
Exclusivo | Tres días en Santa Marta y una hora de trabajo: el balance del viaje de Jaime Beltrán según su propio Ministerio
Jaime Andrés Beltrán, ministro de Vivienda.
CAMBIO conoció las respuestas que entregó el Ministerio de Vivienda al Congreso sobre el viaje de tres días de Jaime Andrés Beltrán a Santa Marta durante la emergencia por el terremoto. La única decisión administrativa que la cartera logra demostrar es una reunión virtual de una hora con sus viceministros el lunes festivo. Además, el presidente De la Espriella sabía del viaje y el traslado de los escoltas costó 14 millones de pesos.
Por: Mateo Muñoz
Luego de la controversia nacional, el ministro de Vivienda, Jaime Andrés Beltrán, no solo ha tenido que manejar a la opinión pública sino a los cuestionamientos del Congreso. CAMBIO conoció las respuestas entregadas por el Ministerio de Vivienda a la Comisión Séptima del Senado en las que esa cartera explica qué hizo el ministro en Santa Marta durante la emergencia por el terremoto que golpeó al occidente del país.
Según el MinVivienda, Beltrán permaneció en Santa Marta desde las 11 de la mañana del sábado 15 de agosto hasta las 4 de la tarde del lunes 17, en plena atención de la emergencia provocada por el terremoto del 10 de agosto. Su explicación es que nunca estuvo de vacaciones ni se ausentó de sus funciones, que mantuvo su disponibilidad y que aprovechó esos días para compartir con su familia. Sin embargo, el documento enviado por su cartera muestra que durante su permanencia en la ciudad turística solo aparece registrada una reunión oficial relacionada directamente con la emergencia.
Las respuestas del MinVivienda
El cuestionario enviado por el Congreso buscaba establecer qué hizo Beltrán durante los días en que fue fotografiado en Santa Marta, por qué permaneció allí mientras avanzaba la emergencia, si tenía autorización para ausentarse, qué decisiones tomó desde esa ciudad y cuánto le costó al Estado el desplazamiento de su esquema de seguridad.
La primera precisión del Ministerio es inequívoca sobre las fechas. Beltrán llegó a Santa Marta el sábado 15 de agosto a las 11 de la mañana y salió el lunes 17 a las 4 de la tarde.
La cartera, sin embargo, rechaza la premisa de que ese desplazamiento haya significado una ausencia laboral. Su argumento es que no existía una disposición interna que obligara al ministro a permanecer físicamente en Bogotá durante una emergencia ni un protocolo que le exigiera trasladarse de inmediato a una zona afectada. Según la respuesta, un ministro puede dirigir, coordinar y tomar decisiones desde otro lugar mediante mecanismos presenciales o remotos, siempre que se garantice la continuidad de la gestión.
El Ministerio sostiene que durante esos días permaneció en servicio activo, con sus canales de comunicación abiertos y disponible para tomar decisiones. También afirma que ninguna reunión, visita, comité o actuación prevista fue cancelada, aplazada o delegada como consecuencia de su permanencia en Santa Marta.
Pero hay un dato que sobresale en las respuestas al Congreso: cuando los senadores preguntaron cuántas reuniones oficiales relacionadas exclusivamente con la emergencia sostuvo Beltrán durante su estadía en Santa Marta, el Ministerio respondió que 'una'. Esa reunión se realizó el lunes 17 de agosto entre la 1:30 y las 2:30 de la tarde, por videollamada, cuando el ministro y los viceministros evaluaron las actividades de la semana anterior y prepararon una mesa técnica que tendría lugar al día siguiente.

La propia respuesta permite reconstruir, además, qué había hecho el ministro antes de viajar. El viernes 14 de agosto, un día antes de llegar a Santa Marta, Beltrán estuvo en el Eje Cafetero. De acuerdo con la agenda entregada al Senado, salió de Bogotá hacia Pereira a las 7 de la mañana, se desplazó posteriormente a Villamaría y entre las 9 y las 10 de la mañana participó en una reunión con autoridades de Caldas. Allí estuvieron, entre otros, el gobernador Henry Gutiérrez Ángel, la ministra de Salud, Ana María Vesga; la viceministra de Agua y Saneamiento Básico, Mónica Saldarriaga; el alcalde de Manizales, Jorge Eduardo Rojas, y autoridades de gestión del riesgo.
