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Mariana Sanz De Santa María junto a la comunidad de Poderosas.
Género

“En este país nos hipersexualizan hasta el extremo, pero a la vez nos quieren puras y vírgenes”: Mariana Sanz de Santa María, directora de Poderosas

Mariana Sanz De Santa María junto a la comunidad de Poderosas. Créditos: Cortesía Poderosas.

Lo que empezó como un espacio extracurricular para hablar de la menstruación en un colegio de Barú, al sur de Cartagena, es hoy una de las organizaciones lideres en la educación sexual integral y los derechos sexuales y reproductivos de la niñez y adolescencia en Colombia. Hablamos con Mariana Sanz de Santa María, directora de Poderosas, sobre la urgencia de hablar del cuerpo, el placer, el aborto, el consentimiento y el cuidado en este país signado por la violencia de género, la pornografía y la desinformación.

Por: Juan Francisco García

Después de graduarse como abogada en 2018, Mariana Sanz de Santa María entró al programa Enseña por Colombia y, por dos años, fue profesora de sociales, inglés, educación física y matemáticas en un colegio de Barú, al sur de Cartagena. Esa experiencia la puso en contacto, en su expresión más cruda, con el analfabetismo en torno a la educación sexual y los derechos que esta contiene para las niñas y adolescentes en el país. 

En Barú fue testigo de que sus alumnas, cuando tenían la menstruación, dejaban de ir al colegio; dimensionó los estragos sociales, económicos y afectivos del embarazo adolescente y registró el analfabetismo emocional de sus alumnos a la hora de hablar sobre sus dolores, temblores y penas. Allí, de forma extracurricular, le abrió la puerta al diálogo pedagógico sobre sexualidad, violencia de género, masculinidades, aborto, consentimiento, planificación, diversidad, placer y deseo: muchos de los tópicos urgentes que en el sistema educativo colombiano siguen bajo la sombra del tabú o el estigma de la ideología de género. 

Hoy, casi una década después de su paso por Barú, Sanz es la directora de Poderosas, una de las organizaciones líderes en la defensa de los derechos reproductivos y la educación sexual integral de hombres y mujeres en los lugares más vulnerables de Colombia. En seis años de operación, Poderosas ha formado a más de 1.000 mentores y su impacto ha llegado a 35 comunidades y más de 31.000 personas. La contactamos para ahondar en su misión, tan difícil como esperanzadora. 

Mariana Sanz de Santa María, la abogada que dirige Poderosas.
Mariana Sanz de Santa María, la abogada que dirige Poderosas. Créditos: Cortesía Poderosas.

CAMBIO: ¿Cómo fue sembrar la semilla de Poderosas en Barú, un lugar bellísimo pero lleno de complejidades sociales?

Mariana Sanz de Santamaría: Cuando llegué a Barú ya era plenamente consciente de los datos de violencia de género y sexual y de la desigualdad de género en Colombia, pero nunca lo había sentido tan cerquita y tan crudo. Enfrentar el problema, porque sabía que es algo tratable desde la educación sobre el cuerpo, me obsesionó. Al principio hablábamos de la menstruación, pues mis alumnas dejaban de ir al colegio cuando les llegaba, pero después fueron ellas mismas las que me dijeron: “Seño, hablemos del aborto, de anticonceptivos, de relaciones, del conflicto”. Y así empezamos, extracurricularmente. En un año, a punta de educación sexual integral, logramos reducir el embarazo adolescente en 77 por ciento. 

CAMBIO: ¿Podemos ahondar en el concepto de educación sexual integral que atraviesa a Poderosas, en contraste de la educación sexual tradicional?

M.S.S.: Mientras la educación sexual tradicional es enfáticamente biologicista (un pene y una vagina y pare de contar) y tiende a ser moralista y a desplegarse desde el temor al embarazo o a las enfermedades de transmisión sexual, la educación sexual integral está basada en derechos. Entiende que la sexualidad hace parte de la identidad, y que esto es así desde que nacemos hasta que nos morimos y no solo cuando nos llega la menstruación, no solo a ciertas edades, y, ciertamente, no solo para las mujeres. Es una educación que entiende que relacionarse con un cuerpo es algo que se aprende. El consentimiento, el placer, la diversidad, el cuidado, se aprenden. Es una educación sobre lo más fundamental, que es reconocer y decidir sobre nuestro cuerpo. 

