
Las barreras que aún enfrentan las mujeres emprendedoras en Colombia y cómo 'hacerle un gol' al sistema
Hablamos con Leidy Martínez, directora general de la Fundación She Is, sobre las principales barreras que enfrentan las mujeres para emprender y la importancia de definir con claridad su modelo de negocio y el valor agregado de sus productos.
Por: Gabriela Casanova
Según un informe de la Confederación Colombiana de Cámaras de Comercio (Confecámaras), en Colombia existen 717.000 empresas lideradas por mujeres, lo que equivale al 42 por ciento del total de negocios del país. Solo en 2024 se crearon 106.000 nuevas empresas con liderazgo femenino, que generaron más de 942.000 empleos. Son cifras positivas para cerrar la brecha de género en el mundo de los negocios; sin embargo, aún faltan cosas por hacer.
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El 97 por ciento de estas compañías son microempresas, mientras que solo el 0,4 por ciento son medianas o grandes. Además, apenas el 33 por ciento de las empresas que logran crecer y avanzar en el mercado cuentan con una mujer como representante legal. Estos son aspectos por mejorar, pues para la mayoría de las emprendedoras su negocio representa su sustento principal, y el 41 por ciento de ellas emprende en busca de autonomía financiera y flexibilidad.

Uno de los métodos más efectivos es apoyarse en organizaciones dedicadas a fortalecer estos negocios. Una de ellas es She Is, una fundación que lleva ocho años ayudando a mujeres a romper círculos de pobreza y a promover el empoderamiento femenino.
CAMBIO habló con Leidy Martínez, directora ejecutiva de la fundación, quien explicó los retos que enfrentan las mujeres al momento de emprender, los puntos clave que deben tener en cuenta para garantizar la continuidad de sus negocios. También habló del foro She Is Global, en el que la fundación apoyará a emprendedoras en la exposición de sus productos.
Falta de capital y de formación técnica: los obstáculos que encaran las emprendedoras en Colombia
La directora de la fundación She Is explicó que existen dos grandes barreras para que las mujeres alcancen la autonomía económica en Colombia. La primera es que las ideas de negocio “a veces se quedan cortas”, no por falta de creatividad, sino por motivos económicos, como la necesidad de invertir para que su emprendimiento o empresa funcione.
La segunda barrera es la falta de capacitación técnica. Según Martínez, en la fundación han evidenciado que muchas emprendedoras tienen “una idea muy difusa de sus negocios”: no saben con claridad qué quieren vender, cómo materializar su proyecto ni cómo mantenerlo en el tiempo. Este aspecto es clave, explica, porque, aunque a algunos emprendedores les va bien durante el primer año, está comprobado que el tercer año es un punto de quiebre para determinar si un negocio continúa o no.

“Muchas veces no conocen el mercado al que están apuntando ni cómo su idea de negocio puede ser disruptiva o cambiar en un entorno donde muchas propuestas se parecen. Nos hemos dado cuenta de que es el común denominador entre las emprendedoras: no tener clara su idea de negocio”, dijo Martínez.
La directora aclaró que no es negativo entrar al mundo de los negocios con productos que ya existen en el mercado, pues la mayoría de los proyectos que apoyan a la fundación son de artesanías, bisutería, miel o café, sectores donde hay una gran competencia. Lo importante es ofrecer un valor agregado, es decir, “ese algo extra” que vuelve el producto más atractivo y lo diferencia de los demás. Según Martínez, no saber qué valor agregado dar a un producto es un problema que puede resolverse con formación técnica.
“Nosotras siempre decimos que el producto no tiene que ser totalmente nuevo. No se trata de crear algo que nadie haya hecho, sino de saber cómo darle un valor agregado”, explicó.
Como ejemplo, mencionó el caso de un grupo de mujeres emprendedoras indígenas que fabrican manillas: “Cada manilla tiene colores y distintivos que representan la simbología de su tradición indígena. Es muy bonito, porque cuando alguien compra el producto pensando que es solo una manilla, ellas cuentan la historia detrás, las mujeres que participaron en su elaboración y el significado que tiene dentro de su cultura”.
La mentalidad de la mujer emprendedora también es importante
En el mundo de los negocios, la mentalidad del emprendedor es fundamental. Sin embargo, Martínez advierte que es común que las mujeres duden de su capacidad para liderar un negocio, así como de sus talentos y logros. “No creemos que somos suficientes y siempre sentimos que nos falta algo para lograr lo que queremos”, afirmó.
Por eso, la fundación busca brindar herramientas que fortalezcan el propósito de vida, el liderazgo, el empoderamiento, la comunicación asertiva y la inteligencia emocional. Estas habilidades, aseguró, son las que permiten que las mujeres “sean fuertes emocionalmente” para así adquirir las competencias técnicas. Si se cambia la mentalidad, según Martínez, lo demás “llega como un valor adicional”.

