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‘Patadas de ahogado’: ¿qué sentido tiene presentar una tributaria a tres semanas de que se acabe el Gobierno?
El ministro Germán Ávila radicó un nuevo proyecto ante el Congreso. Crédito imagen: Fotoilustración CAMBIO - Yamith Mariño.
Economía

‘Patadas de ahogado’: ¿qué sentido tiene presentar una tributaria a tres semanas de que se acabe el Gobierno?

Tal como habían anunciado Gustavo Petro y su ministro de Hacienda, Germán Ávila, el 20 de julio llegó al Congreso una nueva reforma tributaria. Busca recaudar 21,9 billones de pesos, pero tiene un obstáculo difícil de sortear: el Gobierno que la presenta está a punto de terminar y el que viene no parece querer hacerla aprobar. ¿Qué futuro le espera a la última tributaria de Petro?

Por: Laura Lucía Becerra Elejalde

Quizás el dicho que reza que “la tercera es la vencida” no aplique para la nueva reforma tributaria del Gobierno de Gustavo Petro. Tras la instalación del nuevo Congreso este 20 de julio, y a tres semanas de que comience la administración de Abelardo de la Espriella, la actual administración presentó una iniciativa que revive los impuestos de las dos reformas que ya se le cayeron en 2024 y 2025.

El proyecto, compuesto por 32 artículos, llega al Congreso sin capital político, con una posibilidad casi nula de que el nuevo Gobierno lo acoja y una meta de recaudo ambiciosa: 21,9 billones de pesos.

En la exposición de motivos del Ministerio de Hacienda para justificar la reforma, la cartera reconoció que el país enfrenta “una coyuntura fiscal excepcional”, marcada por un desequilibrio estructural de las finanzas públicas que constituye un fenómeno que compromete la estabilidad macroeconómica.

La raíz de esta problemática, según Hacienda, se encuentra, principalmente, en factores como el crecimiento sostenido del gasto inflexible por encima de la dinámica de los ingresos. Por eso, dice el proyecto, el Gobierno “ha optado por una senda de consolidación fiscal gradual”, en el que más que un ajuste drástico, se plantea un esquema transitorio para ir ajustando las finanzas públicas.

“Esta reforma constituye el punto de partida de una senda de ajuste ordenada y sostenible, orientada a restablecer el equilibrio entre ingresos y gastos a partir de 2028, sin afectar la recuperación económica ni los compromisos sociales del Gobierno”, dice el proyecto.

Sin embargo, para varias voces, tanto expertos técnicos como actores políticos, la idea de una tributaria a última hora, con la misma fórmula que ya le falló dos veces al Gobierno, no responde a una estrategia fiscal clara, sino a un mensaje más bien político.

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El ministro de Hacienda Germán Ávila ha acusado varias veces al Congreso de un 'bloqueo institucional' a los proyectos del gobierno Petro. Crédito imagen: Colprensa. 

Los impuestos que reviven

El proyecto calcula que, de aprobarse, el país podría recibir para 2027 21,9 billones de pesos, equivalentes a 1,0 por ciento del PIB, y se estima que, a partir de 2028, obtener 1,5 por ciento del PIB en impuestos: la tributaria de Petro proyecta ingresos por 31,7 billones en 2028; 34,9 billones en 2029 y 37 billones en 2030.

El corazón del proyecto apunta a revisar beneficios tributarios relacionados con el IVA y el impuesto de renta de personas naturales; además de la eliminación de beneficios a sectores económicos o regiones específicas, como las tarifas preferenciales del impuesto de renta para algunos sectores.

Entre las propuestas, por ejemplo, está eliminar la tarifa de IVA del 5 por ciento para vehículos híbridos, algo que ya se había propuesto en los proyectos anteriores, y llevarla a la tarifa plena de IVA de 19 por ciento.

También repite la idea de sus tributarias fallidas de crear nuevos impuestos para los licores y se insiste en aumentar del 20 al 30 por ciento el impuesto que se paga por las ganancias ocasionales provenientes de loterías, rifas y apuestas. 

Otra de las propuestas que revive el proyecto se relaciona con el impuesto al patrimonio: bajar la base gravable de ese impuesto de 72.000 UVT a 40.000 UVT, de modo que más contribuyentes estén obligados a pagar el impuesto.

A las anteriores propuestas se suman otras:  aumentar la tarifa de renta para el sector financiero hasta una tasa del 50 por ciento, crear nuevos escalafones en el pago del impuesto de renta, y elevar las tarifas en el segmento más alto de ingresos. 

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El gobierno saliente estima que, de aprobarse el proyecto, lograría recaudos de más de 30 billones anuales en los próximos años. Crédito imagen: Freepik. 

¿Una tributaria destinada a hundirse?

Desde la caída de la reforma tributaria de 2024, y tras la negativa del Congreso de aprobar un nuevo proyecto a finales del año pasado el gobierno ha argumentado un bloqueo institucional a sus iniciativas, lo que llevó a declarar una Emergencia Económica a finales del año pasado para pasar la tributaria por decreto, algo que al final también tumbó la Corte. 

Varias voces del mundo político cuestionaron la movida del gobierno Petro de presentar este proyecto a días de terminar su administración, pero incluso quienes han hecho parte de diligencias similares, como el exministro de Hacienda Juan Camilo Restrepo, no le ven futuro.

El proyecto de reforma tributaria que presentó el gobierno saliente no tiene la menor posibilidad de ser aprobado en el Congreso. Una reforma tributaria nunca se presenta a quince días de que termine un gobierno”, dice Restrepo.

El exministro advierte que este es un proyecto cuyo contenido es contrario a lo que requiere el país para tener “una estructura tributaria sensata” y asegura que “no hace más que continuar con los caprichos fiscales del Gobierno Petro: golpear a las petroleras, golpear a los carboneros, eliminar exenciones para las rentas de trabajo y aumentar el impuesto al patrimonio”.  

Para el docente de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes Germán Machado, esa tributaria quedará en el olvido. “El Gobierno entrante no va a impulsar ese proyecto ni a dedicarle un mínimo de atención”, dice.

Machado considera que la radicación del proyecto es una señal política del Gobierno Petro: “es intentar condicionar al gobierno entrante y, a la vez, enviar un mensaje para parecer responsable justo en el momento de su salida”.

Sin embargo, el docente no le ve futuro al proyecto. Por un lado, resalta que el gobierno Petro ha tenido varios intentos de reforma que han resultado fallidos y, por otro lado, el proyecto tampoco va en la línea de lo que va a proponer el Gobierno entrante, que es simplificar el Estatuto Tributario y reducir algunos impuestos.

“Además, el Gobierno entrante ha manifestado que considera que primero se debe hacer un ajuste de gastos antes de hablar de nuevas reformas tributarias”, dice el experto. 

La última tributaria de Petro es una especie de déjà vu. Por los impuestos y el ambicioso monto, pero también por la falta de respaldo en el Legislativo, su poca viabilidad política, e incluso, por la alta posibilidad de que, nuevamente, se quede varada en el Congreso. 

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