el pueblo colombiano. Eso no es óbice, no es obstáculo, para constituir una mayoría sólida en el Congreso de la República, que en una democracia, es la manera de construir una relación armónica con el Ejecutivo. Eso es lo primero que vamos a armar.

CAMBIO: Pero, ¿cómo?

R. L.: En cualquier actividad uno debe regirse por un principio de realidad, y la realidad son las fuerzas políticas que están allí representadas. Con ellas vamos a construir esas mayorías. ¿Qué es lo importante aquí? Que las reglas sean claras desde el principio.

CAMBIO: ¿Y cuáles son esas reglas, ministro?

R. L.: Lo primero es que nosotros creemos que los senadores y los representantes tienen, además de su legitimidad, que ser eficaces a la hora de resolver los problemas de sus respectivas regiones. El Gobierno va a ayudar y a contribuir para que ellos puedan ser vectores de la solución de esos problemas. Nosotros creemos que la actividad congresional en términos de gestión en sus regiones no debe criminalizarse. Sobre eso vamos a trabajar.

CAMBIO: ¿Criminalizar? ¿Cómo así?

R. L.: Es absurdo pensar que un congresista no puede tener una opinión sobre la orientación de recursos públicos que van hacia las regiones que representa, hacia sus propias circunscripciones. En ninguna parte del mundo pasa eso.

CAMBIO: Aquí eso se ve mal…

R. L.: Yo no le veo pecado a ello, mientras se haga sobre la mesa y sobre la base de reglas claras y transparentes, y que todos los colombianos puedan hacerles seguimiento a esas inversiones y a esos proyectos. Vamos a trabajar en ese sentido para que haya desarrollo en las regiones.

 

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“Los colombianos ya entienden y conocen muy bien la combinación de formas de lucha que ejerce un sector radical de la izquierda, no toda la izquierda; me refiero a la izquierda radical, porque en esto soy muy claro en separar la izquierda democrática de la izquierda radical y antidemocrática”: Rodrigo Lara, ministro del Interior designado. Foto: Colprensa. 

CAMBIO: Volviendo a las reglas…

R. L.: Sí. Le decía, y en esto quiero ser categórico: en segundo lugar, habrá una regla, y es que el Gobierno no va a caer ni va a entregar ni va a hacer repartijas burocráticas. Y en tercer lugar, nosotros queremos que cualquier gestión o colaboración entre el Ejecutivo y la rama legislativa salga sobre la mesa, para que todos los colombianos puedan observar y presenciar lo que se hace.

CAMBIO: ¿Cómo?

R. L.: Cualquier gestión o proyecto que orienten los congresistas en su región debe estar sujeto a una supervisión muy estricta, según las nuevas reformas anticorrupción que estamos poniendo en marcha.

CAMBIO: En este proceso de trabajo en vísperas de la posesión se ha visto, tanto en las actuaciones del presidente electo como en sus declaraciones, la intención de fortalecer un gobierno desde las regiones. ¿Por qué ese propósito?

R. L.: Nuestro gobierno es producto de una alianza directa entre el presidente y el pueblo colombiano. Es decir, aquí va a haber un estilo plebiscitario de gobierno, un gobierno en contacto permanente y en consulta permanente con la población colombiana. Tanto así que el presidente electo ya puso en marcha un proceso de empalme regional, algo inédito.

CAMBIO: En esta línea, ¿qué buscan con los llamados “empalmes territoriales”?

R. L.: Son muy importantes. No nos quedamos solo con un empalme con las entidades del orden nacional, sino también un empalme con las entidades territoriales, porque se trata de tener un contacto directo con los colombianos, con quienes viven lejos de la capital.

CAMBIO: En la mecánica, ¿eso es práctico?

R. L.: El presidente electo ha sido enfático: aquí va a haber una administración regida por un sentido práctico. Por un lado, el vicepresidente va a estar encargado de las carteras, de coordinarlas y de sacarlas adelante. El presidente va a ocuparse esencialmente de los asuntos internos, es decir, de los problemas de las regiones colombianas, porque necesitamos articular la acción del Estado y garantizar que haya una presencia efectiva del Estado colombiano en el territorio. Y eso conlleva, naturalmente, los asuntos del orden público. Vamos a trabajar sin descanso.

