
¿Qué pasaría si Donald Trump ataca militarmente a Venezuela? Expertos analizan las consecuencias políticas, diplomáticas y regionales
El anuncio de Trump sobre posibles operativos “en tierra” contra narcotraficantes venezolanos desató temores de una intervención directa en Venezuela. CAMBIO habló con expertos sobre un escenario hipotético en el que Estados Unidos desplegara operaciones militares en el país suramericano. ¿Qué ocurriría en la política regional?
Por: Gabriela Casanova
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció esta semana que sus fuerzas armadas “pronto” comenzarán operativos “en tierra” para hacer frente a los narcotraficantes venezolanos. Aunque Trump no aclaró si estos operativos serían en fronteras estadounidenses o en territorio venezolano, hay quienes temen que se trate del segundo escenario, pues actualmente hay despliegue militar en aguas del Atlántico y el Caribe contra embarcaciones que presuntamente llevan a bordo “narcoterroristas” y drogas.
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“Probablemente han notado que las personas ya no quieren entregar (las drogas) por mar, y empezaremos a detenerlos por tierra. Además, por tierra es más fácil, pero eso va a comenzar muy pronto. Les advertimos que dejaran de enviar veneno a nuestro país”, manifestó Trump en la noche del 27 de noviembre.
Trump entregó estas declaraciones luego de que, en octubre, el senador republicano Lindsey Graham, en entrevista con el programa Face the Nation del canal CBS News, dijo que el presidente le había comunicado que planeaba informar a los miembros del Congreso sobre “posibles operaciones militares contra Venezuela y Colombia”. Según el congresista, el mandatario tenía previsto llevar a cabo operativos terrestres.
“El presidente Trump me dijo ayer que planea informar a los miembros del Congreso, cuando regrese de Asia, sobre posibles operaciones militares futuras contra Venezuela y Colombia. Así que habrá una sesión informativa en el Congreso sobre una posible expansión desde el mar hacia tierra. Apoyo esa idea”, dijo en ese momento.

Las afirmaciones de Graham también fueron ambiguas. Sin embargo, a principios de noviembre, fuentes familiarizadas con una reunión clasificada dijeron al medio CNN que, en dicho encuentro, funcionarios del Gobierno informaron a legisladores que Estados Unidos no planea lanzar ataques dentro de Venezuela y que no existe una justificación legal para atacar objetivos terrestres.
La información publicada por CNN daría a entender que, en su pronunciamiento, Trump no se refería a operativos terrestres en Venezuela. Sin embargo, para Germán Camilo Prieto, profesor asociado del Departamento de Relaciones Internacionales de la Universidad Javeriana, “la afirmación de Trump es lo suficientemente ambigua como para creer que, así como puede referirse a las fronteras terrestres de Estados Unidos, también puede ser en territorio venezolano”.
Por su parte, Felipe Santofimio Nevares, analista senior de Kantor Consulting y graduado en Relaciones Internacionales, tiene una posición un poco más radical. El experto señala que el mantener términos vagos le permite a Trump “conservar flexibilidad política y evitar admitir abiertamente que está considerando ataques en territorio venezolano, lo cual tendría un costo diplomático inmediato”. En ese sentido, considera altamente improbable que Trump se refiera a operativos en la frontera estadounidense.
Esto se suma al “contexto militar, narrativo y estratégico”, como el despliegue militar en el Caribe y el Pacífico, en el que han muerto más de 70 personas, que “indica que el verdadero foco son operaciones orientadas hacia Venezuela”.

“Toda la narrativa de ‘narcoterrorismo venezolano’ apunta directamente a Caracas, a Nicolás Maduro y al Gobierno venezolano, no a carteles que operen en territorio estadounidense”, agrega Santofimio.
Ante este panorama, según el experto, no sería descabellado comenzar a pensar en un escenario hipotético en el que Estados Unidos lance una ofensiva militar en territorio venezolano.
¿Qué pasaría en el plano político si Estados Unidos lanza una ofensiva militar en territorio venezolano?
Según Santofimio, en Estados Unidos ya existen “tensiones políticas domésticas”; por tanto, si el Gobierno estadounidense abre un frente militar externo, “solo desplazaría, sin resolver, los problemas internos”. Esto se sumaría a una mayor desconfianza y distancia entre Washington y los gobiernos latinoamericanos, así como a la oportunidad de que potencias como China, Rusia e Irán consoliden su influencia política en la región.
“En escenarios como el de Brasil, esto podría traducirse en un fortalecimiento de la relación entre Lula y los BRICS, alejando aún más al país de las posiciones estadounidenses y debilitando la capacidad de Washington para construir consensos hemisféricos”, dice.
El analista afirma que, en Venezuela, una intervención militar también terminaría de quebrar la estructura estatal, “sin ofrecer una alternativa realista de gobernabilidad”, y provocaría un flujo migratorio masivo hacia Colombia, Brasil y los Estados del Caribe, “elevando la presión humanitaria y complicando la estabilidad diplomática con estos países”.

