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Paloma Valencia, candidata del Centro Democrático en la Gran Consulta por Colombia.
Elecciones Colombia 2026

‘En mi gobierno no habrá procesos de paz; para los criminales, sometimiento con cárcel’: Paloma Valencia

Paloma Valencia, candidata del Centro Democrático en la Gran Consulta por Colombia

¿Quién quiere ser presidente? En la serie de entrevistas de CAMBIO a los candidatos que participarán en las consultas de este domingo 8 de marzo, la senadora del Centro Democrático revela que, en un eventual mandato suyo, reducirá el tamaño del Estado: “Quedarán 12 ministerios nada más”, afirma. “El problema de Petro y de Cepeda es que no respetan la democracia”, advierte.

Por: Armando Neira

Paloma Susana Valencia Laserna (Popayán, 1978) lleva la política en las venas. Es nieta del expresidente Guillermo León Valencia y bisnieta del poeta y dirigente conservador Guillermo Valencia. Es abogada y especialista en Economía de la Universidad de los Andes, y tiene una maestría en Escritura Creativa de la Universidad de Nueva York. 

Actualmente es senadora por el Centro Democrático. Participa en la Gran Consulta por Colombia y afirma que siente una gran responsabilidad: si es elegida presidenta, deberá hacer una gestión destacada para que más mujeres puedan llegar a ese cargo en el futuro.

CAMBIO: Usted es candidata a la Gran Consulta por Colombia y, según las encuestas, encabeza la intención de voto. ¿Va a ganar este 8 de marzo?

Paloma Valencia : Las encuestas son fotos que cambian. Lo cierto es que venimos trabajando con entusiasmo y esperanza por este país, y sentimos un gran cariño por parte de la ciudadanía.

CAMBIO: Supongamos que gana la consulta y luego la Presidencia. Toma posesión del cargo, ¿por dónde empezaría?

P.V.: De inmediato tomaría decisiones en materia de seguridad. Lo primero sería una acción contundente de la fuerza pública para capturar a los extorsionistas. La gente está desesperada en las ciudades con la extorsión. Vamos a ir por ellos.

“Queremos avanzar y terminar de construir este proyecto político de quienes creemos en la democracia y en una economía fraterna. Este país debe entender que no se trata de estatismo ni de capitalismo salvaje, sino de una economía donde le vaya bien al trabajador y también al empresario”: Paloma Valencia. Foto: Pablo David - CAMBIO

CAMBIO: Además de la lucha contra los extorsionistas, ¿qué seguiría?

P.V.: Daré una orden clara de incautar la droga en las calles. El microtráfico se está expandiendo por todo el país y debemos darles un golpe fuerte a los narcotraficantes para debilitar sus finanzas y facilitar su control.

CAMBIO: ¿Para usted el problema más grave es la inseguridad?

P.V.: Son varios. Uno de ellos es la salud. En ese frente tomaré dos medidas estructurales. La primera será una gran compra de medicamentos para garantizar que todos los colombianos accedan a los tratamientos que necesitan y que los inventarios vuelvan a estar completos. Hemos pedido al sector salud que tenga las cuentas listas, porque planeamos pagar mediante una titularización. Sin embargo, la condición inicial será que se pongan al día todos los procedimientos y tratamientos pendientes.

CAMBIO: ¿En cuánto tiempo estima qué pasará eso?

P.V.: Estoy convencida de que podemos hacerlo de manera rápida y eficaz. Además, radicaré varios proyectos ante el Congreso.

CAMBIO: ¿Cuál sería el primero?

P.V.: Una reforma tributaria para bajar impuestos. Eliminaré el impuesto al patrimonio y reduciré sustancialmente la renta. También presentaré modificaciones al régimen de consulta previa para impulsar el crecimiento económico y proteger el medioambiente. Propondremos un reordenamiento territorial. Pero lo más importante será solicitar facultades para reestructurar el nivel central del Estado y reducir su tamaño. No queremos que los recursos de los colombianos se destinen al funcionamiento, sino a la inversión social.

CAMBIO: ¿Reducir el Estado significa disminuir ministerios?

P.V.: Actualmente son demasiados. Pasaríamos de 19 a 12, y si es posible, a menos. De las 162 entidades del nivel central, estamos analizando cuáles pueden suprimirse para dejar alrededor de 68 que cumplan las mismas funciones. Eliminaremos duplicidades.

CAMBIO: ¿Qué ministerios desaparecerían en su gobierno?

P.V.: Más que desaparecerlos, los fusionaría. Por ejemplo, un Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, con uno o dos viceministerios fuertes para cada área. Queremos impulsar escuelas deportivas y culturales en los colegios durante las horas extracurriculares. Eso es clave para proteger a los niños y fortalecer la seguridad.

