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Ofensiva Catatumbo
Crédito: Colprensa
Conflicto armado en Colombia

Un conflicto armado que no da tregua en el Catatumbo entre las disidencias de las Farc y el ELN

Mientras cada día llegan más guerrilleros de ambos bandos a la región, los combates entre las dos estructuras armadas ilegales no cesan en el Catatumbo. El objetivo es claro: controlar los enclaves cocaleros en zonas rurales de Tibú, La Gabarra y Ocaña, así como las rentas derivadas de la minería ilegal en Norte de Santander.

Por: Javier Patiño C

El sonido de los disparos y el sobrevuelo constante de drones se han convertido en parte del día a día para los habitantes del Catatumbo, quienes desde hace más de un año son víctimas de las confrontaciones entre integrantes del frente 33 de las disidencias de las Farc y miembros del Ejército de Liberación Nacional (ELN).

Los pobladores de las zonas rurales de Tibú, La Gabarra y Ocaña han presenciado la llegada constante de hombres armados que buscan mantener el dominio de una de las regiones con mayor presencia de cultivos de coca en el país.

De acuerdo con información de inteligencia militar, a finales de 2024 los integrantes del frente de guerra nororiental del ELN, por orden de alias Richard, iniciaron una ofensiva para expulsar a las disidencias de las Farc y quedarse con el control de las rutas del narcotráfico.

Desde ese momento se desató una crisis humanitaria que llevó a más de 70.000 personas a desplazarse hacia Cúcuta, en busca de alimentos y viviendas transitorias, para evitar quedar en medio de los enfrentamientos armados.

Ante esta situación, las autoridades pusieron en marcha una operación especial para evacuar a los pobladores de las zonas más afectadas y, posteriormente, activaron la Operación Catatumbo, con el despliegue de más de 10.000 uniformados, con el objetivo de restablecer el orden público.

La presencia de las Fuerzas Militares permitió el retorno de miles de familias, que al comienzo creyeron que las confrontaciones habían terminado. Sin embargo, aunque en algunas zonas los combates disminuyeron, en otras se intensificaron.

estructuras ilegales
Las disputas entre ambas organizaciones ilegales han llevado al desplazamiento de miles de familias y el temor que sus hijos sean reclutados.

“El objetivo es tener el control de cerca de 26.000 hectáreas de cultivos ilícitos y de al menos diez minas de oro ubicadas entre los municipios de Tibú, La Gabarra, El Tarra y Ocaña, en Norte de Santander”, explicó un alto oficial de la Segunda División del Ejército.

Según información suministrada por desmovilizados, los grupos armados se han instalado en zonas estratégicas, en especial en fincas abandonadas por campesinos que huyeron por temor a quedar atrapados en los combates, que se intensificaron durante la última semana.

“Para el frente 33 es importante consolidar su presencia en áreas cercanas a los kilómetros 14 y 16 de la vía que comunica a Tibú con La Gabarra, además de la zona de Filo Gringo, bastiones estratégicos del ELN”, señaló el oficial.

Se trata de una zona donde, además, estarían escondidas caletas con armas, municiones, explosivos y material logístico que sirve de soporte para las confrontaciones contra el frente de guerra nororiental del ELN.

Estrategia de las disidencias

Ante la pérdida de territorios estratégicos, alias Andrey Avendaño y alias Jhon Mechas, cabecillas del frente 33, ordenaron desde agosto de 2025 el traslado de más de 400 combatientes desde el sur de Bolívar y el departamento del Cesar, con el fin de reforzar su presencia en el Catatumbo.

Las autoridades detectaron que los nuevos combatientes enviados desde otras regiones del país han recibido dotaciones que incluyen drones, utilizados tanto para labores de reconocimiento como para el lanzamiento de explosivos contra la fuerza pública y sus enemigos armados.

“Las disidencias de las Farc están ingresando en áreas que el ELN había dominado a comienzos de 2025, especialmente al oriente de Tibú. Ahora intentan recuperarlas, pese a que en el pasado fueron aliados en la zona”, agregó el alto oficial.

Las confrontaciones, que se han intensificado en las últimas dos semanas, han provocado el desplazamiento de cerca de 1.000 familias, así como un número indeterminado de muertos y heridos.

“Se movilizan en grupos pequeños, vestidos de negro y en motocicletas. Se esconden en viviendas donde no solo almacenan armas, sino que modifican drones e instalan explosivos”, denunció el oficial de la Segunda División del Ejército.

Según testimonios de desmovilizados, el encargado de esta ofensiva sería un guerrillero conocido como alias Thiago, especialista en tácticas armadas, francotirador y manejo de drones, quien tendría control en veredas como Versalles, El Retiro, Oru 7, Mineros, Galán y Dos Amigos, en zona rural de Tibú.

