
Las ocho empresas detrás de los 858 millones donados para la sede presidencial de De la Espriella en Barranquilla
CAMBIO conoció los detalles de las contribuciones de ocho empresas privadas que financiaron la remodelación de la nueva sede presidencial en la capital del Atlántico. Detrás hay familias influyentes de Barranquilla que dotaron el palacio de elementos tan variados como vidrios blindados y redes de comunicación.
Por: Jonathan Beltrán
Desde un planchón sobre el río Magdalena, Abelardo de la Espriella prometió en campaña que gobernaría desde Barranquilla como parte de su apuesta de “acabar con el bogocentrismo”. Una vez elegido presidente, en la capital del Atlántico se iniciaron las obras para adecuar una especie de Casa Blanca criolla a pequeña escala en el Batallón Paraíso.
Por el terreno de cerca de 50 hectáreas comenzaron a desfilar camiones cargados de vidrios, madera, muebles y todo lo necesario para habilitar la nueva sede alterna del jefe de Estado. El reto era intervenir un edificio de estilo neoclásico y construido hace 88 años para recibir al mandatario que llegó al poder con la promesa de “cambiar la política de siempre para siempre”.
Pero detrás de la apuesta del presidente quedó desde el comienzo una pregunta sin respuesta: ¿quién pagó la remodelación? El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, sostuvo que la administración departamental dispuso recursos para la adecuación de la infraestructura y reconoció que también se recibieron aportes de empresas de la región.

Las respuestas oficiales que vinieron después abrieron más interrogantes. Ante derechos de petición de CAMBIO y de congresistas, la Gobernación aseguró que no había destinado un solo peso del presupuesto departamental para las obras y que las donaciones habían sido entregadas directamente a la Segunda Brigada del Ejército.
La cifra de 2.000 millones que esbozó Verano también terminó enredándose en ese cruce de respuestas. La Gobernación aclaró que ese monto correspondía a inversiones realizadas entre 2008 y 2010 y no a las obras de la nueva sede presidencial. La pelota sobre la financiación ha ido de un lado a otro, mientras De la Espriella despacha desde allí, realiza consejos de ministros y sostiene reuniones de alto nivel.
Los 310 millones de los Daes y las otras empresas detrás de la sede presidencial
CAMBIO conoció la respuesta del Ministerio de Defensa a un derecho de petición presentado por la representante a la Cámara por el Huila Lourdes Mateus. La respuesta de la cartera permite reconstruir parte de la ruta de los recursos que terminaron en la remodelación de la sede en la que De la Espriella cumple gran parte de su agenda.

Detrás de la remodelación hubo una bolsa de recursos privados que, hasta ahora, no había sido revelada en detalle. Según la respuesta del Ministerio de Defensa, fueron ocho empresas privadas las que hicieron aportes en recursos, personal y contratistas para adecuar el Batallón Paraíso por un monto total que supera los 858 millones de pesos.
El Ministerio de Defensa también aclaró que las obras de mantenimiento y adecuación realizadas en el Batallón de Policía Militar No. 2 no fueron contratadas por el Estado. Según la cartera, las intervenciones se hicieron mediante la figura jurídica de donación voluntaria por parte de las compañías que manifestaron su interés de realizar aportes gratuitos.
La empresa que más aportó fue Tecnoglass, fundada por los hermanos José Manuel y Christian Daes. La compañía donó 310.416.450 pesos, una contribución en especie que corresponde a una de sus principales líneas de negocio: el suministro de ventanas y vidrios blindados para la infraestructura convertida en sede presidencial.

