
‘Me considero preso del exilio. Quiero trabajar por las familias afectadas por deportaciones’: Beto Coral
El activista y candidato a la Cámara de Representantes, una de las voces más polémicas dentro del progresismo, habló con CAMBIO sobre “los aciertos y errores del Gobierno de Gustavo Petro”, la consulta de la izquierda y sus propuestas.
Por: Rainiero Patiño M.
Franklin Humberto Coral ha sido una de las voces más activas del progresismo y el petrismo en los últimos años. Su voz es muy popular en redes sociales y plataformas virtuales, donde muchos lo conocen simplemente como Beto Coral.
Ese activismo, como él mismo lo define, lo ha llevado a choques y a tener que enfrentarse en procesos legales con poderosos personajes de la derecha colombiana, como el expresidente Álvaro Uribe, el hoy candidato Abelardo de la Espriella y altos mandos de la fuerza pública.
Coral, aspirante a la Cámara de Representantes por la curul de colombianos en el extranjero, habló con CAMBIO de cómo su lucha por esclarecer el crimen de su padre –un alto oficial de la Policía Nacional asesinado después de participar en la captura del narcotraficante Pablo Escobar– fue el detonante para su activismo social y su nuevo proyecto político. Además, habló de su visión del petrismo, de los aciertos y errores del Gobierno actual y de sus propuestas políticas.
Las mesas de votación ya fueron abiertas en los consulados colombianos alrededor del mundo. En Estados Unidos, donde Coral reside, ya se conocen resultados parciales, de manera extraoficial. Pero, al igual que dentro del país, todo se definirá el próximo 8 de marzo.
CAMBIO: Hablando un poco de su historia personal, ¿cómo termina haciendo contenido digital y después enfrentado al uribismo?
Beto Coral: La verdad es que tengo dos fechas de nacimiento: el 11 de mayo de 1986 y el 22 de abril de 1994, el día en que asesinan a mi papá.
Desde ese momento sentí el abandono del Estado. Puede sonar anecdótico, pero a nosotros nos llevaron escoltados desde la funeraria hasta el cementerio Jardines de la Eternidad, en Barranquilla. Cuando enterraron a mi padre, nos tocó irnos prácticamente en bus para la casa. Desde el cementerio sentí el abandono estatal, la falta de acompañamiento.
Luego empezó lo más duro de la muerte, que es la ausencia. A mi mamá le tocó sacar adelante sola a dos niños: a mí y a mi hermana. Crecí con resentimiento, pero no creo que el resentimiento sea necesariamente algo malo. Cuando hace que la víctima no olvide y luche por justicia y verdad, tiene sentido. Hay resentimientos negativos, como el de la venganza, pero no es mi caso.
CAMBIO: ¿Cómo fueron esos años?, ¿a qué se refiere con abandono del Estado?
B.C.: Vi cómo hacían política con las viudas y los huérfanos. Mi papá fue asesinado al final del gobierno de (César) Gaviria. Luego vino Ernesto Samper, que fue un mal gobierno; después (Andrés) Pastrana, peor; y ni se diga el de Álvaro Uribe. Ahí empecé a preguntarme quiénes eran los responsables de la injusticia social que padece mi país.
Me hice opositor de la derecha que siempre había gobernado y empecé a buscar un cambio estructural, más allá de mi caso personal, mientras investigaba la muerte de mi padre.
CAMBIO: ¿Los contenidos que comenzó a hacer en redes eran sobre esa investigación?
B.C.: No. Eso lo documenté por escrito. Lo comentaba en Facebook, pero era algo muy privado. Nadie me conocía. Organizaba marchas, protestaba en la universidad. Estudié en una universidad cuyo dueño fue autor de una masacre paramilitar: César Pérez, condenado por la masacre de Segovia en 1989. Siempre fui deliberante e investigaba el crimen de mi papá.
CAMBIO: ¿Qué descubrió del crimen de su papá?
B.C.: Encontré la verdad, pero no justicia. El mayor Hugo Aguilar, en connivencia con el mayor Danilo González y una red de policías corruptos dentro de la Policía Nacional, asesinaron a mi papá. Hice un documental que vio Juan David Correa, quien después fue ministro de Cultura y presidente del Grupo Planeta. Me preguntó cómo tenía documentada la historia, le dije que por escrito. Me propuso convertirla en libro. El libro se iba a llamar Los Rojos, pero terminó llamándose El día que mataron a mi padre, título que propuso Correa.
Yo quería hablar de un grupo del que nadie había escrito: Los Rojos, policías asesinos dentro del Bloque de Búsqueda, padres de Los Pepes. El fundador era Danilo González, junto con Hugo Aguilar. Incluso menciono a Humberto Guatibonza, general retirado, hoy jefe de seguridad presidencial.
CAMBIO: ¿Cómo es la transición hacia su vida en Estados Unidos?
B.C.: En Bogotá intenté mover el caso en medios. Me sorprendió la indiferencia de Semana, pese a que mi papá fue portada de la edición 626 en agosto de 1994. Pero muchos me dieron pistas sobre quién mató a mi papá y sobre las mentiras del Estado.
En 2015 me fui a Estados Unidos, intentando evitar la prescripción del delito. Solicité asilo político. Pensé que sería fácil, que el gobierno estadounidense me ayudaría, pero no fue así. Me fui quedando y ya llevo 11 años aquí. Me considero en parte preso del exilio. Pero mi destino es volver a Colombia.