CAMBIO: ¿Qué diferencia podría haber entre el presidente Gustavo Petro, que cree que el Congreso le puso obstáculos que le impidieron sacar adelante todas sus reformas, y el presidente electo De la Espriella, si el Congreso también empieza a no aprobarle sus proyectos, sino a exhibir su autonomía? Ambos mandatarios, además, enfatizan en la idea de que cada uno tiene el apoyo de la gente, del pueblo...

R. L.: Nosotros somos respetuosos de la autonomía del Congreso de la República y vamos a sentar unas bases y unas reglas de trabajo muy claras desde el principio. Nosotros los vamos a ayudar a hacer gestión en sus departamentos y municipios. Consideramos que esa gestión no debe criminalizarse, pero eso también implica que nosotros no vamos a hacer repartijas burocráticas, como se hizo en el Gobierno saliente.

 

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“El presidente electo Abelardo de la Espriella adelantó una campaña en la que no hubo pactos con jefes de partidos políticos y no hubo transacciones ni repartijas burocráticas previas de ningún tipo, sino en una comunión directa entre el presidente y el pueblo colombiano. Eso no es óbice, no es obstáculo, para constituir una mayoría sólida en el Congreso de la República”: Rodrigo Lara, ministro del Interior designado. Foto: Colprensa. 
 

CAMBIO: ¿Esa es una línea roja?

R. L.: Quiero ser muy claro. Nosotros no vamos a conceder entidades a cambio de proyectos, no vamos a condicionar la gestión de recursos en las regiones a cambio de votos. En nuestro Gobierno va a haber reglas transparentes, respeto por la gestión de los congresistas, la descriminalización de muchas de sus actividades de representación y gestión en los departamentos, pero con una separación clara y un respeto por el manejo y la orientación que tiene el presidente de la República sobre las entidades públicas del orden nacional. Nosotros vamos a respetar al Congreso.

CAMBIO: Los presidentes tienen unos tiempos, mientras que los congresistas tienen otros. Muchos están esperando a ver qué les van a dar, mientras que el Ejecutivo va de prisa. ¿Cómo va a actuar usted, que también conoce muy bien a los congresistas, cuando se enfrente a una situación de esas características?

R. L.: Yo no creo en fatalidades. Los congresistas son personas con muy buen olfato y que leen muy bien la realidad política del país. Saben que hay una alianza muy sólida entre el presidente electo y el pueblo colombiano, saben cómo llegó el presidente De la Espriella, cómo ganó las elecciones, y saben cuál es la expectativa, el anhelo de la gente y el apoyo popular que está recibiendo el Gobierno,y la esperanza que hay alrededor de él por parte de los colombianos. Ellos no se van a ir en contra de esta realidad.

CAMBIO: Pero ellos también se mueven con sus propios intereses…

R. L.: Ellos saben que ir en contra de esa expectativa y de esa esperanza de los colombianos tendría un costo político muy alto. Ellos lo entienden muy bien. Por eso no creo que vayamos a llegar a ese punto. Y además van a ver al presidente gobernando desde las regiones, con su gente. Es decir, lo lógico es que el país se encamine hacia un mismo propósito y que todos rememos en el mismo sentido.

CAMBIO: Hablando de olfato político, ¿estos empalmes territoriales, dicen varios analistas, no son solo para conocer los problemas sectoriales, sino que el presidente electo ya empezó a moverse con la mirada puesta en las elecciones del próximo año?

R. L.: Cada cosa a su momento. Lo que sí le puedo decir es que con el triunfo en las elecciones del presidente Abelardo de la Espriella, Defensores de la Patria se convirtió en la primera fuerza política del país. Eso es indiscutible. El país debe tener esa certeza.

CAMBIO: ¿Cómo va a hacer usted para conciliar, llegar a acuerdos o gobernar con una izquierda que anunció que, si no se cumplen varias condiciones, no va a aceptar al presidente De la Espriella, sino que se va a declarar en desobediencia civil?

