
De la Espriella le pone fecha límite a cinco ministros para blindar al país de El Niño
El presidente De la Espriella advirtió sobre "efectos de impacto nacional" | Crédito: Presidencia de la República
Con la demanda de energía en su nivel más alto del año y los embalses en descenso, De la Espriella exigió a cinco carteras un plan de choque ante El Niño antes del próximo consejo de ministros. CAMBIO conoció una directiva presidencial que refleja la alerta máxima del Gobierno.
Por: Jonathan Beltrán
Mientras las temperaturas aumentan y las lluvias comienzan a escasear en distintas regiones del país, los pronósticos anticipan un fenómeno de El Niño cada vez más intenso. Ante ese escenario, el presidente Abelardo de la Espriella ordenó a cinco ministerios atender de forma prioritaria los riesgos que se avecinan y definir las medidas necesarias para reducir sus efectos en el país.
Las proyecciones muestran que el Gobierno nacional enfrentaría un escenario exigente en los próximos meses. La Organización Meteorológica Mundial advierte que El Niño podría aumentar el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos hasta inicios de 2027 y estima con una probabilidad del 69 por ciento que este episodio superaría en intensidad a los eventos registrados desde 1950.
Los efectos de esa reducción de lluvias ya se sienten en las principales ciudades del país. En Medellín, El Niño obligó a programar a partir de este 22 de septiembre interrupciones del servicio de acueducto por la disminución de los caudales que alimentan el sistema de Piedras Blancas. De hecho, el nivel de ese embalse pasó de 91,8 a 76,8 por ciento durante la última semana.

En su más reciente directiva presidencial, De la Espriella reconoce que los efectos de El Niño podrían tener impactos sobre la producción agrícola, el precio de los alimentos, la salud pública, los ecosistemas y las condiciones de vida de millones de colombianos. Además, advirtió que se trata de una situación climatológica que tendría un alto impacto a nivel nacional.
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“Los riesgos de esta naturaleza no reconocen fronteras sectoriales ni competencias
ministeriales, la respuesta del Estado debe ser una sola: coordinada, oportuna y
orientada a proteger a los colombianos”, indicó el presidente, en la directriz en la que sostuvo que hay una alta probabilidad de que El niño alcance una intensidad muy fuerte en el país durante los próximos meses.
Las tareas de urgencia que De la Espriella asignó a sus ministros para enfrentar El Niño
El Gobierno nacional busca definir un paquete de medidas antes de que el fenómeno alcance su mayor intensidad. En la tarde de este martes, el presidente envió una directiva en la que ordenó a cinco carteras y a la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) construir una hoja de ruta para anticiparse a sus eventuales consecuencias.

Por orden de De la Espriella, las tareas centrales e inmediatas recaerán en cinco ministros: María Nohemí Arboleda, de Minas y Energía; Fabio Arjona, de Ambiente y Desarrollo Sostenible; Indalecio Dangond, de Agricultura y Desarrollo Rural; Jaime Andrés Beltrán, de Vivienda, y Ana María Vesga, de Salud y Protección Social. Según la Presidencia, la hoja de ruta será coordinada por el director de la UNGRD, David Tamayo.
La primera tarea será poner en un mismo mapa la situación que atraviesa el país y lo que puede venir en los próximos meses. Los ministros deberán establecer cuáles son los principales riesgos de El Niño, qué territorios están más expuestos y cómo podría afectar la seguridad hídrica, energética, alimentaria, sanitaria y ambiental.

La directriz también les pide a los jefes de cartera revisar qué está haciendo actualmente el Gobierno y, sobre todo, dónde están las dificultades para responder. En sus reportes, tendrá que identificar las brechas en infraestructura, recursos, información y coordinación entre las entidades encargadas de atender la emergencia.
Con ese diagnóstico sobre la mesa, los ministros deberán presentar una agenda de decisiones priorizadas, con responsables y mecanismos de seguimiento. La apuesta de la Presidencia es que el plan de choque permita pasar de identificar los riesgos a tomar medidas antes de que los efectos del fenómeno se conviertan en una crisis de orden nacional.
Racionamiento, posible apagón y alimentos más caros: los riesgos que encendieron las alarmas del Gobierno
El sistema eléctrico también llega a este El Niño bajo presión: la demanda de energía ha crecido 5,9 por ciento en lo que va de 2026, mientras los ríos han aportado a los embalses apenas tres de cada cuatro litros de lo normal desde junio. Con menos agua disponible para las hidroeléctricas, las centrales térmicas tendrán que asumir una mayor carga.

XM —la organización encargada de operar el Sistema Interconectado Nacional—, estima que, para atravesar el periodo de sequía, las térmicas tendrían que generar más de 90 gigavatios hora diarios de manera sostenida, un nivel que nunca se ha alcanzado en la historia del sistema eléctrico colombiano. Al mismo tiempo, los embalses parten de niveles inferiores a los registrados antes de los episodios de El Niño en los períodos 2015-2016 y 2023-2024.
Si el consumo mantiene hasta febrero un comportamiento similar al del año pasado, ajustado por el crecimiento de la demanda de 2026, el sistema quedaría con apenas 1 por ciento de margen frente a un escenario de sequía fuerte. Ante ese escenario, De la Espriella ordenó a sus ministros elaborar planes de contingencia que vayan más allá del alcance de su apuesta de 'Energía Ya’.

El director de la UNGRD y los cinco jefes de cartera que recibieron la directiva presidencial tienen hasta el próximo consejo de ministros para llegar con la tarea hecha. El presidente busca que en ese espacio no solo estén identificados los riesgos, sino también las medidas que ya están funcionando, las que no tienen capacidad suficiente y los recursos que hacen falta para responder.
Con el termómetro en ascenso, De la Espriella también busca fijar mecanismos para evaluar medidas de alcance intersectorial y territorial. La apuesta es que las entidades compartan información y actúen de manera coordinada frente a un fenómeno que podría golpear al país en varios frentes al mismo tiempo.
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