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El presidente Gustavo Petro, junto a su familia, el 7 de agosto de 2022, instantes después de su posesión. Foto: Nelson Cárdenas (Presidencia) y Yamith Mariño (CAMBIO).
Poder

Un álbum roto: el retrato final de la familia Petro

El presidente Gustavo Petro, junto a su familia, el 7 de agosto de 2022, instantes después de su posesión. Foto: Nelson Cárdenas (Presidencia) y Yamith Mariño (CAMBIO).

El presidente termina su mandato en proceso de separación, cuestionado por su hija Andrea por el caso de Juliana Guerrero, a la espera de investigación contra su hijo Nicolás y el eco de los escándalos de su hermano Juan Fernando y de la primera dama Verónica Alcocer. ¿Cómo fue la erosión del núcleo familiar alrededor del poder?

Por: Armando Neira

Cuando era adolescente, Gustavo Petro Urrego juró, en medio de la vegetación de una montaña, que algún día sería presidente para cambiar a Colombia. A pocos días de concluir su mandato como el primer jefe de Estado de izquierda en la historia del país, cada quién juzgará si cumplió esa promesa. Lo que resulta difícil de discutir es que el poder lo encuentra mucho más solo de lo que estaba cuando llegó a la Casa de Nariño.

Atrás quedó la imagen del 7 de agosto de 2022, cuando posó junto a su familia antes de cruzar las puertas de la Casa de Nariño como el hombre más poderoso del país. Ahora termina su Gobierno con varios de ellos en la distancia. Pocos días después de asumir el cargo confesó que la Casa de Nariño le parecía un lugar “triste y bien frío”. La descripción de la atmósfera de la sede presidencial contrastaba con la energía de los nuevos vientos que soplaban al inicio de su administración.

“Mi núcleo familiar no es el mismo con el que entré. Lo desbarataron... La gente pensará: esto es el paraíso, aquí uno llega a gozarse la vida. Esto es una tortura permanente”, dijo hace poco. “Destruyeron mi familia dos veces. Mis nietos viven fuera”, añadió.

El presidente señala entre los responsables a la prensa. Personas cercanas a él sostienen que ningún mandatario en Colombia había sido blanco de críticas tan persistentes. Es posible. Sin embargo, varios de los episodios que marcaron a su familia se conocieron a partir de declaraciones de sus propios integrantes o de personas que hicieron parte de su círculo más cercano.

El más reciente gira en torno a la primera dama, Verónica Alcocer. Según varios audios atribuidos a Eva Ferrer Galcerán, quien durante más de dos años integró el círculo de confianza de la entonces primera dama, se habrían realizado entregas de dinero durante la campaña, existirían presuntos testaferros, se habrían utilizado recursos públicos cuyo destino ella dice desconocer y se habrían efectuado pagos para bodegas digitales, entre otras presuntas irregularidades.

En los audios, revelados en las últimas horas por la revista SEMANA, Ferrer hace, entre otras, las siguientes afirmaciones: “A Verónica le dieron dos millones de euros en campaña”; “El modo de vivir de la señora. (...) El gasto de la señora es de 50.000 euros mensuales”; “Le gusta viajar, le gusta tocar dinero, le gusta tener una cohorte alrededor que le hagan la ola”.

Los audios se divulgaron cuando aún se escuchaba el eco nítido de la molestia de Mary Luz Herrán, su primera esposa, con quien compartió los años de militancia en el M-19 y quien asegura que él le enseñó a no poner el corazón por encima de la razón. “Te he apoyado en el 99 por ciento de tus aciertos y desaciertos. Te he apoyado hasta en medio de tus olvidos”, le escribió públicamente en su cuenta de X.

Sin embargo, apelando a los mismos principios que Petro solía inculcarle sobre separar lo personal de lo político, sostuvo que esta vez le resultaba imposible mantener ese respaldo. Al referirse al escándalo de Juliana Guerrero sentenció: “No hemos dado toda nuestra vida, no perdí mi libertad siendo adolescente en una cárcel para tener que ver lo que pasa ahora. Mis hijos no pueden vivir en su país por apoyarte y apoyarnos en nuestras luchas. Si las Guerrero deben pagar por sus actos, que lo hagan. No defiendas lo indefendible”.

Volver la vista atrás

Según las denuncias, Juliana Guerrero y su hermana Verónica habrían ofrecido a empresarios facilitar contratos con entidades del Estado a cambio de comisiones: un millón de pesos por una reunión inicial, un anticipo de 200 millones para comenzar las gestiones y una comisión del 10 por ciento sobre el valor de los contratos adjudicados. La Fiscalía adelanta una investigación contra ambas. Ellas, por su parte, niegan haber recibido dinero o beneficios por gestiones ante entidades públicas.