El consentimiento, el placer, la diversidad, el cuidado, se aprenden.

CAMBIO: Pero enseñar sobre el cuerpo en Colombia es, de facto, vérselas con sendas barreras materiales, simbólicas y discursivas, entre ellas el leviatán de la ideología de género. 

M.S.S.: Sin duda. No hay que ir muy lejos para acordarnos de que, en 2016, por promover la educación sexual, a Gina Parody le tocó irse al exilio. Me acuerdo de que en un estudio que hicieron sobre el plebiscito por la paz, el 34 por ciento de las personas que votaron por el ‘No’ lo hicieron por estar en contra de la tal Ideología de género. Las barreras políticas son enormes. Y de las barreras materiales, ni hablar: en el último año y medio, el 51 por ciento de las organizaciones que en el mundo trabajan en temas de género desaparecieron por desfinanciamiento. Seguir en pie nos ha implicado una resiliencia y creatividad titánica. 

Encuentro de Poderosas.
Encuentro de Poderosas. Créditos: Cortesía Poderosas.
 

CAMBIO: Después de trabajar con más de 35 comunidades en todo Colombia, ¿cuáles son los patrones más enquistados en nuestro inconsciente colectivo que no permiten hablar de sexualidad, cuerpo y libertad?

M.S.S.: En Colombia, la influencia religiosa ha creado un pavor del libertinaje. Acá nos aterra perder los valores de familia, hay una moralidad muy marcada y un cuidado de la moral pública implacable. Lo paradójico es que eso pasa en un país que es el que más hijos por fuera del matrimonio tiene en el mundo. ¡En el mundo! En Colombia se sigue pensando que la homosexualidad es una enfermedad contagiosa, que el aborto es un plan bacano pa' las peladas, que educar sobre el cuerpo la sexualidad es inducir a las mujeres al libertinaje. Somos un país que por un lado hipersexualiza a las mujeres hasta el extremo, y por otro lado les pide ser puras. 

Somos un país que por un lado hipersexualiza a las mujeres hasta el extremo, y por otro lado les pide ser puras.

CAMBIO: Y todo esto pasa mientras crece el consumo de pornografía, se disminuye la edad en la que empiezan los encuentros sexuales y se habla menos de sexualidad en Colombia…

M.S.S.: Si vamos a los datos, la Encuesta Nacional de Demografía y Salud que salió este año arroja que, mientras en el 2015 el 61 por ciento de las mujeres empezaban a tener sexo antes de los 18 años, en el 2025 ese porcentaje subió al 71,6 por ciento. En hombres es del 81,6 por ciento. Además, en el 2015 el 95 por ciento de las mujeres y hombres del país decían haber tenido acceso a algún tipo de educación sexual en su vida. Hoy, ese porcentaje bajó al 80 por ciento en mujeres y al 71.6 en hombres. La disminución es alarmante, y más si se tiene en cuenta que solo el 34 por ciento de los colegios ha formado a sus docentes para hacer pedagogía de educación sexual.

A todos esos papás temerosos porque le demos educación sexual a sus hijos, hay que decirles que el consumo de pornografía creció un 330 por ciento y que, mientras hace diez años empezaba a los 12 años, hoy empieza desde los ocho. 

CAMBIO: Hablemos de su trabajo con los hombres… 

M.S.S.: Como las mujeres son las que se embarazan, gestan, abortan y menstrúan, tradicionalmente la educación sexual ha recaído sobre ellas, lo que se traduce en otra responsabilidad más que no es compartida. Así, a los hombres se les exime pero también se les castra de entender que el consentimiento es sexy, que la sexualidad está íntimamente ligada con las emociones, que hay diversas formas de masculinidad y que no tienen que alinearse con los mandatos tradicionales. El 99 por ciento de los homicidios los cometen hombres, así que no me vengan a decir que la criminalidad no está permeada por el género. Pero tampoco me vengan a decir que los hombres son inherentemente violentos. Eso lo aprenden. 

