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María Consuelo Araújo Castro, en una imagen reciente, durante su posesión como presidenta de la Cámara Colombiana de la Infraestructura. Ahora será la embajadora de Colombia ante Estados Unidos.
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María Consuelo Araújo, el desafío de mantener cerca a Estados Unidos sin ceder autonomía

María Consuelo Araújo Castro, en una imagen reciente, durante su posesión como presidenta de la Cámara Colombiana de la Infraestructura. Ahora será la embajadora de Colombia ante Estados Unidos.

María Consuelo Araújo asumirá la embajada de Colombia en Washington en un momento de profunda redefinición de la política exterior. Su reto: defender los intereses del país sin convertir la cercanía con el Tío Sam en subordinación. ¿Lo logrará en tiempos en los que Donald Trump exige una relación de absoluta lealtad?

Por: Armando Neira

Son pocas las veces en las que un choque termina bien. María Consuelo Araújo Castro suele recordar, muerta de la risa, que ella es la excepción que confirma la regla. Una mañana de 1991, distraída y con la cabeza en otra parte, conducía su carro por la avenida Circunvalar de Bogotá rumbo a la Universidad Externado de Colombia cuando se estrelló contra la moto en la que viajaba el fotógrafo argentino Ricardo Mazalán.

Asustada y pensando lo peor, se bajó del carro y encontró tendido sobre el asfalto a aquel joven de casi dos metros de estatura. Lo único que atinó a decirle fue que arreglaran las cosas por las buenas. Lo acompañó de urgencia al hospital San Ignacio, donde le curaron las heridas. Allí llegó su hermana Sara, quien no dudó en calificar el episodio como un golpe de suerte y la animó a no dejar ir esa oportunidad.

—Tú eres la más de buenas, la única que siempre cae parada. Te estrellas con semejante churro; o te lo 'levantas' tú o me lo 'levanto' yo.

—Yo acepté el reto y me lo 'levanté'.

De aquello han pasado más de tres décadas. La pareja sigue junta: ella lo endulzó con las estrofas de las canciones vallenatas más sentidas y él le enseñó a hacer asados y a hablar con la franqueza propia de los gauchos. Tienen una hija, Susana, criada en el seno de una de las familias más tradicionales del Cesar: los Araújo. “Lo nuestro no es una familia, es una tribu”, suele decir ella con orgullo.

“Mi buena amiga”: Abelardo de la Espriella

El presidente Abelardo de la Espriella confirmó que Araújo Castro será la nueva embajadora de Colombia en Estados Unidos, luego de recibir el beneplácito del Gobierno estadounidense. Destacó su experiencia, honestidad e inteligencia para asumir lo que calificó como la embajada más importante del país. “Mi buena amiga, una persona de toda mi confianza y de mis afectos desde hace muchos años”, dijo.

 

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El presidente de Estado Unidos, Donald Trump, y el presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella. Fotos: Reuters – Colprensa.

Conocida por todos como 'la Conchi', reemplazará a Daniel García-Peña al frente de la diplomacia colombiana en Washington, en un momento particularmente crucial para un vínculo de más de dos siglos. Durante el Gobierno de Gustavo Petro, la relación bilateral atravesó una etapa turbulenta que incluyó, por primera vez desde la separación de Panamá, el llamado a consultas de los embajadores y un enfrentamiento directo entre el entonces mandatario colombiano y Donald Trump.

Con el triunfo de De la Espriella, el péndulo se movió hacia el extremo opuesto, al punto de que la oposición sostiene que el nuevo presidente, quien tiene la nacionalidad estadounidense, privilegia la lealtad a Washington. El propio Trump celebró el resultado electoral colombiano y dijo haber respaldado a un candidato que estaba muy abajo en las encuestas y que terminó ganando por su influencia.

En apenas una semana en su administración, De la Espriella ya anunció la adhesión de Colombia al Escudo de las Américas, una coalición regional impulsada por Washington para combatir el narcotráfico y el crimen organizado, y reconoció la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán, un gesto que hasta ahora solo habían hecho Estados Unidos. A esto se suman versiones, aún no confirmadas por la Cancillería, según las cuales el Gobierno estudiaría retirar a Colombia de la Corte Penal Internacional y denunciar el Estatuto de Roma, después de que el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, pidiera ese paso a los países del Escudo de las Américas.

Es en este escenario donde llega 'la Conchi': en plena redefinición de la política exterior colombiana. Washington es, además, el escenario desde el cual se están impulsando decisiones cruciales para el país, como la salida de Colombia de la Iniciativa de la Franja y la Ruta promovida por China, una posibilidad revelada por Nate Morris, nominado por Trump como embajador en Bogotá, durante su audiencia de confirmación ante el Senado estadounidense.

