
La metamorfosis de Petro: del poder presidencial al liderazgo de una izquierda en disputa
Crédito: Yamith Mariño - CAMBIO
Como Gregorio Samsa, Petro despertó un día convertido en otra cosa: un expresidente. Sin las llaves de la Casa de Nariño, pero todavía con las de la izquierda, dirige un Pacto Histórico que hoy se debate entre la lealtad a su líder natural y la urgencia de trazar su propio rumbo ante el gobierno De la Espriella.
Por: Jonathan Beltrán
Una mañana, tras un sueño intranquilo, Gustavo Petro se despertó convertido en el expresidente número 42 en la historia de Colombia. Después de cuatro años recostado sobre el caparazón del poder, se levantó y descubrió que la Casa de Nariño ya no era su hogar. No era un sueño: mientras el líder de la izquierda reconocía su nueva condición de exmandatario, Abelardo de la Espriella ocupaba sus antiguas habitaciones y oficinas. La metamorfosis había comenzado.
Así como Gregorio Samsa procuraba relacionarse con su familia desde el otro lado de la puerta, el exjefe de Estado intenta ahora mantener su vínculo con el poder desde su casa política en la izquierda. Pero la metamorfosis también cambió la mirada de quienes están a su lado: de presidente a líder político, de mandatario a referente, de autoridad institucional a un liderazgo que empieza a ser discutido incluso en las filas de su propio partido.
Durante la última década, la izquierda orbitó alrededor de Petro y de sus posturas. Ahora que él salió del Ejecutivo, el Pacto Histórico enfrenta el reto de demostrar que puede caminar por cuenta propia. Pero el expresidente continúa marcando el paso con decisiones que, de a poco, aumentan las diferencias con sectores que buscan construir su propio rumbo en el Pacto Histórico.

La metamorfosis de Petro también obliga al Pacto Histórico a transitar hacia su propia transformación. Para el exdirector de la UNGRD, Carlos Carrillo, el partido corre el riesgo de que quien durante años fue su mayor fortaleza termine siendo también su límite. “No es un asunto de alejarse de su figura, sino de abrirle espacio a otras. Este no puede ser el partido de una sola persona, por importante que sea”, advierte.
En apenas una semana, el Pacto Histórico ya protagonizó dos choques internos: uno por la elección de magistrados del CNE y otro por el respaldo a una proposición que permitió que el expediente contra Álvaro Uribe por las masacres de El Aro y La Granja pasara a la Comisión de Acusaciones. “Creo que los congresistas votaron como les dijo Petro”, sostiene Carrillo, quien lee ambos episodios como una muestra de la "falta de autonomía" que tiene la bancada para apartarse de las decisiones del expresidente.
¿De un tono fuerte a un silbido estridente?: la nueva voz de Gustavo Petro
En el primer reconocimiento de su propia metamorfosis, Petro admitió que su voz perdería un poco de su peso al dejar atrás los despachos presidenciales. Dos semanas después de la llegada de De la Espriella al poder, anunció que sus trinos serían menos frecuentes y que se concentraría únicamente en mensajes estratégicos. Pero los datos cuentan otra historia.

CAMBIO analizó la cuenta de Petro en X para comparar su actividad durante el último mes en la Presidencia con sus primeros 30 días como exmandatario. El resultado contradice su anuncio: el ritmo de publicaciones no disminuyó y, de hecho, pasó de 11 a 13 trinos diarios en promedio tras dejar el poder.
El análisis también muestra que Petro dejó atrás el alcance masivo que llegó a tener en sus mejores momentos como jefe de Estado. Aun así, su voz conserva un eco fundamental para la izquierda: las publicaciones que ha hecho desde la posesión de De la Espriella —más de 364 hasta ahora— mantienen un promedio cercano a las 500.000 vistas por trino.

Para la exministra de Ambiente Susana Muhamad, la metamorfosis del exjefe de Estado también puede ser la oportunidad para que el proyecto que lideró eche raíces más allá de su figura. “El problema hoy es que lo que más asegura la gobernanza es el respeto colectivo hacia el presidente Petro y su figura. Pero esto no es sostenible a largo plazo”, sostiene.
En la bancada del Pacto Histórico también reconocen que la colectividad atraviesa un proceso de transición que deberá desembocar en la reconfiguración de su dirección nacional, tras la derrota en las elecciones presidenciales. “Tenemos una necesidad urgente de renovación. Es normal que haya conflictos, pero discrepo de las formas en que se tramitan esas diferencias que terminan generando zozobra”, afirma el senador David Racero.
¿De qué habla el expresidente Gustavo Petro?: las claves de su discurso
La semana más activa de Gustavo Petro en X desde que dejó la Presidencia estuvo marcada por el terremoto más fuerte del siglo en Colombia. Entre el 10 y el 16 de agosto, publicó 114 trinos para cuestionar la atención de la emergencia, convertida también en un nuevo escenario de confrontación política, por parte del gobierno de Abelardo de la Espriella.
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La tragedia terminó abriendo un nuevo capítulo en la disputa entre los seguidores del expresidente y su sucesor en el cargo. La controversia llevó a Petro a anunciar que limitaría temporalmente sus respuestas en su red social favorita porque la plataforma estaba “tomada por bodegas del sionismo” y optó por concentrarse en mensajes sobre el rumbo de la oposición.

