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"Estoy listo para conversar con Abelardo de la Espriella": Juan Manuel Santos
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"Estoy listo para conversar con Abelardo de la Espriella": Juan Manuel Santos

Crédito foto: Jorge Restrepo H.

En entrevista con Federico Gómez Lara, el expresidente Juan Manuel Santos le dice al presidente electo que modificar el acuerdo de paz, además de una pérdida de tiempo, es una batalla perdida. Santos le pide a De La Espriella que se concentre en implementarlo y dice que está dispuesto a sentarse con él para ayudarle en lo que necesite.

Por: Federico Gómez Lara

Esta semana, en su ya habitual intervención de redes sociales, el presidente electo Abelardo de la Espriella se fue de frente contra los acuerdos de paz de La Habana. La furia del nuevo mandatario se desató por un viaje a Europa que la JEP le autorizó a Rodrigo Londoño, antiguo comandante de las Farc, cuando ya se habían emitido sanciones propias en su contra. De la Esprilla afirmó que Londoño era un bandido, dijo que él mismo se encargaría de meterlo preso y dejó claro que su gobierno va a intentar echar para atrás los acuerdos de paz.

Aunque esa retórica bien puede complacer los deseos de un sector del electorado, lo cierto es que hacerlo implicaría romper la palabra empeñada del Estado. Además, para lograrlo, el gobierno tendría que embarcarse en un galimatías jurídico, político y diplomático sin precedentes en la historia reciente. En entrevista con CAMBIO, el expresidente Juan Manuel Santos, padre del acuerdo de paz, defiende su legado, dice que cambiar el acuerdo es prácticamente imposible e invita al presidente electo a sentarse a conversar para hablar de ese y otros temas que beneficien al país.

CAMBIO: Desde que salió de la presidencia usted ha procurado aparecer poco. ¿Por qué esta vez consideró necesario hablar?

Juan Manuel Santos: No suelo esconderme, pero tampoco me interesa intervenir cada vez que haya una disputa. Como usted bien sabe, desde que dejé la Presidencia dije que me retiraba de la política cotidiana y que lo único que iba a hacer era defender mi legado y mi honor.

CAMBIO: Ese legado, particularmente el acuerdo de paz, nunca había estado tan amenazado como hoy. El presidente electo, palabras más, palabras menos, anunció que emprenderá una ruta para echar para atrás lo que usted negoció con las Farc a nombre del Estado. ¿Es posible deshacer lo pactado en La Habana?

J.M.S.: Cambiar o echar para atrás el acuerdo implica una reforma constitucional que en este momento es prácticamente imposible. Además, Colombia está comprometida con el mundo a cumplir con este acuerdo que la comunidad internacional ha venido siguiendo y apoyando. No hacerlo sería totalmente contraproducente desde el punto de vista de la política internacional. Como si fuera poco, se cometería el delito de perfidia que se configura cuando los estados no cumplen con sus promesas y tratados.

Juan Manuel Santos, expresidente
"Cambiar o echar para atrás el acuerdo implica una reforma constitucional que en este momento es prácticamente imposible", Juan Manuel Santos. Crédito: Pablo David - CAMBIO

CAMBIO: Pero cambiar y reformar la Constitución no es lo mismo que incumplirla. Es un procedimiento que está contemplado…

J.M.S.: Por un lado está ese aspecto constitucional y legal que impide acabar con el acuerdo. Pero yo quisiera abordar este tema desde lo positivo. No conozco al presidente electo pero supongo que es una persona inteligente y hábil. De lo contrario no estaría donde está. Esa inteligencia y habilidad lo deben llevar a ver que le saldría muy caro embarcarse en una pelea perdida en el Congreso para acabar el acuerdo, cuando el país necesita que su presidente y su gobierno se concentren en resolver unos problemas muy serios que encontrarán. El acuerdo ya fue aprobado y tiene un carácter constitucional y legal. Su implementación resolvería buena parte de los problemas que el país está enfrentando en este momento, y por eso, debería aprovecharse como un punto de encuentro. He venido hablando con alcaldes, gobernadores, con los gremios, los partidos políticos e inclusive la iglesia. A todos les dije que aquí hay una oportunidad para unir al país en un momento de tanta división. Ese sería un primer paso importante de este gobierno para tener el margen de maniobra que permita resolver los otros problemas.

