
Las extrañas marcas en el cargamento de droga incautado al Clan del Golfo en Antioquia
El Ejército encontró varios alijos de droga en un laboratorio clandestino donde esta estructura ilegal producía más de una tonelada de estupefacientes al mes.
Por: Javier Patiño C
Un grupo de uniformados de la Brigada contra el narcotráfico número uno del Ejército, con apoyo de helicópteros de la Fuerza Aeroespacial Colombiana y de la Sijín de la Policía, llegó hasta la vereda El Porvenir, zona rural del municipio de San Roque (Antioquia), para realizar operaciones de control territorial.
Tras varias semanas de análisis e intercambio de información de inteligencia, y luego de maniobras de infiltración por tierra, los militares ubicaron un complejo ilegal conformado por seis estructuras utilizadas para el procesamiento de clorhidrato de cocaína.
Durante el procedimiento se incautaron 409 kilogramos de clorhidrato de cocaína en estado sólido, así como 1.526 galones de clorhidrato de cocaína en suspensión, 765 galones de insumos líquidos y 150 kilogramos de insumos sólidos. Además, fueron halladas máquinas y elementos utilizados para el procesamiento, secado, prensado y empaque del estupefaciente.

Entre los equipos encontrados había una caldera, prensas hidráulicas, hornos microondas, empacadoras al vacío, moldes metálicos, tolvas de decantación, grameras, básculas digitales, compresores y equipos de comunicación, entre otros elementos logísticos que permitían el funcionamiento continuo del laboratorio clandestino.
Lo que más llamó la atención de los uniformados fueron varios paquetes de droga marcados con el número 333, lo que evidenciaría la influencia de la narcocultura mexicana. Este símbolo ha sido adoptado por algunas organizaciones criminales y se relaciona con rituales o creencias asociadas a la ‘Santa Muerte’. Se cree que es un símbolo de protección.
Según un investigador consultado, este número simboliza la presencia de tres poderes oscuros o la llamada “hora del diablo”. “Se utiliza para representar la combinación de la Santa Muerte, Dios y Satanás”, explicó.

De acuerdo con las autoridades, el estupefaciente incautado tendría un valor cercano a 695.300 dólares en Estados Unidos, mientras que la infraestructura ilegal destruida está avaluada en aproximadamente 500 millones de pesos colombianos.
Las autoridades señalaron que, con este resultado, se genera una afectación estimada de 3.110 millones de pesos a las economías ilícitas del Clan del Golfo, específicamente a la subestructura Pacificadora de Samaná. Esto, teniendo en cuenta que el laboratorio producía cerca de una tonelada de estupefacientes al mes, con un valor aproximado de 2.610 millones de pesos, además de la infraestructura empleada para su procesamiento.

Según las investigaciones, el estupefaciente era transportado por vía terrestre hacia zonas costeras del país, desde donde era enviado en lanchas tipo Go Fast con destino a Centroamérica y posteriormente a Estados Unidos.
Para el Ejército, esta incautación evita que grandes cantidades de droga lleguen a mercados internacionales, lo que, según la institución, contribuye a proteger a miles de jóvenes del flagelo de las drogas y a debilitar las redes del narcotráfico.
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