
Iván Cepeda promete una “revolución ética” y anuncia medidas de austeridad para frenar el despilfarro en el Gobierno
Desde Cali, el candidato del Pacto Histórico presentó un paquete de medidas que aplicaría desde el primer día si llega a la Presidencia: reducción de salarios, eliminación de lujos en el alto gobierno, vigilancia estricta a la contratación y viajes oficiales solo “estrictamente indispensables”.
Por: Juan David Cano
En un discurso desde Cali, el candidato presidencial del Pacto Histórico, Iván Cepeda, convirtió la austeridad en el eje central de su propuesta de gobierno y lanzó un mensaje directo frente al despilfarro histórico del alto poder estatal. “Para derrotar la corrupción debemos asumir la austeridad republicana”, afirmó ante miles de asistentes, insistiendo en que “gobernar no es un privilegio, es un mandato del pueblo”.
Durante su intervención, Cepeda sostuvo que el país vive atrapado en un modelo político donde los altos cargos públicos se rodean de privilegios, exceso de gastos y lujos injustificados. “Si queremos vencer a la gran corrupción, debemos comenzar por ganar la batalla contra los privilegios, contra el despilfarro y contra la política del enriquecimiento personal”, dijo al presentar un paquete de medidas que, aseguró, comenzará a aplicar desde el primer día de su eventual gobierno.

Las medidas de austeridad que tomará Cepeda si llega a la presidencia
Entre las medidas anunciadas destaca la reducción de los salarios del Presidente y de los ministros, la eliminación de gastos suntuarios y la obligación de que los funcionarios vivan y trabajen bajo parámetros austeros: vivienda, transporte y seguridad ajustados a lo estrictamente necesario. “Los miembros de mi gobierno vivirán como vive la mayoría del pueblo”, aseguró.

Cepeda también propuso revisar los privilegios del Congreso, la rama judicial y las administraciones locales, con la promesa de publicar un informe nacional que exponga qué entidades recortan sus excesos y cuáles se resisten a hacerlo. Para la contratación estatal, anunció que toda compra, arriendo y adquisición de vehículos quedará bajo supervisión especial para evitar “derroche o malversación”.
Otro de los puntos centrales del plan es el control de los viajes oficiales. Según dijo, estos deberán ser solo los que resulten indispensables y realizados bajo criterios estrictos de economía. “Cualquier costo adicional en viáticos, alojamientos o beneficios especiales deberá ser asumido por el propio funcionario”, enfatizó.
El candidato cerró su intervención con una promesa de ruptura ética en el ejercicio del poder. “Nacerá una nueva ética pública: la del gobierno como servicio, no como privilegio”, afirmó, comprometiéndose a gobernar “con la austeridad del servidor” y con “el respeto por cada peso del erario”.
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