R. L.: Nosotros somos muy claros. Somos demócratas. Creemos en la separación de poderes y en el Estado de derecho. Defendemos la Constitución de 1991, lo cual implica ofrecer todas las garantías que existen para que la oposición pueda desempeñarse tranquilamente y sin temor a ninguna represalia ni ningún temor a ser agredida. Nosotros defenderemos ese derecho que tiene la oposición para ejercer y defender sus orientaciones políticas.

CAMBIO: Pero…

R. L.: Ahora bien, también vamos a ser muy claros y muy enfáticos, y esa regla la vamos a sentar y la vamos aplicar desde el principio: nosotros garantizamos el ejercicio político, democrático, pacífico y dentro de las reglas del Estado de derecho. Pero, la combinación de formas de lucha, las expresiones de resistencia civil que se traducen, de acuerdo con la práctica de ciertos sectores radicales de izquierda, en bloqueos, en hacer invivible la vida de los colombianos y en ejercer, en muchos casos, protestas violentas, no se van a aceptar. Y esa regla la vamos a aplicar desde el primer día.

 

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“Es absurdo pensar que un congresista no puede tener una opinión sobre la orientación de recursos públicos que van hacia las regiones que representa, hacia sus propias circunscripciones. En ninguna parte del mundo pasa eso”: Rodrigo Lara, ministro del Interior designado. Foto: Colprensa. 

CAMBIO: ¿Para usted, qué es la combinación de formas de lucha?

R. L.: Los colombianos ya entienden y conocen muy bien la combinación de formas de lucha que ejerce un sector radical de la izquierda, no toda la izquierda; me refiero a la izquierda radical, porque en esto soy muy claro en separar la izquierda democrática de la izquierda radical y antidemocrática. 

CAMBIO: ¿Qué no va a permitir el Gobierno del presidente electo Abelardo de la Espriella?

R. L.: Aquí no vamos a aceptar ejercicios políticos de 'milicialización' de ciudades mediante 'primeras líneas' y bloqueos de sistemas de transporte público como el TransMilenio o bloqueos de vías. No lo vamos a aceptar y no lo vamos a permitir. Y al que acuda a esas prácticas le caerá todo el peso de la ley. Y a las organizaciones ilegales armadas dedicadas al narcotráfico que caminan en esa misma línea también les caerá todo el peso de la ley, porque sabemos que tendrán la tentación de apoyar ese tipo de movilizaciones, de bloquear ciudades, municipios y carreteras. A esas organizaciones, insisto, les caerá todo el peso de la ley. Eso sí, aceptamos la lucha política democrática, que es la que corresponde en una democracia.

CAMBIO: Usted llega al despacho de su Ministerio y pone sobre su escritorio los proyectos que va a privilegiar. ¿Cuáles son, a las primeras de cambio?

R. L.: Cada sector presentará su agenda; no me corresponde a mí anticiparme a ello. En lo que a mí concierne, en la cartera del Interior, recibí la tarea del presidente electo De la Espriella de desarrollar una estrategia muy estricta y muy amplia de lucha contra la corrupción.

CAMBIO: Todos los gobiernos dicen que van a luchar contra la corrupción. En el caso de ustedes, ¿cuál es la diferencia?

R. L.: Estamos preparando los decretos para constituir un cuerpo interno de inspección dentro de las entidades del orden nacional. En segundo lugar, un bloque de búsqueda anticorrupción. En tercer lugar, un mecanismo de seguimiento de obras públicas por parte de la ciudadanía. Y en cuarto lugar, vamos a crear una delegación del Ministerio del Interior en departamentos y municipios, para coordinar la actividad del Gobierno central en el territorio, coordinar aspectos de orden público e inteligencia, y al mismo tiempo hacer seguimiento a los actos administrativos de ejecución de recursos públicos.

CAMBIO: Su padre fue un luchador implacable contra la corrupción, al punto de que eso le costó la vida, y usted ahora llega al Gobierno con la misma bandera. ¿Por qué cree que los colombianos no hemos podido derrotar ese fenómeno?