CAMBIO: Sus críticos dicen que usted le entregó el país a las Farc, que paz no hubo y que el problema de seguridad de hoy se debe, en alguna medida, a lo que usted firmó. ¿Cuándo empezó a fallar la implementación? ¿El problema fue Duque, fue Petro?

J.M.S.: Ambos gobiernos fallaron en la implementación.

Vea aquí la entrevista completa en video con Juan Manuel Santos:

CAMBIO: ¿Y el suyo también?

J.M.S.: Nosotros no tuvimos tiempo. Comenzamos a implementarlo con unas dificultades enormes, con un gobierno entrante que era enemigo del acuerdo. A Duque se le debe reconocer algo positivo, que fue el avance de Emilio Archila en el tema de los PDTE. Pero no tuvo una política de seguridad. En lugar de copar con presencia del Estado los territorios en los que antes estaban Farc, los dejó libres para que llegaran las bandas criminales a disputárselos. Esas bandas crecieron mucho en el gobierno de Duque. Pensábamos que con Petro la cosa podría arreglarse pero fue todo lo contrario. Déjeme contarle una anécdota que el país no conoce.

CAMBIO: A ver…

J.M.S.: El 23 de octubre de 2022, recién empezado el gobierno, el entonces ministro del Interior Alfonso Prada me convocó a una reunión en el Club Metropolitan con el presidente Petro, el senador Cepeda y el comisionado de Paz, Danilo Rueda. También estaban el general Naranjo y Rodrigo Rivera. Esa reunión se hizo para que el señor Danilo Rueda, a quien yo no conocía, me explicara su programa de Paz Total. Dijo que iba a tener negociaciones con 14 grupos criminales y yo comencé a hacerle una serie de preguntas. ¿Qué marco jurídico va a utilizar? ¿Sabe quiénes son los jefes de esas bandas criminales? ¿Sabe qué quieren en una negociación? Casi ninguna de mis preguntas tuvo respuesta. Al terminar el encuentro, mirando al presidente Petro a los ojos, le dije que la estrategia de Danilo Rueda iba a ser un total fracaso.

CAMBIO: ¿Qué le respondió el presidente Petro?

J.M.S.: Se quedó callado. La paz total acabó agravando la situación. Se cometieron errores de origen como el estatus político que Danilo Rueda les reconoció a los traquetos que no firmaron el acuerdo. Eso les ayudó a organizarse. Después, el gobierno empezó a decretar ceses al fuego que las bandas aprovecharon para fortalecerse. Aunque ni Duque ni Petro implementaron el acuerdo como se debía, aún hay tiempo. Acuérdese lo que era Colombia en 2017 y 2018. Tuvimos las elecciones más transparentes en los últimos 70 años, había paz en el Catatumbo, en el Cauca, en el Chocó, en Nariño. La gente estaba contenta y esperanzada. Eso se puede volver a conseguir.

Juan Manuel Santos
" La paz total acabó agravando la situación. Se cometieron errores de origen como el estatus político": Juan Manuel Santos. Crédito: Colprensa.

CAMBIO: Dice usted que todavía hay tiempo. Pero lo que no hay es voluntad. El presidente electo ya anunció que quiere echar para atrás los acuerdos. Hagamos la fantasía de cómo se vería eso. ¿En el hipotético caso de que se aprobara una reforma constitucional en 8 vueltas para eliminar la JEP, qué vendría después?

J.M.S.: Yo no creo que eso vaya a suceder. El país no va a permitir que eso suceda. En el Congreso no existen las mayorías para esas 8 vueltas que requiere una reforma constitucional. Por eso le repito, no como partidario de un sector u otro sino como colombiano, que lo mejor que puede hacer el presidente es reunir a las distintas instancias para cumplir. Mire lo que sucedió en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas hace un par de días: todos sus miembros le pidieron al gobierno entrante implementar el acuerdo de paz.