Paloma Valencia. Foto: Pablo David - CAMBIO.

CAMBIO: ¿Por qué relaciona seguridad y niñez?

P.V.: Porque Colombia no puede seguir teniendo niños reclutados por grupos ilegales. Hay que protegerlos y ofrecerles oportunidades. Para eso se necesita un ministerio sólido que haga realidad ese propósito.

CAMBIO: Usted insiste en la inseguridad. Desde su óptica, ¿por qué se llegó a la situación actual?

P.V.: Creo que Colombia ha tomado decisiones equivocadas. No podemos seguir pensando que la paz se logra negociando con los violentos. La paz es lo contrario de la violencia. Significa que los violentos van a la cárcel para que los demás podamos vivir tranquilos. En algún momento el país aceptó la idea de que existían crímenes altruistas y que por razones políticas se podía matar. Nada justifica la violencia.

CAMBIO: ¿Qué propone entonces?

P.V.: Que los criminales, sin importar lo que digan, vayan a la cárcel.

CAMBIO: ¿En su gobierno no habría negociaciones de paz?

P.V.: No. Habría procesos de sometimiento, individuales o colectivos, con base en una ley que implique cárcel para todos.

CAMBIO: ¿Sin excepciones? 

P.V.: Todos son lo mismo: narcotraficantes, asesinos y terroristas.

CAMBIO: Si llega a la Presidencia y encuentra un proyecto de constituyente en marcha, ¿qué haría?

P.V.: No va a pasar. Los colombianos van a elegir un Congreso que niegue eso. El problema de Colombia no se resuelve con una nueva Constitución. Hay que atender asuntos concretos.

CAMBIO: ¿Por qué cree que la constituyente le interesa al presidente Petro?

P.V.: Petro es un presidente poeta –malo, pero poeta–. Cree que el mundo cambia con discursos. No. El mundo cambia con acciones. Este país no necesita una asamblea constituyente, sino garantizar derechos en la práctica: llevar agua y luz a los municipios que no los tienen, ofrecer educación de calidad y oportunidades a los niños. Eso no es de izquierda ni de derecha; es capacidad de gestión.

CAMBIO: Si es elegida, sería la primera presidenta de Colombia. ¿Qué virtudes y dificultades ve en esa situación?

P.V.: Siento una gran responsabilidad. Si hago las cosas bien, será positivo; pero si me equivoco, algunos dirán que fue por ser mujer. Debo hacerlo muy bien para no cerrarles el camino a otras mujeres. Los derechos de las mujeres se han construido generación tras generación. Cada avance se convierte en un peldaño para la siguiente.

“Petro es un presidente poeta —malo, pero poeta—. Cree que el mundo cambia con discursos.
Paloma Valencia, aspirante presidencial. Foto: Campaña.

CAMBIO: ¿Las mujeres son más capaces que los hombres?

P.V.: No creo que seamos mejores, pero sí es mejor una sociedad donde todos tengamos los mismos derechos.

CAMBIO: ¿Ha enfrentado dificultades en política por ser mujer?

P.V.: Muchas. Desde no darme la palabra hasta comentarios como: “Lástima, Paloma, usted tan inteligente y no podrá ser presidenta”. ¿Por qué? “Porque es mujer”. Existen techos de cristal invisibles pero reales. Si usted preguntara a niños y niñas quién quiere ser presidente, probablemente encontraría más niños. Faltan referentes.

CAMBIO: ¿Las niñas sienten que ese cargo no es para ellas?

P.V.: Algunas lo sienten así. Hay que decirles que las mujeres podemos hacer todos los trabajos. Estamos capacitadas para desempeñar cualquier cargo. Parte de esta campaña consiste en romper estereotipos y demostrar que las mujeres pueden ser presidentas.

CAMBIO: Puede haber quienes voten por usted por ser mujer y otros que no lo hagan por esa razón. ¿Cómo convencerá a quienes desconfían de elegir a una presidenta?

P.V.: Primero, ser mujer significa que no soy igual que un hombre. Tenemos diferencias y similitudes. Más allá del género, tengo las manos limpias. He dado resultados. Tengo principios firmes y puedo dialogar con todos los sectores. Aunque soy vehemente en mis posiciones, logro consensos.

CAMBIO: ¿Con todos los sectores?

P.V.: Pregúnteles a congresistas de izquierda con quién se pueden lograr acuerdos. Muchos dirán que conmigo. Eso habla de firmeza y, al mismo tiempo, de disposición al diálogo. Además, mi experiencia en el Congreso me ha permitido conocer a fondo todos los temas, como las pensiones y la salud. Quiero que los colombianos evalúen esas capacidades, más allá de si soy mujer. Y si además contribuye a que el país elija a su primera presidenta, mejor.

