
“Petro cometió graves errores, pero del lado de De la Espriella está el fascismo”: Claudia López
Crédito: Colprensa
En diálogo con CAMBIO, la exalcaldesa reveló detalles de su reencuentro con Petro. Además, esbozó las reglas con las que el progresismo elegirá a sus candidatos para las elecciones regionales y dio luces sobre los nombres que podrían integrar esa alianza.
Por: Jonathan Beltrán
Un mes después del inicio del Gobierno de Abelardo de la Espriella, una fotografía inesperada volvió a poner a Claudia López y a Gustavo Petro en el mismo encuadre. Tras años de críticas, acusaciones de traición e intercambio de demandas, la exalcaldesa de Bogotá y el expresidente se reencontraron para unir fuerzas de cara a las elecciones regionales de 2027.
Luego de la derrota de sus proyectos políticos en las urnas, Petro y López se sentaron a conversar sin cámaras ni micrófonos de por medio. Tomaron un café, hablaron de los años de distanciamiento, repasaron las diferencias que los llevaron a enfrentarse públicamente y discutieron sobre el futuro de la izquierda. Cuando llegó la hora de despedirse, Petro le propuso tomarse una foto para sellar su reencuentro. “Me sorprendió porque no estaba entre mis planes. Pero acepté”, recuerda.
La imagen llega después de años de disputas por el metro de Bogotá, críticas mutuas sobre sus administraciones y hasta una demanda de la exalcaldesa contra Petro por su presunta participación indebida en política durante las elecciones. Ahora, quienes estuvieron enfrentados durante el último cuatrienio, buscan remar en el mismo barco para contener la fuerza del uribismo y del naciente partido Defensores de la Patria.
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En diálogo con CAMBIO, la exalcaldesa reconoce que las divisiones del progresismo y los errores del Gobierno Petro le dieron el triunfo a De la Espriella en segunda vuelta. Por eso, a poco más de un año de los comicios regionales, detalla el mecanismo con el que su sector político elegiría a sus candidatos y habla sobre la posibilidad de que ella o el expresidente vuelvan a estar en el tarjetón.
CAMBIO: ¿Qué hay detrás de la foto con el expresidente Petro y que cambió para que ese encuentro fuera posible?
Claudia López: De mi parte, el propósito es de enmienda y de reconciliación del mundo progresista. Yo fui a conversar con el presidente Petro y le agradezco el gesto de recibirme. Por mi defensa del metro de Bogotá, me declaró enemiga del progresismo y traidora de su proyecto. Desde su sector tuvieron una actitud supremamente sectaria y mezquina, en gran parte por denuncias fundadas sobre casos de corrupción en su Gobierno.
En la conversación le dije: “Presidente, espero que usted entienda hoy que los verdaderos traidores de su Gobierno son quienes incurrieron en actos de corrupción durante su administración, no yo”. Él dijo, como jefe de Estado, que los resultados me salieron mal a mí, pero también le salieron mal a él y al Pacto Histórico. Sobre todo, le salieron peor al país, que hoy tiene que padecer un Gobierno autoritario de derecha, con un prontuario vinculado con mafias y supremamente autoritario.
CAMBIO: ¿Por qué no fue posible concretar esa alianza antes de la primera vuelta?
C.L: Un amigo me dijo: “Te hicieron el pase en el minuto 200, ¿ya para qué?”. Pero no fue posible antes porque durante la campaña había mucha soberbia y arrogancia del Pacto Histórico, cuya consigna era 'Solo Petro en esta mondá'. Para ellos no existía nada más. Todo el que criticara, se opusiera o fuera progresista pero no petrista era declarado enemigo y excluido. Y, como se vio en la primera vuelta, esa estrategia fracasó: perdieron.

