
‘Voy a ser la presidenta de las víctimas, no de los victimarios’: Vicky Dávila
Vicky Dávila, candidata del Movimiento Valientes en la Gran Consulta por Colombia
¿Quién quiere ser presidente? En la serie de entrevistas de CAMBIO a los candidatos que participarán en las consultas de este domingo 8 de marzo, la aspirante del movimiento Valientes afirma que, si gana las elecciones, se propondrá resolver de inmediato el problema de la salud, que para ella se ha agravado tanto en este Gobierno que incluso superó al de la inseguridad.
Por: Armando Neira
Victoria Eugenia Dávila Hoyos (Buga, 1973), conocida como Vicky Dávila, es posiblemente uno de los rostros más reconocidos entre los participantes de las consultas de este domingo por su amplia trayectoria periodística. Comunicadora social de la Universidad Autónoma de Occidente de Cali, inició su carrera en el canal regional Telepacífico y posteriormente se trasladó a Bogotá, donde trabajó en TV Hoy, QAP Noticias y Noticias RCN. En radio estuvo en La FM y en W Radio, antes de pasar a Semana. En noviembre de 2024 renunció a la dirección de la revista para iniciar su proyecto político.
CAMBIO la entrevistó antes de que se mida este domingo 8 de marzo en la Gran Consulta por Colombia.
CAMBIO: Este domingo son las elecciones en las que, además de Congreso, se definirán tres candidatos presidenciales. Digamos que usted gana la consulta y el lunes se levanta y ¿qué hace con Abelardo de la Espriella?
VICKY DÁVILA: Hay una realidad y la regla es que uno tiene que ir a la primera vuelta. Entonces, para esa primera vuelta lo que hay que hacer es la mejor campaña posible para competir de frente contra Iván Cepeda.
CAMBIO: ¿Contra Cepeda?
V.D.: Aquí no hay que confundirse. La competencia no es con Abelardo ni con (Sergio) Fajardo, aunque en términos reales somos competidores. Pero la verdad es que cualquiera de nosotros, desde la oposición, que gane las elecciones estaría bien para Colombia. Lo que no puede pasar es que gane Iván Cepeda.
CAMBIO: ¿Por qué?
V.D.: Porque nos vamos a joder. El sector de la derecha no va dividido a primera vuelta porque sí: es una realidad. Los ganadores de las consultas no se pueden desmontar. La ley electoral es muy clara y hay que cumplirla.
CAMBIO: Siguiendo con este ejercicio hipotético: gana las elecciones presidenciales, se posesiona el 7 de agosto y el 8 se despierta. ¿Por dónde arranca?
V. D.: Desde el mismo 7 toca empezar a trabajar. Lo inmediato es ordenar el pago de los medicamentos y de la deuda acumulada en el sistema.
CAMBIO: ¿Y la seguridad?
V.D.: Al principio todo el mundo hablaba de la seguridad, y de sí hay problemas muy graves en ese campo. Pero el problema de la salud ya superó, a mi juicio, al de la seguridad. Cuando pasan casos como el del niño Kevin o el de doña Cecilia, y vemos que la gente se está muriendo por falta de medicamentos o viendo deteriorada su salud, su cuerpo y sus órganos, queda claro que hay que actuar. Hay que hacer una auditoría confiable y sanear el sistema de manera urgente.
CAMBIO: ¿Cómo?
V.D.: Con títulos, con una subasta inversa, vendiendo un bien del Estado y con ahorro en administración pueden aparecer más ideas. Hay que hacerlo de tal forma que podamos volver a empezar y sacar a las mafias. El sistema de salud se lo están robando. No solo en este Gobierno: se lo han robado durante décadas. Y hay que sacar a todos esos politiqueros y corruptos.

CAMBIO: ¿Qué tienen que ver los politiqueros?
V. D.: Hoy hay campañas y candidaturas que están cimentadas con la plata de la salud que se han robado durante décadas.
CAMBIO: ¿Usted por qué cree que llegamos a este punto en la salud?