CAMBIO: Para ganar la Presidencia primero debe ganar la consulta. Llegó a esta instancia tras un proceso interno en el Centro Democrático que generó tensiones con María Fernanda Cabal y José Félix Lafaurie. ¿Qué pasó?

P.V.: El proceso fue transparente. Perder es difícil, lo entiendo; yo también he perdido. Pero participaron dos encuestadoras chilenas, una firma auditora y otras empresas internacionales. Además, las encuestas nacionales de la época mostraban resultados similares: en la que aparecía en crecimiento. Lamento que no estén hoy en este equipo, porque habría sido positivo contar con ellos.

CAMBIO: Después del 8 de marzo, ¿usted cree que esas heridas se pueden cerrar y que haya algún tipo de reconciliación?

P.V.: Esa pregunta es para ellos y no para mí, pero José Félix ya renunció al partido y que le vaya bien allá con el Tigre (Abelardo de la Espriella).

“Siento una gran responsabilidad. Si hago las cosas bien, será positivo; pero si me equivoco, algunos dirán que fue por ser mujer. Debo hacerlo muy bien para no cerrarles el camino a otras mujeres”. Foto: Campaña.
“Siento una gran responsabilidad. Si hago las cosas bien, será positivo; pero si me equivoco, algunos dirán que fue por ser mujer. Debo hacerlo muy bien para no cerrarles el camino a otras mujeres”. Foto: Campaña.

CAMBIO: Hablando de la consulta. Cuando usted entró allí, muchos observadores políticos dijeron que llegó la derecha. ¿Usted qué responde ante eso?

P.V.: Yo no me catalogo ni de derecha ni de izquierda ni de nada de eso. Estoy en la consulta porque veo un peligro para este país. Si usted me pregunta cuál es el problema que tengo con el Gobierno de Petro o con Iván Cepeda, se lo voy a decir muy claro: me parece que son personas que no respetan la democracia. En una democracia no se puede estigmatizar a la oposición. En una democracia no se puede atacar a la Corte Constitucional cuando falla en su contra. Claro que se puede disentir de un fallo, ni más faltaba, pero hay que hacerlo con respeto.

CAMBIO: ¿No ha habido respeto?

P.V.: Promover marchas en contra de las decisiones del Congreso y tensionar la institucionalidad colombiana es grave. Yo invito a todos a que se imaginen un gobierno de Petro con mayorías en la Corte Constitucional. Imagínenlo con mayorías en el Banco de la República. Imagínenlo terminando la depuración de las Fuerzas Armadas de Colombia. Sacaron a más de 80 generales. La Policía se quedó sin varios de sus mayores generales en un momento crítico. Y vienen haciendo lo mismo en la Fiscalía. ¿Qué va a ser de este país?

CAMBIO: Según usted, ¿qué pasará?

P.V.: Ese es el camino para perder la democracia. A mí eso me preocupa, porque, por encima de todo, soy demócrata. Por eso me uní a la gran consulta. Dicen: “Paloma, usted tiene ahí gente que no tiene nada que ver con usted, a quienes incluso les hizo oposición”. Es verdad. Pero hoy el debate no es sobre ideologías políticas; es algo más profundo: la democracia. Incluso sectores de izquierda democrática, como Jorge Enrique Robledo o Jennifer Pedraza, le están haciendo oposición a Petro.

CAMBIO: Para usted, ¿cuál es la diferencia entre esa izquierda y la izquierda de Petro?

P.V.: Una es una izquierda democrática y la otra se parece más al camino que siguió Chávez. Yo creo que eso es un peligro para este país. No podemos volver a elegir una opción que está destruyendo el sector privado, estigmatizando la productividad y la riqueza, y generando lucha de clases. Ese camino ya lo han recorrido muchos países y el resultado ha sido que los ciudadanos se van, como ocurrió en Venezuela o en Cuba, y como fracasó la Unión Soviética. No vayamos allá. Vamos a perder tiempo, libertad y democracia.

CAMBIO: ¿Y usted qué propone?

P.V.: El país necesita unidad y un gran gobierno que recoja distintos sectores políticos con un solo propósito: fortalecer la democracia. Fíjese: en el mundo entero la democracia está retrocediendo. Es más fácil gobernar sin controles. Pero tenemos que demostrar que la democracia puede producir resultados y mantener una institucionalidad con poderes equilibrados. Ese es el gran reto de nuestra generación: escoger democracia y libertad en vez de estatismo y destrucción institucional.

CAMBIO: ¿Qué pasa si ocurre lo contrario y pierde la consulta?

P.V.: Acompaño a quien la gane con el mismo entusiasmo que usted me ve ahora. No solo eso: pondré al presidente Uribe y a mi partido a trabajar con quien gane la consulta.