A pesar de todas las calumnias y agresiones en mi contra, yo no hago política por satisfacer mi ego. El petrismo y el abelardismo no son dos extremos equivalentes. El abelardismo es un proyecto antidemocrático, fascista y dictatorial que quita derechos. El petrismo es un proyecto democrático y progresista que cometió muchos errores en el Gobierno y los pagó. Pero eso es lo que hace la democracia: cobrar en las urnas.
CAMBIO: ¿Cuál es su postura frente a las denuncias de fraude electoral que ha mantenido el expresidente Petro?
C.L: El gran error de esa campaña fue insistir en una narrativa de fraude que no pudieron probar, que no tenía ni pies ni cabeza y que no comparto en lo absoluto. Quedaron como malos perdedores y perdieron tiempo. Quedamos a 270.000 votos de ganar la elección, pero la realidad es la realidad: Abelardo ganó. Yo nunca lo he desconocido ni lo desconoceré. Soy demócrata y uno tiene que reconocer los resultados cuando gana y cuando pierde. Aquí perdimos por errores de todos.
CAMBIO: Usted advirtió sobre los casos de corrupción que salpicaron al Gobierno Petro y a figuras del Partido Verde como Iván Name, Sandra Ortiz y Carlos Ramón González. ¿Cree que el expresidente no sabía lo que estaba ocurriendo dentro de su Gobierno?
C.L: Eso lo está estableciendo la justicia. Yo renuncié al Partido Verde por esos casos de corrupción, denuncié esos hechos ante la justicia y celebro que esté tomando las medidas correspondientes. A todas las Julianas Guerrero de este mundo, que les claven la mayor pena posible. Yo las denuncié y por eso me declararon enemiga. Pero los enemigos son los que robaron al Gobierno y al país, no yo por denunciarlo. Y la justicia hoy está tomando su curso.

En estos casos ya hubo un costo político por los aciertos y por los errores del Gobierno. Los ciudadanos pasaron una factura y esa es la democracia. Hay unas decisiones de la justicia que tendrán que seguir su curso, por supuesto, pero ese pasado no se puede cambiar. Pero sí puede hacer una enmienda, reconocer esos errores, dejar el sectarismo, condenar realmente la corrupción y, sobre todo, tomar medidas más sólidas para que en un futuro gobierno no se vuelva a repetir esa historia inadmisible.
CAMBIO: Más allá de esta fotografía inicial con el expresidente Petro, ¿qué sigue para enmendar esa relación con otras figuras del Pacto Histórico?
C.L: Ellos me acusaron de ser enemiga por defender el metro. Al contrario, al presidente le dije que, si no paran esa pelea, van a volver a perder la Alcaldía de Bogotá. Y celebro que me haya contestado: “Tiene razón, esa es otra página que hay que pasar”. Yo no me quedo en resentimientos personales. Por supuesto, tampoco soy de las que se dejan agredir impunemente.
Yo soy católica y mockusiana. Así que sí creo que todos tenemos remedio y que todos tenemos una segunda oportunidad. Errar es de humanos, pero corregir es de valientes. Hay que generar un proceso —que no será fácil, pero es indispensable— de reconciliación de la ciudadanía progresista, de tal manera que no le quiten ni le violenten sus derechos y que los nuevos liderazgos tengan un mínimo chance en una plataforma progresista unida para enfrentar la aplanadora de la derecha y del nuevo Gobierno.
CAMBIO: Ahora que la derecha está en el poder, ¿cuál es su balance de este primer mes de Abelardo de la Espriella como presidente?
C.L: Al presidente le tocó enfrentar una tragedia brutal desde el primer día, con el terremoto. Yo, que pasé por la pandemia y por una situación similar al comienzo de mi Gobierno, creo que en general ha respondido bien. Ha asumido el tema con liderazgo y del lado de la gente, de las regiones, de los gobernadores y de los alcaldes afectados.

Pero también creo que ni siquiera el terremoto frenó la agenda de derecha y autoritaria de este Gobierno. Tienen un millón de niños por fuera del sistema escolar y la prioridad de las dos ministras de Educación no fue escolarizarlos, sino discriminar a los jóvenes de la comunidad LGBTI, hablar de una ideología de género que no existe y anunciar cambios en unas cartillas.
Yo creo que esto cada día va a empeorar. Pienso en todos los incautos que decían que cuando ganaran se iban a moderar y que iba a gobernar José Manuel Restrepo. Pobres idiotas útiles. No solamente gobierna Abelardo, como era apenas obvio, sino que además llegaron con toda la agenda antiderechos, con la discriminación, con el propósito de eliminar el progresismo y de desconocer la Constitución de 1991 y el Estado laico.
CAMBIO: En su primer mes, el Gobierno construyó mayorías en Senado y Cámara. ¿Cómo hará oposición el centro y la centroizquierda desde el Congreso?
C.L: Va a ser muy difícil hacer control político y oposición. Los gobiernos construyen mayorías a punta de clientelismo y corrupción; eso está escrito y no me sorprende. Al contrario, veo que empezaron de primíparos, creyendo que iban a poder enfrentarse al Centro Democrático, y pronto entendieron que tenían que construir una mayoría.