V. D. : Petro sí cumplió en el propósito de destruir el sistema que había. No entendió que había un grado de satisfacción de los usuarios muy alto. No entendió que ese sistema, con todas sus fallas, con la corrupción y con el hueco económico que tenía, salvó millones de vidas en la pandemia. Entonces le metió ideología y sencillamente les apretó el cuello a las EPS, las afectó con sus decisiones y llegamos a este punto. Entre otras cosas, porque se siguieron robando a manos llenas la plata de la salud.
CAMBIO: ¿Para qué cree usted que el Gobierno intervino las EPS?
V. D.: Para comprar las elecciones, para tener flujo de caja para las elecciones. Pero no mejoró el servicio, que fue lo que prometió: lo empeoró. Nosotros vamos a llegar, tomar las mejores EPS y dejarlas; las que no funcionen, se liquidan. Y vamos a cumplirles a médicos, enfermeras y enfermeros, porque hay una deuda con ellos. El personal de la salud en Colombia son héroes y no les pagan. Yo duermo con la crisis de la salud.
CAMBIO: ¿Por qué?
V. D.: Mi marido es médico. Yo sé lo que están viviendo: no les pagan a tiempo y las facturas se acumulan. Es muy duro ver lo que les está pasando. El problema más grave que tiene hoy Colombia es el de la salud.
CAMBIO: ¿Superó el tema de la seguridad?
V. D.: Lo de la seguridad es muy grave pero, ¿qué te ganas con muy buena seguridad si no hay vida, si no hay salud, si no hay medicamentos o cirugías? El cardíaco, el renal, el que tiene hipertensión, el que tiene cáncer o un tumor que hay que extirpar. En fin, enfermedades huérfanas. Está probado con Kevin y con doña Cecilia que esos pacientes se mueren esperando la medicina y sin atención. El niño Kevin es la muestra de que Petro condenó a los más pobres a morirse.
CAMBIO: ¿Por qué?
V. D.: Porque usted tiene plata, paga y compra el medicamento. Pero el pobre no puede.
CAMBIO: En estos casos hubo un hecho especial: el de Kevin. Desde su punto de vista, ¿cómo explica la reacción del presidente Petro con la mamá del niño?
V. D.: Yo soy mamá. Y creo que Petro fue infame con esa mujer. Esa pobre mujer estaba enterrando a su hijo y él la trató como una opositora política. No la trató como a una madre que está despidiendo a su hijo, desprendiéndose de lo más grande que tiene una mamá. Le hizo mucho daño. Lo que tenía que hacer era ordenar investigaciones: ¿quién falló?, ¿quiénes son los responsables? Acompañar a la familia, acompañar a la mamá al sepelio. Pero no: decidió echarle la culpa a la señora y tratarla como si fuera una opositora política.

CAMBIO: Vamos al tema de la seguridad.
V. D.: Vamos. ¿Que esto era un paraíso? Claro que no. Pero necesitamos un presidente firme, un presidente que respete y haga respetar la ley y la Constitución. Los números están ahí. ¿Crecieron los grupos armados, sí o no? Crecieron. Se desbordó la situación. Ahora son más ricos, más peligrosos y más letales. Antes estaban en el Cauca, sí, pero ahora copan más territorio. Secuestraron el Cauca, el Chocó, el Catatumbo. Además, el país se inundó de coca.
CAMBIO: La coca ha sido un problema de todos los gobiernos.
V. D.: Siempre ha habido coca, pero los números hablan por sí solos. En 2010, Álvaro Uribe, que había fumigado con glifosato, dejó 46.000 hectáreas de coca. Luego Santos con el proceso de paz prohibió el glifosato, y el país llegó a tener 180.000 hectáreas de cultivos ilícitos. Ahora este Gobierno tiene más de 300.000.
CAMBIO: ¿Qué hay que hacer?
