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Las disidencias de las Farc por tener el control de los negocios ilegales se están dividiendo y alejándose de la paz total.
Conflicto armado en Colombia

Las delgadas cuerdas que unen a las disidencias de las Farc en el país

Testimonios de desmovilizados indican que varios frentes que seguían las órdenes de alias Calarcá le están dando la espalda para volver al mando de alias Iván Mordisco. Las ganancias del narcotráfico y la minería ilegal han llevado a distintos cabecillas a cambiar de mando.

Por: Javier Patiño C

En los últimos dos meses, información aportada por excombatientes ha revelado las diferencias internas en el bloque Magdalena Medio de las disidencias de las Farc, donde se evidencian fracturas y divisiones por el desacuerdo con las decisiones que está tomando alias Calarcá en la mesa de negociación con el Gobierno nacional.

De acuerdo con los testimonios, Óscar Javier Cuadros Zea, alias Chejo, cabecilla principal del frente 18, y varios de sus hombres –conocidos como alias Manuel Guaricho, Davinson y Eléctrico– estarían inconformes con su liderazgo.

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Las diferencias tendrían origen en el manejo de los recursos provenientes del narcotráfico y la minería ilegal. Según desmovilizados, las ganancias estarían siendo destinadas al mantenimiento del frente 33 y del bloque Jorge Briceño, en lugar de fortalecer las estructuras del nororiente del país.

Una demostración de la decisión de no apostarle a la paz total ocurrió el pasado 21 de agosto, cuando atacaron con drones, explosivos y ráfagas de fusil a un grupo de la Policía que realizaba tareas de erradicación en zona rural de Amalfi, Antioquia. La acción terrorista dejó 13 muertos y cuatro heridos.

Para las autoridades, estos hechos evidencian las fracturas internas entre quienes buscan una salida negociada o un sometimiento ante la justicia, y quienes insisten en continuar la confrontación armada.

De acuerdo con los cambios en la estructura ilegal, los integrantes con injerencia en los departamentos de Antioquia, Córdoba y Sucre estarían considerando seriamente aumentar los ataques contra la fuerza pública, que ha incrementado sus operaciones en la región.

Las autoridades han identificado que, por orden de alias Chejo, sus hombres ya no envían dinero al frente 33 ni al bloque Jorge Suárez Briceño, sino que lo destinan a la compra de drones y explosivos para mantener el control de extensos cultivos de coca y de varias minas de oro ilegales.

Esta decisión aísla aún más a alias Calarcá, pues se ha conocido de diálogos con emisarios de alias Iván Mordisco que llegaron desde el Cauca con el objetivo de retomar el control del Nudo del Paramillo, un bastión estratégico de las extintas Farc.

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Grietas en las estructuras

Las diferencias comenzaron en la primera semana de julio, cuando se realizó una reunión entre los principales cabecillas de los bloques Magdalena Medio, el frente 33 y el Jorge Suárez Briceño, a la cual no asistieron representantes de los frentes 18 y 36. Esto agudizó las divisiones internas de la organización guerrillera.

Según información entregada por un guerrillero desmovilizado, estas discrepancias ya habían sido advertidas por alias Iván Mordisco en varios correos, cuando todos estaban unidos en el Estado Mayor Central (EMC). En esos mensajes señaló que los diálogos de paz podrían usarse para generar divisiones internas, lo que finalmente ocurrió con la conformación de dos estructuras.

El exguerrillero asegura también que dentro de las disidencias hay inconformidad por los pocos avances en la agenda de negociación y el rechazo a las operaciones militares de las últimas semanas, en las que varios integrantes de los frentes del suroriente del país han muerto o han sido capturados.

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Fragmentación de las disidencias

De acuerdo con testimonios de desmovilizados y algunas interceptaciones realizadas por las autoridades, las disidencias se siguen fragmentando en tres organizaciones. La primera, bajo el mando de alias Calarcá Córdoba, conformada por los bloques Jorge Suárez Briceño, Magdalena Medio y la estructura Carolina Ramírez, que han expresado su voluntad de continuar en la mesa de diálogo con el Gobierno nacional. La segunda, liderada por alias Iván Mordisco, integrada por los bloques Occidental, Central y parte del bloque Amazonas, que siguen delinquiendo en el país. Y una tercera, conformada por las estructuras del nororiente del país, que estarían dando muestras de actuar solas o de retomar el mando de Mordisco.

“Una demostración de que nunca se cumplió con la conformación del Estado Mayor Central, diseñada en la reunión realizada en los Llanos del Yarí en 2023, cuando se buscaba mostrar unidad y coordinación mediante la creación de bloques de frente y la disposición de instalar una mesa de diálogo con el Gobierno. Ese ideal se desvaneció para volver al negocio del narcotráfico, la extorsión y la minería ilegal”, dijo un oficial de inteligencia que habló con CAMBIO.

Otro punto que preocupa a las autoridades es lo que ocurre en el Catatumbo, donde no está claro el papel de alias Andrey Avendaño, negociador del frente 33 de las disidencias, quien estaba encargado de coordinar la concentración de guerrilleros en una zona de Tibú.

De acuerdo con pobladores, desde hace un mes dejó de participar en las mesas de diálogo y regresó al Catatumbo para coordinar operaciones contra el ELN, con el objetivo de disputarle el control de una extensa zona rural al oriente de Tibú.

“Se desconoce si alias Calarcá, máximo cabecilla de la organización ilegal, nombró a otro delegado para las negociaciones tras el regreso a las armas de alias Andrey Avendaño”, señaló un habitante de la zona.

Al parecer, su decisión obedece a la necesidad de no perder el control de cerca de 3.000 hectáreas de coca y de una mina que les genera recursos importantes a las disidencias, botines disputados también por el ELN.

Un fraccionamiento que podría llevar a la ruptura definitiva de la mesa de diálogo que adelanta el grupo de alias Calarcá, debido a la falta de unidad de mando y a una posible suspensión del cese al fuego. Entre tanto, los días pasan y las grietas dentro de las disidencias son cada vez más profundas.

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