“El costo político, diplomático y regional sería inmenso, mientras que el beneficio estratégico para Estados Unidos sería mínimo y concentrado, dejando a toda la región en una situación mucho más inestable”, asegura.
Prieto, por su parte, cree que en el ámbito diplomático se generaría un conflicto entre países de la región, pues la situación obligaría a las naciones a tomar una posición en el conflicto.
“A Estados Unidos probablemente habrá gobiernos que lo respalden —sobre todo sus principales aliados en América Latina y los gobiernos que quieren que Maduro salga del poder—. Pero eso crearía, evidentemente, un conflicto diplomático en América Latina porque pondría a los Estados a enemistarse entre ellos. Entonces, las consecuencias diplomáticas serían funestas”, señala.
¿De haber operaciones militares en Venezuela, Gustavo Petro intervendría?
Ambos expertos coinciden en que no existe la capacidad militar para que el presidente Gustavo Petro responda a una posible operación de Estados Unidos en Venezuela.
“Estoy seguro de que Petro no lo hará. Sería totalmente insensato”, afirma Prieto, quien añade que, si el mandatario llegara a dar esa orden, se trataría de una provocación y “casi una invitación” para que Estados Unidos invada a Colombia.

En la misma línea, Santofimio dice que el Gobierno colombiano entiende que involucrarse militarmente sería “una decisión suicida” para el país, pues habría efectos negativos e inmediatos en migración, comercio, seguridad fronteriza y estabilidad interna. Lo más realista que podría suceder en ese escenario, según el experto, es que Petro condene públicamente las acciones de Estados Unidos y busque mecanismos multilaterales para contener la crisis.
“Petro recurriría a escenarios como la Celac, Unasur o incluso el Consejo de Seguridad de la ONU para intentar canalizar una posición latinoamericana común, proteger la estabilidad regional y evitar que Colombia quede atrapada en el centro de un conflicto que no puede controlar ni asumir militarmente”, comenta.
¿Servirían las operaciones militares de Estados Unidos para golpear al narcotráfico?
Para Prieto, las operaciones militares de Estados Unidos serían efectivas siempre y cuando efectivamente estén dirigidas contra narcotraficantes. En este caso, el experto recuerda que Estados Unidos no ha entregado pruebas que demuestren que las personas que han muerto por los bombardeos en el Caribe y el Pacífico sean en verdad criminales, lo cual deja la duda de si eran personas inocentes o no.
“Para que las operaciones fueran efectivas, primero habría que demostrar que efectivamente van a combatir narcotraficantes y no a asesinar, torturar o herir personas que están siendo cooptadas por grupos narcotraficantes o simplemente personas que Estados Unidos sospecha que son narcotraficantes, pero no tiene ninguna prueba de ello y, sin embargo, va a atentar contra su integridad física”, explica.
En cambio, Santofimio asegura que, con pruebas o no, no considera que las operaciones militares de Estados Unidos serían efectivas contra el narcotráfico. El experto explica que Venezuela no es el centro del narcotráfico en el hemisferio, dado que las principales rutas del tráfico internacional pasan por Colombia, México y Centroamérica, que reúnen las organizaciones más relevantes.
“Venezuela sí tiene rutas de salida, pero no son las de mayor peso ni volumen; son trayectos secundarios y alternos. Por lo tanto, atacar militarmente a Venezuela no afectaría las cadenas globales de narcotráfico ni la logística central del negocio”, aclara.

Además, sostiene que históricamente el poder militar no destruye las economías ilícitas, sino que las desplaza, las fragmenta o las vuelve más violentas. Recuerda que Estados Unidos ha mostrado este patrón en Afganistán, Irak y el Caribe en los años ochenta. “En todos estos casos, la intervención armada no eliminó los mercados ilegales y, de hecho, generó recomposición criminal y adaptaciones más sofisticadas”, dice.
Considera que las operaciones militares son necesarias en ciertos momentos, pero “deben combinarse con cooperación internacional, fortalecimiento institucional, alternativas económicas y reformas profundas en las zonas donde opera el narcotráfico”.
¿Sería legal que Estados Unidos realice operativos militares en Venezuela?
Santofimio explica que, desde el punto de vista del derecho internacional, no hay una autorización del Consejo de Seguridad de la ONU ni consentimiento del Estado venezolano para operaciones militares estadounidenses en Venezuela, ambos requisitos indispensables “para legitimar el uso de la fuerza en territorio soberano”. También apunta que tampoco existe una autorización plena y específica del Congreso estadounidense para el uso de la fuerza en Venezuela, “por lo que la intervención carece de respaldo constitucional claro dentro de Estados Unidos”.
De otro lado, Prieto apunta que, aunque el derecho internacional admite que, si un Estado considera que otro Estado es una amenaza, puede declararle la guerra al otro, este no es el caso.
“Trump no está diciendo que el Estado venezolano sea una amenaza para Estados Unidos; está diciendo que son las drogas que se llevan desde Venezuela hacia Estados Unidos lo que constituye una amenaza y, por lo tanto, el derecho internacional prohíbe totalmente que un Estado haga presencia con sus fuerzas militares en otro Estado, así sea para combatir actividades criminales”, precisa.
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