Después recorrió sectores afectados de Manizales y visitó el Hospital Santa Sofía. Más tarde se trasladó a Pereira para acompañar al presidente Abelardo de la Espriella en la evaluación de la emergencia. Según el Ministerio, junto con el mandatario recorrió tres de los puntos más afectados, escuchó a comunidades y participó en la coordinación de la respuesta.
La jornada terminó mucho más tarde. Beltrán dio una declaración a medios a las 4:40 de la tarde, realizó posteriormente un sobrevuelo de las zonas afectadas, viajó de Pereira a Cali y participó a las 9:30 de la noche en un Puesto de Mando Unificado. Su regreso a Bogotá ocurrió alrededor de las 11:30 de la noche.
A la mañana siguiente, sábado 15, antes de desplazarse a Santa Marta, tuvo una reunión virtual con el equipo primario del despacho a las 8:30 de la mañana. A la 1:30 de la tarde sostuvo otra reunión virtual con sus viceministros para revisar las actuaciones de las dos áreas de la cartera y establecer prioridades para los días siguientes. Después, según la respuesta oficial, viajó a Santa Marta.
El Ministerio también reconoce que el presidente de la República sabía dónde estaba Beltrán. Lo que no existe, según la respuesta, es un documento que permita comprobar esa comunicación: “El presidente de la República sí fue informado. Sin embargo, no existe copia oficial de dicha comunicación”.

Ese punto resulta relevante porque una de las preguntas del Senado buscaba establecer si el ministro había informado formalmente de su ubicación al presidente, al vicepresidente, a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres o al Puesto de Mando Unificado. La respuesta solo confirma la comunicación con el presidente y advierte que no existe copia oficial.
El argumento de la vida familiar
La explicación de Beltrán coincide con la que había entregado públicamente cuando estalló la polémica. El ministro dijo que se desplazó a Santa Marta para encontrarse con su familia y que eso no significaba abandonar su cargo. Medios nacionales reportaron que había viajado para compartir con su esposa e hijas, que se encontraban de vacaciones.
Ahora, esa versión quedó incorporada en la respuesta institucional al Congreso. El Ministerio dice que no había una actividad pendiente que requiriera su presencia en Bogotá y que, por esa razón, era compatible con sus obligaciones desplazarse para compartir con su familia durante un tiempo limitado y mantenerse disponible para continuar las tareas de la semana siguiente. La cartera llega a afirmar que las responsabilidades de ministro no privan a quien ocupa el cargo de compartir espacios privados propios de la vida familiar.
La respuesta también es explícita frente a la pregunta sobre si era éticamente compatible permanecer en un destino turístico mientras miles de familias habían perdido sus viviendas. El Ministerio responde que sí, porque Beltrán seguía en servicio activo y, según su versión, no dejó de atender ningún requerimiento institucional.

Pero en esa misma respuesta aparece una distinción que probablemente será uno de los puntos centrales del debate político: la defensa del ministro se construye alrededor de que podía trabajar de manera remota, no alrededor de que estuviera físicamente atendiendo la emergencia desde el territorio durante esos días.
De hecho, cuando el Senado preguntó qué instrucciones había impartido para garantizar alojamiento temporal a las familias cuyas viviendas habían quedado destruidas o inhabitables durante el fin de semana de su permanencia en Santa Marta, el Ministerio no relacionó una instrucción concreta ni informó cuántas familias habían sido atendidas. Volvió a insistir en que las funciones podían ejercerse de manera presencial o remota y que el trabajo con las autoridades locales se había desarrollado antes y después de la visita.
14 millones para el esquema de seguridad
Otro de los datos que entrega el documento es el costo que tuvo para el Estado la permanencia del esquema de seguridad del ministro en Santa Marta. Según los registros de la plataforma Ulises, el desplazamiento y estadía del personal del esquema de seguridad que permaneció en la ciudad costaron $14.397.280. El documento no presenta ese monto como un gasto personal del ministro, sino como el costo asociado al cumplimiento de las funciones de protección asignadas a los escoltas.
El Ministerio explica que la permanencia del esquema responde a una evaluación de riesgo realizada por la Policía Metropolitana de Bucaramanga. Según la cartera, ese estudio determinó la necesidad de contar con “hombres de protección” para minimizar riesgos contra la integridad del funcionario.