En la transformación del antiguo edificio militar también participaron Distracol y Vismar Tech, que aportaron respectivamente 86,4 millones y 86,9 millones de pesos para el suministro e instalación de aires acondicionados. Iark Construction donó 85,46 millones para el mantenimiento de la infraestructura eléctrica, mientras que Prosound Colombia destinó 82,7 millones al mantenimiento y adecuación de las redes de comunicación y datos.
El resto de los aportes se concentró en la estructura y los acabados del edificio. Industrias Maderas Isaac asumió 67,3 millones correspondientes a trabajos de carpintería metálica y de madera; Proyectos Franco Estructuras, 56,4 millones en refuerzos metálicos internos y de la cubierta; y JG Solutions Service, 82,6 millones en los acabados interiores y el cielo raso.
El edificio en el Batallón Paraíso funciona como sede presidencial sin una autorización formal
La sede presidencial funciona hoy dentro de un batallón militar, pero en los documentos oficiales no aparece la autorización que permita ese uso. En su respuesta al derecho de petición presentado por la representante del Pacto Histórico Lourdes Mateus, el Ministerio de Defensa señaló que no ha sido notificado de ningún acto administrativo que autorice utilizar las instalaciones del Batallón Paraíso para el funcionamiento de dependencias de la Presidencia.

La carta sostiene que la autorización formal no es necesaria debido a que, como comandante supremo de las Fuerzas Armadas, el presidente tiene bajo su mando la fuerza pública y, por esa razón, puede disponer de las instalaciones militares para el desarrollo de sus funciones.
CAMBIO conoció que tampoco se ha establecido cuánto costará mantener en el futuro la nueva sede presidencial. El Ministerio de Defensa respondió que las obras se limitaron a adecuar una estructura ya existente y que no se ha proyectado un esquema que permita determinar costos específicos por su uso como sede alterna de la Presidencia.

Las empresas también tuvieron a su cargo el manejo de los materiales y equipos utilizados en las obras. De acuerdo con la respuesta oficial, cada una de las ocho compañías que donaron voluntariamente administra y controla las herramientas, materiales y equipos necesarios para realizar las adecuaciones dentro del batallón.
El proceso comenzó con las propias empresas, que manifestaron su intención de donar y recibieron la aceptación del Comando de la Segunda Brigada. El Ministerio de Defensa asegura que, por tratarse de aportes voluntarios, no hubo un presupuesto de obra ni un proceso de contratación. Además, la cartera señala que la formalización de las donaciones todavía está en trámite, pues las obras no han terminado.
Sin interventoría ni pólizas
El papel del gobernador Verano de la Rosa en la llegada de las donaciones también quedó en medio de versiones que no coinciden del todo. En su respuesta, el Ministerio de Defensa aseguró que no existe ningún acto administrativo, autorización o directriz que hubiera facultado al mandatario regional para gestionar, solicitar o promover donaciones privadas destinadas a las obras del Batallón Paraíso.

Al no existir un contrato de obra, la Segunda Brigada tampoco exigió las pólizas y garantías que normalmente acompañan este tipo de procesos. Defensa señaló que no se tramitaron amparos de cumplimiento, calidad, estabilidad de la obra, salarios o responsabilidad contractual, pues el Ejército Nacional no actuó como entidad contratante.
El Ministerio también detalló que la responsabilidad por los seguros o coberturas que hayan tomado las empresas quedó en manos de cada una de ellas. Por eso, la Segunda Brigada aseguró que no cuenta con las pólizas, certificados o documentos de garantía relacionados con los trabajos realizados para adecuar la sede de despacho del jefe de Estado.
“Dada la naturaleza de las obras, no implicaron construcción nueva, modificación de elementos estructurales ni intervenciones que comprometieran la estabilidad de la edificación, no se requirió la elaboración de estudios especializados ni permisos adicionales como los enunciados en la pregunta”, respondió la cartera.
Con la remodelación todavía en ejecución, quedan preguntas por resolver sobre el costo total de la intervención, la formalización definitiva de las donaciones y el papel del Gobierno nacional en la consecución de los aportes. Por ahora, el presidente De la Espriella permanece en la sede alterna entre dos y tres días cada semana y desde allí define parte de su agenda por diferentes regiones del país.
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