V. D.: Fumigar con glifosato. Si no se puede como antes, o sea asperjando con avionetas, habrá que hacerlo con otro herbicida o con muchos drones. Pero hay que erradicar la coca. Ese es el combustible de la minería ilegal, la extorsión, el gota a gota. Todo eso está en su mejor momento, para desgracia de los colombianos.
CAMBIO: ¿Qué cambios hará usted para las Fuerzas Armadas?
V. D.: Hay que llegar el 7 de agosto y presentar de inmediato un proyecto de ley que permita que policías y militares tengan garantías jurídicas. No podemos seguir con la imagen del policía o el militar con el fusil terciado que tiene que dejar que secuestren a alguien porque luego nadie responde. Esa gente está desprotegida. Como presidenta voy a trabajar para los policías y los militares. Para que ellos nos puedan defender necesitan garantías jurídicas que les permitan actuar.
CAMBIO: ¿Qué hará con la extradición?
V. D.: Hay que extraditar a todos los capos. Hay que acabar con la Paz Total. Yo se los mando a Trump a toditos. No me duele una muela, sino mandarlos. Y si se los mandan a Bukele, que se los manden. Tenemos que imponer recompensas millonarias en un fondo con Estados Unidos, en dólares. Así caerían Mordisco, Antonio García, Calarcá y toda esa banda de narcos.

CAMBIO: Para usted no hay diferencias entre grupos armados ilegales políticos o narcotraficantes.
V. D.: Ese era el cuentico, el caballito de batalla de las Farc y durante mucho tiempo también del ELN. Pero hoy son narcos puros. Están dedicados a la cocaína, a la extorsión y a la minería ilegal, que les da toda la plata del mundo. Son archimillonarios. Y fíjese: las Farc eran ricas, ¿quién reparó a las víctimas? Yo quiero ser presidenta de las víctimas, no de los victimarios. Este gobierno se confundió y decidió ser el presidente de los victimarios.
CAMBIO: ¿Por qué dice esto?
V. D.: Porque al final todos los beneficios terminaron para los ‘Timochenkos’, para Sandra Ramírez, para ‘Tornillo’, para toda esa gente que perteneció a un grupo terrorista y que es responsable de crímenes atroces. Lo de los niños es terrible. Yo estoy de acuerdo en que ningún niño debe caer en medio de una guerra. Ningún inocente, y menos un niño. Petro se la pasa trinando y se pega de los activistas por los niños de Gaza o los niños de Irán, y yo también estoy de acuerdo en que eso es grave. Pero, ¿por qué no trinan por los 18.677 niños que reclutaron, asesinaron, violaron, desaparecieron u obligaron a abortar las Farc? Ni un trino. Eso es infame.
CAMBIO: ¿Para usted la violencia aumentó?
V. D.: Tristemente, en este Gobierno se recrudeció el reclutamiento de menores por todos los beneficios que la Paz Total les dio a los bandidos.
CAMBIO: La herramienta para combatir la ilegalidad son las Fuerzas Armadas. Usted conoce muy bien a los militares, ¿qué significa para ellos los retiros que hubo de buena parte de la cúpula?
V. D.: La primera barrida fue de 60 generales y almirantes. Eso impacta gravemente en la tropa y en la moral interna de las fuerzas. Fue muy grave para nuestras Fuerzas Armadas. Hoy tenemos un bache: unas fuerzas empobrecidas, sin garantías, con las manos atadas y con la moral baja. Esa es la verdad: un gobierno que no respalda a su policía ni a sus militares.
CAMBIO: El presidente Petro hizo una depuración…
V. D.: Yo soy una mujer institucional, una mujer de ley. No voy a estar de acuerdo con abusos de autoridad. A los ‘falsos positivos’, por supuesto, no los respaldo. Pero tampoco estoy de acuerdo con lo que han hecho con las fuerzas. Hay que recuperar la inteligencia. Esa es una prioridad. Recuperarla implica reintegrar a gente clave: quienes escucharon durante años a los criminales, quienes sabían dónde estaban y conocían las coordenadas. Eso no tiene precio y toma mucho tiempo reconstruirlo.