CAMBIO: Usted habla de la comunidad internacional y de la ONU. Pero tanto el presidente electo como el Canciller designado han sido claros en que no son amigos del multilateralismo y han dicho que prefieren salirse de esos compromisos suscritos entre naciones…

J.M.S.: Bueno, es que una cosa es lo que dice un candidato. Pero eso cambia cuando usted se sienta en la silla presidencial y ve las realidades, los límites a los que está expuesto y la conveniencia de optar por un camino o por otro. No concibo que el nuevo gobierno vaya a inaugurarse con semejante pelea. Si el presidente no implementa el acuerdo, su gobierno será un fracaso. Yo lo que quiero es que no fracase.

CAMBIO: Una cosa es lo que piense la ONU. Pero en el gobierno de Trump y de Marco Rubio los Estados Unidos parecen más afines a la línea de Abelardo de la Espriella que a la de Juan Manuel Santos…

J.M.S.: Hace pocos días el delegado de los Estados Unidos pidió implementar los acuerdos de paz ante el Consejo de Seguridad. Eso me sorprendió positivamente. También tuvo el respaldo de países como China, Rusia, Francia o Inglaterra. En los últimos 15 años, este es el único acuerdo de paz en el que Naciones Unidas ha participado activamente. Son realidades con las que se va a encontrar el presidente Abelardo de la Espriella y por eso espero que tenga la inteligencia de no comprar esa pelea.

CAMBIO: Pero el presidente De La Espriella ya está preso de sus palabras. Su retórica contra el acuerdo ha sido muy fuerte y algo intentará hacer. De golpe, si ve que se enreda la vía legislativa o jurídica, bien puede ahogar a la JEP y a las demás instituciones del sistema integral quitándoles el presupuesto…

J.M.S.: Podría hacerlo. Pero también se enfrentaría a una situación política y jurídica muy difícil. Los grandes juristas del país han dejado claro que el gobierno entrante está obligado a cumplir el acuerdo. Y parte muy importante de eso es garantizar el presupuesto. Repito, no vale la pena comprar esa pelea por un capricho político. Ojala que el presidente electo escuche y reciba al presidente de la JEP para que le explique por qué la jurisdicción sí está funcionando. Aquí no hay impunidad para las Farc. Todo lo contrario. Por primera vez en la historia unos jefes guerrilleros reconocieron sus delitos, pidieron perdón y están siendo sancionados. Espero que el presidente De La Espriella entienda que esta es una pelea perdida. En cambio, si hace lo contrario y respeta el acuerdo, es mucho lo que puede ganar. En eso debemos concentrarnos, en lo positivo.

Juan Manuel Santos __
"os grandes juristas del país han dejado claro que el gobierno entrante está obligado a cumplir el acuerdo" | Crédito: Colprensa

CAMBIO: Quiero preguntarle por la legitimidad de la JEP. La tésis del presidente electo es que ese tribunal no tiene validez porque usted se robó el plebiscito y desconoció la voluntad popular. ¿Usted qué le responde?

J.M.S.: Que lo están asesorando muy mal. Le voy a dar en detalle el trayecto de ese proceso. Cuando perdimos el plebiscito por un porcentaje mínimo, mucha gente me dijo que no reconociera el resultado. Mi respuesta fue que las reglas se cumplen y, muy rápidamente, salí a reconocer que perdimos. Cuando se aprobó la ley que convocaba al referendo, fue la propia Corte Constitucional la que estableció qué si ganaba el No había que renegociar el acuerdo y llevarlo ante el Congreso. Por eso, apenas perdimos, convocamos a los líderes del No. Allá estuvieron todos y les pregunté qué no les gustaba de este acuerdo. Establecimos una serie de grupos de trabajo para renegociar, que trabajaron durante 1 mes y medio. Llegaron a la conclusión de que se necesitaban 60 enmiendas, de las cuales 58 fueron introducidas en el nuevo texto. Ese nuevo acuerdo tenía el apoyo de todo el mundo, porque los del No participaron en la renegociación. Entonces no entiendo por qué dicen que nos robamos el plebiscito o desconocimos la voluntad popular.