“La orden de ofensiva contra el ELN fue dada en la última reunión de los cabecillas del Estado Mayor de Bloques y Frentes, realizada en Calamar, Guaviare, a inicios de noviembre del año pasado, para coordinar el movimiento de estructuras y apoyar la confrontación”, relató a las autoridades uno de los desmovilizados.

De acuerdo con inteligencia militar, para frenar la ofensiva del frente 33, el ELN habría ingresado drones adaptados con artefactos explosivos desde los municipios de El Zulia, Sardinata, Hacarí, El Carmen y Convención. Además, se detectó la creación de comisiones mixtas entre mandos antiguos y nuevos guerrilleros, algunos de ellos menores de edad reclutados para las confrontaciones.

“El objetivo es llevar combatientes con experiencia para entrenar a los menores en el manejo de armas y drones, con el fin de defenderse de las disidencias”, explicó un capitán de la Segunda División del Ejército.

patrulla ELN
Miembros de la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional, ELN. | Crédito: Colprensa

Pérdida de control del ELN

En la actualidad, según las autoridades, el ELN estaría perdiendo el control de zonas estratégicas, lo que ha debilitado su hegemonía criminal y generado mayores afectaciones a la población civil.

“Este grupo no ha logrado consolidar avances estratégicos en el país. En Chocó la guerra estaría siendo ganada por el Clan del Golfo, al igual que en el sur de Bolívar y Antioquia, una situación que ahora se replica en el Catatumbo”, afirmó el oficial consultado por CAMBIO.

Para el analista político Andrés Santamaría, lo que ocurre en Norte de Santander demuestra que las disidencias de las Farc han utilizado los ceses al fuego con el Gobierno para reorganizarse e incrementar sus capacidades delictivas.

“Durante el último año, este grupo ha logrado movilizar grandes cantidades de hombres, armas, drones y explosivos, con el objetivo de recuperar antiguas áreas de injerencia. Esto ha sido posible gracias al ingreso de combatientes desde el sur de Bolívar, Caquetá, Putumayo e incluso desde Venezuela hacia el Catatumbo”, explicó Santamaría.

En opinión de un excomandante de la Segunda División del Ejército, quien pidió reserva de su identidad, el frente 33 sigue acumulando victorias, con incursiones en zonas de cultivos ilícitos y minería ilegal que estaban bajo el control del frente de guerra nororiental del ELN.

“En la última semana, integrantes de las disidencias de las Farc ingresaron a establecimientos públicos para robar mercancía, verificar documentos de las comunidades y llamar por listados a presuntos colaboradores del ELN, con el fin de asesinarlos o secuestrarlos”, aseguró el general retirado.

cañón ejército

Ofensiva militar

Ante el recrudecimiento del conflicto y la crisis humanitaria, la cúpula militar anunció una operación de recuperación y control en la región del Catatumbo, en respuesta a los enfrentamientos entre el ELN y las disidencias de las Farc.

El comandante general de las Fuerzas Militares, general Hugo Alejandro López Barreto, viajó a la región antes de finalizar 2025 junto con la cúpula militar, con el objetivo de coordinar acciones para proteger a la población civil.

“Vamos a tomar las medidas necesarias para proteger a la población civil, con la llegada de tropas de la Segunda División del Ejército, el apoyo de la Policía Nacional y la Fuerza Aeroespacial Colombiana, para estabilizar la situación y sacar del sector a estos grupos armados ilegales”, aseguró López Barreto.

Por su parte, el ministro de Defensa, general (r) Pedro Sánchez, informó que se ordenó la activación de un Puesto de Mando Unificado (PMU) en Tibú, con la participación de la Gobernación, autoridades municipales y el Ministerio Público.

“Desde este espacio se realiza un seguimiento permanente a las afectaciones en las comunidades y se acompaña la caravana humanitaria hacia Filo Gringo. La Policía Nacional reforzó su presencia en los cascos urbanos, en coordinación con el Ejército en la zona rural, como parte de la operación Esparta, la Segunda División y la Fuerza de Tarea Vulcano”, señaló el ministro en su cuenta de X.

El jefe de la cartera de Defensa también indicó que se desplegaron unidades especializadas de investigación e inteligencia, junto con vehículos blindados y motocicletas, para fortalecer la seguridad. El apoyo aéreo facilita el ingreso de tropas a las áreas de mayor riesgo.

Sánchez solicitó la colaboración ciudadana para denunciar cualquier hecho que ponga en riesgo a la población: “La seguridad es posible cuando nos unimos todos y le cerramos las puertas a la ilegalidad”, concluyó.

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