Corazón vallenato

Nacida en Valledupar el 27 de octubre de 1971, Araújo es profesional en Finanzas y Relaciones Internacionales de la Universidad Externado de Colombia. Aunque nació en la capital del Cesar, lleva décadas vinculada a la vida política y administrativa de Bogotá.

Fue ministra de Cultura durante el primer Gobierno de Álvaro Uribe Vélez, entre 2002 y 2006, y posteriormente canciller, entre agosto de 2006 y febrero de 2007. Su paso por la Cancillería coincidió con los turbulentos años de la parapolítica y terminó abruptamente: renunció después de que su hermano, Álvaro, fuera detenido en el proceso que la Corte Suprema adelantaba contra políticos vinculados con grupos paramilitares. Otro de sus hermanos, Sergio, es hoy cercano a De la Espriella y hace parte del círculo que impulsó su llegada a la Presidencia. 

 

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Durante la campaña del hoy presidente, Abelardo de la Espriella, se les habló a los electores, a través de distintos mensajes, de la “unidad” que habría en las relaciones bilaterales entre Estados Unidos y Colombia en caso de que el aspirante de Defensores de la Patria resultara elegido. En ese escenario, llega ahora la nueva embajadora, María Consuelo Araújo.

Después de su paso por el Gobierno nacional, Araújo lideró la Secretaría de Integración Social de Bogotá, fue gerente de TransMilenio durante la alcaldía de Enrique Peñalosa y presidió la minera canadiense Gran Colombia Gold entre 2010 y 2011. 

También fue panelista del programa radial Mañanas Blu. Desde febrero de este año presidía la Cámara Colombiana de la Infraestructura, cargo que dejará para asumir la embajada, después de haber presentado 120 proyectos del gremio ante el Ministerio de Transporte.

Araújo pertenece a una reconocida familia política del Cesar. Su abuelo, Santander Araújo, fue alcalde de Valledupar, y su padre, Álvaro Araújo Noguera, fue senador y ministro de Agricultura. Es sobrina de Consuelo Araújo Noguera, 'la Cacica', cofundadora del Festival de la Leyenda Vallenata junto con Rafael Escalona y Alfonso López Michelsen, y ministra de Cultura durante el gobierno de Andrés Pastrana entre 2000 y 2001. La Cacica fue secuestrada y asesinada por las FARC en septiembre de ese año.

Una lluvia de aplausos

El nombramiento generó una ola de respaldos entre figuras cercanas al nuevo Gobierno y a administraciones anteriores con la natural excepción de Petro y el excandidato Iván Cepeda. María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara Colombo Americana, señaló que era la mejor elección. “Reúne experiencia, carácter, sensibilidad y una gran capacidad para construir y ejecutar. En un momento en que Colombia necesita confianza, serenidad y resultados”, aseguró Lacouture.

El expresidente Uribe destacó su gestión como ministra de Cultura, en particular la ley de fomento al cine nacional, así como su paso por la Cancillería, y consideró que sus cualidades auguran un buen desempeño en Washington. “Sus calidades son una garantía para ser Embajadora en los Estados Unidos.”

Peñalosa, por su parte, calificó el nombramiento como inmejorable y recordó que trabajó con ella cuando fue directora del Jardín Botánico, secretaria de Integración Social y gerente de TransMilenio, y resaltó su capacidad para obtener resultados en medio de las dificultades. “Es mi amiga. Es un ser humano excepcional y una colombiana ejemplar”, dice el exalcalde de Bogotá.

El día que se retiró de Blu Radio, Néstor Morales interrumpió la programación para hacerle un homenaje al aire. “No siga que me va a hacer llorar”, le dijo ella ante la lluvia de halagos.

 

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María Consuelo Araújo y Carolina Barco durante la transición en la Cancillería, durante el Gobierno del presidente Álvaro Uribe Vélez. Foto: Raúl Arboleda – CAMBIO.

No todas las voces, sin embargo, coinciden en que se trate de la elección ideal y subrayan la enorme dificultad que tendrá para defender los intereses del país en momentos en que Trump quiere el control férreo de la región. 

El analista y profesor de Derecho Internacional Fabián Cárdenas considera que el mayor desafío de Araújo será restablecer la integridad de una relación bilateral que, a su juicio, quedó fragmentada durante el gobierno de Petro, marcada por enfrentamientos directos entre los jefes de Estado, la pérdida de la visa del entonces presidente colombiano, su inclusión en listas de sanciones estadounidenses y la reducción del presupuesto de cooperación.