CAMBIO: ¿Reintegrarlos a todos?
V. D.: Voy a crear un consejo de oficiales y suboficiales retirados que nos permita actuar. No los podemos reintegrar a todos, pero sí aprovechar su experiencia para guiar a nuestras Fuerzas Armadas. Además, el trabajo con Estados Unidos y con Trump es fundamental. Nosotros solos no podemos. También necesitamos a Israel. Lo de Israel, Irán o Gaza es un problema internacional que no vamos a arreglar nosotros.
CAMBIO: ¿Por qué Israel?
V. D.: Necesitamos a Israel no solo por la relación histórica, sino por nuestra seguridad nacional. Su cooperación en inteligencia, el reentrenamiento y reequipamiento de las tropas, y el trabajo conjunto con agencias como la DEA y la CIA, pueden ayudarnos a desvertebrar las organizaciones criminales. En lo económico, mi objetivo es quitarles el dinero a los narcos y a los corruptos. ¿Para qué reformas tributarias si ahí está la plata?
CAMBIO: Colombia enfrenta problemas de seguridad simultáneos con Venezuela y Ecuador. ¿Cómo serían sus relaciones con el presidente Noboa y con Delcy Rodríguez?
V. D.: Con Ecuador hay que resolver el problema de inmediato. Ojalá el Gobierno actual lo hiciera ya. Las tensiones han afectado gravemente a los colombianos que viven en la frontera y también a los ecuatorianos. No tiene sentido entrar en una guerra de aranceles que no beneficia a nadie. Eso hay que solucionarlo en la primera semana de gobierno. Espero hacerlo ganando la Gran consulta y la presidencia, con la confianza de los ciudadanos.
CAMBIO: ¿Por qué cree que los electores debería confiar en usted?
V. D.: Porque soy una mujer de manos limpias, trabajadora y capaz de conformar un gran equipo. Estoy comprometida con trabajar por los más pobres y enfrentar a los criminales y a los corruptos. Colombia necesita algo distinto, no más de lo mismo ni este gobierno que considero profundamente equivocado.
CAMBIO: ¿Y cuál sería su relación con Delcy Rodríguez?
V. D.: Es parte del régimen venezolano responsable de graves violaciones de derechos humanos. ¿Me van a ver reunida con ella como presidenta? No. Tampoco la verán en Colombia en una relación política directa. Lo que sí habrá es un gobierno responsable que cuide la frontera y las relaciones comerciales, sin legitimar a ese régimen.
CAMBIO: En algún momento, ¿cerraría la frontera con Venezuela?
V. D.: No. Cerrar la frontera sería una estupidez. Eso solo pondría a pasar hambre a colombianos y venezolanos que ya han sufrido demasiado. En regiones como Norte de Santander se vivieron durante décadas las consecuencias del colapso venezolano: empresas quebradas, empleos perdidos y pobreza. Esa experiencia explica muchas de las posiciones políticas de la región.
CAMBIO: Pasemos al tema energético. ¿Qué hará con el fracking?
V. D.: Sí, hay que hacer fracking, pero de manera responsable y técnica. Incluso la USO, el sindicato más grande de Ecopetrol, lo reconoce. No se trata de ir a un páramo a perforar sin criterio. Debe hacerse donde los estudios técnicos lo permitan. Donde no se pueda, simplemente no se hará. Si queremos cerrar la brecha energética, Colombia necesita explorar y explotar petróleo, firmar nuevos contratos y buscar gas para volver a ser autosuficientes.
CAMBIO: ¿Cómo evalúa la situación actual de la industria energética?
V. D.: Está muy golpeada. Hay problemas de corrupción, subsidios mal focalizados y una cultura de no pago que ha debilitado el sistema. Además, no se construyeron a tiempo las obras de transmisión e interconexión necesarias. Existe el riesgo de apagón. Por eso debemos recuperar la sostenibilidad energética, y en ese proceso las termoeléctricas cumplen un papel fundamental porque pueden entrar a operar rápidamente.