CAMBIO: Dicen también que el mecanismo del Fast Track fue un invento chimbo para pasar el acuerdo a las carreras…

J.M.S.: ¡Por Dios! Se estableció un mecanismo constitucional aceptado por el propio Congreso y avalado por la Corte Constitucional. Más apegado a la ley no se puede. Los líderes del No nunca pudieron decir qué era lo que no les gustaba del nuevo acuerdo. Le cuento una anécdota que pasó con el expresidente Pastrana. Él había pedido modificar 6 puntos. Yo mandé a Frank Pearl a la casa de él en Nilo para contarle que sus 6 puntos habían sido aceptados y pedirle apoyar el nuevo acuerdo. Él dijo que iba a pensarlo. Lo que suponemos es que habló con Uribe y fue ahí cuando dijo que no podía apoyarlo. Supimos también que le dijo a Camilo Gómez que el acuerdo no se podía apoyar por razones políticas. Es decir, porque era rentable políticamente irse en contra de lo que ellos mismos ya habían aceptado. Ese es el fondo de todo.

CAMBIO: Usted y Timochenko fueron enemigos en la guerra. ¿Lo ha llamado esta semana para hablar de las declaraciones del presidente electo?

J.M.S.: No. No lo he llamado porque esta semana la agenda estuvo repleta. Pero mire, cuando Rodrigo Londoño y yo nos encontramos por primera vez, en la oficina de Raúl Castro en La Habana, le dije: “usted y yo nos hemos tratado de matar durante 30 años, pero ya firmamos la paz. Entonces vamos a comprometernos a partir de este momento a remar en la misma dirección y a estar en la misma canoa”. Y yo tengo que reconocerle a Rodrigo Londoño y a los firmantes de paz, a pesar de que han asesinado a más de 500 de ellos, que han cumplido con lo que prometieron.

CAMBIO: Lo del viaje a Europa de Rodrigo Londoño autorizado por la JEP generó gran molestia en el país. Entiende usted que cosas como esa indignan a la gente…

J.M.S.: Lo entiendo. Y también entiendo a muchas de las víctimas que consideran insuficientes las sanciones de la justicia transicional. Cuando empezó este proceso, un profesor de Harvard me dijo que hablara con las víctimas para darme ánimo de seguir. Al principio estaba un poco renuente a hacer eso, precisamente porque sabía que la justicia transicional era un sapo difícil de tragar. Pero comencé ese ejercicio por todo el país y la mayoría de las víctimas, después de contarme las historias más terribles de violencia, me pedían que siguiera adelante con el proceso. Su motivación era que nadie más tuviera que sufrir lo que ellos sufrieron. Para mí fue una lección de vida y elevó mucho mi imagen de la condición humana. Ojalá los colombianos nos podamos poner de acuerdo en que es mejor la paz que la guerra y preferible el diálogo a la confrontación.

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"Ojalá los colombianos nos podamos poner de acuerdo en que es mejor la paz que la guerra": Juan Manuel Santos.

CAMBIO: ¿Qué tanto le preocupa el efecto que pueda tener en los desmovilizados la retórica del presidente electo y de su grupo político en contra del acuerdo?

J.M.S.: Creo que están preocupados y desanimados. Pero, al mismo tiempo, con ganas de decir “aquí estamos y vamos a seguir cumpliendo”. Lo han dicho en estos últimos días. Y es lo que todos debemos hacer. Es la actitud que le entrega al país un mejor futuro. Porque seguir tratando de sacarnos los clavos del pasado no nos va a llevar a ningún lado.

CAMBIO: Usted es premio Nobel de paz, pero también comandó un ejército durante muchos años y es experto en el tema. ¿Qué opinión le merece lo que hasta ahora se conoce del plan de seguridad del presidente De La Espriella?