Para Cárdenas, el nombramiento no encaja del todo con la promesa de De la Espriella de rodearse de perfiles técnicos y ajenos a la vieja política, dado el origen familiar de Araújo.

Lecciones aprendidas

Sin embargo, Enrique Prieto Ríos señala que la nueva embajadora debería poner en práctica lecciones de sus antecesores. A pesar de la distancia de ella con García-Peña, dice este experto, él fue “muy embajador” que supo navegar con pericia por las turbulentas aguas de la política interna de Estados Unidos. En cambio, Francisco Santos que compartió en el Gobierno con ella se la jugó por Trump y cuando los demócratas ganaron con Biden “congelaron” las relaciones. “Ella debe mantener para Colombia esa relación bipartidista a como de lugar”, dice.

Con todo, Cárdenas considera que el reto de fondo será mantener una relación estable con Washington sin caer en el intervencionismo ni en una diplomacia transaccional que obligue a Colombia a seguir decisiones —como la salida de la Corte Penal Internacional o el abandono del multilateralismo— que no le convienen.

El internacionalista Eduardo Pastrana coincide en que la designación es coherente con la orientación ideológica del actual Gobierno. Recuerda que Araújo ya tuvo un paso breve por la Cancillería durante el gobierno de Uribe y que, en su etapa como comentarista de Blu Radio, mantuvo posiciones cercanas a la derecha.

 

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María Consuelo Araújo dice que disfruta como pocas las parrandas vallenatas en la tierra donde tiene su corazón, aunque gran parte de su carrera la ha desarrollado en Bogotá. Allí se desempeñó como directora del Jardín Botánico José Celestino Mutis, durante la administración de Enrique Peñalosa, y del Instituto Distrital de Recreación y Deporte (IDRD), bajo el segundo gobierno de Antanas Mockus (2001-2002). También fue gerente de TransMilenio.

Pastrana también considera que el principal riesgo es que se rompa el histórico consenso bipartidista entre Colombia y Estados Unidos, en momentos en que el país se alinea sin matices con decisiones como el reconocimiento de la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán o el traslado de la embajada colombiana de Tel Aviv a Jerusalén, posiciones que, recuerda, no cuentan con respaldo del Consejo de Seguridad de la ONU ni de la Corte Internacional de Justicia.

El analista Manuel Camilo González Vides ofrece una lectura distinta. A su juicio, De la Espriella privilegió en Araújo el perfil comercial y gerencial por encima del político, dado que su hoja de vida muestra una trayectoria más cercana a los asuntos empresariales que a la carrera diplomática.

Mientras la oposición insiste en que Colombia se está convirtiendo en un socio subordinado de Estados Unidos, el Gobierno defiende que la relación mejorará y que desafíos como el narcotráfico solo pueden enfrentarse mediante cooperación, como la que contempla el Escudo de las Américas.

El comunicado del Ministerio de Defensa del pasado 12 de agosto, con el que se anunció el ingreso de Colombia a esa coalición, ofrece algunas pistas sobre el alcance del acuerdo. El documento habla de cooperación con Estados Unidos para fortalecer capacidades, compartir información y coordinar operaciones contra el terrorismo, el narcotráfico y el crimen organizado transnacional. 

Pero también precisa que esas actuaciones estarán sujetas al ordenamiento jurídico colombiano, a los acuerdos vigentes, a la soberanía nacional y al derecho internacional. Además, subraya que la cooperación internacional fortalece, pero no sustituye, la responsabilidad soberana del Estado colombiano.

Ese matiz será, quizás, la brújula con la que María Consuelo Araújo tendrá que moverse en Washington: mantener la cercanía con Trump sin renunciar a la autonomía que reclama buena parte del país. Ella llega a su cargo, pero en noviembre hay elecciones en Estados Unidos. ¿Qué pasa si -como pronostican las encuestas- Trump pierde la Cámara baja? Y, al contrario, ¿si vuelve a arrasar?

Epílogo

Todas las personas consultadas por CAMBIO coinciden en destacar la capacidad ejecutiva de la nueva embajadora, los resultados concretos que ha obtenido en las tareas que asume y, sobre todo, su don de gentes y el respeto con el que trata a sus interlocutores. 

Ahora, sin embargo, el desafío es lograr un resultado positivo para el país sin que la relación quede subordinada a los deseos exclusivos de una administración como la del presidente Trump, poco inclinada a aceptar que le lleven la contraria. 

Es como estrellarse en una carretera y, en lugar de entrar en una disputa, decirle al otro: “Arreglemos por las buenas”. Y lograr que acepte para mantener una relación duradera, equilibrada y, ojalá, feliz.

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