 

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Gustavo Petro, con la banda presidencial, camina de la mano con Verónica Alcocer tras su posesión el 7 de agosto de 2022. Detrás los demás miembros de la familia. Foto: Presidencia – Jerson López.

 

Angie Rodríguez, mano derecha del presidente como directora del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), denunció que Juliana Guerrero hacía parte de una “red de mujeres” con capacidad para influir en nombramientos clave y sostuvo que su vínculo con el presidente “no era normal”, aunque evitó calificarlo como una relación distinta de la laboral. A Rodríguez, este sábado, el Gobierno la declaró insubsistente de su cargo como directora del Fondo Adaptación.

“Es una descarada”, dice Andrea Petro, hija del presidente y de Mary Luz Herrán, al referirse a Guerrero. Cuenta que está muy molesta con su padre por esta situación. “Con él más vale que no me lo cruce, porque yo sí tendría que decirle dos o tres cositas al respecto; no me gusta que la esté defendiendo”.

Andrea relata que la familia terminó dispersa y que las grietas comenzaron a hacerse irreparables, al principio del cuatrienio, cuando estalló el escándalo de Nicolás Petro Burgos, hijo de Katia Burgos. Su nombre real es Catalina Burgos Burgos como aparece en la firma del documento de desmovilización del M-19. 

Precisamente, en la fotografía tras la posesión, el primero a la derecha del presidente es Nicolás. Posa tomado de la mano de quien entonces era su esposa, Daysuris Vásquez, a quien llaman Day. A los pocos días de esa instantánea, ella descubrió que él le era infiel con su mejor amiga, Laura Ojeda; la pareja terminó su relación y Vásquez lo denunció por supuestamente haber recibido recursos de origen irregular para la campaña presidencial y de tomarlos para él.

El presidente sí sabía

Ese episodio abrió un proceso judicial por los delitos de enriquecimiento ilícito y lavado de activos y creó una tormenta en Palacio. Según la Fiscalía, Nicolás habría ocultado sumas recibidas de oscuros personajes como el excondenado por narcotráfico Samuel Santander Lopesierra y Gabriel Hilsaca, hijo del cuestionado Alfonso 'Turco' Hilsaca. De acuerdo con la investigación, esos recursos no habrían sido reportados ante las autoridades electorales.

Tras su captura, Nicolás afirmó que su padre “sabía perfectamente” de los movimientos masivos de dinero y que, por ejemplo, el barranquillero Euclides Torres había financiado parte de la campaña. Posteriormente se retractó, aseguró que había sido presionado por el fiscal del caso y rompió su colaboración con la justicia.

 

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Audiencia de Imputación de cargos a Nicolás Petro Burgos y Daysuris Vásquez, en agosto de 2023. Foto: Colprensa - Captura de pantalla.

 

El presidente, por su parte, argumentó que él no tuvo conocimiento de esas actuaciones y dijo que su hijo fue víctima de presiones psicológicas durante el proceso y las calificó como “tortura”. Hace poco, a Day Vásquez le pidieron que contara todo lo que sabía. “Es fácil para algunas personas decir: pero habla, no has dicho nada”, narró. Y aseguró haber recibido amenazas: “Han ido a mi lugar de residencia a buscarme de madrugada, he recibido llamadas desde cárceles amenazando...”.

El caso abrió heridas profundas que todavía no cicatrizan. El tercero en la fotografía es Nicolás Alcocer Petro, hijo de Verónica Alcocer y adoptado por el presidente, quien también ha sido protagonista de controversias por el estilo de vida que lleva en Europa. En enero de este año, un joven le arrebató una cadena de oro valorada en unos 25 millones de pesos en una madrugada festiva en el centro de Madrid. La Policía española persiguió y capturó al agresor minutos después y recuperó la joya. El hecho fue noticia en los periódicos españoles.

La vida es una fiesta

A la izquierda del presidente, en la fotografía, aparece Verónica Alcocer, con quien Petro reconoció públicamente, desde octubre de 2025, estar ahora separado. La versión que trascendió es que se avanza en el trámite de divorcio y separación de bienes.

Alcocer, además de los audios de Ferrer en la que habla de “una banda de criminales”, había estado en el centro del debate por las declaraciones del embajador de Colombia en Suecia, Guillermo Reyes, quien hasta hace poco era cercano a la pareja presidencial. La ruptura entre ambos se produjo después de que Reyes rechazara las acusaciones de Petro –en un consejo de ministros– sobre una supuesta campaña financiada desde la embajada para desprestigiar a la primera dama durante su permanencia en Estocolmo.

 

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La primera dama, Verónica Alcocer, junto al catalán Manuel Grau, cercano a la pareja presidencial, en Estocolmo, en una imagen tomada de un video del medio sueco Expressen.