¿Qué hace la fundación She Is para apoyar los emprendimientos de mujeres?
La Fundación She Is ofrece capacitaciones, talleres, bootcamps, ferias de emprendimiento y ruedas de empleabilidad, entre otras actividades, para contribuir a la autonomía económica de sus beneficiarias: mujeres con emprendimientos de entre uno y dos años de operación.
También realizan inversiones a través de capital semilla, con apoyo de aliados, a cambio de que las beneficiarias entreguen reportes mensuales sobre el progreso de su negocio. Martínez puso como ejemplo el caso de una mujer que elaboraba pasteles y muffins en su comunidad: “Le faltaban 3 millones de pesos para comprar una máquina que aumentara su producción. Con el capital semilla pudo adquirir su horno y ahora produce a mayor escala”.
Además, la fundación organiza anualmente el foro She Is Global_,_ que incluye una muestra comercial para que las emprendedoras visibilicen y vendan sus productos. Según la organización, en estos espacios participan más de 2.000 asistentes diarios, y se realizan compras por entre 5 y 13 millones de pesos cada día.
Durante el evento, las participantes también pueden construir redes de contacto, acceder a aliados estratégicos y conocer ofertas académicas. Para esta edición, por ejemplo, la Universidad Javeriana ofrecerá descuentos y becas a mujeres emprendedoras para participar en un taller de innovación y emprendimiento.

Este año, el 19 y 20 de noviembre, el Centro de Convenciones del Hotel Cosmos 100 - DoubleTree by Hilton Bogotá será el escenario del foro en el que empresas, gobiernos, academia y sociedad civil se reunirán para responder una pregunta clave: “¿Cómo estamos trabajando para aportar a la equidad de género desde cada uno de nuestros campos de acción?”. Más de 200 speakers y lideresas compartirán sus experiencias, aprendizajes y estrategias para avanzar en este propósito común.
“Estaremos hablando con mujeres emprendedoras que, como ustedes, tenían miedo de comenzar, no sabían cómo hacerlo o qué herramientas usar. Esta es la oportunidad perfecta para que conozcan posibles aliados, se lancen a emprender y generen redes de valor”, concluyó Martínez.
Estos beneficios que ofrece la fundación hacen parte de su línea de acción ‘Ella es Esmeralda’. La organización también desarrolla otros proyectos enfocados en la equidad de género, aunque no relacionados directamente con el apoyo a emprendimientos. Uno de ellos es ‘Ella es Astronauta’, una iniciativa en colaboración con el Space Center Houston de la Nasa, que busca despertar el interés de las niñas por los campos vinculados a la ciencia mediante el fortalecimiento de sus habilidades en áreas STEAM.
‘El éxito no se mide en ventas’: Leidy Martínez, directora de la fundación She Is
Cuando CAMBIO le preguntó a Martínez qué emprendimientos apoyados por la fundación han tenido más éxito, respondió que ese factor no lo miden por ventas ni expansión. Para la fundación, los casos de éxito son aquellos donde las mujeres tienen claridad sobre la rentabilidad esperada, el presupuesto disponible, el margen de ganancia y la forma en que presentan su producto al público, además de lograr mantenerlo en el tiempo gracias al valor agregado que le otorgan.
“Para nosotras, todas las emprendedoras son casos de éxito dentro de nuestros programas, por lo que comercializan, por cómo sostienen el proceso productivo y por la generación de empleo”, aseguró.
También mencionó que muchas emprendedoras generan empleo para mujeres cabeza de familia, recicladoras o víctimas del conflicto armado, lo que para la fundación ya constituye un éxito, porque “están transformando su territorio y construyendo paz a través de sus emprendimientos”.
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