J.M.S.: Se requiere una política de seguridad efectiva. Nosotros la pusimos en marcha y, óigase bien, no es incompatible con la implementación del acuerdo de paz. Todo lo contrario, se complementan. Eso ya lo demostramos. Los años más pacíficos que ha tenido Colombia en los últimos 60 años fueron el 2017 y 2018, cuando teníamos al tiempo una política de seguridad y una implementación del acuerdo en marcha. Le dimos los golpes militares más duros a las Farc: 147 de sus comandantes fueron neutralizados y no tuvimos ninguna contemplación. Pero hicimos una guerra limpia. Les dijimos que solo haríamos un cese al fuego cuando llegáramos a un acuerdo. Eso funcionó. Pero la realidad es que ni Duque ni Petro tuvieron una política de seguridad efectiva.

CAMBIO: Una cosa es la implementación del acuerdo. Pero este país ya no es el mismo que usted recibió. ¿Qué hacer y cómo manejar la guerra con los casi 20 grupos armados que operan en Colombia?

J.M.S.: Hay que quitarles el control del territorio. Hoy hay más de 400 municipios donde esas bandas criminales tienen el control y están dedicadas a los negocios ilícitos como cualquier mafia. Y no solamente al narcotráfico sino a la minería ilegal, la extorsión.

CAMBIO: ¿Entre esas bandas criminales usted incluye al ELN?

J.M.S.: Sí. Infortunadamente se convirtió en banda criminal. Hoy el ELN controla la frontera con Venezuela y todos los negocios ilícitos de ese territorio. Se necesita recuperar la confianza de las comunidades, como lo hicimos cuando empezamos a incluirlas en la priorización de los planes de desarrollo con enfoque territorial. En estos años también se destruyó la inteligencia, uno de los activos más importantes. Nosotros hicimos un esfuerzo enorme y llegamos a tener uno de los mejores servicios de inteligencia del mundo. Incluso en las olimpiadas de fuerzas especiales les ganábamos a Estados Unidos. Es esa inteligencia, combinada con las capacidades operativas, lo que produce los resultados.

CAMBIO: En mayo de 1958 Alberto Lleras pronunció el famoso discurso del teatro Patria sobre la no deliberación política de las Fuerzas Armadas. El presidente de la Espriella parece tener una aproximación muy distinta: ha dicho que va a posesionarse ante los militares en una guarnición para rendirles homenaje. Usted de jóven fue parte de las Fuerzas Armadas y luego fue su comandante supremo. ¿Qué opina de todo el debate en torno a la posesión ante el Ejército?

J.M.S.: Me siento muy orgulloso de haber sido parte de las Fuerzas Militares, como lo fue mi hijo, quien prestó servicio como cualquier soldado mientras yo era presidente. En la marina me inculcaron el amor a la institución y aprendí esa oración a la patria que el presidente electo a veces reza. Las Fuerzas Armadas colombianas han sido institucionales y así deben preservarse. No deben estar metidas en los dilemas políticos. Infortunadamente ni el gobierno de Petro ni el de Duque fueron muy rigurosos en eso. Hicieron movimientos dentro de las fuerzas con criterios políticos y termómetros de lealtades. Eso desmoraliza a la fuerza. Pero la moral también se puede recuperar y ojalá se recupere.

CAMBIO: Quisiera preguntarle acerca del informe de Ricardo Calderón en Noticias Caracol sobre el retiro de altos oficiales que, presuntamente, se habría dado para complacer a las bandas criminales.

J.M.S.: Fue un informe importante hecho por un gran periodista. Ahí tiene usted una prueba adicional de por qué fracasó la Paz Total. Ese tipo de concesiones van totalmente en contra de un verdadero proceso de paz.

CAMBIO: ¿Cree que por cuenta de ese y otros temas los Estados Unidos puedan pedir en extradición a funcionarios del gobierno saliente o, incluso, al propio presidente Petro?