CAMBIO: Si llega a la presidencia se va a encontrar en el ámbito económico con alta deuda e intereses elevados, ¿qué medidas tomaría?
V. D.: Lo primero será apretarse el cinturón. El Estado debe reducir gastos y reorganizarse. Propongo fusionar varios ministerios para hacer más eficiente la administración pública: reunir, por ejemplo, Deporte con Cultura o TIC con Ciencias o Vivienda con Transporte en un gran Ministerio de Infraestructura. También se podría integrar Ambiente con Minas para evitar choques permanentes. Además, creo que la Dian debe transformarse profundamente.

CAMBIO: ¿Hasta qué punto?
V. D.: Cuesta con cerca de cuatro billones de pesos al año. Se puede tener una entidad más pequeña y eficiente con un presupuesto mucho menor. También proponemos trasladar funciones de la POLFA a la Armada para mejorar el control. A esto se sumaría una amnistía tributaria que permita recuperar recursos de deudas atrasadas, lo que podría representar cerca de 20 billones de pesos. Si además se venden bienes improductivos del Estado y se reforma la SAE, que hoy es un foco de corrupción, habría más recursos.
CAMBIO: ¿Con quién está usted en esta competencia electoral?
V. D.: Soy independiente. He conservado el pudor del periodismo. Sé que la política requiere alianzas, pero este es el momento de conectarse directamente con los ciudadanos. No recibo dinero irregular ni hago manifestaciones financiadas con recursos públicos como Cepeda. Muchas movilizaciones políticas suyas utilizan el aparato del Estado, y eso es corrupción.
CAMBIO: Pero si usted gana, tendrá que gobernar con los partidos...
V. D.: Claro, soy consciente de eso. Pero gobernaré con personas decentes y correctas. No voy a llenar el gobierno de corruptos.
CAMBIO: Esta es la primera elección en la que participa. ¿Confía en el sistema electoral colombiano?
V. D.: Sí. Prueba de ello es que Gustavo Petro, después de haber pertenecido al grupo terrorista del M-19, pudo ser congresista, alcalde de Bogotá y presidente. Entonces no puede decir ahora que el sistema es peor que el de Venezuela, donde las elecciones han sido cuestionadas durante décadas.
CAMBIO: Usted participa en una consulta que muchos califican como de derecha o centroderecha. ¿Cómo se define políticamente?
V. D.: Como una mujer independiente. Vengo de una familia humilde y he salido adelante gracias al trabajo. No soy de izquierda, eso está claro, pero en algunos temas puedo tener posiciones de centro. En seguridad soy firme: el Estado debe recuperar el control del territorio. Pero también creo en una agenda social fuerte para los más pobres.
CAMBIO: ¿Cómo ha cambiado su vida durante la campaña?
V. D.: Cuando tomé la decisión reuní a mi familia y les dije: “La que va al frente de batalla soy yo”. He protegido a mi esposo José, que es médico; a mis hijos Simón, abogado penalista, y Salomón, que todavía está en el colegio y juega fútbol. Aun así han sufrido amenazas, problemas de seguridad e insultos. Yo estoy aquí trabajando por los colombianos. Pueden confiar en mí. Soy una mujer decente, con valor. No soy perfecta, pero tampoco me puse una máscara para la campaña. Soy la misma.
CAMBIO: Finalmente, ¿cuál es su mensaje antes de las consultas?
V. D.: Es un mensaje para otros líderes como Abelardo y Fajardo y los partidos. Este no es momento de dividirnos ni de atacar la Gran Consulta por Colombia. Necesitamos millones de votos para enviar un mensaje político fuerte. Si después, en segunda vuelta, el candidato no es de nuestra consulta sino otro de la oposición, todos deberíamos apoyarlo para defender la democracia. Colombia necesita que seamos capaces de poner el país por encima de los egos.
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