
Así se planea una operación de bombardeo en Colombia
¿Quién toma la decisión? ¿Qué tipo de aviones y armas se usan? ¿Qué factores se toman en cuenta para autorizar o no un bombardeo? Aquí, los detalles.
Por: Javier Patiño C
Las operaciones de bombardeo en Colombia son ejecutadas por aviones de combate de la Fuerza Aeroespacial Colombiana, previa autorización del alto mando, luego de que los equipos de inteligencia determinan el lugar, el objetivo y las condiciones para llevarla a cabo.
Según la normativa internacional, este tipo de acciones están autorizadas contra organizaciones armadas que cuentan con la capacidad de afectar al Estado debido a su poder en armas, número de integrantes y la alteración que generan al orden público. En el contexto colombiano están identificados como objetivos los integrantes del ELN, la Segunda Marquetalia, las disidencias de las Farc, el Clan del Golfo y las Autodefensas Conquistadoras de la Sierra Nevada de Santa Marta.
En los últimos años, voces de distintos sectores políticos han cuestionado o respaldado estas operaciones, especialmente después de los bombardeos en los que murieron 15 menores en el Amazonas, Guaviare y Arauca, en campamentos de las disidencias de las Farc bajo el mando de alias Iván Mordisco.
“El simple hecho de que en los campamentos de los grupos armados ilegales se encuentren menores que perdieron el estatus de civil y han sido convertidos en combatientes, es decir, con funciones continuas de combate, no habilita la posibilidad de un ataque”, explicó la Defensoría, en la comunicación en la que exigió respetar el Derecho Internacional Humanitario (DIH).
De acuerdo con un excomandante del Comando Conjunto de Operaciones Especiales (CCOES), cada bombardeo se estructura “con la mayor seriedad y responsabilidad”. Explica que se establecen protocolos especiales definidos por las Fuerzas Militares para evaluar el beneficio militar frente a los riesgos de daños colaterales, especialmente sobre la población civil.
“El análisis es minucioso: desde la planificación hasta la ejecución. Si existe algún riesgo de afectación a civiles o dudas sobre la presencia de no combatientes, sin importar quién sea el blanco, se cancela la operación”, precisa el oficial retirado.
Estas decisiones son revisadas en una reunión especial que se realiza generalmente los lunes en la sala de crisis de la Casa de Nariño, encabezada por el presidente Gustavo Petro. Allí, junto al ministro de Defensa y la cúpula militar, evalúan el mapa de estructuras ilegales, definen prioridades y revisan posibles operaciones, incluidos los bombardeos.
Durante estos comités se tienen en cuenta factores como la oportunidad de lograr el objetivo, la confiabilidad de la inteligencia y el análisis del riesgo a la población civil. “Se deben tener las coordenadas exactas, estimar cuántos hombres armados hay en el área, revisar los cordones de seguridad y contar con una descripción aproximada de las instalaciones, si existen, para priorizar la capacidad de fuego”, explica el ex uniformado.

Poder de inteligencia
El poder aéreo de las Fuerzas Militares permite realizar tareas de inteligencia que incluyen la recolección de información sobre campamentos, número de integrantes y movimientos de las estructuras ilegales. Estos datos son fundamentales para identificar los objetivos.
“Esta información también determina el tipo de aeronave que se utilizará, según la topografía, las condiciones climáticas y otros factores meteorológicos”, señala.
Una vez recolectada, la información es evaluada por el comité operacional que reúne a todas las fuerzas. Además, un asesor jurídico verifica que se cumplan los principios del Derecho Internacional Humanitario (DIH).
Uno de los puntos más analizados es el riesgo de afectación a civiles, especialmente en áreas donde existen resguardos indígenas o asentamientos de colonos. También se valora la importancia del objetivo, la ventaja militar que otorgaría su neutralización y la proporcionalidad en el uso de la fuerza.

Aviones y armas
Las aeronaves más utilizadas en estas operaciones son los Tucano y Super Tucano, aviones turbohélice de alta maniobrabilidad. “Su velocidad y capacidad les permite establecer blancos a media y baja altura. La topografía, la temperatura y la humedad son factores clave para determinar el tipo de aeronave y garantizar precisión sobre el objetivo”, indica el exoficial.
En cuanto al tipo de bombas, la elección depende del radio de afectación deseado. Generalmente, se emplean bombas de menor peso, como las de 250 libras (Mark-81). También se utilizan las de 500 libras (Mark-82) y, en menor medida, las de 1.000 libras (Mark-83).
Colombia también dispone de bombas guiadas, conocidas como ‘bombas inteligentes’, lanzadas desde los aviones Kfir. Estas permiten mayor precisión en el ataque y su radio de afectación es limitado debido a su clasificación como equipo de seguridad nacional.
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