J.M.S.: No me atrevería a decirlo, pero espero que no. Usted conoce este cuento porque hace algunos años me preguntó por mi actitud con el presidente Uribe cuando a él lo querían juzgar en los Estados Unidos por violación a los derechos humanos. Yo mismo, con el entonces embajador Gabriel Silva, me encargué de pedirle al gobierno americano que le diera un estatus diplomático y que no permitiera que prosperaran esos amagos de juicio contra Uribe. Y lo hice por una cuestión de dignidad y de soberanía nacional. Ojalá que eso se mantenga.

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"Creo que la JEP en eso se ha equivocado. Es un error querer extender más allá de lo que se acordó": Juan Manuel Santos.

CAMBIO: Volvamos a la JEP. Quienes quieren acabarla argumentan que en ese tribunal se claudicó el honor de los militares y se les igualó con la insurgencia. Dicen esas voces que la JEP ha sido nefasta para la Fuerza Pública. ¿Usted qué opina?

J.M.S.: El general Mora (Q.E.P.D) fue crítico de algunas cosas del acuerdo. Pero recuerdo cuando hablábamos sobre el hecho de que su mayor honor militar fue haber firmado el acuerdo en el que se desarmaba a sus enemigos de toda la vida. Fue el Ejército el que se quedó con las armas. Él, cuando lo discutíamos, con mucha satisfacción decía que eso era cierto, y que me agradecía por haberle dado el honor de participar en ese acuerdo. Los militares ganaron.

CAMBIO: Otra de las críticas, una que incluso usted ha respaldado, es que la JEP amplió sus competencias más de la cuenta, que extendió demasiado el concepto de máximos responsables y que, por eso, está en grave riesgo de no alcanzar a cumplir su labor. ¿Para usted, qué tema sí debería ajustarse o modificarse en la JEP?

J.M.S.: En efecto, creo que la JEP en eso se ha equivocado. Es un error querer extender más allá de lo que se acordó, por ejemplo, el concepto de máximos responsables. Inclusive Sergio Jaramillo y Humberto de la Calle pusieron una demanda sobre ese punto, y la ganaron. Lo que espero es que ese fallo de la Corte Constitucional se cumpla porque, entre otras cosas, si siguen bajando el nivel de los “máximos responsables” nunca vamos a acabar. Lo importante es que en los próximos años el trabajo de la JEP quede finiquitado.

CAMBIO: La política del “body count” en el Ejército terminó en miles de ejecuciones extrajudiciales. El presidente electo ha hablado de exigir bajas y capturas a los generales en 30 días o, de lo contrario, promete sacarlos del cargo. ¿No le suena medio parecido?

J.M.S.: Espero que no comience a medir a los oficiales por el número de cadáveres que producen. Eso sería fatal. Nosotros por eso invertimos las prioridades. Recuerdo que tuve una discusión fuerte en Palacio cuando hice ese famoso discurso en el que dije que, a partir de ese momento, las prioridades iban a ser primero desmovilizados, segundo capturados y tercero, cuando fuera necesario, dados de baja. Les dije a los militares “a los heridos no los rematan; los llevan al hospital”. Ese cambio de doctrina fue mucho más efectivo en contra de las Farc que la política del conteo de cadáveres. La explicación que les di a los militares para ese cambio de doctrina fue que un desmovilizado llegaba con información, generaba desconcierto en las filas del enemigo y, además, era mejor que un muerto que acaba convertido en mártir. Ese cambio, el de respetar los derechos humanos de los heridos de las Farc en el campo de batalla, les quitó el discurso de que nosotros éramos el diablo. Nos volvimos humanos. Eso fue fundamental y fue un consejo que en su momento me dio el general Valencia Tovar cuando llegué al Ministerio de Defensa: “trate a las Farc como seres humanos y verá cómo los va a vencer más fácilmente”.

CAMBIO: A usted lo eligieron presidente por el impulso de Álvaro Uribe y, antes del 7 de agosto, ya estaban peleando. Ese fue su gran dolor de cabeza en el gobierno. A Abelardo, que se decía más uribista que doña Lina, parece estarle pasando lo mismo. Ya estamos hablando de la manada del Tigre contra la colmena de Abejas africanas del expresidente. ¿Algún consejo al presidente electo para el manejo de Álvaro Uribe en el gobierno?