Tras su salida de la Casa de Nariño también se reconfiguró el interés de sus más de nueve millones de seguidores en la red social de Elon Musk. En su primer mes como expresidente, la atención se ha desplazado hacia su vida personal: las 18 publicaciones que ha dedicado desde el pasado 7 de agosto a su faceta más íntima casi duplican la interacción que generan sus trinos sobre el legado de su gobierno o sus posturas frente a la administración entrante.
El regreso de su perro Philippe, los momentos junto a su familia y su nueva condición de “ser libre, separado y divorciado” han generado más repercusión que sus reacciones a decisiones como el restablecimiento de las relaciones con Israel, la estrategia de bombardeos de De la Espriella y los operativos conjuntos anunciados por la administración de Donald Trump en el territorio nacional.

Sus denuncias sobre un supuesto fraude electoral —desestimado por observadores nacionales e internacionales— también han perdido fuerza en redes sociales. Petro pasó de escribir 47 trinos sobre el tema en su último mes en el Ejecutivo a 18 en sus primeras cuatro semanas como expresidente, y las respuestas que generaron esas publicaciones se desplomaron en más de 50 por ciento frente a las que recibían antes del 7 de agosto.
El choque de lecturas sobre la figura de Petro como faro de la izquierda
Los resultados de la reciente elección presidencial mostraron que liderazgos como el de Iván Cepeda pueden crecer hasta consolidar la candidatura más votada de la izquierda en la historia del país. Pero, al mismo tiempo, dejaron en evidencia el caudal electoral del expresidente y reafirmaron su rol como pieza inamovible en el tablero político de su sector.

María José Pizarro, jefa de debate de la campaña de Cepeda, advierte sobre el riesgo de que la apuesta de su colectividad quede eclipsada por la figura de una sola persona. Tras la derrota en las urnas, reconoce que esa transición podría generar nuevos choques entre la bancada y el expresidente, por lo que plantea que el reto está en construir nuevas rutas para tramitar las diferencias sin provocar fracturas internas.
“Él es el gran elector, es el líder de esta fuerza política, pero su mismo liderazgo ha permitido que surjan otros liderazgos diversos. (...) Somos fuerzas políticas heterogéneas y eso implica debates profundos con posiciones diferentes entre las mayorías del partido, la bancada, el expresidente y otros dirigentes políticos”, detalla la excongresista.
El arranque de este nuevo cuatrienio también ha tenido como protagonista a Carolina Corcho. Su postulado para el CNE se quedó sin opciones en la deliberación interna del partido y, días después, la exministra cuestionó al excandidato presidencial por la polémica votación de congresistas de su partido sobre el caso Uribe. “No es aceptable proponer un pacto de silencio”, le dijo a Cepeda en un cruce de trinos que fueron borrados para zanjar la discusión.
En diálogo con CAMBIO, Corcho reconoció a Petro como el referente histórico de la izquierda y a Cepeda como líder de la articulación de la bancada en esta nueva etapa. Sin embargo, sus recientes posturas públicas también han despertado reparos dentro de su propio sector por la exposición de sus diferencias públicas con otros dirigentes.
Una lectura más crítica tiene la senadora Isabel Zuleta, quien cuestiona el tono del choque entre Corcho y Cepeda y reivindica el peso que todavía conserva el expresidente dentro de la colectividad. “La postura de la exministra sobre la votación del caso Uribe, que yo también rechacé y que me duele, fue oportunista. (...) Petro es el único que logra cohesionar a la izquierda para llevarnos a ser Gobierno otra vez”, dijo a este medio.
Una izquierda más allá de Gustavo Petro: las próximas etapas de su metamorfosis
Toda metamorfosis toma tiempo. El cambio de piel no ocurre de un día para otro y tampoco puede acelerarse sin consecuencias. Pero el Pacto Histórico tiene poco margen para esa espera: enfrente tiene al Gobierno de De la Espriella que avanza con sus propias contrarreformas y, en el horizonte, las elecciones regionales de octubre de 2027 en las que Defensores de la Patria busca debutar con triunfos clave.
El próximo capítulo de esa transformación se escribirá en el Congreso del Pacto Histórico, donde la colectividad reconfigurará sus espacios directivos. En ese escenario empezará a jugarse la estrategia para las regionales de 2027. “Se deben hacer consultas para entregar avales y evitar que se filtren las maquinarias. El reto es movilizar a unos nueve millones de colombianos que se distancian del Gobierno actual”, explica la exministra Susana Muhamad.

Mientras el Pacto reorganiza sus filas, Petro también empieza a ocupar su nuevo lugar como jefe de la oposición. Lejos de la Casa de Nariño y con las restricciones que enfrenta por su inclusión en la lista OFAC, el expresidente ha mantenido encuentros con mandatarios de izquierda de América Latina y avanza en la consolidación del Gabinete por la Vida, integrado por ministros y dirigentes que demostraron lealtad durante su administración.
La apuesta del expresidente por consolidar un gabinete propio, sin embargo, no convence a todos en su propio partido. “Esa figura funciona en Inglaterra, Australia y en democracias parlamentarias. Pero aquí no es estratégico. Si volvemos a ganar la Presidencia, lo haremos con otro candidato distinto a Petro. Y, por eso, no se hace un gabinete en la sombra con exministros, sino con futuros ministros”, afirma Carlos Carrillo.

En la obra de Kafka, Gregorio Samsa cambia hasta volverse irreconocible y su familia termina abriendo las ventanas para dejar entrar el aire fresco y proyectar un futuro sin él. La metamorfosis de Petro y de la izquierda, en cambio, apenas comienza ahora que el expresidente busca su lugar fuera de la Casa de Nariño mientras su sector intenta volar con alas propias bajo la sombra del líder con el que alcanzaron por primera vez la Presidencia.
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