
Falsos positivos: familia de Max Avendaño logró darle santa sepultura al joven asesinado por miembros de la fuerza pública
“Uno de los sueños míos, después de que supe que él estaba muerto, era encontrar esos huesitos y darles una santa sepultura”: dijo la madre del joven al que su familia buscó por más de 18 años. El cuerpo de Max Avendaño Hernández fue recuperado en el cementerio alterno de El Copey, en donde se han recuperado más de 50 cuerpos.
Por: Manuela Cardozo
Desapareció el 8 de septiembre de 2007 en Santa Marta cuando tenía 24 años. Estudiaba derecho y vivía con un tío en Barranquilla. Le gustaba mucho el mar y bucear. Fue asesinado por miembros de la fuerza pública que hicieron pasar su muerte como una baja en combate. Ahora su cuerpo reposa en el Cementerio Central en Envigado, donde pasó su infancia y en donde su familia lo pudo sepultar después de casi dos décadas desaparecido.
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El cuerpo de Max Avendaño Hernández fue entregado de forma digna entre el 21 y 22 de julio por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y la Unidad de Búsqueda de Personas dadas por Desaparecidas (UBPD). La iniciativa fue liderada por el despacho del magistrado José Miller Hormiga Sánchez, actual vicepresidente de la JEP, en medio del proceso con comparecientes que estuvieron involucrados en el crimen contra Avendaño, pero no fueron seleccionados como máximos responsables.
En el proceso de investigación de los hechos por la Sala de Reconocimiento de la Verdad en la JEP, 15 comparecientes de la fuerza pública reconocieron su participación en este crimen.
Por ellos se supo que un integrante del Batallón de Artillería No.2 La Popa de Valledupar, habría engañado a Max con promesas de trabajo para poder conducirlo hacia la zona rural de El Copey (Cesar). En cercanías del río Ariguanicito en compañía de otros militares, lo asesinaron e hicieron pasar su muerte como una baja en combate. Luego, enterraron el cuerpo de Max en el cementerio alterno de El Copey, a 185,7 kilómetros de su hogar en Barranquilla y 138,8 kilómetros de Santa Marta.
Su familia no tuvo conocimiento sobre lo que le sucedió sino hasta 2024, cuando fueron acreditados como víctimas ante la JEP y su historia entró al macrocaso 03: “Muertes ilegítimamente presentadas como bajas en combate por agentes del Estado”. Max fue víctima del crimen conocido como 'falsos positivos'.

El cuerpo del joven fue recuperado por la Unidad de Búsqueda durante una serie de intervenciones forenses realizadas en el cementerio alterno de El Copey, lugar que desde 2020 cuenta con medidas cautelares para proteger los cuerpos de posibles víctimas de desaparición forzada. El cuerpo de Max es uno de los 50 que han encontrado en este camposanto.

La madre de Max, María Eugenia Hernández, buscó a su hijo durante 18 años y siempre tuvo la esperanza de encontrarlo con vida. Durante el acto de entrega digna expresó: “Uno de los sueños de uno, como mamá, es que los hijos lo entierren a uno. Ahora es al revés, me toca a mí enterrar a mi hijo. Uno de los sueños míos, después de que supe que él estaba muerto, era encontrar esos huesitos y darles una santa sepultura. Yo pienso que todos los seres humanos tenemos derecho a tener un sitio donde cualquiera de la familia pueda ir y que reciba la bendición de Dios, para mí eso es muy grande”.
Futuras audiencias del caso
Los 15 comparecientes de la fuerza pública fueron convocados por el magistrado Hormiga a una audiencia de medidas de satisfacción de verdad que se llevará a cabo este 4 y 5 agosto en Bogotá. Ahí tendrán la oportunidad de ratificar sus aportes a la verdad y reconocimiento de este y otros crímenes cometidos en la costa Caribe.
Al hablar sobre la búsqueda y el esclarecimiento de la verdad, el magistrado Hormiga resaltó la importancia del proceso para aportar tranquilidad a las familias: “Para nosotros es muy positivo ayudar a los familiares de víctimas de desaparición a encontrar la verdad y reencontrarse con el cuerpo de sus seres queridos. Es uno de los más grandes aportes que pueden hacer la JEP y el Sistema Integral para la Paz”, afirmó el magistrado.
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