Desde acá aproveché la democratización de los medios a través de redes sociales. No me llamo periodista; soy activista. El activismo debe ser contrapoder. Así me formé. Al año de llegar comenzó el auge de YouTube y Facebook y me convertí en creador de contenido. También voy a la ONU en Nueva York y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Ayudo a exiliados con problemas migratorios. En ese contexto se dio un enfrentamiento directo con el expresidente Uribe.
CAMBIO: Ese proceso con el expresidente Uribe lo llevó a los estrados judiciales…
B.C.: Sí. Nunca lo entendí. Muchos lo critican por hechos ocurridos en su gobierno. Pero creo que, por ser hijo de un oficial de Policía y vivir en Estados Unidos, se esperaba que yo fuera de derecha. Soy capitalista, creo en el libre mercado y la libertad individual. Pero también creo en los derechos civiles y el medioambiente.
Hubo una fijación conmigo que llevó a un proceso judicial de cinco años, buscando que me retractara. Fue duro. Finalmente llamé a Abelardo de la Espriella (abogado de Uribe en el caso) para buscar un acuerdo. Durante un mes habló conmigo. Querían que me humillara públicamente y acusara a Gustavo Bolívar de haberme presionado, cosa que no era cierta. Me negué. Al final me retracté en un video, pero dejaron la condición de que, si en dos años volvía a difamar, reactivaban el proceso.

CAMBIO: Hablemos de esta campaña. En las elecciones pasadas intentó participar, pero no pudo. ¿Por qué decidió lanzarse ahora?
B.C.: La primera vez renuncié por temas personales. No me sentía preparado, ahora sí. Es muy difícil hacer campaña en el exterior y los seguidores no necesariamente se traducen en votos.
CAMBIO: ¿Cómo fue el tema de conseguir el aval?
B.C.: Hace cuatro años estaba con el Pacto Histórico y encabezaba la lista. Cuando renuncié, apoyé a Carmen Ramírez, actual representante de los colombianos en el exterior. No quiero atribuirme su elección, pero la ayudé junto a muchas personas. Sin embargo, considero que ha ejercido una mala labor: no apoyó la reforma pensional, no presentó proyectos en beneficio de los colombianos en el exterior y fue la única congresista del Pacto que no se sometió a consulta interna, aun así, fue designada cabeza de lista.
Me avaló el Partido del Trabajo de Colombia (PTC), en coalición con el Mais. La lista se llama Frente Amplio Colombia en el Exterior.
- “La deslealtad de Roy Barreras nos quita la posibilidad de ganar en primera vuelta”: Gustavo Bolívar
CAMBIO: Usted como una voz dentro del petrismo, ¿cómo ve la consulta que terminó liderada por Roy Barreras y Daniel Quintero?
B.C.: No estoy de acuerdo. No se puede llamar consulta de izquierda sin la izquierda. Creo que va a dividir los votos en primera vuelta.
Muchos estrategas me dijeron que debía aspirar al Senado por el reconocimiento que tengo, pero decidí ser fórmula a Cámara, apoyando a Alejo Vergel al Senado. Es mi primer ejercicio político. Para mí salir bien es terminarlo.
CAMBIO: ¿Cómo ha sido su campaña en Estados Unidos? ¿Cuánta plata ha invertido?
B.C.: Recorrí Estados Unidos en una ruta que llamé 403. Fueron 15.000 millas de caminos. Visité colombianos en sus casas. No fue una gira con comitivas, sino de contacto directo.
He invertido alrededor de 9.000 dólares, entre préstamos y aportes pequeños. En muchos lugares dormí en el carro para ahorrar dinero. Y todo el viaje lo hice en compañía de mi perro Logan, un bernés de montaña.
CAMBIO: Hablemos de la situación actual del país. ¿Cómo evalúa el Gobierno del presidente Petro?
B.C.: Creo que ha tenido errores y aciertos. Por ejemplo, un error fue no saber rodearse bien, fallas en la comunicación y falta de solemnidad. Quiere decir que se hicieron alianzas con partidos tradicionales que luego se rompieron. No hubo buena comunicación con el Congreso. También hubo nombramientos cuestionables.
En lo positivo destaco el programa de restitución de tierras, la reforma pensional, la reforma laboral, la estabilización económica, la reducción de la inflación y del desempleo. Otra cosa, es que no ha habido muertes de manifestantes en estos años y han bajado las denuncias por violaciones de derechos humanos por parte de la fuerza pública.
CAMBIO: ¿Cuáles son sus propuestas, por qué los colombianos en el exterior deberían votar por usted?
B.C.: Primero, quiero trabajar por la reunificación familiar para colombianos con estatus migratorio frágil y para familias afectadas por deportaciones. Segundo, una reforma de la ley de retorno para incluir a deportados, con herramientas como acceso a crédito, subsidio de vivienda y primer empleo público.
Tercero, creo que hay que convertir consulados en centros de atención al migrante con asistencia jurídica y fondos de calamidad, para que dejen de ser como unas simples notarías de trámites. Y cuarto, pienso que es necesario ampliar la representación política de los colombianos en el exterior. Somos 5 millones y solo tenemos derecho legal a una curul en la actualidad.
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