CAMBIO: Este domingo 8 de marzo son las consultas. Al día siguiente, ¿qué va a hacer usted con Abelardo de la Espriella?

P.V.: Nosotros vamos a ganar. Abelardo de la Espriella hará su campaña y nosotros haremos la nuestra.

CAMBIO: O sea, ¿usted sigue hasta la primera vuelta?

P.V.: Tengo la obligación legal de llegar a la primera vuelta.

CAMBIO: ¿No hay posibilidad de una alianza con él, por ejemplo, que sea su fórmula vicepresidencial?

P.V.: No creo que él esté pensando en eso. Ahora queremos avanzar y terminar de construir este proyecto político de quienes creemos en la democracia y en una economía fraterna. Este país debe entender que no se trata de estatismo ni de capitalismo salvaje, sino de una economía donde le vaya bien al trabajador y también al empresario. Me gusta que el salario de los trabajadores sea alto, pero para que se pueda pagar y no haya despidos, hay que bajar impuestos. Debemos sacar nuestro petróleo, nuestro gas y nuestro carbón sin destruir el medioambiente. Con esas explotaciones podemos financiar la protección de la Amazonia, frenar la deforestación y cuidar los parques nacionales. Queremos la paz, pero la paz se construye con seguridad, llevando a los criminales a la cárcel, no dándoles abrazos. Esos principios son los que me inspiran y con ellos voy a seguir avanzando.

CAMBIO: Y ahora una pregunta de su tierra: ¿por qué el Cauca está así?

P.V.: El Cauca es el modelo que Petro quisiera para Colombia. Si se aplican durante mucho tiempo esas políticas de izquierda radical, el resultado sería similar. Allí estigmatizaron al que producía, señalaron al dueño de la tierra como enemigo, hicieron reformas agrarias que acabaron con la industria lechera y la de carne, y se aliaron con fuerzas irregulares para perseguir a quien tuviera recursos. Mataron a mucha gente y el departamento se empobreció. Muchos caucanos que tenían algo se fueron. Es un departamento marcado por el desplazamiento. Hay una crisis social profunda, enfrentamientos entre indígenas, afros y campesinos. Muchas empresas se han ido después de decenas de paros. No hay empleo y el principal empleador es el Estado. Eso limita la libertad.

“Pregúntele a congresistas de izquierda con quién se pueden lograr acuerdos. Muchos dirán que conmigo.
“Pregúntele a congresistas de izquierda con quién se pueden lograr acuerdos. Muchos dirán que conmigo. Eso habla de firmeza y, al mismo tiempo, de disposición al diálogo. Además, mi experiencia en el Congreso me ha permitido conocer a fondo temas como pensiones y salud”: Paloma Valencia. Foto: Campaña.

CAMBIO: ¿Mucha gente vive de la coca?

P.V.:  Los campesinos viven de la coca, pero viven mal. Les prometen dinero y luego llegan la extorsión, el reclutamiento y la violencia. La incidencia de violencia sexual en municipios cocaleros es mucho mayor que en el resto del país. Todo ha empeorado siguiendo esas políticas. Es muy difícil hacer campaña allí. He tenido amigos cercanos asesinados. En algunos municipios no hay condiciones para votar en paz. Incluso hay amenazas armadas que buscan influir en el voto.

CAMBIO: Las encuestas la muestran ganadora de la consulta, pero también indican una segunda vuelta entre Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella. ¿Cómo lo ve usted?

P.V.: Las encuestas reflejan momentos. En diciembre decían que yo no tenía opciones. Solo han pasado dos meses de campaña y ya estamos de terceros. Vamos a seguir trabajando. Nuestra meta es ganar la Presidencia y elegir a la primera mujer presidenta de Colombia.

CAMBIO: ¿Por qué hay que votar en la gran consulta por Colombia?

P.V.: Porque es un ejemplo de lo que debería ser la política: personas distintas capaces de ponerse de acuerdo por algo más grande, que es el país. Los problemas no son de izquierda ni de derecha; son dolores reales que necesitan soluciones.

CAMBIO: Finalmente, ¿cómo ha sido su vida política en esta última etapa tan exigente y cómo la ha compaginado con su vida familiar?

P.V.: Siempre he sido una mujer equilibrada, pero en esta campaña no ha sido fácil mantener ese equilibrio por la cantidad de viajes. A veces hacemos tres ciudades en un solo día. Llego muy tarde y mi hija, Amapola, ya está dormida. Trato siempre de regresar a dormir a Bogotá, sin importar la hora. Mi equipo también está agotado por esa dinámica, porque sería más fácil quedarse en la región. Pero debo llegar a las cinco de la mañana para levantarme con ella y compartir al menos 40 minutos antes de que salga para el colegio. En política, ser mujer es más difícil.

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