La respuesta añade que Beltrán lleva casi dos décadas en el servicio público, que ha recibido amenazas, incluso provenientes del ELN, y que los riesgos aumentaron durante su paso por la Alcaldía de Bucaramanga. Por eso, el Ministerio sostiene que cualquier traslado del funcionario por el país debe realizarse con acompañamiento de seguridad.
¿Y cuántos funcionarios estaban en las zonas afectadas?
El cuestionario también preguntó cuántos funcionarios del Ministerio fueron desplegados en territorio durante esos días. La respuesta señala que, entre el 15 y el 19 de agosto, se registraron desplazamientos de 'seis funcionarios'.
La cartera no sostiene que toda su operación estuviera concentrada en Bogotá o que la emergencia hubiera quedado suspendida durante el puente festivo. Por el contrario, afirma que continuó la actividad territorial y la coordinación sectorial.
Sin embargo, cuando el Senado pidió específicamente cuántas viviendas afectadas por el terremoto había verificado el Ministerio durante la permanencia de Beltrán en Santa Marta y cuántas de esas verificaciones habían sido ordenadas directamente por él, la respuesta le tira la pelota a otra entidad. El Ministerio explica que no es la entidad responsable de elaborar el censo general de damnificados ni de administrar el Registro Único de Damnificados, funciones que corresponden a las autoridades territoriales y a la UNGRD.
Esto también explica por qué buena parte de las respuestas del documento remite al Congreso a otras entidades.
La emergencia seguía activa
El contexto en el que ocurrió el viaje es central. El terremoto del 10 de agosto, con epicentro en San José del Palmar, había generado afectaciones en múltiples departamentos. En materia de agua y saneamiento, el propio Ministerio reporta que estaba haciendo seguimiento en Antioquia, Caldas, Cauca, Chocó, Quindío, Risaralda, Tolima y Valle del Cauca, en coordinación con la UNGRD, la Sala de Crisis y los Puestos de Mando Unificado.
La dimensión del problema todavía estaba en construcción cuando Beltrán viajó a Santa Marta. Con corte al 20 de agosto, el Ministerio tenía un universo de seguimiento de 340 municipios en ocho departamentos, pero solo contaba con información de 113 municipios, equivalentes al 33,2 por ciento del universo. La entidad advertía que la información era preliminar y que la identificación, verificación y cuantificación de los daños seguían en desarrollo.
En esos 113 municipios con información disponible, 105 reportaban daños físicos en al menos uno de los componentes de los sistemas de acueducto o alcantarillado y 80 registraban fallas en la continuidad del servicio de acueducto.
Es decir, mientras el ministro permanecía en Santa Marta, la emergencia no estaba cerrada ni mucho menos. El propio documento del Ministerio muestra que el Gobierno todavía estaba levantando información básica para determinar la dimensión de los daños y diseñar las respuestas.
Por otro lado, el argumento de la cartera no termina en la agenda del fin de semana. El Ministerio intenta demostrar que la permanencia en Santa Marta no afectó la construcción de la respuesta posterior.
Entre las actuaciones que reporta está la participación desde el 10 de agosto en la Sala de Crisis de la UNGRD y en los PMU, además del seguimiento de los daños en agua y saneamiento. También señala que estaba acompañando la evaluación sectorial de daños y necesidades y trabajando en medidas normativas para enfrentar los efectos de la emergencia.
Una de esas medidas era un proyecto de decreto para reglamentar un subsidio excepcional a los servicios de acueducto, alcantarillado y aseo. El proyecto fue sometido a participación ciudadana entre el 15 y el 17 de agosto y recibió 165 comentarios de cinco participantes. El 21 de agosto, el Ministerio publicó las respuestas a esas observaciones y continuaba ajustando el texto.
El Gobierno buscaba, además, ampliar temporalmente el alcance del subsidio para que pudiera beneficiar a usuarios afectados de todos los estratos, y no solamente a los estratos 1, 2 y 3 previstos en el régimen ordinario.
En resumen la defensa institucional de Beltrán es que el ministro no habría estado desconectado de la emergencia en Santa Marta porque el Ministerio continuó funcionando y tomando decisiones antes, durante y después de su viaje.
La última palabrala tiene el Congreso.
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