El Partido Liberal se declaró partido de Gobierno con Petro y ahora también con Abelardo. Les da lo mismo el progresismo que el autoritarismo. Lo único que realmente les importa es la plata, la clientela y los puestos. Hay un enorme 'unanimismo', un enorme abuso del poder, un silenciamiento de cualquier voz crítica y censura abierta contra la prensa.
CAMBIO: El Partido Verde se declaró en independencia frente al Gobierno De la Espriella. ¿Cuál es su lectura de esa decisión?
C.L: Yo diría lo mismo que dije sobre el Partido Liberal: por la plata baila el perro. Yo lamento mucho que el Verde haya terminado siendo un partido que tiene precio.
CAMBIO: ¿En esa alianza de la centroizquierda hay espacio para nombres como el de Sergio Fajardo?
C.L: Sergio Fajardo nunca se ha declarado progresista. Él ha dejado colgado al progresismo una y otra vez: en 2018 decidió votar en blanco, en 2022 también y en 2026 volvió a hacerlo. A él solo le sirve él mismo o la derecha. Yo, en cambio, he sido progresista toda mi vida. Y también he denunciado cuando el progresismo se equivoca o incurre en hechos de corrupción. No podemos excusarnos en cualquier cosa con el argumento de que hay que enfrentar a la derecha.
CAMBIO: Estamos a poco más de un año de las elecciones regionales. ¿Cuál será la estrategia del progresismo?
C.L: Llevo meses haciendo esta tarea en silencio, conversando con personas como Iván Cepeda, Clara López y María José Pizarro —a quienes les agradezco que gestionaran este encuentro con el expresidente Petro—, con Guillermo Rivera y con Juan Fernando Cristo. Debemos ahora construir métodos y reglas de convergencia de cara al próximo año. De esa manera, los nuevos liderazgos progresistas tendrán una plataforma con garantías para competir frente a la derecha.

CAMBIO: ¿Cuáles cree usted que deberían ser esas reglas y mecanismos para definir las candidaturas a gobernaciones, alcaldías y concejos?
C.L: Sin duda, tendrán que ser mecanismos democráticos. En el progresismo no cabe el bolígrafo de ningún caudillo, y eso está bien. Yo se lo dije al presidente: me parece que el Pacto Histórico ha dado un gran ejemplo de democracia interna con las consultas, el voto popular y las listas cerradas y paritarias, que garantizan una mayor participación de las mujeres. Que nadie venga ahora a decir que, porque hay que hacer una coalición, tenemos que volver al voto abierto.
Hay que mantener las listas cerradas y paritarias. Debemos definir mediante consultas cómo se seleccionarán las candidaturas de la coalición. Hay que compartir unos principios generales, pero también permitir que cada territorio tenga propuestas concretas y pertinentes. Con Petro conversamos sobre eso, pero debemos profundizar.
CAMBIO: ¿Es posible que usted o el expresidente Gustavo Petro sean candidatos a algunos de los cargos en disputa el próximo año?
C.L: No conversamos nada al respecto. Yo todavía no he tomado ninguna decisión sobre si voy a seguir o volver a ser candidata. Pero, como dije durante la campaña, va a haber Claudia para rato. No me voy a ir ni me voy a retirar cuando tengo al frente un proyecto que considero dictatorial y fascista. Si voy a ser candidata o no, es una decisión que todavía no he tomado y que tampoco tengo afán de tomar. Y el presidente tampoco me mencionó nada al respecto.

CAMBIO: ¿Cómo evitar que esta nueva alianza de centroizquierda solo orbite alrededor de la figura de Gustavo Petro?
C.L: Ese es sin duda el gran tema de esta discusión. He recibido cientos de mensajes de personas que me dicen “Claudia, entendemos la gravedad del abelardismo, el autoritarismo y el proyecto que tenemos al frente. Entendemos que hay que enmendar errores y unir al progresismo, pero ¿por qué con Petro?”. Pero él es el líder de la fuerza política más grande del progresismo. No podemos desconocer a su gente, a sus electores ni a sus liderazgos.
El petrismo hace parte del progresismo y Petro es su principal líder, pero esto no puede convertirse en un proyecto caudillista alrededor de una persona. Ni de Petro, ni de nadie. El riesgo que tenemos al frente es muy grande. Tenemos que encontrar una forma de competir unidos en democracia.
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