J.M.S.: No me quiero meter en esa pelea porque salgo rasguñado por el Tigre o picado por las abejas. Lo único que les digo a los dos es que busquen el diálogo constructivo que recomendaba Mandela. Deben sentarse a tratar de entender las diferencias y ponerse de acuerdo. Eso es lo que el país necesita. Y no solo entre ellos dos sino entre muchos dirigentes. Es fundamental para poder arreglar los problemas y salvaguardar la democracia.

CAMBIO: A usted también lo culpan de que el país esté inundado en coca. En parte por haber dejado la fumigación con glifosato que el presidente electo prometió reactivar el 8 de agosto. ¿Hoy es posible usar glifosato para fumigación aérea?

J.M.S.: La historia nos ha enseñado que la política de mano dura contra las drogas y el narcotráfico no es efectiva. Llevamos en eso 70 años, desde que Nixon declaró la guerra a la droga, y mire dónde estamos. No se puede repetir lo que ya ha fracasado. Yo, como ministro de Defensa, fumigué la mayor cantidad de hectáreas de coca en la historia. También extraditamos más de mil narcotraficantes, erradicamos forzosamente miles de hectáreas, incautamos miles de toneladas de droga. Pero al final, parecíamos pedaleando en una bicicleta estática. Solos no podremos resolver el problema de las drogas y por eso se requiere una política integral y no solo de mano dura.

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" Yo creo en el diálogo y estoy convencido de que los expresidentes tenemos la obligación de sentarnos a tratar de ayudar al país": Juan Manuel Santos.

CAMBIO: Más allá de las diferencias políticas o ideológicas, Cuba ha sido un aliado estratégico de todos los presidentes de Colombia en la búsqueda de la paz. Hoy, con el régimen en las últimas, se habla de una posible intervención de los Estados Unidos para derrocarlo. ¿Para usted, qué es lo que conviene ahí?

J.M.S.: Cualquiera de las soluciones que está sobre la mesa va a encontrarse con la realidad fatal de que la gente joven ya se fue de Cuba. Ahora es una población envejecida y muchos de los jóvenes que siguen ahí están dedicados a las bandas criminales y a robar para sobrevivir. Entonces, si viene una invasión o un cambio de régimen, tendremos un nuevo Haití. Tal vez peor, porque Cuba es más fuerte que Haití. Nuevamente, ahí lo que hay que hacer es reunirse a dialogar para reconstruir entre todos.

CAMBIO: Otro gran debate se armó con el tema de si la nacionalidad norteamericana del presidente electo le genera un conflicto de interés para gobernar. ¿Para usted esa preocupación tiene sustento o la considera un asunto menor?

J.M.S.: Yo no le he dado mayor importancia a ese debate. No creo que con todos los problemas que tenemos en el país ese sea el debate prioritario.

CAMBIO: ¿Usted se sentaría a conversar con el presidente De La Espriella como lo hizo hace 4 años con Gustavo Petro?

J.M.S.: Por supuesto. Como he estado dispuesto a sentarme con Uribe durante estos últimos 15 años. Se lo he propuesto muchísimas veces pero él no ha querido. Yo creo en el diálogo y estoy convencido de que los expresidentes tenemos la obligación de sentarnos a tratar de ayudar al país, a usar nuestra experiencia y contactos para resolver los problemas. Antes de ser petrista, uribista o abelardista, soy expresidente de Colombia. Si me convoca a la Comisión de Relaciones Exteriores para que opine, con mucho gusto asistiré.

CAMBIO: El presidente Petro termina su gobierno con la actitud indigna de negar el resultado de las elecciones. ¿Algún mensaje para él?

J.M.S.: Yo le diría a Petro que no se aferre, que goce su expresidencia y la vida que le queda. Ya tuvo la oportunidad. Ahora debe dejar que otros continúen con una labor que, ojalá, sea fructífera para el país.

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