Taller de Poderosas.
Taller de Poderosas. Créditos: Cortesía Poderosas.

Como también podrían aprender a ser buenos padres, a cuidar, a ser vulnerables, a estar presentes. Nuestra definición de igualdad de género es que los hombres asuman roles históricamente destinados a las mujeres, y viceversa. Si hoy solo tuviera plata para un solo programa, escogería seguir haciendo el de Poderosos. 

Nuestra definición de igualdad de género es que los hombres asuman roles históricamente destinados a las mujeres, y viceversa.

CAMBIO: ¿Por qué? 

M.S.S.: Algunas feministas nos dicen que cómo así que Poderosos, si lo que necesitamos es quitarles el poder a los hombres. No estamos de acuerdo. Lo que necesitamos es entender distinto el poder. Entender que la ternura es poder, que la vulnerabilidad es poder, que ser buenos padres es poder. Dejar de pensar que el del hacha y la lanza es el capo, que el poder está en el hombrecito infiel con 200 mujeres de la telenovela. Nuestra trinchera entiende el mundo como un lugar con hombres, mujeres y personas diversas que se aman y cuidan bonito. 

Trabajo con Poderosos.
La educación sexual integral que defiende Poderosas incluye implicar a los hombres. Créditos: Cortesía Poderosas.

CAMBIO: ¿Cómo miden el impacto? ¿Qué resultados han tenido?

M.S.S.: César Caballero, gerente de Cifras y Conceptos, se enamoró de Poderosas y nos ayudó a crear el Índice de Poder de Decisión, que nos permite a medir la actitud y percepción de las personas que impactamos en cuanto a derechos sexuales y reproductivos, autonomía, autoconocimiento, igualdad de género y diversidad e inclusión. En los programas que hemos implementado de Poderosas, hemos evidenciado que este índice creció en un 41 por ciento después de nuestras intervenciones educativas. 

CAMBIO: Para cerrar, ¿podrías hablarnos de historias particulares que les dan la gasolina para seguir en su misión a pesar de las barreras políticas y el desfinanciamiento?

M.S.S.: En Solano (Caquetá), a cinco horas de Florencia en lancha, en el municipio más grande de Colombia, a las afueras del colegio y con megáfono en mano, las bandas criminales hacen reclutamiento. Cuando llegamos, ser el joven del fusil, al que le hacen caso, era el estándar de lo aspiracional. Lo que todos querían ser. Después de pasar por la metodología de Poderosos, la gran mayoría de los pelados dijeron querer otra cosa, cambiar de rumbo. ¡Es que hacer educación de género es hacer educación para la paz! Esto es cuidar los derechos humanos. Lograr que los hombres se reúnan en círculos y hablen de sus emociones, lloren. 

¡Es que hacer educación de género es hacer educación para la paz! Esto es cuidar los derechos humanos.

Crear y mantener Poderosas ha sido, y es, sumamente difícil. Pero por lo que he visto, soy una convencida de que cada día que tengo es una oportunidad para llevar nuestra metodología a algún lugar de Colombia. 

CAMBIO: ¿Cómo se puede ayudar a Poderosas… y a Poderosos? 

M.S.S.: En nuestra página web están todas las opciones para donar a Poderosas, con nuestros indicadores de gestión e impacto. Pero además es muy importante que amplifiquen nuestro contenido y nuestras campañas. Acabamos de sacar #DeHaberSabido, una serie de cápsulas audiovisuales que hicimos con los actores de la serie Primera Vez, de Netflix, y que, con un formato ligero y chistoso, nos permite hablar de cosas profundas y muy importantes. De todo eso que, de haber sabido, nos hubiera ayudado un montón a tomar mejores decisiones. 

De haber sabido que la sangre de la menstruación no es sucia; de haber sabido que abortar no me hace mala persona; de haber sabido que la sexualidad no es una enfermedad; de haber sabido que como hombre puedo llorar, que el placer es mío… ¿Cuántas cosas no hubieran sido distintas, de haber sabido?

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