 

“Eso no necesitaba pagarse un solo peso, ella sola se desprestigiaba”, afirmó Reyes, quien aclaró que no cuestionaba que Alcocer consumiera alcohol, sino la forma en que, según él, lo hacía en público: “El problema son las cantidades, la gritería y el bullicio que generaba, y que la gente decía: esa es la esposa del presidente de Colombia”. “Le encantan los suecos”, agregó.

En el entusiasmo que siguió al triunfo electoral de la izquierda, se llegó a decir que, gracias a su carisma, alegría y carácter, Verónica podría convertirse en una candidata viable a la Presidencia en 2026. Hoy, en cambio, su principal preocupación es salir de la Lista Clinton, en la que fue incluida por el gobierno de Estados Unidos junto con el presidente Petro.

En este proceso de fractura familiar también tuvo protagonismo Juan Fernando Petro, hermano del presidente, quien para sorpresa general afirmó que ambos fueron diagnosticados en su juventud con síndrome de Asperger, una denominación que hoy hace parte del trastorno del espectro autista. Según él, ese diagnóstico explicaría las ausencias del mandatario en algunos eventos públicos y su tendencia al aislamiento.

“Hay momentos en que podemos estar con mucha gente, pero de pronto no estamos, aunque estemos físicamente; en el caso de Gustavo es más intenso que en el mío”, dijo Juan Fernando, quien aseguró que un psicólogo les hizo ese diagnóstico a ambos durante la adolescencia. El presidente, sin embargo, negó haber recibido alguna vez esa valoración y señaló que no era posible que hubiera ocurrido en su infancia, pues ese diagnóstico comenzó a utilizarse formalmente años después.

Historia de dos hermanos

Durante esta administración que finaliza, Juan Fernando también estuvo relacionado con episodios que motivaron investigaciones judiciales. Junto al abogado César Valencia Mosquera –señalado de ser intermediario del contrabandista Diego Marín Buitrago, alias Papá Pitufo, solicitado en extradición–, visitó al entonces director de la Dian, Luis Carlos Reyes, para pedir el nombramiento de un funcionario en la seccional de Buenaventura, considerada un punto estratégico para las redes de contrabando en el país.

 

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JJuan Fernando Petro es el hermano menor del presidente de Colombia, Gustavo Petro. Su relación estuvo marcada durante este cuatrienio por varias controversias, lo que produjo un distanciamiento público entre ambos.

Además, fue personaje central en el llamado 'Pacto de La Picota', una iniciativa en la que habría promovido la política de “paz total” ante internos de distintas cárceles, incluidos algunos reconocidos capos, a cambio de eventuales beneficios judiciales. La Fiscalía abrió indagaciones por estos hechos, sin que hasta ahora existan resultados definitivos.

Un libro revelador

Andrea Petro sostiene que ahora está escribiendo un libro con detalles de lo ocurrido en una familia que, según ella, terminó dividida tanto por el ejercicio del poder como por la distancia geográfica. Su hermana Sofía vive en Brasil y Antonella, la hija menor del presidente, terminó recientemente el bachillerato y se prepara para iniciar sus estudios universitarios. Hace unos días, el mandatario escribió en su cuenta de X a propósito de las dos jovencitas: “Me despido de mis hijas. Es hora de hacer la vida propia. Solo así se es libre (sic)”.

En medio de ese escenario apareció otra protagonista: Vanessa Cortés Carmona, manizaleña de 33 años, cuya relación con el presidente Petro se hizo pública después de que circularan fotografías de ambos caminando cariñosamente por las calles de Ciudad de Panamá. Ella volvió a ser vista durante la reciente y solemne visita oficial del mandatario al papa León XIV en el Vaticano.

Cortés no ha tenido el protagonismo público que alcanzó Juliana Guerrero, pero Mary Luz Herrán fue igualmente crítica frente a este episodio y reiteró el mismo mensaje que dirigió al presidente por otros asuntos familiares: “No defiendas lo indefendible”.

Atrás quedaron los años de inocencia e ilusión. En 1975, en el colegio público La Salle de Zipaquirá, el joven Gustavo Petro y sus amigos Jairo, Germán y Gonzalo, inspirados en la figura de Simón Bolívar y su juramento en el Monte Sacro, imaginaron que alguno de ellos llegaría a ser presidente de Colombia.

El escenario de aquella promesa fue el cerro de Juaica, una reserva natural ubicada entre los municipios de Tabio y Tenjo, cerca de Bogotá, a 3.200 metros sobre el nivel del mar. Allí acamparon durante tres días y dos noches, bajo el frío de la montaña, mientras hablaban de política y del sueño de alcanzar el poder.

Petro cumplió aquel juramento. Hace cuatro años llegó a la Casa de Nariño rodeado de su familia, convertido en el primer presidente de izquierda de Colombia. Pero el poder también transformó ese retrato inicial. Al terminar su mandato, aquella fotografía de la posesión pertenece al pasado: la familia que llegó con él a la sede presidencial ya no es la misma.

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