R. L.: Yo creo que la lucha contra la corrupción es eficaz cuando hay un buen diseño institucional, cuando hay pesos y contrapesos, y cuando hay incentivos claros. Esas son las herramientas que estamos diseñando, y le garantizo que el Estado central, a partir de esa reforma, va a estar dotado de herramientas muy eficaces para detectar en tiempo real los casos de corrupción. Y después de esto, el Estado central tendrá la capacidad de judicializar por iniciativa propia los casos de corrupción, sin depender exclusivamente de la iniciativa de los órganos de control.

CAMBIO: Al igual que usted, el presidente electo ha insistido en los últimos días en la urgencia de emprender una batalla contra la corrupción, incluso lo mencionan con más énfasis que la mano dura en materia de guerra y paz. ¿Por qué?

R. L.: Ese es el mandato que el presidente electo recibió del pueblo colombiano. Él pudo percibir, en el pueblo colombiano, un hartazgo con la política de siempre. La política de siempre es la política de la transacción, la política de la corrupción, la política de las repartijas y cuotas burocráticas. Y eso no puede seguir igual; de lo contrario, nuestro sistema político va a colapsar algún día y abrirá la puerta para que lleguen alternativas más radicales y autoritarias, como aquella a la que nos acabamos de salvar en estas elecciones.

 

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“Los congresistas son personas con muy buen olfato y que leen muy bien la realidad política del país. Saben que hay una alianza muy sólida entre el presidente electo y el pueblo colombiano, saben de la expectativa y la esperanza que hay alrededor de él por parte de los colombianos. Ellos no se van a ir en contra de esta realidad”: Rodrigo Lara, ministro del Interior designado. Foto: Colprensa. 

CAMBIO: ¿Durante la campaña se dieron cuenta de que la preocupación de la ciudadanía por la corrupción superaba a la de la seguridad?

R. L.: Sí, es un clamor general. La lucha contra la corrupción es un clamor del pueblo colombiano. Es un cáncer que hay que acabar y nosotros lo vamos a hacer.

CAMBIO: En perspectiva, cuando termine su gestión al frente del Ministerio, ¿qué herencia se propone dejar?

R. L.: Un ministerio moderno que vaya más allá de las relaciones con el Congreso. Un verdadero Ministerio del Interior, es decir, uno que represente de manera unívoca al Estado centrado en el territorio, en capacidad de coordinar a los diferentes servicios desconcentrados del Estado. Hoy, frente a una desconcentración segmentada como la que tenemos, haremos un ministerio con capacidad de coordinar y ayudar a hacer una gestión eficaz en materia de orden público, respetando los lineamientos del Ministerio de Defensa, y que al mismo tiempo ayude y contribuya a detectar los actos viciados de ilegalidad que salen de muchas entidades en los territorios y a judicializarlos. Aquí tenemos que ser, como Estado central, garantes de la aplicación de la ley en todo el territorio nacional.

CAMBIO: Usted se va a convertir en el rostro de la política de una persona que no ha hecho política, como es el presidente electo.

R. L.: Yo tengo una misión institucional muy clara, que consiste básicamente en las responsabilidades propias del Ministerio del Interior. De alguna manera, soy la voz y la expresión política de un gobierno frente a otras ramas del poder, como el Legislativo. Tengo unas tareas específicas que me ha encomendado el presidente electo, de diseño de herramientas de lucha contra la corrupción. Mi trabajo es cumplir con lo que dicta y manda la ley, y con las instrucciones específicas que me dé el presidente de la República, Abelardo de la Espriella.

CAMBIO: En las redes sociales hay muchos comentarios en los que lo señalan a usted de traicionar el legado de su padre por aceptar un ministerio del presidente electo De la Espriella. ¿Qué piensa de eso?

R. L.: No. Yo no comento las campañas de alcantarilla de los opositores. No me refiero a eso.

CAMBIO: ¿Cómo cree usted, entonces, que vería su padre su ascenso al Ministerio del Interior?

R. L.: No. Tampoco me gusta referirme a esos asuntos íntimos.

CAMBIO: Finalmente, usted estaba muy tranquilo en sus actividades privadas. ¿Para qué meterse en esto?

R. L.: Servir al pueblo colombiano es el más alto honor, es la dignidad más valiosa y preciosa que pueda asumir un hombre.

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